Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cautiva del CEO

Cautiva del CEO

Mariana y el poderoso Alejandro Fuentes se unen en un matrimonio arreglado por sus familias, pero la frialdad de su pacto se rompe cuando ella descubre que está embarazada. Mientras Alejandro inicia un idilio con una colega, oscuros secretos y sospechas sobre un amante oculto amenazan su vínculo. Dividida entre el deber y su dignidad, Mariana enfrenta una encrucijada: luchar por su hogar o dejarlo todo tras la traición de su esposo.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

El día de la boda amaneció gris y nublado. Un cielo plomizo colgaba sobre la ciudad, pero para Mariana Estrada, no era solo el tiempo lo que le pesaba sobre los hombros. La sensación de estar atrapada entre dos mundos opuestos la envolvía por completo. Este día, el día que marcaba el inicio de un matrimonio que ella nunca había planeado, era más pesado de lo que había anticipado. El compromiso estaba sellado, pero en su corazón, la incertidumbre y el miedo seguían presentes.

El salón del hotel donde se llevaría a cabo la ceremonia estaba decorado de manera majestuosa, como era de esperarse de una familia como los Fuentes. Las paredes adornadas con cortinas de terciopelo oscuro, las flores blancas que colgaban del techo y el brillante piso de mármol, todo parecía sacado de un cuento de hadas... pero uno con el que Mariana no se sentía cómoda. Aunque las decoraciones eran impresionantes, no lograban disimular el vacío que sentía en su interior.

Mariana, de pie frente al espejo del vestidor, observaba su reflejo. El vestido blanco que llevaba puesto, de corte clásico y elegante, la hacía parecer una princesa de otro mundo. El velo caía delicadamente sobre su rostro, y el maquillaje impecable resaltaba la belleza de su rostro, aunque con una tristeza latente que no lograba ocultarse. El cabello recogido con sutilidad dejaba ver sus ojos, que no brillaban con la emoción que se esperaba en este tipo de eventos. No era un día de felicidad para ella. Era el día en que entregaba su vida a alguien más, en que su futuro quedaba sellado por una decisión que no había sido completamente suya.

El sonido lejano de la música comenzó a filtrarse por las puertas del salón. Mariana sintió un nudo en la garganta. El contrato estaba a punto de tomar forma física, frente a todos los ojos que la observaban como la nueva esposa de Alejandro Fuentes. La gran familia, los amigos, los socios de Alejandro: todos esperaban que ella se comportara a la altura del evento, como una mujer digna de este matrimonio.

Una sirvienta entró al vestidor con una pequeña sonrisa en el rostro, pero cuando vio la expresión de Mariana, su gesto se tornó más serio.

- Señora, está todo listo. El Sr. Fuentes está esperando en el altar -informó, con voz suave y respetuosa.

Mariana asintió con un gesto distante. Se sentía como una espectadora en su propia vida. Las palabras de la sirvienta la sacaron de su trance, pero la incomodidad permaneció. ¿Estaba haciendo lo correcto? Todo lo que le había dicho su madre antes de este día resonaba en su cabeza: "Este es el sacrificio que tienes que hacer por nosotros, hija. Esto garantizará un futuro para tu hermano, para todos. No tienes otra opción."

Con una respiración profunda, se ajustó el vestido y caminó hacia el altar, aunque sus pasos se sentían más pesados de lo que imaginaba. En el salón, la luz tenue de las lámparas de cristal iluminaba a los invitados que ya se encontraban sentados. En la parte delantera, Alejandro esperaba con una expresión que, para Mariana, se le antojaba más fría que nunca. Él no se veía nervioso, ni emocionado, ni siquiera sorprendido. Como siempre, Alejandro estaba controlado, impecable, un hombre hecho para este tipo de situaciones.

