
Cuando el Amor se Hizo Añicos
Capítulo 3
A la mañana siguiente, el sol entraba por la ventana de mi cuarto, pero yo solo sentía frío.
Pasé la noche en vela, mirando el techo, con sus palabras repitiéndose en mi cabeza.
"Quitármela de encima".
"Un plomo".
"Me libro de ella".
No lloré. El dolor era tan profundo que no había lágrimas. Solo un vacío helado.
Decidí enfrentarlo.
Crucé el jardín que separaba nuestras casas, el mismo jardín donde habíamos jugado de niños.
Toqué el timbre.
Me abrió él, con el pelo revuelto y cara de resaca.
"Isa, ¿qué haces aquí tan temprano?"
"Escuché lo que dijiste anoche, en la feria."
Su expresión cambió. Se puso pálido, pero intentó disimularlo.
"¿Qué dices? Estaba borracho, no sé ni lo que dije."
"Dijiste que te vas a Barcelona. Que nunca pensaste ir a Madrid conmigo."
No lo admitió. No directamente.
"Mis padres... han decidido que ESADE es mejor para el negocio familiar. Fue algo de última hora."
Una excusa barata. Una mentira cobarde.
No necesitaba que lo confesara. Sus ojos lo decían todo.
No dije nada más.
Simplemente lo miré, grabándome en la memoria su rostro, el rostro de un extraño.
Me di la vuelta y volví a mi casa.
Él no me detuvo.
Ese silencio fue su verdadera confesión.
En ese momento, la Isabella que lo amaba murió.
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