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Portada de la novela Cautiva de tu amor

Cautiva de tu amor

Victoria Zabet, una joven bondadosa que perdió la vista en un accidente, vive recluida en su hogar hasta que su destino se cruza con Alessandro Santoro. Este sádico líder de la mafia siciliana, conocido como La Sombra, reclama a Victoria como moneda de cambio tras un error del hermano de ella. Entre la luz de la joven y la oscuridad del criminal surge un conflicto de lealtad y poder. ¿Podrá el amor redimirlos o terminarán destruyéndose en un infierno de pasión y maldad?
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Capítulo 6

— ¿A qué te refieres?

— Que yo me conforme con un vejestorio estaría bien, después de todo quien querría a una ciega, ¿pero tu Rosita?

— Deja de decir idioteces o te golpeare, eres hermosa cualquier hombre seria afortunado de tenerte y Vincent es… Dios tan sexy, con sus músculos duros y esos labios, y ese pe… estoy perdida.

— ¿Ibas a decir pene? — las risas de Victoria llenaron la sala, y a Rosita no le importo, era su hermana y con ellas no tenía secretos, bueno al menos con Ámbar y Victoria.

— ¿Terminaste de burlarte?

— Sí, lo juro, ahora dime, ya lo han hecho.

—… Si y es uff, no sé cómo describirlo.

— No lo hagas, ya Ámbar me traumo lo suficiente.

— En verdad Vicky, estoy perdida, él no quiere nada serio conmigo, sé que solo soy su juguete, pero…

— Estas enamorada. — la joven era ciega pero no tonta, ya había oído ese tipo de miel en la voz de su hermano mayor y de su Hermana Zafiro cuando hablaban de los que hoy eran sus parejas.

— Si, y no sé cómo hacer para no sentir lo que siento. — Rosita estaba sufriendo por amor, parecía que ese era el destino de los Zabet.

— Lamento no poder ayudarte con eso, Ámbar es la experta en sacarse a los hombres de encima, pero si has conseguido que mi curiosidad surja, iremos a esa boda, quiero conocer al vejete.

— Deja de llamarlo así. — si hubiera sido Ámbar con la que estuviera hablando la hubiera golpeado, pero contra Vicky no podía hacer nada más que reír.

— Sabes que papá lo matara si se entera que te está despreciando y no hablar de mamá… oh DIOS HADES VA A MATARLO. — Su primo quería a Vicky, pero adoraba a Rosita, el sentía una deuda eterna con la joven, ya que vio como Miguel moría por protegerlos ese fatídico día, aun sabiendo que Rosita quedaría sola.

—No puedes decir nada, sabia donde me estaba metiendo, él no tiene ninguna responsabilidad conmigo, solo fui yo, me enamoré sin darme cuenta.

— ¿Se están cuidando?

— Sí, él es muy cuidadoso y experimentado.

— Pues claro si es un hombre de 42 años.

— ¿Crees que es malo enamorarse de alguien mayor?

— No puedo opinar de amor y lo sabes, solo digo que es lo mínimo que debe hacer, tratarte como una princesa.

— Él se colocó una inyección que dura tres meses, por lo que no debemos preocuparnos por tener bebés.

— Eso está bien. Pero quiero que me prometas algo.

— ¿Qué?

— No dejaras que nadie lastime tu corazón Rosita, ni un hombre, ni un pendejo, nadie puede lastimarte.

— No debes preocuparte, no lo permitiré.

Los días pasaron y Victoria se sentía cada vez más sola, ella estaba segura que jamás experimentaría lo que era el amor, pero por lo menos sabría lo que era el amor por las experiencias de sus hermanas.

El día de la boda llego y un estilista fue a la mansión, para ayudar a Candy y Victoria a lucir más hermosas si eso fuera posible, llegaron a la boda doble de las hijas de Sam Bach arrancando suspiros, por suerte para Amir su sobrino Hades también se encontraba allí y mientras el espantaba a cualquiera que mirara a su esposa, Hades estaba atento a Victoria.

— ¿Cómo esta lo niña más hermosa? — dijo el ángel de la muerte dejando un beso en la mejilla suave de su prima.