Cuando sus ojos se cruzaron por primera vez en la distancia, Mariana sintió un escalofrío. ¿Qué estaba haciendo? Aquello no era amor, ni siquiera afecto. Era un trámite, una obligación, un trato entre dos familias que buscaban beneficios mutuos. En su pecho, la incertidumbre se convirtió en un dolor punzante, pero, a pesar de todo, siguió caminando hacia él.

La ceremonia transcurrió sin sobresaltos. Las palabras del sacerdote resonaron en la sala, pero Mariana apenas las escuchaba. Cada palabra parecía más distante que la anterior. "¿Te tomas a Alejandro Fuentes como tu legítimo esposo?" Mariana respondió con un leve suspiro, casi automático. No se trataba de amor ni de deseo; era un sí necesario, un acuerdo de conveniencia que quedaría sellado ante Dios y los testigos.

- Sí, lo acepto -dijo ella, con la voz firme pero vacía.

Alejandro, al otro lado del altar, la miró con una expresión seria, como si estuviera cumpliendo con una obligación, exactamente como ella. Cuando llegó su turno para responder, su voz no vaciló:

- Sí, lo acepto.

El anillo de compromiso, un diamante brillante sobre su dedo, se deslizó sin ceremonia alguna. No hubo sonrisas ni miradas cómplices entre ellos, solo la ejecución de lo que ambos sabían que debían hacer. Este matrimonio no era más que un acuerdo.

Cuando el sacerdote declaró que ahora eran marido y mujer, Mariana sintió un nudo en la garganta. El "sí" había sido pronunciado, pero ella no se sentía unida a este hombre, ni siquiera como esposa. Apenas pudo evitar mirar al suelo mientras caminaba hacia el pasillo para salir del salón, el brazo de Alejandro sobre el suyo. La música comenzó a sonar más fuerte, pero dentro de su pecho solo había vacío.

A medida que se dirigían hacia la salida, una sensación de claustrofobia la invadió. El brillo de las cámaras, los flashes de los fotógrafos, el murmullo de la gente aplaudiendo, todo se sentía distante. Como si no perteneciera a este mundo. ¿Dónde quedaba el amor? ¿Dónde quedaba su vida?

La recepción posterior fue un mar de sonrisas fingidas y conversaciones superficiales. Mariana sonrió y habló con los invitados, pero su mente vagaba lejos, en un rincón oscuro de su corazón. Cada mirada de los invitados la hacía sentirse aún más atrapada en el papel que se le había asignado. La hija de los Estrada, la esposa del CEO Fuentes.

Alejandro, por su parte, permanecía casi ausente durante todo el evento. Estaba presente físicamente, claro, sonriendo, saludando, siendo el centro de atención, pero era como si no tuviera tiempo para ella. Aunque estaban casados ahora, apenas si compartían palabras. En cada gesto, él mantenía una distancia emocional que se sentía casi palpable. No la tocaba, no la miraba de forma especial. Era como si estuvieran simplemente cumpliendo con un protocolo, un protocolo que había comenzado mucho antes de ese día.

Mariana se retiró a un rincón del salón, buscando un respiro. No soportaba más las miradas expectantes ni las preguntas insidiosas de los conocidos de la familia Fuentes. Necesitaba un minuto de paz, aunque fuera solo un instante para poder pensar con claridad.

Se apoyó contra una pared, y por un breve segundo cerró los ojos, dejándose envolver por el silencio. La boda había sido un acto de sacrificio, uno al que ella había accedido con el único propósito de ayudar a su familia, pero el precio parecía mucho más alto de lo que había anticipado. ¿Cómo se sentía ahora?

Al abrir los ojos, vio a Alejandro a lo lejos, rodeado de personas que se acercaban a felicitarlo. Él estaba tan seguro de sí mismo, tan impasible. Pero ella no podía evitar preguntarse si alguna vez se detendría a mirar más allá de su fachada, a preguntarse qué sentía realmente.

