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Portada de la novela DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

DEJAME ESTAR EN TU VIDA... AUNQUE NO SEA CONTIGO

Lorena decide sacrificar su libertad y acepta una injusta condena de cuarenta años en prisión. Su objetivo es salvar a su padre y proteger a su abuelo, cuya salud es delicada. Tras obtener una inesperada liberación anticipada, sale de la cárcel para descubrir que el mundo exterior es mucho más despiadado de lo que imaginaba. Recuperar su antigua vida será un proceso desgarrador y lleno de obstáculos, superando incluso el dolor de su encierro.
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Capítulo 3

Al dia siguiente de lo sucedido, mi abuelito salió muy temprano, así que yo me quedé en casa con mi papá, él estaba muy inquieto, caminaba de un lugar a otro, era obvio que estaba muy preocupado por nosotros.

— papi, tengo hambre — Le dije.

El se detuvo en seco y me quedo mirando.

— ¿cómo puedes pensar en comida en un momento como este? ¡eres igual de desconsiderada que tú madre! —

Yo agache la cabeza de inmediato, no quería molestarlo más.

— Casi matan a tu abuelo y tú solo piensas en comida, ¿acaso quieres que lo maten? — Yo negué con la cabeza de inmediato.

— ¡entonces deja de decir estupideces! — Me grito.

Yo me quedé quieta en el sofá, tal vez de esa forma el se calmaría, papá pocas veces me golpeaba, pero cuando lo hacía siempre era muy doloroso.

Mi estómago empezó a sonar, yo mire a papá, que me miró con rabia, el camino a mi y de un jalón me tiró al suelo.

— perdón — Le pedí en medio de las lágrimas.

— ¡Ya me tienes harto! — Me grito con rabia.

Yo me cubrí la cara con ambos brazos, sabía muy bien como iba a terminar esto.

Escuché la puerta abrirse, yo bajé mis brazos esperando a que fuera mi abuelito, pero no era el. En la puerta había un hombre alto de cabello negro, sus ojos azules hacían verlo tenebroso.

— Hola Marcelo — Saludo el hombre a mi papá y entro, el se veía tan alto.

— ¿que haces aquí? — Le pregunto papá de mala gana.

— tu papá me llamo, me dijo lo que pasó ayer, ¿cuando dejaras de meterte en problemas? — Papá se rió amargamente.

— ¿Ahora te preocupas por mi? tu me despediste del trabajo, ¡dejándome en la calle! no te importo que tuviera una hija —

Yo volví a mirar al hombre, él se veía preocupado.

— Me robaste, no podía permitir eso, pero déjame ayudarte, conozco un centro que te ayudará con tu adicción a las apuestas —

Papá se puso aún más furioso.

— ¡ese no es tu maldito problema! si de verdad quieres ayudarme, dame el dinero para pagar —

El hombre nego con la cabeza.

— gastaras ese dinero en apuestas —

Papá estaba respirando cada vez más fuerte, el siempre se ponía de esa forma cuando discutía con mi abuelito.

— Que más te da, igual ese dinero lo gastaré en tu casino —

Yo me hice bolita en el suelo, apreté más mis rodillas en mi pecho, si ese hombre segia asi, papá seguramente iba a golpearlo.

— Ya no eres bienvenido en mi casino, he hablado con algunos conocidos y también te han tachado. ahora déjame ayudarte, yo cuídate de tu hija y de tu padre hasta que estés bien —

Papá se dió la vuelta y fue a la habitación, tal vez si iba a aceptar su ayuda.

— ¿Hola pequeña, quieres un chocolate? —

El saco algo dorado de su bolsillo y lo puso en su palma.

— Soy Devon, ¿tu debes ser Lorena no? — Yo asentí con la cabeza.

— es tuyo este chocolate si lo quieres —

Me levanté del suelo para ir por el chocolate.

— ¡lárgate de mi casa Devon! — Grito mi papá, yo me di la vuelta para verlo, el estaba sosteniendo un arma.

— Marcelo baja eso, puede ocurrir una tragedia —

Empecé a llorar, yo nunca había visto a papá tan enfadado, y menos sosteniendo un arma.

— Los ricos piensan que pueden entrometerse en la vida de los demás, te crees superior solo por tener dinero —

Yo intenté acercarme a papá, pero el me dió una mirada de advertencia.

— todo el dinero que tienes no te va a servir de nada ahora —

Yo mire sobre mi hombro al señor, el se veía muy asustado.

— Tengo dos hijos y lo sabes, hacer esto sería una locura —

Papá apunto más arriba el arma, yo no sabía que hacer.

— ¡no me importa! — Le gritó antes de dispararle, yo caí al suelo y me tape los oídos con fuerza.

— Carajo! que hice — Grito papá.

