Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando La Verdad me Duele

Cuando La Verdad me Duele

Tras reencarnar, intento salvar a mi hijo recuperando un documento eclesiástico que provocó mi asesinato a manos de Mateo y mis padres. Sin embargo, mi esposo me arrebata el escrito y, al notar una marca extraña, su amor se transforma en un odio mortal. Tachada de impura, mi propia familia busca mi muerte para limpiar su linaje. Aislada en un callejón y ante una ejecución inminente, la periodista Carmen surge como mi única salvación frente a su fanatismo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Un coche negro frenó bruscamente junto a la acera. Mis padres. Alguien debió llamarlos.

Mi padre, Ricardo, salió del coche como una tormenta. Su rostro estaba rojo de ira. Ignorándome por completo, se dirigió directamente a Mateo.

"¿Qué significa esto, Mateo? ¿Has perdido la cabeza? ¡Amenazar a mi hija y a mi nieto en la casa de Dios!".

Le dio un empujón a Mateo en el pecho. Por un segundo, sentí un destello de esperanza. Mi padre me estaba defendiendo.

Mateo no respondió con palabras. Simplemente le entregó el documento. La bendición.

Mi padre lo tomó, frunciendo el ceño. Leyó el texto, su expresión aún furiosa. Luego, al igual que Mateo, sus ojos se fijaron en la parte inferior del papel.

El color desapareció de su rostro. La ira dirigida a Mateo se desvaneció, reemplazada por una mirada de pura repulsión. Y esa repulsión estaba dirigida a mí.

"Tú", siseó, su voz temblando de una rabia mucho más profunda y aterradora. Levantó la mano, y por un instante pensé que me iba a golpear allí mismo, frente a todos.

"¡Ricardo, no!", gritó mi madre, Elena, corriendo hacia mí. Me rodeó con sus brazos, protegiéndome de mi padre. Su cuerpo era suave y olía a perfume caro.

"¡Es una vergüenza!", rugió mi padre, señalándome con un dedo tembloroso. "¡Una deshonra para el nombre de esta familia! ¡Una puta!".

La palabra me golpeó más fuerte que cualquier bofetada. La multitud jadeó.

Mi madre me apretó más fuerte. "Cálmate, Ricardo. No aquí. La gente está mirando".

Se volvió hacia mí, sus ojos llenos de una falsa preocupación. "Mi niña, mi pobre niña. Estás alterada. Vamos a casa. En casa todo estará bien".

Sus palabras eran suaves, pero sus ojos eran fríos como el hielo. Era la misma mirada que tuvo en mi vida pasada, justo antes de encerrarme en la bodega.

"No", dije, tratando de alejarme de ella. "No iré a ninguna parte con ustedes".

"Sofía, por favor. Estás confundida", insistió mi madre, su voz adquiriendo un tono afilado. "Hagámoslo por la familia".

"¡No!", grité, mi voz rompiéndose. "¡Ustedes están con él! ¡Todos ustedes quieren hacerle daño a mi bebé!".

Mi resistencia, los gritos de mi padre, la multitud curiosa... todo se convirtió en un caos. Fue entonces cuando oí las sirenas.

Dos policías se abrieron paso entre la gente. "¿Qué está pasando aquí?".

"Oficial, gracias a Dios", dijo Mateo, adoptando una expresión de hombre razonable y preocupado. "Es un asunto familiar. Mi esposa está... no se encuentra bien. Está teniendo un episodio".

"¡Miente!", grité. "¡Todo es por ese papel! ¡No me dejan verlo!".

Señalé el documento que mi padre todavía apretaba en su mano.

El policía más viejo frunció el ceño. "Señor, ¿puedo ver ese documento, por favor?".

Mi padre dudó, mirando a mi madre. Ella le dio un asentimiento casi imperceptible. De mala gana, le entregó el papel al oficial.

"No es nada, oficial. Solo una bendición de la iglesia", dijo mi padre.

El policía lo examinó. "Parece bastante normal". Luego, me miró. "Señora, ¿por qué dice que este papel es el problema?".

"¡Hay algo en él! ¡Una marca! ¡Por favor, déjeme verlo!".

Quizás fue la desesperación en mi voz. El oficial me miró, luego al papel, y finalmente me lo tendió.

