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Portada de la novela Derrito al CEO frío

Derrito al CEO frío

Después de un año de casada con un hombre al que nunca conoció, Scarlett opta por el divorcio para recobrar su independencia. No obstante, su destino se entrelaza con Elias Roberts, un influyente y gélido magnate que desarrolla una fijación inesperada por ella. Al intentar frenar su asedio revelando que ya tiene esposo, Scarlett queda atónita ante la realidad: ese imponente CEO es el mismo desconocido con el que contrajo nupcias y de quien deseaba separarse.
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Capítulo 3

Era raro que Scarlett se encontrara con un hombre tan atractivo, razón por la cual se quedó momentáneamente aturdida.

Cuando Elias hizo acto de presencia, Zayne se arrojó con entusiasmo a los brazos de su padre.

El comportamiento del niño devolvió a Scarlett a la realidad. Al ver cuán dependiente era de ese hombre, Scarlett se dio cuenta de que la persona que tenía delante era sin duda el padre de Zayne.

Y así, la chica se puso de pie y, con calma se presentó: "Encantada de conocerlo, señor Roberts. Estoy aquí para postularme para el puesto de tutora de Zayne".

En ese momento, un repentino ruido llegó del estómago del niño.

Al oírlo, Elias cargó suavemente a Zayne y le susurró: "¿Tienes hambre? Vayamos a cenar".

Zayne se aferró fuertemente a su padre, y enterró la cabeza en su hombro. Era evidente que estaba muy apegado a él.

Entonces, Elias volvió su atención a Scarlett y respondió: "Estás contratada. Mi asistente te entregará tu contrato laboral".

Scarlett se quedó momentáneamente desconcertada. Luego, sonrió y, asintiendo, contestó: "Por supuesto, señor Roberts. Muchas gracias".

Mientras Elias llevaba a Zayne a cenar, Scarlett se quedó esperando en la sala de estar y recibió su contrato laboral de manos de Jude. Revisó con atención todas las cláusulas, especialmente en las condiciones salariales.

La remuneración por ese trabajo era bastante buena y los beneficios adicionales también eran atractivos. Sus responsabilidades implicarían darle clases particulares a Zayne y jugar con él.

Después de leer el documento detenidamente, Scarlett lo firmó rápidamente y dejó escapar un suspiro de alivio.

Con ese empleo, ya no tendría que preocuparse por los gastos médicos de su abuela.

Después de recibir el contrato firmado por la chica, Jude le expresó su gratitud: "Señorita Wallace, muchas gracias por aceptar cuidar de Zayne".

Scarlett sonrió cálidamente mientras respondía: "De nada. Haré mi trabajo lo mejor que pueda".

Por la noche, Scarlett se despidió de Zayne y se marchó.

En el estudio, Jude le mostró el contrato laboral a Elias y, respetuosamente le informó: "Jefe, aquí tiene el contrato de trabajo de la nueva tutora. Por favor, revíselo".

Elias, absorto en el manejo de unos documentos importantes, recibió el documento y lo colocó en la pila de papeles que tenía a un lado.

Sin que él lo supiera, la nueva tutora que había contratado compartía el mismo nombre que la mujer que recientemente le había enviado el acuerdo divorcio: Scarlett Wallace.

Al caer la noche, el bar Aurora se bañó en luces tenues y encantadoras. La música vibrante despertó el espíritu de fiesta latente en todos los presentes y el ambiente se saturó con el embriagador aroma del alcohol.

Un par de cubitos de hielo tintinearon en un vaso de whisky medio lleno, tras lo cual comenzaron a balancearse en dicho líquido.

Un instante después, un vaso de whisky y un vaso de jugo se entrechocaron, creando un agradable tintineo.

Justin White levantó su vaso y exclamó: "¡Felicidades! ¡Scarlett, estás a punto de recuperar tu libertad!".

La aludida felizmente tomó un sorbo de su jugo y declaró: "¡Celebremos también que encontré un nuevo empleo a tiempo parcial, y muy bien remunerado!".

Justin se inclinó, mientras su risa resonaba en la barra y sus aretes brillaban a la luz de la sala.

Scarlett le dirigió una mirada desdeñosa, tras lo cual dirigió su atención a la gente que se encontraba en la pista de baile. "No sé qué te parece tan gracioso", murmuró la chica con un dejo de molestia.

La risa de Justin continuó hasta que por fin logró recuperar la compostura. Después de reír a carcajadas, se secó las lágrimas, tomó un sorbo de whisky y se dirigió a Scarlett: "No actúes como si no hubieras podido encontrar otro empleo".

En respuesta, esta sacó la lengua.

Apoyándose en una mano, Justin suspiró y dijo: "Innumerables veces te he invitado a trabajar en mi estudio, pero siempre me rechazas".

La chica esbozó una sonrisa carente de emoción, mientras deliberadamente respondía: "Nunca trabajaría para un jefe con un corazón tan oscuro como el tuyo".

Al escuchar eso, Justin no pudo evitar reírse y, en tono de broma, replicar: "¿Ah sí? ¿Eso significa que tu actual jefe es un santo?".

Al escuchar eso, la imagen de Elias pasó por la mente de Scarlett. Estaba pensando cómo describirlo, cuando de repente, una voz alegre interrumpió sus pensamientos.

"¡Justin!".

Cuando Scarlett se volteó, vio a un hombre vestido de manera extravagante que se aproximaba con una cálida sonrisa. Para su sorpresa, el susodicho iba seguido de cerca por alguien a quien la chica acababa de conocer ese día.

"¡¿Señor Roberts?!", exclamó Scarlett con asombro.

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