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Portada de la novela Derrito al CEO frío

Derrito al CEO frío

Después de un año de casada con un hombre al que nunca conoció, Scarlett opta por el divorcio para recobrar su independencia. No obstante, su destino se entrelaza con Elias Roberts, un influyente y gélido magnate que desarrolla una fijación inesperada por ella. Al intentar frenar su asedio revelando que ya tiene esposo, Scarlett queda atónita ante la realidad: ese imponente CEO es el mismo desconocido con el que contrajo nupcias y de quien deseaba separarse.
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Capítulo 2

Elias suspiró para sus adentros. No soportaba rechazar a la anciana. Entonces, después de pensarlo mejor, dijo a regañadientes:

"Abuela, puedo prometértelo, pero quiero dejar muy claro que jamás me gustará una mujer tan ambiciosa como ella. Mi opinión no cambiará en tres meses. Incluso si me dieras tres años más, seguiré pensando en lo mismo".

"Estás muy equivocado. Scarlett no es ese tipo de mujer", murmuró ella.

Elias no quiso discutir más con la anciana sobre la verdadera faceta de Scarlett. Con impaciencia, dijo:

"Ya fue suficiente, abuela. Lo siento, pero tengo muchas cosas con las que lidiar en el trabajo. Adiós".

Después de colgar, el hombre miró el acuerdo de divorcio sobre su escritorio, con un atisbo de amargura en sus ojos.

"Scarlett, ¿de verdad crees que te saldrás con la tuya?", pronunció con desprecio.

Un año antes, esa mujer hizo hasta lo imposible para casarse con un miembro de la familia Roberts, obviamente impulsada por las ansias de dinero. Ahora pretendía separarse, pero quiso retrasar el divorcio intencionalmente por tres meses más. ¿Acaso esperaba que al fingir dar un paso atrás podría realmente hacerle cambiar las cosas entre ellos?

Era un plan muy astuto, pero ella no lo entendía en lo absoluto. Él jamás cambiaría su decisión por nadie.

Al día siguiente, Scarlett salió temprano en la mañana a una entrevista de trabajo.

Según la dirección que recibió anteriormente, llegó a una gran villa con un ambiente romántico y solemne en su decoración. Los intrincados patrones tallados en la enorme puerta de madera eran excepcionalmente exquisitos.

Ella miró a su alrededor y se dio cuenta de que esa mansión era aún más lujosa y grandiosa que en la que solía vivir antes.

Ese día había ido para postularse como tutora, una oportunidad laboral presentada por Paloma.

La anciana sabía que Scarlett era una persona orgullosa y de carácter fuerte que no quería deberle ni un centavo a la familia Roberts.

Un año antes, Paloma le había ofrecido a Scarlett muchos trabajos a tiempo parcial. La joven, con sus habilidades excepcionales, logró saldar su deuda en apenas un año.

El salario de ese trabajo en particular era significativamente más alto que el de cualquiera de sus puestos anteriores. Por supuesto, Scarlett necesitaba el dinero y tenía todos los requisitos para competir por el puesto.

Rápidamente, la joven se acercó a la puerta y, reprimiendo su nerviosismo, tocó el timbre.

Un nítido repique de campana resonó, rompiendo el silencio del apacible lugar. Esperó un momento hasta que alguien abrió.

La persona que la saludó era Jude.

Cuando el hombre vio a Scarlett, quedó por unos segundos muy impresionado por su belleza juvenil. Sin embargo, mantuvo una actitud profesional y enseguida recuperó la compostura. Luego le ofreció una sonrisa cortés.

"Usted debe ser la candidata para el puesto de tutora. Señorita Wallace, ¿cierto? Mi nombre es Jude Green, el asistente del señor Roberts".

"Un placer conocerlo, señor Green", respondió Scarlett con educación.

Seguidamente, él la llevó al jardín trasero de la mansión, luego se detuvo y señaló a una dirección.

"El pequeño Zayne está allí".

Desde su posición, Scarlett vio a un niño ensimismado, sentado en un columpio en medio del jardín.