Mis manos temblaban mientras lo tomaba. Le di la vuelta.

Y allí estaba.

Junto a la elegante firma de mi tío, el obispo, había una pequeña marca. Un símbolo diminuto, casi invisible, hecho con una tinta ligeramente diferente.

No era una marca del demonio. Era un símbolo que solo nuestra familia conocía.

Un símbolo que representaba una rara enfermedad genética de la sangre. Una enfermedad que solo podía transmitirse a través de una línea de sangre específica.

La línea de sangre de mi hermano, Julián.

El aire abandonó mis pulmones. El mundo se inclinó sobre su eje.

El bebé que crecía dentro de mí no era de Mateo.

Era de mi hermano.

El recuerdo me golpeó como un rayo. Una fiesta, hace casi un año. Demasiado vino. Una bebida que sabía rara. Despertar en mi cama, confundida, con la ropa desordenada. Mis padres diciéndome que había bebido demasiado, que no había pasado nada.

Me habían mentido. Me habían drogado. Y mi hermano... mi hermano me había violado.

Y toda mi familia lo sabía.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Amando y odiando al rey Alfa
9.5
La traición de Alexander y Sophía desató un conflicto sangriento entre los Spencer y los Brown en Texas. Tras el asesinato de sus padres, Donna regresa para descubrir la verdad, pero el Alfa Sam la obliga a contraer nupcias con Michael Brown. El arrogante Rey Alfa es hijo del hombre que ella cree culpable de su tragedia. Atrapada entre su afecto por el humano Dylan y una unión forzada para lograr la paz, Donna vivirá un destino de odio y pasión.
Portada de la novela El amante que se convirtió en mi asesino
9.4
Después de ocho años construyendo un imperio, ella sufre la traición más cruel: su pareja la entrega a sicarios y le arrebata a su hijo por salvar a otra mujer. Mientras agoniza, se siente una reina descartada por un peón. No obstante, el destino le otorga una oportunidad al despertar en el pasado, el mismo día que comenzó su desgracia. Con el conocimiento del futuro, decide reescribir su historia y proteger su vida antes de que la tragedia se repita.
Portada de la novela El Amor en Tiempos de Traición
9.8
El poderoso Alejandro Ferrer intenta salvaguardar el patrimonio de su familia frente a la voracidad corporativa. Sin embargo, su control se ve amenazado por Lucía Torres, una infiltrada con la misión de exponer los turbios misterios de su organización. Mientras ella desvela una peligrosa trama de mentiras, se enfrenta a un conflicto interno: traicionar su encargo o sucumbir a la pasión por Alejandro. En un juego de espionaje y riesgo, ambos arriesgarán todo por amor.
Portada de la novela Él sanó su corazón quebrantado y brillante
9.0
Engañada durante siete años, Eloísa descubre que su pareja solo la usaba como donante de órganos para su prometida. Tras ser chantajeada con videos íntimos y amenazada con perder sus riñones, la científica finge su muerte para escapar. Un lustro después, regresa transformada en una eminencia mundial con una posición de poder absoluta. Ahora, está lista para ejecutar su venganza y destruir al hombre que intentó despojarla de su propia existencia.
Portada de la novela Hermanos D'angelo
8.3
Lo que comenzó como un lazo informal entre Diana y Ethan evoluciona hasta volverse algo profundo, pero la llegada de Zack altera su destino. Atrapada entre dos hermanos dominantes, ella se convierte en el eje central de un triángulo marcado por la protección y la tentación. En este peligroso romance de mafia, Diana debe navegar entre la lealtad y el deseo prohibido, asumiendo su lugar como la reina absoluta en el corazón del imperio D'angelo.
Portada de la novela La Venganza de Su Princesa de la Mafia
8.6
Lorenzo Garza, líder mafioso y mi esposo, destruyó mi vida al llevar a su amante a nuestro hogar. Tras ser empujada por las escaleras, él salvó a la culpable mientras yo perdía a mi hijo. No satisfecho con su traición, humilló a mis padres con violencia física. Ocultándole que ya no estoy embarazada y tras firmar el divorcio, me alejo con el dolor de mis pérdidas. Mi desaparición solo es el inicio de un plan para ejecutar mi fría venganza.