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Portada de la novela Como Invocar a un tritón

Como Invocar a un tritón

La mitología de las sirenas dista mucho de ser un cuento de hadas; su esencia es sombría y despiadada. Tras intentar suicidarse en las profundidades del océano, un hombre es salvado por un imponente tritón. Este rescate inesperado da inicio a una cadena de eventos lúgubres que exploran el sufrimiento y la crudeza del mito. Es una narrativa que desafía las leyendas tradicionales, entrelazando el dolor con una realidad alternativa y fascinante.
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Capítulo 1

La historia que verás a continuación fue real, yo tuve la fortuna y también la desgracia de ser parte de ella, tomé la decisión de que esta anécdota debía ser publicada, pero al mismo tiempo tengo un inmenso coraje, pues esta historia ya la conoces, pero la versión modificada, pues fue adaptada para encajar en la sociedad, cómo si no hubiese bastado con todo lo ocurrido.

En fin, para hacer esto más interesante te tengo una apuesta, si está historia logra mover algo dentro de ti, aunque sea sólo un milímetro, deberás compartirla, por el contrario, si lo único que hacen es aburrirte, tendrás toda la autorización para difamarla, ¿Aceptas?

Antes de que comiences, debo advertirte que hay algunas cosas crueles por acá, prepárate.

Dicho esto, ¿Estás dispuesto o dispuesta a cambiar tu mente?

_______________

Recuerdo con claridad el día en que intenté suicidarme, no estoy realmente orgulloso de aquello, pero, ¿Qué puedo hacer?

-Un humano menos, un humano más, ¿Qué mas da? En realidad no importo, pues, aún si yo no existo, el mundo no cambiará -Eso era lo único que pude pensar.

Lo sé, sé que es una salida cobarde, tan solo me dejé llevar por el mar de problemas que me inundaban.

Haciendo memoria, recuerdo que me sentía... vacío. Esa sensación: Saber que hay gente a tu lado y sentirte solo, o tener una buena vida y sentir que nunca es suficiente.

Por más que te esfuerzas en ser feliz, la vida te arrebata esa oportunidad. No importa quien o que seas, en alguna etapa de la vida todos conocen a la "señorita depresión", la "señorita soledad", el "señor miedo", así como a muchos otros señores, señoras o señoritas más, depende de cada quien como lo enfrenta.

Para mi esto difícil, más de lo que debería. Mi enfermedad se llama Síndrome de Borderline o trastorno límite de personalidad, un trastorno de identidad de Clasificación B "Exagerado- dramático" que causa conductas impulsivas y descontrol emocional en la víctima. Según los especialistas, debía asistir a terapia por al menos 3 años, en sesiones cortas e intensas, a parte de recibir un tratamiento medico (antidepresivos, pastillas, parches, etc...)

Sin embargo, no me gustaba la idea de crearme una dependencia a la "droga" a la que los doctores llaman "medicina" , ni la de contarle todos mis problemas a esos "psicólogos" que solo me escucharán mientras les pague y, tal vez, al final de cada sesión, ellos también se burlen de mi. Sé que los estigmatizo, pero he tenido malas experiencias con ellos, esta es la única manera en que me podré quejar.

Ese día, mi mejor amigo me había traicionado, acostándose con mi "novia" (Si así se le puede considerar) mi abuela había fallecido, ella era la única que me cuidaba, debido a esto mi primo me había golpeado, también me había corrido de su casa, no tenia dinero para comer, estaba a punto de reprobar la escuela, y me convertí en el objeto de burla en el colegio.

¿Qué otros motivos quería para suicidarme?

Ya no importaba nada, si seguía vivo solo me esperaba más sufrimiento, o al menos eso pensé. Tal vez parezca poca cosa, pero no puedes ir por ahí minimizando los sentimientos de otras personas solo porque la estés pasando peor.

Mi duda en el momento fue, ¿Cómo hacerlo? Soy demasiado cobarde hasta para morir.