Normalmente, los niños a esa edad eran muy despiertos y traviesos. Sin embargo, ese niño estaba allí sentado como un títere inmóvil, con la mirada perdida y los ojos vacíos. Parecía muy vulnerable, lo que instantáneamente provocó en Scarlett un deseo instintivo de protegerlo y cuidar de él.

"La situación de Zayne es un poco particular. En lo que va de tiempo, ya ha expulsado a seis tutores antes que usted, señorita Wallace. Espero que esté mentalmente preparada", explicó Jude.

Antes de ir allí, Scarlett se había enterado de eso por Paloma, por lo que esa noticia no la sorprendió.

La joven asintió y respondió:

"Entiendo. Antes de comenzar la clase, ¿puedo hacer un recorrido por la mansión?".

Jude estaba algo desconcertado. Era la primera vez que escuchaba semejante petición. Los tutores contratados anteriormente iban a saludar inmediatamente a Zayne a su llegada, intentando establecer una conexión con el niño cuanto antes. Sin embargo, todos fracasaron debido a la fuerte resistencia de este.

Después de dudar por un momento, el asistente respondió:

"Por supuesto que puede. Sin embargo, tengo otras tareas que atender ahora, por lo que no podré acompañarla en el recorrido personalmente".

A Scarlett no le importó eso en lo absoluto. Luego le preguntó a Jude sobre cuáles eran las áreas favoritas de Zayne y ella procedió a explorar esos lugares por su cuenta.

Mientras se aventuraba sola por la mansión, encontró juguetes esparcidos por el lugar y algunos cuadros colgados en las paredes.

Las pinturas, aunque mostraban técnicas inexpertas, poseían colores atrevidos y vibrantes. Cada obra estaba cuidadosamente enmarcada, con el nombre de Zayne inscrito en la parte inferior derecha.

Resultaba evidente que el niño tenía una gran pasión por la pintura.

Scarlett sonrió al pensar en eso y pronto se le ocurrió una idea.

Al regresar al jardín, arregló los materiales de dibujo que ella había traído consigo y comenzó a pintar.

Muy pronto, colores brillantes fluyeron sobre el lienzo, delineando poco a poco el paisaje del jardín.

Más tarde, Scarlett quedó absorta en su pintura.

Detrás de ella, Zayne, quien había estado sentado en el columpio, perdido en sus pensamientos, inesperadamente quedó cautivado por la obra de arte que tomaba forma ante sus ojos.

Su mirada apagada pareció iluminarse en un instante y entonces dejó el columpio para acercarse a la mujer desconocida.

Mientras tanto, en el estudio de la mansión, Elias estaba absorto en su trabajo.

Jude entró con algunos documentos solicitados y le recordó:

"Señor Roberts, llegó la nueva tutora. ¿Le gustaría conocerla?".

Frotándose el entrecejo, él respondió con indiferencia:

"Me parece innecesario".

Considerando que su hijo ya había ahuyentado a seis tutores antes, el hombre tenía pocas esperanzas puestas en esa joven.

Sin decir nada más, Jude salió silenciosamente del estudio.

Después de un rato, Elias terminó de ocuparse de todos los documentos en su escritorio. Al ver que se acercaba la hora de la cena, decidió comprobar el progreso de Zayne.

Cuando llegó al jardín trasero, lo recibió una escena conmovedora.

Una joven vestida con un atuendo sencillo estaba sentada frente a un caballete, mientras su alta cola de caballo se balanceaba con la brisa. La luz de crepúsculo arrojaba un tenue resplandor sobre el jardín, iluminando su brillante y cautivadora sonrisa.

A su lado, Zayne estaba sentado con un pincel en la mano.

Elias estaba realmente sorprendido. Su hijo rara vez se llevaba bien con los desconocidos, ni tampoco esperaba que la nueva tutora fuera aceptada por el niño tan rápido.

La escena era tan hermosa y conmovedora que el hombre sintió una sensación de dulzura en su corazón.

A continuación, se acercó silenciosamente, y no fue hasta que su alta figura arrojó una sombra sobre el lienzo que Scarlett lo miró con una expresión desconcertada.

"¿Cómo te llamas?", le preguntó Elias en un tono inesperadamente amable.

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