Poco después, Alejandro se acercó a ella, casi como un reflejo de las expectativas sociales que ambos debían cumplir. Sus ojos se encontraron brevemente, y aunque ninguno de los dos mostró emoción, había algo en el aire entre ellos que no se podía ignorar.

- Mariana, vamos a la pista de baile -dijo él, su tono tan plano como siempre.

Mariana asintió sin palabras y lo siguió. Mientras caminaban hacia la pista de baile, el sonido de la música se volvió más fuerte, y la multitud comenzó a animarse, pero para ella, el mundo parecía haberse detenido. No sabía si estaba haciendo lo correcto, si este era realmente el camino que debía tomar, pero sabía que ya no había vuelta atrás. El contrato estaba firmado, el matrimonio consumado. Ahora, debía cumplir con lo que se esperaba de ella.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Abandonada al fuego: La traición de mi esposo
9.1
Durante una década, mi amor por Damián Ferrer me llevó a vivir bajo la sombra de Isabella. Sin embargo, mi entrega terminó en tragedia cuando él me abandonó en un incendio para salvar a su perro. Ese desprecio revivió el dolor de perder a nuestro hijo mientras él atendía a otra mujer. Sin rencores, pero con el alma vacía, he decidido solicitar el divorcio. Partiré hacia Ginebra para empezar de cero, priorizando mi propia vida por encima de todo.
Portada de la novela De Novia Despechada a Reina Despiadada
9.2
Tras noventa y nueve bodas fallidas, la protagonista enfrenta una traición devastadora: Alejandro, su gran amor, la engañó para casarla con su chofer y beneficiar a su amante. Después de ser apuñalada y arrojada al vacío, es rescatada por Damián Dyer, su esposo legal y enemigo de su agresor. Decidida a no ser una víctima, ella finge su fallecimiento para renacer como una reina implacable, buscando aniquilar a quienes intentaron destruir su vida para siempre.
Portada de la novela El Abrazo de la Traición: La Venganza de una Esposa
9.5
La vida de la protagonista se desmorona cuando una supuesta negligencia de la doctora Katia Russo deja a Emilio inválido. Al indagar, descubre que su propio marido, el magnate Héctor Puentes, es amante de la médica. Bajo coacción y para salvar a su hermana Valeria, es obligada a mentir, pero el horror se desata: Valeria muere torturada y Emilio es hallado sin vida. Sin vínculos que la aten, ella iniciará una implacable venganza contra el imperio de Héctor.
Portada de la novela El amor después del divorcio
8.0
Durante tres años, Madison ocultó su matrimonio con Lorenzo, trabajando como su secretaria y anulando su identidad para complacerlo. Pese a sus esfuerzos por imitar a la mujer que él amaba, nunca obtuvo su corazón. Al ver que Lorenzo persigue a una desconocida similar a su antiguo interés, Madison elige firmar el divorcio para otorgarle la libertad. No obstante, este final se convierte en el inesperado punto de partida de un camino nuevo para los dos.
Portada de la novela La doble prometida
9.5
Mía es una actriz en la miseria que, presionada por la enfermedad de su hermano, accede a suplantar a la heredera Lara tras su huida. Lo que inició como un reemplazo nupcial rápido se transforma en una farsa prolongada frente a Héctor, su implacable marido. Entre chantajes y una vigilancia asfixiante, nace un deseo peligroso que amenaza su plan. Ahora, ella debe decidir si huir de la mentira o encarar una realidad que podría acabar con todo.
Portada de la novela La revolución de la fea (Ella era fea 3)
9.4
Camila, una joven con baja autoestima y gran amor por la gastronomía, ha crecido a la sombra de Luis Ángel, el exitoso heredero de un gran imperio. Buscando conquistar su corazón, ella decide transformar su apariencia, pero queda impactada cuando él le pide ser su novia durante un juego. Mientras intenta procesar su nueva realidad con el chico ideal, las sospechas crecen a su alrededor. Muchos creen que las intenciones de Luis Ángel no son sinceras.