Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando el Amor Se Quiebra

Cuando el Amor Se Quiebra

La unión entre el modesto panadero Ricardo y la poderosa empresaria Sofía llega a su fin tras una humillación pública imperdonable. Ella ha elegido a su asistente Luis, otorgándole privilegios mientras desprecia la lealtad de su marido. Cansado de ser menospreciado frente a la alta sociedad y de ver su matrimonio roto por la traición, Ricardo decide actuar. Tras las sombras, él oculta una fuerza desconocida y está listo para reclamar su verdadera posición.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El olor a pan recién horneado llenaba cada rincón de la panadería, un aroma a hogar y a trabajo honesto que siempre me había dado paz. Pero esa mañana, el aire se sentía pesado, viciado. Estaba limpiando el mostrador cuando el coche de Sofía, un convertible europeo que costaba más de lo que yo ganaría en diez años, se detuvo justo en frente.

Mi corazón dio un vuelco, una tonta esperanza de que venía a verme, a tomar un café como en los viejos tiempos. Pero no. La puerta del copiloto se abrió y de ella bajó Luis, su asistente. Un joven con una sonrisa demasiado pulida y ropa de diseñador.

Sofía se inclinó desde el asiento del conductor. Pude ver el brillo de algo nuevo en su muñeca cuando le entregó a Luis un reloj. No era cualquier reloj. Era un modelo de lujo, de esos que ves en las revistas, con la carátula de oro y la correa de piel exótica. Ella se lo ajustó en la muñeca, su mano deteniéndose un poco más de lo necesario.

Luis sonrió, una sonrisa de triunfo.

"Gracias, Sofía. Eres la mejor jefa del mundo."

Ella le guiñó un ojo.

"Te lo mereces, campeón. Sigue así y llegarás lejos."

No me miró. Ni siquiera volteó hacia la panadería. Arrancó el motor y se fue, dejando a Luis parado en la acera, admirando su nuevo juguete. Él sí me vio. Me sostuvo la mirada por un segundo, una chispa de arrogancia en sus ojos, antes de darse la vuelta y caminar hacia el edificio de oficinas de la empresa de Sofía, que estaba a solo una cuadra.

Sentí un frío en el estómago. La ira y el dolor se mezclaron, creando una sensación amarga en mi boca que ni el olor del pan dulce podía quitar.

Esa noche, cuando Sofía llegó a casa, dejé que se quitara los tacones y se sirviera una copa de vino. Esperé a que se sentara en el sofá de diseño que ocupaba la mitad de nuestra sala.

"Vi lo del reloj," dije, mi voz sonando más calmada de lo que me sentía.

Ella levantó la vista de su teléfono, sin sorpresa, casi con aburrimiento.

"Ah, ¿eso? Un pequeño incentivo. Luis ha estado trabajando muy duro."

"Un incentivo de miles de dólares, Sofía. Un regalo que le diste en la calle, como si estuvieras presumiendo."

Me acerqué y me paré frente a ella. Ella ni siquiera se inmutó.

"Ricardo, por favor. No empieces con tus dramas. Es solo un reloj."

"No es solo un reloj. Es la forma en que se lo diste. La forma en que te mira y lo miras."

Ella soltó una risa corta, sin humor.

"¿Ahora vas a decirme que estás celoso? ¿Celoso de un muchacho que podría ser mi hijo? No seas ridículo. Deberías estar feliz por mi éxito, por poder permitirme estas cosas."

Me quedé mirándola, sintiendo cómo se abría una grieta entre nosotros. El dolor en mi pecho era agudo, real.

"No estoy celoso de Luis, Sofía. Estoy dolido por ti. Por lo que nos estamos convirtiendo."

Ella simplemente rodó los ojos y volvió a su teléfono, ignorándome.

Me alejé y fui a nuestra habitación. Abrí mi cajón de la mesita de noche y saqué una pequeña caja de terciopelo gastado. Dentro había un anillo de plata, simple, un poco torcido. Lo había comprado con mis primeros ahorros de la panadería, cuando Sofía apenas empezaba con sus diseños en una pequeña mesa en nuestro antiguo departamento.

Recuerdo el día que se lo di. Sus ojos brillaron, pero no por el valor del anillo, sino por lo que significaba.

"Prometo que siempre seremos nosotros contra el mundo," me había dicho, con la voz quebrada por la emoción. "No importa cuánto crezcamos, esto," dijo, señalando el anillo, "siempre será nuestro recordatorio. De dónde venimos. De que empezamos juntos."

Ahora, ese recuerdo se sentía como una burla. Sofía había olvidado esa promesa. Había cambiado nuestro "nosotros" por un "yo" deslumbrante y solitario.

Cerré la caja con fuerza. La decisión se formó en mi mente, fría y clara. Si ella no respetaba nuestros símbolos, entonces yo tampoco tenía por qué respetar los suyos.

A la mañana siguiente, el teléfono del negocio sonó muy temprano. Era el organizador de un evento de moda muy importante, uno de los más grandes del año para la empresa de Sofía.

