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Portada de la novela Destino Cruzados

Destino Cruzados

Sofía busca reconstruir su vida tras el tormento vivido con David, pero su camino se cruza con el de Alejandro, un influyente magnate hotelero. Aunque él tiene un compromiso previo, la pasión estalla mientras enfrentan juntos las amenazas del pasado. Un choque brutal entre su antiguo abusador y su actual protector la obliga a escapar, hasta que un embarazo sorpresa lo cambia todo. La pareja deberá decidir si desafiar las normas por su amor.
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Capítulo 2

El aire fresco de la tarde me envolvió al salir de la cafetería. Mis sentidos parecían haberse agudizado de repente, como si durante todos esos años yo hubiera estado congelada en el tiempo. La risa de los niños jugando en la plaza resonaba a lo lejos, y el murmullo de las conversaciones flotaba en el aire, pero nada se comparaba a la presencia de Alejandro a mi lado, mi amor secreto

Caminar a su lado era como regresar a un lugar familiar, un refugio perdido en el tiempo. Sin embargo, había una fricción en el ambiente, una tensión que podía cortarse con un cuchillo. Alejandro y yo habíamos compartido tantas risas, tantas confidencias, que era extraño este silencio que ahora nos envolvía, parecíamos dos extraños.

Dimos unos pasos antes de que él rompiera el silencio, cosa que le agradecia

-¿Recuerdas la última vez que estuvimos aquí, en este parque? -Su voz era suave, como un susurro familiar.

-¿Cómo podría olvidarlo? -respondí, mi corazón palpitando más rápido al pensar en el día que nos había separado-El sol se estaba poniendo, y tú tenías esa sonrisa de 'todo estará bien, que equivocados estábamos.

-¿Y ahora? -preguntó, deteniéndose para mirarme a los ojos-¿Todo está bien?

No pude contestar de inmediato; mis pensamientos se agolpaban en mi mente. La verdad es que no todo estaba bien. La vida me había enseñado lecciones duras. Pero en ese momento, todo lo que quería era disfrutar de su compañía, aunque en el fondo sabía que cada instante era un recordatorio de lo que había perdido por no confesarme antes.

-Intento seguir adelante-respondí finalmente, eligiendo mis palabras con cuidado. -La vida ha sido... diferente.

Preferí usar esas palabras para no perder mi control.

Él asintió lentamente y, en su mirada, vi un mar de angustia, lo conocía como la palma de mi mama, pero este hombre que estaba parado frente a mi, no era esa persona.

-A veces, el camino que elegimos no es el que imaginamos-dijo, y su voz se tornó melancólica-He estado alejado, persiguiendo mis propios sueños, los cuales ahora debo abandonar, lo único constante en mi vida siempre fue tu valiosa amistad.

Esa afirmación me golpeó. Las palabras caían con un peso que no esperaba, como un puñal que mataba los sentimientos que había guardado.

-Yo también he pensado en nuestra amistad, fuimos inseparables-admití, sintiendo el calor de mis mejillas-A menudo me preguntaba... qué hubiera pasado si..."

Estuve a punto de decirle, pero algo en su mirada me paralizo.

Su mirada se intensificó, y por un instante, creo que ambos supimos que había algo más que amistad en juego. La conexión entre nosotros era palpable. Sin embargo, la realidad se interponía, la vida no es tan sencilla.

-Necesito decirte algo-continuó él, rompiendo el hechizo de nuestro momento-Estoy comprometido.

Las palabras resonaron en mi cabeza como un trueno. Un latido del corazón se detuvo, mi mundo se tambaleó por un instante. No podía creer que había alguien más en su vida.

-No lo sabía-murmuré, tratando de mantener la compostura-Me alegra que hayas encontrado a alguien.

Me sentí como una verdadera hipócrita, estaba fingiendo alegría mientras el amor de mi vida iba a casarse con alguien que no era yo, pero era lógico el se marcho hace tanto tiempo, nunca me insinuó que sintiera algo por mi, pero aquí estaba yo queriéndolo aun después de tanto tiempo

Él se detuvo y me miró con una mezcla de tristeza y sinceridad.

-Las cosas han sido complicadas. Nunca pensé que las decisiones que tomábamos podrían llevarnos a caminos tan diferente

Asentí lentamente, sintiendo que una parte de mí se hundía.

Mientras caminábamos de nuevo, un silencio incómodo se instaló entre nosotros. Me preguntaba si él estaba pensando en todo lo que no habíamos dicho, en todos esos años perdidos que ahora pesaban sobre nuestros hombros.

-¿Y tú, Sofía? -preguntó finalmente. - ¿Sigues en esa relación con... cómo se llamaba? Daniel? Creo que ese fue el nombre que me escribiste en aquella ultima carta.

La pregunta me tomó por sorpresa. Había hecho un esfuerzo por seguir adelante, por encontrar estabilidad, pero mi relación con Daniel no era como la que había soñado.

-Sí-respondí, tratando de sonar casual-Las cosas no son perfectas, pero al menos hay... tranquilidad.

-¿Sientes que es lo que deseas? -Alejandro cuestionó con intensidad, y su interés hizo que mi corazón diera un vuelco.

¿A que estaba jugando? ¿Qué era lo que realmente quería saber?

-No lo sé-respondí, sintiendo que la verdad se escapaba de mis labios-A veces creo que estoy tratando de llenar un vacío, pero no sé si realmente me hace feliz.

La expresión en su rostro cambió, y por un momento, vi un destello de vulnerabilidad.

-A veces, uno elige lo seguro sobre lo que realmente quiere. Eres más valiente de lo que crees, Sofía.

Sus palabras me llegaron al centro. El estaba diciendo una gran verdad

-¿Y si no somos lo que necesitamos? -musité, sintiéndome frágil al contemplar lo que significaba esa pregunta.

Alejandro se detuvo nuevamente, mirándome con esa intensidad que solo él podía mostrar.

-Quizás lo que realmente necesitamos es enfrentarnos a lo que hemos eludido todos estos años.

Pero antes de que pudiera responder, el sonido de mi teléfono vibrando en mi bolsillo me sacó de mis pensamientos. Era un mensaje de Daniel. Miré la pantalla, vi su nombre parpadeante y una punzada de ansiedad atravesó mi pecho.

-Lo siento- dije, ciertas dudas regresaban con la ferocidad de recuerdos reprimidos-Tengo que contestar.

Trate de terminar la llamada lo mas rápido posible, pero cuando por fin cuelgo, Alejandro ya se ha marchado.

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