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Portada de la novela Destinados a odiarnos

Destinados a odiarnos

Mónica viaja a Italia con su mejor amiga en un intercambio escolar cargado de ilusiones. Lo que comenzó como una simple travesía turística pronto se convierte en una experiencia transformadora que desafía sus planes. En medio de paisajes deslumbrantes, la joven se ve envuelta en una relación turbulenta y apasionada. Se trata de un vínculo complejo donde el afecto y la rivalidad conviven, forzándola a encarar un destino tan intenso como inesperado.
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Capítulo 2

— Solo nos faltan 2 horas para llegar a Madrid — Me vuelvo acomodar en el asiento del avión — Menos mal era vuelo directo y no con escala.

Desde nuestro país son 8 horas para llegar a España y con escala pueden ser 11 horas, las cuales son bastante.

— Sophie ya sabes a qué hora nos tiene que buscar en el aeropuerto — Asiento y miro por la ventana del avión — Nos vamos a quedar 2 semanas en su apartamento.

Me rio

— Ya me dijo que tenemos que salir de fiesta — Se ríe conmigo — Estas semanas son prometedoras.

Nos quedamos hablando un rato más hasta que llegamos a nuestro destino, bajamos del avión y pasamos por el proceso migratorio, hasta que llegamos afuera y nos conseguimos con Sophie que salió corriendo hacia nosotras.

Sophie es una amiga de nuestro país, que lleva un tiempo viviendo en España.

— Alessia y Mónica — Nos abrazó al mismo tiempo — No era broma cuando dije que apenas llegáramos íbamos a salir de fiesta, mañana hay una fiesta en un club bastante famoso por sus fiestas, y vamos a ir.

— Vengan, un amigo con carro me hizo el favor de traerme y nos va a llegar al apartamento — La empezamos a seguir mientras nos ponía al corriente sobre cosas de su vida aquí en España.

— Buenas noches — Nos saludó el amigo de Sophie y abrió la maleta del carro.

— Mucho gusto, Alessia y Mónica — Le dimos la mano al chico.

— Un placer — Agarro nuestras maletas y las empezó acomodar en el carro — Alejandro.

Esperamos que terminara de subir las maletas y le dimos las gracias, y nos subimos al auto.

— Ya le dije a las chicas de la fiesta — Empezamos hablar entre todos para conocernos — Nada como salir de fiesta con latinos.

Sophie miro a Alejandro.

— Sin ofender.

Después de un rato llegamos al apartamento de Sophie, su amigo nos ayudó a bajar las cosas, subimos al apartamento, comimos y Sophie nos ayudó a organizarnos para acostarnos a dormir.

Nos levantamos estilo medio día aquí en España, Sophie toco la puerta de nuestra habitación y paso.

— Báñense y arréglense — Miré la hora en mi celular y les escribí a mis padres — Vamos a salir a desayunar, paseamos, volvemos para arreglarnos y salir de fiesta en la noche.

Me iba a quejar, pero si estoy en España y para pasear no es para quedarme en acostada.

Fui directo al baño, aprovechando que me levanté primero que Alessia.

Sali del baño y fui directo a la habitación, donde estaba Alessia revisando su celular.

— Ya terminé de bañarme — Empecé a revisar mi maleta y buscar que ponerme.

Después de arreglarnos las 3 salimos a comer y Sophie nos mostró un poco sobre el centro Madrid.

Se nos pasaron las horas paseando y entrando a tiendas a ver cosas.

Cuando se hicieron las 6 p.m, decidimos volver al apartamento para podernos arreglarnos con bastante tiempo.

Terminamos de arreglarnos, vimos la hora, eran alrededor de las 10 p.m, Sophie nos dijo para ir a un restaurante cenar y tomarnos unos drinks.

Llegamos al restaurante, empezamos a unos tequilas y luego pedimos comida.

Después de un rato llego Alejandro y unos amigos de él.

— Muchachas estos son mis amigos — Se presentaron cada uno y se sentaron en la mesa.

Pidieron de comer, paso un buen rato y decidimos que ya era una buena hora para ir al club.

Nos fuimos caminando del restaurante al club, ya que no quedaba muy lejos de donde estábamos, Alessia y yo nos quedamos atrás mientras que los demás iban adelante, Sophie y Alejandro iban juntos.

Sophie nos contó que tienen algo, pero todavía no es formal, por lo tanto, son amigos con derechos, pero exclusivos.

— Hasta ahora no puedo negar que los españoles son atractivos — Nos reímos.

— Viste como te miraba uno de los chicos — La golpeo con mi hombro ligeramente y le sonrió con coquetería.