"Ricardo, ¿listo con el pedido especial? Las mini conchas y los croissants de almendra son la estrella de nuestro desayuno para los inversores."

Yo era el proveedor exclusivo de toda la repostería para los eventos de Sofía. Era un acuerdo que teníamos desde el principio, un pequeño rincón de su imperio que todavía era mío.

"Hubo un problema con el horno," mentí, mi voz monótona. "Se quemó toda la masa. No habrá entrega hoy."

Hubo un silencio al otro lado de la línea, luego pánico.

"¿Qué? ¡No puede ser! Ricardo, este evento es crucial. Sofía me va a matar."

"Lo siento. A veces las cosas simplemente no funcionan."

Colgué el teléfono. Sabía que en menos de cinco minutos, mi celular personal sonaría. Y así fue. Era Sofía. Su voz era un grito.

"¡Ricardo! ¿Qué demonios hiciste? ¡Me estás saboteando! ¡Arruinaste el evento más importante del trimestre!"

Me senté en el borde de la cama, mirando el anillo de plata en mi mano.

"Un problema con el horno," repetí, sin emoción.

"¡No me mientas! ¡Lo hiciste a propósito! ¿Por un estúpido reloj? ¿Vas a arriesgar mi negocio por tus celos infantiles?"

Su ira no me afectaba. Dentro de mí solo había un desierto frío. El hombre que la amaba incondicionalmente estaba herido, y en su lugar estaba naciendo alguien más, alguien que ella no conocía.

"No es por el reloj, Sofía," dije lentamente, cada palabra pesada con un significado que ella se negaba a entender. "Es por el respeto. Es una calle de dos sentidos, ¿recuerdas? O al menos, solía serlo."

Colgué antes de que pudiera responder. El silencio en la habitación era absoluto. Sabía que esto era solo el principio.

También te puede gustar

Portada de la novela Amante Fugitiva: El Capo Suplica de Rodillas
8.5
Dante Montenegro, el implacable subjefe de la mafia, me traicionó al culparme de envenenar a su hijo. Pese a mi fidelidad, eligió creer en las calumnias de su esposa Sofía y me sometió a torturas y extracciones de sangre. Tras huir de su tiranía, ni sus sacrificios heroicos ni sus confesiones de amor en diarios pudieron sanar mi dolor. Aunque él arriesgó su vida por mí, yo rescaté a su heredero. Con ese acto, nuestra trágica deuda ha quedado saldada.
Portada de la novela De Esposa Suave a Reina
9.6
Isabella, heredera de los Andes, vive un calvario en México bajo el control de su marido, Mateo. Tras la trágica pérdida de su hija Paloma y la traición de sus primas, es culpada injustamente de un crimen. Sus enemigos intentan eliminarla provocando un incendio, pero ella sobrevive al atentado. Transformada por el dolor, Isabella renace de las llamas convertida en una mujer letal, lista para cobrar una venganza implacable contra quienes la traicionaron.
Portada de la novela El Imperio del CEO y la Esposa Oculta
8.4
Bajo un contrato gélido, Victoria ocultó su identidad como la genio digital 'V' mientras soportaba el desdén de su esposo, el magnate Nathaniel Cross. Obsesionado con hallar a la mujer que salvó su imperio, él solicita el divorcio sin saber que su salvadora es la asistente que tanto desprecia. Tras la ruptura, Victoria resurge con poder y determinación. Ahora, Nathaniel deberá enfrentar la verdad y luchar por recuperar a la única mujer que siempre lo tuvo todo.
Portada de la novela El Secreto del Héroe
8.3
Al descubrir al Capitán Roy Lawrence con su amiga Sylvia, Lina Salazar destapa una trama de hijos ocultos y el robo de su dote. Pese a la infidelidad, Roy la calumnia públicamente para salvar su imagen de héroe nacional. Buscando justicia, Lina se alía con el misterioso magnate Máximo Castillo. A través de su matrimonio con él, ella se prepara para exponer la verdadera naturaleza de su ex prometido y hundir su prestigio durante una boda reveladora.
Portada de la novela Casarse con el despiadado hermano mafioso de su ex-prometido
8.0
Tras sufrir la traición de su prometido el día del ensayo nupcial, ella opta por unirse al temido Don de la familia Villarreal. No obstante, su antiguo amor la rapta y la confina en un sótano para extraerle la sangre, buscando salvar a una amante que finge estar enferma. Al borde de la muerte por este plan demencial, el implacable Jefe de Jefes irrumpe violentamente en el lugar, decidido a ejecutar una venganza letal contra quienes se atrevieron a traicionarla.
Portada de la novela No mires atrás
9.5
Sumergida en las tinieblas de un vertedero municipal, una chica recobra el sentido ante las palabras de un indigente. El hombre, que la halló atrapada en un saco, le comunica una noticia devastadora: sus amigas han fallecido. En medio de un sufrimiento físico atroz y sin recuerdos de su pasado, ella intenta responder a las amenazas del extraño. No sabe quién es; solo el nombre de Alicia surge como un eco incierto entre las sombras de su amnesia total.