Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Condenada a Santino

Condenada a Santino

La familia de Victoria Bianchi enfrenta una deuda imposible que la entrega al dominio de Santino Di Morelli. El implacable jefe de la mafia italiana rechaza el dinero y exige a cambio un heredero. Envuelta en un entorno de traiciones y secretos, ella descubre la venganza que motiva al magnate. Entre la pasión y el peligro, Victoria se vuelve la única mujer capaz de encararlo, debiendo decidir si huir o abrazar el oscuro destino que ahora comparten.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Su corazón palpitaba a mil por segundo, golpeando con violencia dentro de su pecho mientras su mirada se clavaba justo al frente. Las llantas del auto rechinaban contra el asfalto, acercándose en su dirección como un animal dispuesto a devorarla.

Victoria bajó la vista hacia sus pies, se inclinó con desesperación y se quitó los zapatos. Tenía que correr, o de lo contrario estaría muerta en cuestión de segundos. El miedo le recorría las venas como fuego líquido, pero aun así sus piernas temblorosas se preparaban para moverse.

La puerta del vehículo se abrió con un chasquido metálico y de inmediato, un hombre enorme descendió. Su figura imponía lleno de músculos, su traje oscuro resaltaba la frialdad de su porte y sus ojos, negros y profundos, se posaron en ella con una serenidad que no era calma, sino amenaza. 

Bastó aquella mirada para helarle la sangre.

Aquel hombre alzó la mano y con un par de señas ordenó que los dos hombres que viajaban con él bajaran también. Ambos obedecieron al instante, cerrando el paso de cualquier escape.

El hombre dio un par de pasos hacia ella, su sombra cubriendo la poca luz que caía sobre Victoria, y entonces habló con voz grave, cargada de desprecio.

-Vaya, vaya... ¿quién diría que una mujer como tú sería capaz de ponerme en aprietos?

Victoria tragó saliva con dificultad. Sus labios secos se entreabrieron, y de ellos apenas escapó un hilo de voz temblorosa. 

-Señor Santino... le juro que yo le pagaré todo, se lo juro.

Sus manos no dejaban de sacudirse, incapaces de ocultar el terror que la consumía. Cada palabra le costaba un esfuerzo casi sobrehumano, como si el aire se negara a entrar en sus pulmones.

El hombre rió con suavidad, un sonido hueco y cruel, antes de inclinarse apenas hacia ella.

-¿Y quién te dijo a ti que quiero de vuelta ese dinero? -susurró, con la calma de quien ya había tomado una decisión inquebrantable-. Te lo advertí... no una, sino varias veces. 

Victoria se quedó rígida contra la pared, sintiendo el frío de la piedra atravesarle la espalda. Los ojos de Santino, negros como la noche, se clavaban en ella sin pestañear. El aire se volvió espeso, difícil de respirar.

-Fue mi hermano... -balbuceó con voz rota, sus labios temblando-. Él fue el que apostó, no yo. Pero no le haga nada, por favor... yo pagaré la deuda.

Santino arqueó una ceja, como si aquellas palabras fueran un entretenimiento. Dio una calada a su cigarro y la observó con esa calma cruel que tanto lo caracterizaba.

-¿Tú? -preguntó, burlón-. ¿Y cómo piensas pagar una suma que tu hermano ni siquiera pudo sostener sobre la mesa?

Victoria respiró hondo, conteniendo el sollozo que amenazaba con desgarrarle la garganta. Sus manos temblaban, pero se obligó a levantar la mirada.

-Trabajaré, haré lo que sea... pero hasta el último peso se lo pagaré, se lo juro. Solo le pido... que no le haga daño a él.

Los hombres de Santino soltaron una carcajada breve, como hienas divirtiéndose con una presa que aún no sabe que está condenada. Pero Santino no sonrió.

-¿Por qué tanta desesperación, eh? -su voz grave la envolvía como un lazo que se apretaba más y más-. ¿Qué tiene de especial ese hermano tuyo que te arrastras por él como si fuera tu salvador?

Las lágrimas finalmente escaparon de los ojos de Victoria. Bajó la cabeza, pero respondió con un hilo de voz.

-Porque ese dinero... -hizo una pausa, tragando saliva-, era para los medicamentos de nuestra madre. Él... él se lo llevó todo. Yo le rogué que no lo hiciera, que no se metiera con usted... pero no me escuchó. Apostó lo único que teníamos.

Santino aspiró el humo lentamente y lo soltó con calma, mientras la observaba con un brillo extraño en los ojos.

-¿Medicamentos? -repitió, como si degustara la palabra.

-Sí -Victoria asintió, con lágrimas resbalándole por las mejillas-. Mi madre está enferma... y sin ese dinero... no puede seguir con el tratamiento.