Yo mire al suelo y allí estaba el chocolate que el hombre me estaba ofreciendo, yo me di la vuelta y lo mire, él estaba tirado en el suelo, haciendo algunos sonidos raros.

— Tenemos que solucionar esto — Me dijo papá agarrándome por los hombros.

— tu tienes que decir que fuiste la que disparó — Yo negué con la cabeza.

— si voy a la cárcel, van a matar a tu abuelito, y a ti te van a llevar a un orfanato —

Yo volví a mirar al hombre en el suelo.

— tu vas a decir que el trato de abusar de ti —

Me solté de mi papá y volví a negar con la cabeza, ese hombre noe había hecho nada, yo no podoa mentir de esa manera.

— ¿vas a dejar que maten a tu abuelo? ¡eres una egoísta! — Me grito.

— Yo no quiero que lo maten — Papá volví a sostenerme de los hombros.

— a ti no te harán nada, tu eres una niña, cuando todo esto pase yo iré a por ti y nos iremos de aquí, tu me dijiste una vez que querías vivir en una casa de verdad, aún lo quieres? — Yo asenti con la cabeza.

— entonces dirás qué te defendiste, ¿entendido? —

El hombre tosió y yo voltee a verlo.

— el está vivo —

Le dije a papá, pero no me prestó atención.

papá limpio el arma y me la entregó, yo la sostuve en mis manos, se sentía caliente al tacto.

Papá me dió una bofetada que hizo que terminara en el suelo, yo lo mire sin comprender.

— Me voy, ahora solo quédate aquí — El corrió al cuarto, yo corrí tras el y lo ví salir por la ventana.

Corri de nuevo a la sala donde el hombre estaba tendido y me arrodille frente a el.

— perdóname — Le suplique, el me miró he intentendo decirme algo, yo acerque mi cara más a él para poder escucharlo.

— Dile... q..ue buena su...ert... — Él hombre quedó en silencio, yo puse mis manos en el lugar donde emanaba la sangre.

— Voy a buscar ayuda — Le dije y salí de casa y empecé a gritar como loca.

— ¡ayuda! — grite a todo pulmón.

Un par de vecinos venían corriendo a mi, ellos me quedaron viendo con horror, yo bajé la vista y mis manos estaban manchadas de sangre.

— escuchamos un disparo, ¿tu abuelo está bien? — No sabía que responder, solo quería que me ayudarán a salvar a ese hombre.

— ayuda, él está sangrado mucho — Les pedi llorando.

Ellos corrieron conmigo a casa, cuando entraron y vieron al hombre en el suelo se quedaron pasmados.

— ¿pueden ayudarme? — uno de ellos se acercó al hombre y despues me miró.

— ya está muerto —

Me tire al suelo y empecé a llorar más fuerte, el se había muerto por mi culpa, si yo hubiera pedido ayuda antes esto no habría pasado.

— ¿Tu lo hiciste? — Me preguntó uno de ellos.

Yo adentro con la cabeza lentamente.

— el... quería hacerme daño — contesté en un hilo de voz, ¡perdón! pero no puedo permitir que maten a mi abuelito, y yo no quiero ir a un orfanato.

— Es Devon Gross — Dijo uno de los vecinos.

— tenemos que llamar a la policía — Yo negué con la cabeza inmediatamente y me levanté del suelo.

— ¡por favor no! — Les suplique.

— Niña acabas de asesinar al hombre más rico de las Vegas — ¿Eso que significaba?

— El quería hacerme daño — repetí otra vez.

— Eso tienes que decirle a la policía —

Yo volví a sentarme en el suelo y seguí llorando, ahora más que nunca necesitaba a mi abuelito conmigo, quería estar en sus brazos.

El sonido de una sirena hizo que me levantara del suelo y saliera de la casa, un par de policías me quedaron viendo.

— El quería hacerme daño — Les dije inmediatamente, un policía paso sobre mi y entro a la casa, el otro policía se acercó a mí.

— ahora estás bien, no te preocupes — Yo adentro con la cabeza.

— Es Devon Gross — Grito el policía que estaba dentro de mi casa.

— sube al coche pequeña, te haremos algunas preguntas —

Yo no quería subir, solo quería a mi abuelito.

— Quiero irme con mi abuelito — Le dije al policía.

— sube, después podrás irte con el —

Yo asenti con la cabeza y entre al coche de los policías, me senté y mire a mi casa.

Una ambulancia llegó y rápidamente saco una camilla, después un par de enfermeros entraron a casa y sacaron al hombre que papá había matado.

— ¡Lore! — grito mi abuelito, yo intenté abrir la puerta del coche pero estaba con seguro.

— ¡quiero irme con mi abuelo! — grite con desesperación, le di un par de golpes a la ventana del coche, quería salir e irme con el, yo no quiero a estar aquí.

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