— Hades, me alegra oír tu voz.

— Perdona pequeña, no he tenido mucho tiempo…

— ¿Para superar a Lucero?

— Vicky, eso ya paso. — dijo avergonzado el pelinegro.

— En algún momento encontraras a tu propia estrella, te lo mereces.

— Eres una pequeña muy lista y hermosa. — no pudo evitar abrazarla.

— Si claro, soy ciega no tonta.

— ¿A qué te refieres?

— Acaso no ves que estoy sola, si fuera hermosa, ¿dónde están los hombres?

Hades dejo salir una suave risa, claro que el joven de 25 años no le diría que ya había espantado con la mirada a varios de los jóvenes Bach y otros niños ricos que estaban deseosos de estar al lado de la joven.

— Podrías disculparme acabo de ver a Rosita, la iré a traer con nosotros.

— Claro.

— Y no hables con nadie, ¿de acuerdo?

— Hades, ve por Rosita y cierra el pico.

Luego de unos segundos la joven rubia que se había quedado parada junto a la mesa de aperitivos oyó la voz enfadada de su primo, y supo que algo sucedía con Rosita, por lo que con cuidado siguió la larga mesa hasta llegar a donde se encontraban su hermana mayor y su primo.

— ¿Qué sucede? ¿Por qué discuten? — quiso saber, además de hablar para que la ayudaran a llegar a donde ellos estaban.

— No es nada. — se apresuró a decir Rosita.

— ¿No es nada? Acaba de insinuar, mejor dicho, decir que saltas de cama en cama, le volare la cabeza y me importa una mierda que sea tu jefe o un Bach. —Hades estaba a punto de mostrar su verdadero rostro, el asesino estaba rasguñando por salir a la superficie.

— Dios. — dijo la rubia llevando una mano a su cabeza.

— ¿Qué sucede Vicky? — preguntaron al unísono sus acompañantes.

— Me duele la cabeza, Rosita, ¿me acompañarías a casa? — Rosita supo que la estaba ayudando a su manera, y se lo agradeció internamente, si había algo que hiciera desistir a Hades de matar a alguien eran ellas.

—Claro vamos.

— Les avisare a los tíos, vallan directo a la mansión las alcanzare en unos minutos.

Hades amaba viajar en su moto de cilindrada grande, por lo que las jóvenes irían en la camioneta, él les informaría a sus tíos y luego seguiría discutiendo con Rosita hasta que le explicara lo que había sucedido, una vez en la camioneta Vicky dejo de actuar, mientras el chofer conducía.

— ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué Hades esta tan decidido a matar a un Bach?

— Es Vincent, creo que se molestó por verme con Hades. — Los nervios de Rosita eran visibles aun para Victoria.

— ¿Se molestó? ¿Ustedes tienen o no una relación además del sexo? — Vicky estaba confundida, pero antes que Rosita le aclarara algo, un automóvil las impacto de un lado, provocando que la camioneta se volcara y deslizara unos metros

— ¡¿DIOS VICKY ESTAS BIEN?!

—Sí, sí y ¿tu? — respondió la rubia moviendo sus manos con desespero para tocar a Rosita.

— Estoy bien, pero el chofer esta inconsciente.

Antes que las jóvenes pudieran decir algo más, unos hombres aparecieron, abrieron la puerta de la camioneta y las bajaron sin nada de delicadeza, solo para ingresarlas a otro vehículo.

— ¿Qué sucede? — el terror en la voz de Victoria era palpable.

— Creo que nos están secuestrando, estos hombres están encapuchados. — en el momento que Rosita hablo uno de los hombres saco un teléfono y hablo. Mientras otro coloco unas esposas sujetando una mano de Vicky y otra a Rosita.

— jefe, tenemos a las hermanas Zabet, vamos en camino. — Victoria sabía muy bien lo que sucedería, debía salvar a su hermana, se lo debía después de todo si Miguel no hubiera salvado a su madre Candy ni ella ni sus hermanos existirían.

— No te preocupes Vicky, no te dejare sola.

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