Por un instante, el silencio se adueñó del callejón. El motor del coche seguía encendido, el humo del escape flotaba en el aire, y el corazón de Victoria latía tan fuerte que podía jurar que todos lo escuchaban.

Santino inclinó apenas la cabeza, su mirada fija en ella como quien analiza un objeto curioso.

-Entonces tu hermano no solo es un estúpido... -dijo finalmente, con un tono afilado como una cuchilla-, también es un egoísta.

Victoria se tapó el rostro con las manos, quebrándose en un llanto ahogado.

-Por favor... yo asumiré todo. No me importa cuanto tarde, no me importa lo que tenga que hacer. Solo no le haga nada a él.

Santino apagó el cigarro contra la pared y se inclinó hacia ella, tan cerca que pudo sentir el calor de su respiración mezclada con el olor a tabaco.

-¿Hasta el último peso? -susurró, clavando sus ojos en los de ella.

Victoria asintió frenéticamente, sin pensar.

-Sí... hasta el último peso.

El silencio fue eterno. Entonces, Santino sonrió, una mueca que no contenía bondad alguna.

-Muy bien, Victoria. -Hizo un gesto a sus hombres-. Llévenla con su hermano. Que vea en qué estado está... y que entienda cuánto cuesta una deuda en mi mundo.

Las manos rudas de los hombres la sujetaron de los brazos, arrastrándola hacia el auto. Victoria no opuso resistencia esta vez. En medio de su miedo, se aferraba a una única promesa: si pagaba, su hermano viviría.

Pero en lo profundo de sus ojos, Santino ya había dictado otra sentencia.

También te puede gustar

Portada de la novela Cazadora: Licántropos y Vampiros
9.3
Hope Green, apodada la Cazadora, sobrevivió a una infancia de tormentos y mutilaciones bajo el mando de tres brujas despiadadas. Un fallo imprevisto la lleva a ser capturada por una poderosa alianza de licántropos y vampiros. Durante su encierro, Hope comprende que la naturaleza de estos seres no coincide con los relatos de su pasado. No obstante, deberá enfrentarse a traiciones y engaños que le infligirán un inmenso sufrimiento físico y emocional.
Portada de la novela Corazón Roto, Alma Renacida
9.7
Tras morir por la traición de Marco López, Ricky despierta súbitamente en la cocina del hotel Grand Palacio. Ha regresado al pasado, justo el día en que su enemigo planea humillarlo usando mentiras sobre su novia Sofía. Consciente de que la mujer del escándalo es en realidad la prometida de Marco, Ricky decide alterar su destino. Con una frialdad implacable, inicia una estrategia de venganza para que su verdugo pague por cada una de sus crueldades.
Portada de la novela El Precio es La Vida de Mi Hijo
9.4
Ricardo, cegado por su amante Sofía, comete un acto atroz: encierra a su hijo Pedrito en un cobertizo con abejas tras un incidente trivial. Luna suplica piedad por la alergia del niño, pero es ignorada. Mientras la pareja presume su romance, el pequeño fallece por una picadura. Tras esta negligencia criminal y las burlas de su rival, Luna abandona su identidad anterior y se transforma por completo, iniciando una misión de venganza implacable contra quienes le arrebataron todo.
Portada de la novela El ultimo baile
9.8
Sofía Vargas, bailaora de Santiago, descubre que su romance con el magnate Alejandro Montoya fue una farsa para vengarse de su primo Mateo. Tras soportar el desprecio de la prometida de su amante y sobrevivir a un turbio accidente, ella decide actuar. En la exclusiva Gala del Vino, Sofía transformará su sufrimiento en determinación, buscando desmantelar la humillación pública que Montoya planeó, revelando la verdad tras su traición y ambición.
Portada de la novela Luna Oscura
8.1
Un acuerdo inesperado vincula a dos personas destinadas a chocar, convirtiéndolas en la última defensa ante un conflicto bélico inminente. Aunque su relación inicia con una frialdad absoluta, surge entre ambos un romance intenso y prohibido que pone en riesgo sus estrategias. Mientras la guerra escala, el deseo mutuo se vuelve un obstáculo para su seguridad. ¿Podrán triunfar en la contienda o el peligro acabará por destruir sus vidas?
Portada de la novela No Nace Amor En Jaula
9.6
Sofía vive un calvario físico y mental tras despertar cautiva en una celda de lujo por Alejandro, su exnovio. Entre una falsa calidez y una brutalidad constante, ella descubre un complot sombrío que involucra a viejos agresores y una supuesta traición. Aunque logra huir a Madrid buscando refugio, su captor reaparece fingiendo arrepentimiento. Sofía deberá confrontar los secretos de su pasado para romper sus cadenas y obtener su libertad final.