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Portada de la novela DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

Lorena decide sacrificar su libertad y acepta una injusta condena de cuarenta años en prisión. Su objetivo es salvar a su padre y proteger a su abuelo, cuya salud es delicada. Tras obtener una inesperada liberación anticipada, sale de la cárcel para descubrir que el mundo exterior es mucho más despiadado de lo que imaginaba. Recuperar su antigua vida será un proceso desgarrador y lleno de obstáculos, superando incluso el dolor de su encierro.
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Capítulo 2

El chico me llevo a otro lugar, era como una enorme cocina, pero habían muchas mesas y muchísimas personas.

— ¿Que te gustaría comer? — Me preguntó mientras me llevaba sostenida de la mano.

— No lo sé, yo puedo comer lo que sea — Le respondi.

El se rió un poco y empezó a llenar un plato que previamente había tomado de otro lado.

El empezó a llenar el plato con muchas cosas que se veían deliciosas, la verdad es que nunca había visto tanta comida junta.

— ¿crees que con esto es suficiente? — Me preguntó mostrándome el plato.

Yo asentí con la cabeza, todo en el plato se veia delicioso.

— ¡Gracias! — Le dije emocionada quitándole el plato de las manos, yo mire a ambos lados buscando una mesa libre, apenas la ví corrí a ella, me sente y empecé a comer, todo lo que el había escogido para mí era demasiado delicioso.

— ¿Está rico? — Me preguntó él mientras se sentaba frente a mi.

— ¡Muchísimo! ¿tu quieres? — Le pregunté.

Él nego con la cabeza de inmediato.

— ¿Como te llamas? — Me preguntó mientras me veía comer.

— ¿Lorena y tú? — Él asintio con la cabeza.

— soy Donovan, ¿cuántos años tienes? —

Yo me trague lo que estaba masticando para responderle.

— Tengo 12 — El puso mala cara de inmediato.

— Pareces más pequeña — Yo solo pude asentir con la cabeza, siempre decían lo mismo, y entendía porque, yo era demasiado pequeña, mis brazos y piernas estaban muy flacuchos.

— ¿ tu cuántos tienes ?— Le pregunté.

Donovan me limpio la boca con una servilleta y después sonrió.

— tengo 18, y tú deberías comer bien, pareces un bebé, mi hermanita pequeña se ensucia igual que tú — Yo me limpie la boca con el dorso de la mano y baje la mirada con algo de vergüenza.

— Sigue comiendo o se enfriará — Yo asenti con la cabeza y seguí comiendo, Donovan me agradaba, era bueno y por como vestía estoy segura que tenia mucho dinero.

— ¿Me das comida por lastima? — Le pregunté.

Papá siempre decía que las personas ricas eran lo peor.

— No, te doy comida, por qué pareces un cachorro, y también por qué me recuerdas a mi hermanita — Yo le sonreí un poco y seguí comiendo.

— Gracias — Le dije con la boca llena.

— come rápido antes que venga alguien y nos saque de aquí — Yo mire al plato.

— ¿puedo llevarme el resto a casa? — Le pregunté.

Quería llevarle un poco a mi abuelitos, y también para que papá comiera algo cuando saliera de este lugar.

— déjame buscar algo para que puedas llevarte la comida —

Donovan se levantó y fue otra vez al lugar donde estaba la comida.

Yo mire a mi alrededor, esto era muy lindo, yo jamás pensé en estar en un lugar como este me sentía como en un sueño, de esos que siempre tengo antes de quedarme profundamente dormida.

— ¿Te sirve esto? — Me preguntó Donovan entregándome un refractario blanco.

— Si muchas gracias — Yo se lo quite de la mano y empecé a vertir la comida dentro de el.

— Creo que es mejor que te lleve afuera, aquí no están permitidos los niños, y ya varias personas nos están mirando extraño —

Yo me levanté de la mesa y asenti con la cabeza.

— Muchas gracias — No me iba cansar de repetir eso, de verdad estaba muy agradecida por lo que Donovan había hecho por mi.

Mi papá estaba equivocado al decir todo eso de las personas ricas, Donovan no era igual, el si era una muy buena persona.

Donovan me acompaño hasta las puertas del casino, el guardia de seguridad me quedo mirando y después puso mala cara.

— ¡sal de aqui ahora! — Me grito.

Yo me di la vuelta y me despedí de Donovan con la mano.

Salí del casino y volví al lugar donde había estado anteriormente, me senté y apreté fuertemente en mi pecho la comida que el me había regalado, con esto que llevo mi abuelito de pondrá muy feliz.

Papá salió del casino después de un par de horas más, el se veía furioso.

— ¡vámonos de aquí! —

Papá me agarró del brazo y con agresividad hizo que me levantara.

— ¿Que es eso que traes? — Me preguntó.

— es comida para ti y mi abuelito, un chico me lo regaló — El me la quito y la tiró a un lado de la carretera.

— ¡Deja de pedir comida! eso es vergonzoso —

Se me aguaron los ojos al ver la comida desparramada por la carretera.

— El fue bueno, solo quería ayudarme — Le dije a papá llorando.

— ¿Ayudar? esos hombres solo buscan una cosa, ¿o es que vas a salir como tú madre? — Yo negue con la cabeza de inmediato. yo jamás abandonaría a mi papá como ella lo hizo.

— ¡Que esto no vuelva a pasar Lorena! —

El autobús llegó como caído del cielo, papá me hizo subir rápido, yo mire a los lejos el casino, Donovan no era malo, tal vez si papá algún día lo conocía se daría cuenta que no todos los ricos son iguales.

Cuando llegamos, en la casa rodante habían varias personas, yo corrí rápidamente y entre a casa, mi abuelo estaba en el sofá, se veía mal, tenía un enorme golpe en el ojo.

— ¿Dónde está tu padre? — Me preguntó apenas me vio.

Papá entro y se quedó quieto mirando a mi abuelito.

— vinieron a cobrar una de tus deudas, me amenazaron de muerte, si no pagas vendran otra vez — Yo corri a mi abuelito y me senté a su lado, lo abrace fuertemente, yo mo quería que le pasará nada malo.

— No te preocupes, yo buscaré el dinero — Le dijo papá, yo me aferre a el más fuerte, yo no quería que a mí abuelito le pasará algo malo, el no merecía eso.

— Eso espero — Le dijo mi abuelito a mi papá.

— estoy bien Lore, ahora deja de llorar, tu papá va a solucionar todo esto —

Yo lo mire y le sonreí, sabía que papá iba a buscar ese dinero, el no dejaría que nos pasará nada malo.

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