Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cenote de Traición y Dolor

Cenote de Traición y Dolor

Ricardo Ramírez viaja a su hacienda en Yucatán buscando bienestar para su hermana Sofía, pero se topa con una traición devastadora. Su esposa Isabella y su amante Mateo lo reciben con desprecio, culminando el conflicto cuando Mateo lanza a Sofía a un cenote. Ante la crueldad de quienes apoyó, Ricardo abandona su apariencia vulnerable. Su verdadera identidad, El Halcón, emerge de la oscuridad para desatar una cacería implacable contra los culpables.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El sol de la península de Yucatán caía pesado y húmedo, pegándose a la piel como una segunda capa, el aire olía a tierra mojada y a flores silvestres, una mezcla que normalmente le traería paz a Ricardo Ramírez.

Pero hoy no.

Conducía su camioneta de lujo, una mole negra y brillante que se abría paso sin esfuerzo por el camino de terracería que llevaba a la hacienda, un retiro que él mismo había comprado y remodelado años atrás.

A su lado, su hermana menor, Sofía, repasaba nerviosamente sus apuntes, el murmullo de sus labios moviéndose sin sonido era el único ruido dentro de la cabina, aparte del motor.

"Tranquila, chaparra," le dijo Ricardo, su voz era grave y calmada, "esos exámenes de la universidad no son nada, te irá bien."

Sofía levantó la vista, sus ojos grandes y llenos de ansiedad, "Es que es mi último semestre, Ricky, no puedo fallar."

"No vas a fallar," aseguró él, "por eso te traje aquí, para que te relajes antes de la batalla final."

Ricardo sonrió, pero su mente estaba en otro lado, estaba pensando en su esposa, Isabella, y en la farsa que se había convertido su vida.

Él era el cerebro y el músculo detrás de su imperio empresarial, un conglomerado de seguridad y logística que había construido desde cero, usando la disciplina y la red de contactos de su vida pasada, una vida que nadie conocía.

Una vida bajo una máscara, en el ring de la Lucha Libre, donde era conocido como "El Halcón".

Pero para el mundo, y especialmente para los círculos sociales de Isabella, él era solo Ricardo Ramírez, el esposo afortunado, un "mantenido" que vivía de la brillantez de su mujer.

Isabella fomentaba esa imagen, le encantaba presentarse como la única artífice de su éxito, mientras él, el verdadero poder en la sombra, se contentaba con el anonimato para proteger lo que más le importaba: su familia, su hermana.

Al doblar la última curva antes de llegar al casco de la hacienda, Ricardo frenó en seco.

El camino estaba bloqueado.

Una camioneta llamativa, de un color rojo chillón y tuneada de forma vulgar, estaba atravesada, impidiendo el paso, junto a ella, un grupo de jóvenes holgazaneaba, bebiendo cerveza y escuchando reguetón a todo volumen desde una bocina portátil.

Ricardo reconoció a uno de ellos de inmediato: Mateo Gómez, el nuevo asistente personal de Isabella.

Un joven arrogante, con una sonrisa de superioridad permanentemente dibujada en el rostro.

Ricardo suspiró, apagó la música de la camioneta y bajó la ventanilla.

"Buenas tardes," dijo con cortesía, "necesitamos pasar."

Mateo se giró lentamente, como si le costara un gran esfuerzo prestarle atención, miró a Ricardo, luego a la imponente camioneta negra, y soltó una risita.

"Vaya, vaya, miren quién llegó," dijo a sus amigos, "el señor de la casa."

El tono era burlón, cargado de veneno, los otros pandilleros, incluido uno corpulento y de aspecto particularmente violento al que llamaban "El Rojo", se rieron a coro.

Sofía se encogió en su asiento, visiblemente intimidada.

Ricardo mantuvo la calma, su rostro era una máscara de paciencia, aunque por dentro, el Halcón empezaba a despertar.

"Mateo, por favor, solo mueve tu camioneta," repitió Ricardo, "mi hermana necesita descansar."

Mateo se acercó a la ventanilla de Ricardo, apoyando los codos en el marco con una familiaridad insultante.

"¿Mi camioneta?", preguntó, fingiendo sorpresa, "Ah, te refieres a esta belleza, no, no es mía."

Hizo una pausa dramática, saboreando el momento.

"Fue un regalo," continuó, su voz bajando a un susurro conspirador, "un regalo de la patrona, de Isabella, dice que me la merezco por mi... excelente trabajo."

Las palabras "patrona" y "regalo" golpearon a Ricardo con fuerza, esa camioneta roja la había pagado él, era un activo de la empresa, uno que Isabella, aparentemente, había decidido regalarle a su asistente.

