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Portada de la novela De Rosa a Negro

De Rosa a Negro

Ella vive consumida por una sed de revancha incontrolable, moviéndose con astucia en un entorno hostil. Él, por su parte, se niega a abrir su corazón, convencido de que ella es solo una mujer banal y sin escrúpulos. En este intenso duelo de voluntades, ambos arriesgan su estabilidad emocional mientras luchan por no ceder. No obstante, cuando el destino interviene de forma inesperada, el amor surge para desafiar sus convicciones más profundas.
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Capítulo 2

Desperté. A duras penas me puse de pie para dirigirme al baño y abrir la regadera. En cuestión de segundos el agua tomo la temperatura perfecta. Deje caer mi ropa en el piso y entre para que el agua se llevara cualquier rastro de sudor.

Salí después de algunos minutos, y envolví mi cuerpo en una toalla blanca.

Me puse uno de mis costosos vestidos y mis hermosos tacones, seguramente dirían. ¿Tacones y vestido para ir a la escuela? ¡Si! ¿Por qué? Porque los amo y definitivamente viene con mi estilo y no querían ver a la chica más popular del instituto con ropa de vagabundo ¿Verdad? Definitivamente no. Hoy más que nunca tenía que verme bien. Jayden y yo habíamos terminado, así que no podía haber rastro alguno de debilidad. Al contrario, debía demostrar que todo seguía siendo más que perfecto.

Deje mi cabello suelto, permitiendo que ligeras curvas se formaran en él. Puse levemente maquillaje, delinee ms ojos con lápiz negro, mascará para pestañas y solo un poco de brillo labial, sobre mis gruesos y bien definidos labios.

Tome mi bolso, el cual traía algunos libros. Ya que la mayoría estaban en mi casillero.

Con pequeños pasos bajé las escaleras, mi madre estaba en la sala, como siempre rodeada de papeles, su laptop y sus tres teléfonos celulares. Sin duda alguna una mujer muy ocupada.

- Me voy - le avisé antes de salir.

- Que te vaya bien - me contesto.

Hace dos meses que no conducía. Jayden siempre iba por mí y me llevaba a la escuela, saliendo regresábamos juntos y cualquier cosa que necesitaba Jayden la hacía.

Llegue al campus y estacione mi auto. Me gustaba llegar algo tarde. Y así lograr capturar la atención de todas y todos. Obviamente, no era algo difícil de lograr. Baje y todas las miradas se posaron de inmediato en mí. Las de las mujeres eran despectivas al contrario de las de los hombres que solo indicaban deseo.

Solo que esta vez todos murmuraban cosas entre dientes. Seguro sería la ausencia de Jayden a mi lado. Abrazándome por la cintura y cargando mi bolso.

Lo ignoré y seguí caminando lentamente, agitando mis caderas suavemente en un ritmo...un momento ¡Demonios! Pensé molesta - ¡Donde demonios esta Oliver! - No lograba verlo. Y realmente lo necesitaba.

Llegue a mi casillero, y saque mi celular, presionando botones, escribiendo un mensaje para Oliver.

- ¿Por qué tan acelerada? - una voz burlona casi hace que el celular cayera de mis manos.

-¿Dónde estabas? - le conteste alterada.

- ¿En mi casa? - contesto extrañado.

- No me dejes sola - le dije seriamente.

- ves... necesitas unas amigas - se burló

- Bien sabes que Hannah y amigas, no van juntas en la misma oración, a menos que lleve un "no necesita" en medio - comenzamos a caminar hasta el salón.

Las clases transcurrieron rápido, debido a mi ansiedad porque diera la hora del receso y así poder hacer que Jayden se arrepintiera de haberme dejado. De pronto el estruendoso timbre nos liberó del maestro de álgebra. Espere a Oliver antes de salir del salón, no quería estar ni un solo momento sin él. Ya acompañada, fuimos a la cafetería. Acomode mi cabello antes de entrar y escuche una carcajada de Oliver.

- ¿Ves lo que te digo? Él tiene toda la razón mujer - lo fulmine con la mirada y empuje las puertas de la cafetería para entrar.

- Adiós linda

- Preciosa..

Halagos de ese tipo unidos a leves silbidos y besos se escuchaban al momento en que yo pasaba entre las mesas. Ya se habían enterado. Ya que estando Jayden cerca absolutamente nadie se atrevía a abrir la boca. Adoraba esa atención. Todos, desde los deportistas hasta los inadaptados volteaban a verme. A excepción de alguien.

- ¿Dónde demonios esta...? - Pregunte en un susurro solo audible para Oliver y para mí.

- Disfrutando de su libertad.

- Sabes, creí que eras mi amigo - hable seria.

- Oh vamos, sabes que es juego - rio.

Hablábamos de tonterías, como era común entre nosotros. Pero aun así no podía evitar pensar en donde rayos estaba.

- ¡Hey! - se escucharon cuatro voces al unísono. Los amigos de Oliver.

- Nos abandonaste Oliver - le reclamo uno mientras todos se sentaban en la mesa.

- Lo siento, mi amiga necesitaba apoyo - les contesto y lo fulminé con la mirada.

- Oye..es cierto - dijo un rubio - que tú y Jayden terminaron- Todos en la mesa me miraban atentos - ¿Qué te parece si tú y yo?

- Ethan ni lo pienses - Oliver lo interrumpió y le agradecí con una sonrisa.

No me molestaba la presencia de todos en la mesa, de hecho era divertido. Lo que realmente me molestaba era la ausencia de mi exnovio. Ya estábamos todos más internados en la plática, cuando uno de los amigos de Oliver emitió un "oh no" mientras miraba hacia la puerta de la cafetería. Todos volteamos a verlo a él, para luego seguir la dirección de su mirada.

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