¿Pastillas? Sí, eso sería bueno, fácil, sencillo; pero no las conseguiré. Los doctores no son estúpidos.

¿Cortarme las venas? No, eso dolería demasiado...

¡Eureka! Lanzarme al mar.

Planeé el suceso por días, finalmente tomé mucho valor, subí hasta la cima de una barranca, me amarré piedras a los pies, cargue mismos bolsillos con estas, después me acerqué a la orilla. Casi nadie visitaba esa playa porque decían que había "tiburones" así como "criaturas desconocidas de naturaleza malvada", para las personas era una playa sola y "peligrosa".

¡Perfecta para el plan!

Luego de eso, salté.

Pasado un tiempo no podía respirar, el agua me asfixiaba, mi visión se torno borrosa, mis oídos dolían debido a la presión del mar. Sentí una sensación de ardor en todo mi cuerpo conforme más me iba hundiendo, pero después vino la calma, una maravillosa calma que parecía acabar con todos mis problemas.

Poco a poco deje de percibir la realidad. Me odié, me odié por desear justo en esos últimos instantes de conciencia, con toda mi alma, que alguien gritara mi nombre, que alguien deseara que viviera, alguien que me hiciera aferrarme a la vida, que me diera una razón para seguir luchando o algo por lo que luchar. Pero no había nada, sólo un cuerpo sumergiéndose en el agua junto con algunas sombras a su alrededor.

Cerré mis ojos, veía un negro noche con algunos reflejos del Sol que se colaban por mis párpados, pasado un rato alcancé a distinguir una sombra sin forma, acercándose cada vez más a mí. Al inicio temía que fuese un tiburón, pero, a final de cuentas, ya no sentía nada, por lo que me relajé esperando ser devorado. Sin embargo, de pronto, sentí el frío aire en mi cara, escuché las olas del mar, a las aves, era un sonido, como si alguien estuviera nadando.

¿Es esto una alucinación?, ¿Es parte de morir? Sentí una superficie plana, rugosa, así como una sensación de presión constante en mi pecho, entonces respiré. Unas húmedas pero extrañamente suaves manos pasaron por mi rostro.

Abrí mis ojos, alcanzando a distinguir una figura borrosa. Podía reconocer la arena debajo de mí, la cuál era cálida

Luego de un rato, cuando mi visión se aclaró, pude ver que lo que era la sombra, era un hombre muy joven.

Él colocó su oído en mi pecho, apretándose fuertemente contra el, se quedo callada unos segundos para ,finalmente, dar un enorme suspiro. Seguramente pensó que ya estaba muerto. Se quedo mirándome, hasta que se decidió a hablar.

-Nombre...- Dijo algo inseguro, apartando la mirada como si estuviera avergonzado. Su voz era dulce y calmada.

-¿Mi nombre?

Asintió con la cabeza. Estaba a punto de contestar cuando se me ocurrió mirar hacia abajo. Solté un grito, haciendo que la criatura se hiciera para atrás. Criatura, pues se trataba nada más ni menos, de un tritón, ¡Un Tritón!.

Me arrastré aún más lejos de él, posteriormente quedé hiperventilándome en la arena, tan sólo me limite a observarlo desde lo lejos, hubiera corrido si mis extremidades me lo hubieran permitido, pero aún estaba recuperándome de aquella sumergida.

Él sonrió, amablemente, se quedó pensando un rato, después de unos minutos me dijo, señalándose a si mismo.

-Thálassa.

No respondí nada, seguía impactado, a parte no entendía lo que estaba diciendo, ¿Qué significaba "Thálassa"?

Esperé a que algo pasara, y mientras lo hacía comencé a analizar al hombre pez. Era muy bello, he de admitir. Lo que más me llamó la atención era el estampado de burbujas en sus ojos.

La criatura parecía no querer hacerme daño, pero seguía sin confiar en él

-¿Es tu nombre?- pregunté de la manera más formal que pude, no sería bueno alterarlo.

