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Portada de la novela Como Invocar a un tritón

Como Invocar a un tritón

La mitología de las sirenas dista mucho de ser un cuento de hadas; su esencia es sombría y despiadada. Tras intentar suicidarse en las profundidades del océano, un hombre es salvado por un imponente tritón. Este rescate inesperado da inicio a una cadena de eventos lúgubres que exploran el sufrimiento y la crudeza del mito. Es una narrativa que desafía las leyendas tradicionales, entrelazando el dolor con una realidad alternativa y fascinante.
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Capítulo 2

El tritón tenía un léxico muy limitado cuando comenzó a escribir, así que, traté de corregir lo más que pude para que se entendiera. Esto irá mejorando, lo prometo.

Esta es la última anotación que hice, nos volveremos a ver al final

________________

Soy un tritón, mi nombre es Thálassa, vivo en el mar, muy abajo. Tengo hermanos, siete, conmigo son ocho. Cuatro machos, cuatro hembras. Kima es mi favorita.

Hace tiempo, iba, como costumbre, recorriendo el océano, colorido, cálido, con formas. Registraba peces nacidos, peces muertos, nuevas especies, si haberlas, contaba perlas, verificaba presión agua, eliminaba químicos, muchas cosas.

Todo iba normal, perfecto, un hermoso día como los demás.

Según mi padre, seré heredero, soy el hijo mas positivo. No entiendo "positivo" o "negativo", ni necesidad de clasificar, etiquetar cosas. Aquello rompió la cadena, normalmente, el primogénito es heredero. Fue una sorpresa para mis hermanos cuando se enteraron de noticia.

Otra cosa, en mar, las reglas son diferentes. No importa sexo de tu amante, puedes estar con quien quieras, si es de la misma especie, Claro también si te hace feliz.

Ese día se me ocurrió explorar una cueva submarina, debajo de una barranca. Me encontraba dentro cuando escuché un gran salpicón cerca, un estruendoso ruido. No pude ignorar.

¿Será una ballena?...No, en ese caso sabría. El sonido es muy fuerte como para ser algún pez. Además, grandes mamíferos no pasan por aquí, aún no es temporada de migración.

Decidí salir a ver que era lo que produjo el sonido, ahí lo ví, ¡Un humano!

Me quise acercar, no podía, más bien, no debía, estaba en las normas no ir a la superficie, ¿Qué debería de hacer? Afortunadamente recordé una regla para estos casos:

-"Para mantener paz entre criaturas terrestres con las marinas, si un humano cae al agua, si no es capaz de salir por su cuenta, y azares del destino nos encuentran, es nuestro deber ayudarlos, de la manera más discreta posible. Si ser vistos , si humano es agradecido, el contacto no estará prohibido".

No sabía si era capaz de salir, ¿Si tan solo se cayó?, ¿Sabrá nadar?, ¿Debería esperar?

¡Había demasiado peso en sus pies!... Debía salvarle

Me acerqué al desconocido, lo tomé entre brazos para llevarlo a superficie, su piel se veía pálida, murmuraba cosas: "Alguien... Alguien". Estaba inconsciente.

Traté de hacer su corazón latiera, haciendo una presión en su pecho, comenzó a toser. Abrió los ojos.

Era hermoso. Ojos azules, como cielo, cabello hasta los hombros, negro azulado, labios finos. Sin darme cuenta toque rostro, lo cual le hizo reaccionar. Me aferré a su pecho, necesitaba saber que su corazón palpitaba correctamente.

¿Que hago? ¿Lo dejo? Aun no me ha visto bien, ¡Ni siquiera se cómo se llama! ¿Acaso importa? ¿Debería preguntar? Ha pasado mucho desde que hablo humano, estoy en blanco... ¡Oh! ¡Lo recuerdo!

-¿Tu nombre?

Me miró extrañado, iba a responder, pero vio aleta mía. Se asusto. Se alejó

Tal vez no ha entrado en confianza. Debo presentarme

-Thálassa -Señalé a mi mismo.

-¿Es tu nombre? -dijo, inseguro

Ascendí en forma de respuesta mientras que él seguía apretándose la cabeza.

- Pactli - se señaló a si mismo, imitando mi gesto anterior.

Me quedé platicando un rato con él, sin darnos cuenta se hizo de noche. Parecía como si el no quisiera irse, también si pienso en lo que dijo mientras estaba inconsciente, aparte de todo lo que me había contado hasta el momento, estaba realmente solo.

Él reflejaba una inmensa melancolía en sus ojos, el tono en que hablaba me indicaba tristeza, no había manera en que pudiera dejarle. Finalmente murmuró:

-... Me siento solo...

-Si sientes solo, ven a verme, vida de tritones es solitaria

-¿No te sería molesto?

-Para nada, siempre que te sientas solo ven, acércate a la orilla del mar, presiona contra tu pecho esta caracola, de esta manera me invocarás, yo vendré a verte

Le entregué una caracola, e hice un hechizo de vinculación con mi núcleo. Los integrantes de la familia real tenemos la capacidad de hacer algunos trucos pues poseemos un núcleo mágico en el centro de nuestro corazón.

Al inicio se espantó, pero no corrió.

Después de un rato mirándome, pensándolo, colocó la caracola en una cadena que se colgó en el cuello a manera de collar.

-Me tengo que ir, lo siento.

-No olvides. La caracola.

-¿Perdón?

-Esa caracola es especial, cuídala, ¿Está bien?

-¿Especial?, ¿En que sentido dices eso?

-No hay otra igual en todo el océano, créeme, ya lo he recorrido muchas veces.

-En ese caso, la cuidaré muy bien- Mostró una sonrisa leve, aún asi me bastó.

Ahora que lo pienso, su sonrisa es bastante bonita, así que la cuidaré bien, no puedo evitar mostrar mi alegría.

-¿No crees que eres demasiado alegre? - Por el tono en que lo dijo, podría jurar que se enojó, a pesar de que no fue mi intención.

-No te molestes, estoy feliz porque conseguí a un amigo. No estoy insinuando nada, ¿No te regañarán si te quedas más tiempo?

-Jaja, lo dudo mucho, nadie se preocupa por mi.

-Yo lo hago, a pesar de que acabamos de conocernos, no me excluyas diciendo cosas tales como "nadie".

-Esto es demasiado extraño siento como si fuera una clase de "regaño amistoso"... Supongo que ya debería irme - Decía entre suspiros - Mañana me espera un día muy pesado, muchas gracias, Thálassa.

-No agradezcas, Pactli, por favor ven mañana, te estaré esperando.

Se despidió, se alejó, y yo, naturalmente, volví al océano, aunque tengo la corazonada de que vendrá a verme al otro día. Estaré ahí, no pierdo nada con hacerlo, ¿verdad?

Me gustaría darle un nuevo sentido a tu vida, humano. Tu sonrisa es bonita. Deberías usarla mas seguido.

En ese momento las palabras que el dijo me venían a la mente una, otra vez. "Alguien". Una sonrisa se dibujó en mi rostro: ¡Por favor! Permíteme ser ese "alguien"

Me fui a dormir, deseaba que llegara el mañana, dicen que durmiendo se pasan más rápido los minutos, las horas, los años.

Ansiaba adelantar el tiempo para poder verlo, para poder hablarle, Aún si no llegas...Te esperaré...

...Lo prometo...

... Pactli.

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