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Portada de la novela Dime que me quieres

Dime que me quieres

La tragedia golpeó a Venus Smith tras la muerte de sus padres, dejándola bajo la tutela de su tía. Su vida cambia al conocer a Taylor Baldwin, un frío magnate que necesita casarse para asegurar su herencia y su empresa. Al ser descubierto intentando contratar a una esposa, Taylor decide chantajear a su empleada y proponer un trato: una boda con Venus. Lo que comienza como un pacto de conveniencia forjado en el interés, pronto se vuelve un matrimonio gélido.
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Capítulo 2

Taylor llamó a su asistente inmediatamente y se puso a trabajar, cualquiera que lo veía sabía que estaba enojado y nadie trató de interponerse en su camino.

Un golpe en la puerta lo sobresaltó antes de que se repusiera.

—¡Adelante!

La puerta se abrió y entró un hombre joven, su cabello es rubio arena y ojos azul claro, llevaba una pila de documentos y rápidamente caminó hacia el escritorio de Taylor y los dejó caer.

—Tú... tú... ¿Usted mandó a buscarme, señor? —Preguntó nervioso.

Taylor lo miró con frialdad —¿Morris por qué tardaste cinco minutos en llegar aquí?

—Em... señor, todavía estaba de camino a la oficina cuando recibí su llamada, así que me apresuré a encontrarme con usted, lo siento si lo hice esperar.

—Me hiciste esperar ¿Qué asistente se queda en casa y su jefe llega a la oficina antes que él? —Taylor bramó.

—Lo siento mucho señor, pero la compañía se reanuda a las ocho y media, todavía son las siete y cincuenta y cinco. No sabía que llegaría temprano —Morris trató de defenderse.

Taylor bajó las pestañas y miró a Morris con frialdad —¿Entonces ahora me dices cuándo reanuda el trabajo en mi empresa? —Inquirió en un tono nada amable.

—No... No... No... Señor, solo estaba... —Hizo una pausa y suspiró profundamente —. Lo siento señor, no volverá a suceder —dijo pensando que no tendría caso dar una explicación, Taylor su jefe siempre encontraría la manera de ser el quien tenga la razón.

Después de recibir su disculpa, Taylor apartó la mirada de él.

—Un nuevo caos surgió en la casa de mis abuelos ésta mañana —Hizo una pausa y se pellizcó el puente de la nariz —. Me están dando condiciones.

—¿Qué condiciones señor? —Preguntó Morris, con curiosidad.

—Seré el único propietario del Imperio Baldwin solo después de un año de mi matrimonio.

—¡¿Qué?! —Exclamó Morris con exageración, poco le faltó pegar un grito.

—Sí —dijo Taylor soltando un suspiro frustrado, se levantó de su escritorio y caminó hacia la ventana con las manos en los bolsillos de los pantalones.

—Ahora éste es un problema realmente grande, no me veo casándome pronto e incluso no lo voy a hacer, un año es demasiado, debo ser el director ejecutivo de Baldwin, debo serlo —Concluyó.

Morris se quedó en silencio mientras sus pensamientos se volvían locos —Hmm, hasta donde yo sé, el viejo jefe Desmond, hará lo que diga.

—Exacto —Taylor volteó a mirarlo —. ¿Por qué crees que estoy molesto por ésto? Incluso dijo que lo pondrá así en su testamento.

Él caminó hacia su escritorio, con las manos en los bolsillos de su pantalón y el ceño fruncido.

—Estaba pensando mucho, algo se tiene que hacer, debo tenerlo antes del aniversario el próximo año, debido a esa membresía en el World Club, solo puedo ser aceptado si soy dueño del Baldwin ya que solo aceptan compañías legendarias. No puedo unir a ninguna de las mías, pero no tardaré mucho en establecerlas, el Baldwin ha existido durante cién años, solo puedo llevar a Taylor Corp y al resto al mundo con el Baldwin como su paraguas. Así que ya ves, tengo que casarme este año —Miró a Morris.

—Entonces ¿Qué va a hacer ahora? —Morris preguntó antes de que se le ocurriera una nueva idea —. Espere un minuto ¿Qué tal si finge un matrimonio? —Inquirió sin pensar en sus palabras.