-mm -Asintió con su cabeza en forma de respuesta.

-...Pactli -Le respondí, señalándome a mi mismo, como él estaba haciendo.

Sonrió. Me Miró por un buen rato, pero no dijo nada.

-¿Entiendes lo que digo? - Nunca había visto un tritón, así que no había manera de saber si realmente me estaba entendiendo del todo, o simplemente estaba tratando de ser amable.

-Si, idioma humano, e idioma sireno.

Aunque su léxico era limitado, podía entender lo que me decía. Finalmente tomé valor y me acerqué, a final de cuentas si me mataba, eso era lo que estaba buscando desde un inicio.

Hablé con él, lentamente, para que pudiera entenderme. Aunque decía pocas palabras me dio mucha información sobre él

Me contó de su vida en el mar, sobre los deberes que tenían los tritones, también me pregunto si había tenido algún accidente, o si alguien me había empujado al mar.

Simplemente pude no haber dicho nada, pero inconscientemente terminé diciéndole la verdad

-Fue un suicidio, o un intento de ello.

Increíble, ni siquiera para morir sirvo

-¿Suicidio?, ¿Quieres morir? -Se sorprendió un poco

-Si

-¿Por qué?

-No he tenido una buena vida, de hecho es una mierda, pero eso no importa. No querrás escuchar los problemas de un adolescente cualquiera, ¿Verdad?

Se quedó pensando un momento para después decir :

-No es así

-¿Qué?

-Me agradas. Quiero compañía, tuya, si estás sólo ven, yo aquí para ti.

-¿Como planeas que concordemos? No podemos buscarnos.

La criatura se quedó pensando, luego se quitó un collar que tenía y me lo ofreció

-Mágico, ponlo en tu pecho, presión fuerte, me llamará. Tú no más sólo, lo prometo. Acércate

Lo obedecí.Hizo un movimiento de manos bastante extraño, indescriptible. Las colocó en mi pecho provocando una sensación de calor que me asustó. Inmediatamente me hice para atrás

-¿¡Qué fue eso!?

-Conexión, caracola, tu, magia y yo

-Estamos... ¿Conectados?

-mm

-Gracias, supongo, pero trata de evitar hacer cosas así sin avisar. Me asusta

-Lo siento

-¿Estás seguro de esto?

-¿Por qué?

-¿No se supone que el contacto entre humanos y sirenas, o bueno, en este caso, tritones está prohibido? Según lo que he escuchado, casi todos los libros de ficción lo dicen.

Dió un no muy largo suspiro, engrosó su voz, como si tratara de imitar a una persona, después pronunció "Si ser vistos, si humano agradecido, contacto no prohibido..."

-¿En el océano también existen reglas? Es interesante, pero me tengo que ir. Debo buscar donde pasar la noche, no tengo casa

-Vuelve -Esbozó una sonrisa

-No lo dudes -Respondí a lo lejos mientras me marchaba.

Caminé por un buen rato hasta que me topé con una casa en estado de abandono profundo, a tan solo veinte minutos de la playa.

Nadie quería vivir cerca de esa playa desde que hubo una época en qué las aguas eran tan turbulentas que acababan hasta con el mejor nadador, así que no habría persona alguna que reclamara esa casa.

Sería difícil empezar la remodelación de aquel viejo, polvoriento lugar, pero no tenía otra opción. Comencé por limpiar las telarañas de los muebles

Tendré que conseguir dinero de algún modo

No tenía ni siquiera una cama, por lo que dormí en el piso. Al día siguiente planeaba recoger mis cosas (Que estaban aún bajo el dominio de mi primo) para acoplarme a mi nuevo hogar, a pesar de todo me sentí algo aliviado. Tenía la pequeña esperanza de que alguien esperaría por mi.

Había pasado tanto tiempo desde que alguien me recibía con una sonrisa.

Aunque, siendo honesto, no se me habían quitado las ganas de morir.

Si voy mañana, ¿Estaré haciendo lo correcto?

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