La humillación era pública, deliberada, y estaba ocurriendo frente a su hermana.

"Esa camioneta pertenece a la empresa, Mateo," dijo Ricardo, su voz perdiendo un poco de su calma.

Mateo soltó una carcajada fuerte y desagradable.

"¿La empresa? ¿Cuál empresa, la de Isabella?", se burló, "que yo sepa, tú no pintas nada ahí, solo eres el que le carga las bolsas, ¿no es así, mantenido?"

La palabra resonó en el aire pesado y húmedo.

"Mantenido."

Sofía ahogó un grito, mirando a su hermano con los ojos llenos de lágrimas.

Ricardo apretó el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos, el motor de la camioneta negra seguía ronroneando, un león dormido esperando la orden para despertar.

Vio la sonrisa triunfante de Mateo, la mirada cruel de "El Rojo", la vulnerabilidad de su hermana.

Y en ese instante, tomó una decisión, el retiro espiritual había terminado antes de empezar.

La hora de la justicia, sin embargo, apenas comenzaba.

Sacó su celular discretamente, bajo la línea del tablero, y con el pulgar, activó un ícono en la pantalla: un halcón estilizado.

No hubo confirmación, no hubo sonido, pero Ricardo sabía que el mensaje había sido enviado.

La cacería había comenzado.

También te puede gustar

Portada de la novela Amándote Sin Condiciones
8.0
Durante su jornada laboral, Wendy vive una pesadilla cuando un hombre herido y violento la acorrala en el baño. Entre el rastro de sangre y amenazas de muerte, el intruso le exige ayuda para escapar. El terror de Wendy aumenta al descubrir que el atacante es el mismo jefe que, poco tiempo atrás, la despidió y la obligó a renunciar. Ahora, bajo una fría advertencia, ella debe elegir entre salvar al autor de sus desgracias o arriesgar su propia vida.
Portada de la novela Arrepentimiento del rey de la mafia
9.3
Luna Hayes salvó la vida de Liam Moretti, el implacable heredero de la mafia en Ravenwood. Aunque él se muestra devoto y tierno ante ella, oculta una faceta oscura vinculada a una esclava sexual. La relación se desmorona cuando Liam elige a esa mujer para engendrar a su futuro heredero, rompiendo el corazón de Luna. Esta decisión desencadena una traición mortal que pone a prueba su romance y revela la verdadera naturaleza del peligroso criminal.
Portada de la novela Aysel, como la luna
7.9
La armonía entre ninfas, brujas, vampiros y lobos se quebró por un amor prohibido, permitiendo el avance humano. Siglos después, dos uniones insólitas dan origen a Aysel, una híbrida de belleza lunar que oculta un poder total: es metamorfa, loba, bruja suprema y fuente de inmortalidad. Mientras cuatro pretendientes de distintas especies luchan por poseerla, ella debe lidiar con sus múltiples naturalezas y decidir su destino amoroso o perecer ante el conflicto.
Portada de la novela Cuando La Verdad me Duele
9.2
Tras reencarnar, intento salvar a mi hijo recuperando un documento eclesiástico que provocó mi asesinato a manos de Mateo y mis padres. Sin embargo, mi esposo me arrebata el escrito y, al notar una marca extraña, su amor se transforma en un odio mortal. Tachada de impura, mi propia familia busca mi muerte para limpiar su linaje. Aislada en un callejón y ante una ejecución inminente, la periodista Carmen surge como mi única salvación frente a su fanatismo.
Portada de la novela Curvas peligrosas
9.2
A los 22 años, la realidad de Lourdes Montes se transforma al revelarse su verdadera identidad como heredera de Andrés Davalos, un poderoso magnate hotelero. Tras dejar atrás su vida de clase media, la joven debe liderar el imperio familiar mientras protege su gran pasión por las carreras de autos. En este nuevo mundo de lujos y desafíos, su camino se cruza con el de Gonzalo Davalos, un hombre de 26 años cuya fama está teñida por la ambición y los escándalos.
Portada de la novela El Renacer de la Reina
8.9
Al despertar con la noticia de su embarazo, la protagonista descubre que ha vuelto al pasado. Este suceso, que en su vida anterior originó su ejecución y la muerte de su bebé, se convierte en el motor de su venganza. Recordando la traición de su esposo Alejandro y la maldad de su hermana Valentina, decide no volver a ser una víctima. Con sus memorias como arma, buscará destruir a quienes la traicionaron y reclamar el poder absoluto sobre su destino.