Taylor lo miró con confusión evidente en sus ojos —¿Fingir un matrimonio? ¿Es eso posible?

—Por supuesto, solo necesitas encontrar una chica, contarle tus planes, ofrecerle algo de dinero que no pueda rechazar y conseguirte una esposa —dijo encogiendo sus hombros —. Además ¿Que podría salir mal? Solo sería un año.

—Hmm... —Taylor consideró la idea hasta que una dulce sonrisa apareció en sus labios —. Ofrécele dinero, las damas no pueden rechazar dinero, solo necesito contratar a un sacerdote, falsificar el certificado y conseguir un contrato con la chica, una vez que el abuelo me haga el dueño de la Baldwin vamos a reclamar tener descendencia y pedir el divorcio. El abuelo y la abuela se quedan en la oscuridad, yo le pago a la señora, ella se va, y la vida sigue para mí.

El tronó sus dedos soltando una risita, dando por hecho que había acabado de resolver su problema, Taylor se sentó en su silla giratoria apoyando su espalda en el espaldar con comodidad, dejó que la tensión de su cuerpo se fuera.

—Es por eso que todavía estás a mi lado Morris, tu cerebro es realmente por lo que estás aquí —Habló Taylor con su mirada fija en el techo.

Morris no sabía si aceptar su comentario como un cumplido o un insulto —Gracias, señor —dijo aun así.

—Ahora, el problema es encontrar una novia adecuada —Expresó Taylor con cierto pesar.

—Ha tenido muchas aventuras señor ¿No puede elegir a una de sus ex? —Morris sugirió.

—No, no, todas quieren casarse conmigo, ninguna de ellas aceptará ser la Sra. Baldwin por un año y luego dejarme ir, podrían exponerme ante el abuelo porque les gustaría seguir siendo mi esposa, necesito encontrar una nueva chica, una inocente que solo busque dinero y no fama.

Taylor se incorporó y apoyó sus codos en el escritorio, miró pensativo y un movimiento en la perilla de la puerta de su oficina llamó su atención. Se puso de pie y en silencio caminó hacia la puerta.

Morris lo miró confundido —¿Qué...? —Quiso preguntar cuando Taylor puso un dedo en sus labios silenciándolo.

Taylor abrió la puerta abruptamente y una mujer mayor cayó en sus brazos, la mujer se puso de pie inmediatamente.

—Lo siento mucho señor, es... es... no es lo que usted piensa —La mujer se disculpó de inmediato.

Taylor la miró fijamente. —¿Qué la trae a mi oficina, Sra. Smith?.

—Em... em, esta carta llegó y solo quería pasársela —Ella buscó a tientas con su ropa y le pasó un sobre con nerviosismo. Raymond tomó el sobre de su mano

—Bien.

—Volveré a mi escritorio ahora, señor —Anastasia se giró para alejarse.

Raymond miró fijamente a su figura que se iba con las pestañas bajas.

—Creo que ella escuchó todo, señor, escuchó que... —Morris susurró detrás de él y asintió.

—Lo sé —Respondió con indiferencia.

—¿Qué debo hacer, señor? ¿Cree que ella puede mantener sus labios sellados? —Preguntó Morris.

—No lo sé, aunque lo haga, no confío en ella —Respondió Taylor, ya que lo menos que hacía era confiar y mucho más cuando se trataba de una mujer. —¿No tiene una sobrina? —Inquirió sabiendo ya la respuesta.

Morris lo pensó —Sí, la tiene, la hija de su difunto hermano, la ha estado cuidando desde que era pequeña —Contestó recordando haber escuchado la historia de los empleados.

—¿No necesito una novia en este momento, Morris? —Lo miró con una sonrisa maliciosa.

Entendiendo su significado oculto, Morris sonrió —Sí, asi es, señor.

Taylor sonrió —Puedes irte ahora, dile a Smith que venga a mi oficina durante su período de descanso.

—Sí, señor —Morris asintió y salió de la oficina mientras Taylor cerraba la puerta y regresaba a su escritorio con una sonrisa astuta jugando en sus labios.

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