Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando el Amor es una Prisión

Cuando el Amor es una Prisión

Durante nueve años, soporté un matrimonio gélido con Scarlett Castillo para proteger el legado de mi familia. Sin embargo, la humillación alcanzó su límite cuando ella anunció su embarazo de otro hombre y me obligó a servirles. Tras forzarme a donar sangre a pesar de mi delicada salud, casi pierdo la vida por su crueldad. He decidido escapar de esta tortura; mi huida será el comienzo de la ruina para la mujer que me utilizó sin piedad alguna.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

La música llenaba el aire de la finca en Mendoza, pero para mí era solo un ruido sordo. Sostenía una copa de vino, un Malbec que yo mismo había creado, pero no sentía su sabor. Era el noveno aniversario de mi matrimonio con Scarlett Castillo, la CEO de la bodega donde yo no era más que una sombra.

Nueve años. Nueve años de servicio a cambio de salvar la pequeña viña de mi familia. Nueve años de humillaciones silenciosas.

Scarlett subió a un pequeño escenario, radiante con su vestido de diseñador. Patrick, su asistente personal, estaba a su lado, sonriéndole con una devoción que me revolvía el estómago.

"Gracias a todos por venir," dijo Scarlett, su voz resonando con autoridad. "Hoy no solo celebramos nuestro aniversario, sino también un nuevo comienzo."

Los invitados aplaudieron. Yo me quedé quieto, sintiendo un frío familiar en el pecho.

"Tengo una noticia maravillosa," continuó, acariciando su vientre plano. "Estoy embarazada."

Hubo más aplausos, vítores. Miré su vientre. Sabía que ese hijo no era mío. Llevábamos años sin compartir la cama.

"Y como Patrick va a ser una parte tan importante en la vida de nuestro bebé," dijo, mirando a su asistente con una ternura que nunca me dedicó a mí, "se mudará a la casa principal con nosotros."

El silencio cayó sobre los invitados por un segundo, luego fue reemplazado por murmullos. La humillación era pública, deliberada.

"Máximo," me llamó. Su voz era fría, como si se dirigiera a un sirviente. "Ya que Patrick se muda, necesitarás desocupar tu habitación. Te quedarás en el cuarto de servicio. Y a partir de mañana, quiero que le prepares a Patrick sus platos favoritos. Él necesita cuidarse."

Sentí las miradas de todos sobre mí. El abuelo de Scarlett, el único que me mostraba respeto, frunció el ceño desde su silla, pero no dijo nada.

"Ah, y una cosa más," añadió Scarlett, como si acabara de recordarlo. "Ese sacacorchos de plata que tanto te gusta, el de tu abuelo. Dáselo a Patrick. Él lo apreciará más."

Ese sacacorchos era lo único que me quedaba de mi abuelo, el hombre que me enseñó todo sobre el vino. Era mi último lazo con mi herencia, con quien yo era antes de ella.

Me acerqué lentamente. Saqué el sacacorchos de mi bolsillo. Mis manos temblaban ligeramente. Se lo ofrecí a Patrick, que lo tomó con una sonrisa triunfante.

Pero sus dedos torpes lo dejaron caer. El sacacorchos golpeó el suelo de mármol y rebotó, la punta afilada rasguñando el zapato de cuero italiano de Patrick y rozando su tobillo.

"¡Ay!" gritó él, más por sorpresa que por dolor.

Scarlett se giró hacia mí, su rostro una máscara de furia.

"¿Ves lo que has hecho? ¡Pídele perdón! ¡Arrodíllate y pídele perdón ahora mismo!"

La multitud observaba, algunos con morbo, otros con lástima. Sentí el peso de nueve años de humillación aplastándome. Pero esta vez, algo era diferente. Ya había tomado mi decisión.

Me arrodillé. Miré a Patrick a los ojos.

"Lo siento mucho," dije, mi voz vacía de emoción. "Espero que tú y el bebé estén bien."

Me levanté y me di la vuelta, sin mirar a Scarlett. Caminé hacia la salida, escuchando las risas y los comentarios a mi espalda.

"Apuesto mil dólares a que vuelve arrastrándose en menos de una hora," dijo uno de los amigos de Scarlett.

"Yo apuesto cinco mil a que no dura ni la noche," respondió otro.

No me detuve. Crucé las puertas de la finca y salí a la noche fresca de Mendoza. Un lujoso Audi negro, con las luces encendidas, me esperaba al final del camino de grava. La puerta trasera se abrió.

Era el coche de Leonor. Mi libertad.

También te puede gustar

Portada de la novela De prisionera a fénix: el arrepentimiento de él
9.7
Tras perder la memoria en un accidente, ella pasó tres años en la miseria junto a Gavin, creyéndolo un humilde luchador. La farsa termina al verlo en televisión como un millonario CEO a punto de casarse. Al recuperar sus recuerdos, descubre que él le robó su identidad y fortuna para poner a prueba su lealtad. Destrozada por la traición, ella finge su propia muerte, decidida a resurgir para ejecutar una fría venganza y destruir el imperio del hombre que amó.
Portada de la novela DOCTOR CEO
9.1
Al finalizar su turno, un médico interviene para salvar a Amanda, una residente atacada en las sombras del hospital. Tras socorrerla, nota que ella no recuerda la agresión. Por petición de su amigo Alejandro, él asume la tarea de custodiarla, temiendo por su seguridad. Lo que inicia como un compromiso de protección médica evoluciona pronto hacia una conexión emocional intensa, transformando su deber profesional en un romance profundo e imprevisto.
Portada de la novela Dovis
9.4
La galaxia margina a la humanidad, etiquetándola bajo prejuicios de criminalidad. Mari sufrió esta crueldad al ser vendida por su familia a temprana edad. Sin embargo, su realidad cambió al ser comprada por los Teki. En su estación de reparaciones, la joven aprovechó su destreza física para transformarse en una mecánica excepcional. Pese al desprecio universal hacia su especie, su talento técnico y agilidad le han permitido forjar un respeto propio en el espacio.
Portada de la novela La Chofer
8.7
Tras la muerte de su padre, un hábil mecánico, Adelaida utiliza su destreza al volante para servir como chofer del poderoso Javier Durán. Aunque el CEO tiene fama de ser un hombre arrogante y mujeriego, ella lo enfrenta con total firmeza. Javier, intrigado por su audacia, desarrolla una profunda fascinación hacia ella. Adelaida ignora sus conquistas con desdén, pero él, decidido a romper su indiferencia, inicia un peligroso juego de seducción y retos constantes.
Portada de la novela La esposa indeseada, su corazón vengativo
8.6
Obligada a unirse al despiadado Alejandro Villarreal para rescatar el patrimonio de su familia, la protagonista padece un tormento constante. Tras arriesgarse en una apuesta letal por la salud de su padre, descubre que la traición de su esposo causó su muerte. Al saber que la madre de Alejandro planeó su ruina, su agonía se transforma en sed de justicia. Decidida a cobrar venganza, se propone exponer los crímenes de los Villarreal ante la sociedad.
Portada de la novela LEGENDARIA
8.1
Pasiones del pasado resurgen en un escenario bélico donde el destino cruza rutas letales. Las fuerzas de Benjamín Walton, la pericia médica de Diana Santos y Sofía Sandoval, y el imperio criminal de Arnaldo Benzema se enfrentan en una batalla implacable. El objetivo es Legendaria, un cargamento vital que forzará a todos a quebrar sus promesas. Entre traiciones y dolor, deberán abandonar sus valores éticos para resistir en esta guerra absoluta.