Caminamos alrededor de 3 cuadras largas, para poder llegar al club, que ya estaba medio lleno.

Después que nos pidieran identificaciones a cada uno, y a nosotras pasaporte.

Teníamos rato bailando y ya se había acabado mi trago, así que decidí acercarme a la barra para pedirme un trago.

Me pedí un trago, cuando me lo entregaron, me di la vuelta para volver donde Sophie y Alessia, pero de repente alguien me golpeó, se me derramo el trago, menos mal no fue en mi ropa, cayó en mis pies y el suelo.

Me voltee para ver con que me golpee o quien me tropezó, vi a un chico, pero se estaba dando la vuelta para irse, sin ni siquiera disculparse.

— Disculpa — Le toque el hombro.

El chico se giró un poco, y me vio por encima de su hombro.

— No estoy aceptando tomarme fotos en este momento — Se volvió a girar y siguió caminando entre la multitud.

Pero este que se cree, aparte que me mira por encima del hombro, como si fuera más que yo, respire profundo, pensando si decirle algo o solo pedirme un trago y volver con las chicas.

Me lo pensé mejor dos veces, decidí pedirme otro trago y seguir como si nada.

Mire mis zapatos, solo podía pensar en lo chiclosos que se iban a poner al día siguiente, me acerque nuevamente a la barra y me pedí un trago.

— Aquí estas — Me sobresalte, me gire para ver quien era — ¿Me acompañas al baño?

Asentí, me bebi el trago que me dieron y acompañé Alessia.

Para llegar a los baños, había que subir un segundo piso, que daba justamente a la zona Vip de club, pero lo que no tiene sentido realmente es colocar unos baños arriba cuando la gente está bebiendo y fácilmente puede caerse por las escaleras.

Había un poco de fila para entrar al baño, mientras tanto revise mis redes sociales, en mi país ya era de día, aproveche de responder unos mensajes, mientras avanza la fila.

Cuando terminamos, estábamos justo saliendo de baño llegó Sophie, Alessia se quedó acompañándola, y yo me acerque a balcón desde donde se podía ver a la gente bailando, y tenía un Angulo perfecto para ver a las chicas cuando salieran del baño, pero no ellas verme a mí.

Justo cuando las veo salir de baño, empiezo a caminar hacia ellas, alguien me volvió a tropezar.

Yo solo podía pensar en lo salada que era, ni siquiera estaba demasiado ebria para andarme tropezando con las personas o las paredes.

— Disculpa — Volví a caer en razón y cuando levanté la mira, me di cuenta de que era el mismo chico.

En ese momento el chico iba a seguir su camino, sin ni siquiera mirarme a la cara, pero justo cuando pensé que se iba me miro y frunció el ceño.

Se acerco a mí de forma autoritaria.

— No te dije que no quería fotos — Estaba vez era yo la que estaba frunciendo el ceño, me miro de arriba hacia debajo de forma despectiva — Deberías dejar de acosarme, y respetar mi decisión de no querer tomarme una foto contigo.

Yo todavía no asimilaba lo que estaba sucediendo, pero solo sé que me estaba muriendo de la rabia y mientras más rabia, me daba más ganas de llorar me daban.

— No puedes estar en esta zona — Se giro y luego volvió para verme — Esta es la zona privada de club y no creo que hayas pagado para estar aquí.

Eso ultimo lo dijo de una forma tan despectiva, que me hizo sentir tanta rabia, pero al mismo tiempo humillada.

Mi cerebro dejo de funcionar por un momento y cuando volví a caer en razón, el chico se estaba alejando de mí.

Suspire, y decidí acércame al chico, a mí nadie me iba a humillar y menos arruinar mi viaje, noche y lo que sea. Llevaba tiempo planificando esto, para que un idiota con cara linda me tratara como si fuera la peor cosa.

Camine hacia él, lo tome del hombro haciendo girar.

— Mira no sé quién eres, tampoco me importa — Estaba vez lo mire yo arriba hacia abajo — Tampoco eres tan bonito, ni estas tan bueno, como para yo querer estar acosándote para tomarme una foto contigo.

Logre visualizar a las muchachas y antes de que el me interrumpiera volvía hablar.

— Lo que sucedió a allá bajo, bueno, me tumbaste el trago encima, pensé que ibas a tener la decencia de disculparte — Suspiré en forma de decepción — Pero quizás no sepas modales, deberías bajarte de esa nube en la que vives, porque seguramente solo te conocen en tu casa.

Me fui hacia donde estaban las chicas con una sonrisa en la cara.

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