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Portada de la novela Casada Con El CEO. Es Solo Un Contrato ¿O Algo Más?

Casada Con El CEO. Es Solo Un Contrato ¿O Algo Más?

Emily Sinclair lo perdió todo: su hijo, su padre y su fortuna debido a una cruel traición. Decidida a vengarse, acepta un matrimonio falso con Franklin Robinson, un CEO tan frío como manipulador. En medio de su plan, la pasión surge y complica su odio. Todo cambia cuando ella queda embarazada y Franklin le ordena abortar. Ahora, Emily debe proteger a su futuro hijo y enfrentar al hombre que ama para consumar su justicia en un juego de deseo y poder.
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Capítulo 2

Capítulo 02.

-Tú nunca me has amado. Firma los malditos documentos -le dijo él, su gélida mirada como dagas afiladas, atravesando su alma.

En ese momento, Abril se acercó hacia ellos, con una sonrisa sarcástica.

-¡Házlo, perra! ¡Que sea rápido! -le exigió Abril Sinclar, prima paterna de Emily-. ¡Acabas de agredirme con un jarrón! ¿Quieres que mi padre lo sepa? Recuerda que el tío Alphonse está hasta el cuello de deudas por el hotel, y si no fuera por los préstamos de mi familia, la tuya estaría viviendo en la calle.

Rápidamente, entre ira, decepción y dolor... Emily firmó, sin siquiera leer los documentos, sintiendo que su vida se desmoronaba en un instante.

..........

⁠✧⁠✧⁠✧ 15 días más tarde. ⁠✧⁠✧⁠✧

El camión de la mudanza se detuvo, y los hombres comenzaron a descargar las pertenencias de Emily, quien había sido echada de la mansión del CEO Gerald Phillips.

Apenas ella ingresó, su madre, doña Ava Sinclair, la estaba esperando junto al abogado de la familia, con una expresión de desesperación.

-¡¿Cómo es posible que no hayas leído los documentos del divorcio, Emily?! -le gritó, caminando de un lado a otro en la lujosa sala.

-¿No hay nada que podamos hacer? -preguntó Emily, su voz temblando mientras miraba al abogado, que revisaba los papeles con mucha frialdad.

-No. Usted firmó, señorita Sinclair. Lo hizo en todos sus términos -respondió el abogado, sus ojos fijos en Emily-, y el juez ya aprobó el proceso de divorcio. Está en marcha y no hay nada más que se pueda hacer.

-¿¡El juez aprobó!? ¡Debió ser uno corrupto, comprado por ese maldito de Gerald Phillips! -doña Ava frunció el ceño, su voz cargada de indignación.

-Aunque haya sido de ese modo, lo lamento mucho, señora Sinclair. Está hecho -dijo el abogado, levantándose y marchándose, dejando un aire de fatídica resignación.

Una vez la puerta del salón se cerró, la tensión se palpaba en el aire.

-¿Y ahora qué haremos? ¡Por tu culpa ese dinero de tu divorcio NO llegará! -la voz de doña Ava se alzó en un grito furioso-. Con la situación de tu miserable padre, que tuvo que irse con tu tío a pedir otro préstamo... ¡Terminaremos en la calle!

-Mamá, hice lo mejor que pude en mi matrimonio, amo a Gerald, incluso... estoy embarazada... -confesó Emily, sus ojos llenos de lágrimas.

La expresión de doña Ava cambió, una furia inmediata iluminó su rostro mientras se acercaba rápidamente a su hija.

-¡¿EMBARAZADA?! ¡¿Has perdido la cabeza?! ¡NO VAS A TENERLO! ¡Tienes que deshacerte de esa cosa!

-¡Voy a tenerlo, mamá! ¡Aunque me cueste, no puedo quitarle la vida a mi bebé! -exclamó Emily entre lágrimas, pero con una expresión firme que desafiaba a su madre.

-¡ERES UNA TONTA! ¡¿Dime qué hombre rico querrá a una mujer embarazada de otro?! ¡Tienes que volver a casarte con alguien que nos ayude a salir de esta crisis! -gritaba doña Ava, sintiendo que el estrés la estaba consumiendo.

Justo en ese momento, el mayordomo tocó la puerta, interrumpiendo la tormenta que se desataba entre madre e hija. Doña Ava accedió su ingreso y el hombre mayor se acercó con un teléfono de la mansión.

-Señora Sinclair. Es su cuñado, el señor Erik Sinclair.

-¿Ahora qué quiere de mí? Se supone que está en una reunión con mi esposo... -susurró confundida doña Ava, llevándose el teléfono al oído-. Habla, Erik. ¿Qué ocurre?

-Cuñada... Lamento ser yo quien te diga esto, pero... mi hermano se puso grave, sabes que ha padecido mucho del corazón últimamente. Lo llevamos al hospital... Él... Acaba de fallecer... -dijo Erik Sinclair del otro lado de la línea telefónica.

En cuestión de segundos, la vista de doña Ava se nubló, y ella se desmayó, siendo atendida de inmediato por el mayordomo.

-¡¡¡MAMÁ!!! ¡OH MAMÁ!, ¡¿QUÉ PASÓ?! -gritó Emily, preocupada, corriendo hacia su madre, sintiendo que el mundo se desmoronaba a su alrededor.

...........

✧✧✧ 2 días más tarde. ✧✧✧

El frío viento mecía lentamente los mechones del pelirrojo cabello de Emily, sus ojos azules perdidos en el paisaje del jardín esa tarde gris.

Vestida totalmente de tonalidades negras, sus manos se apretaban en la barandilla del balcón, un suspiro cargado de dolor, el nudo en su garganta, el cansancio en su cuerpo y sus ojos rojizos de tanto llorar.

En pocos días su vida se había derrumbado.

Tras ser abandonada por su esposo, perdió también al hombre que más amaba el mundo, su padre.

El sonido de unos tacones se escucharon tras ella. Cuando Emily se volteo, vio a su prima Abril que también vestía de luto.

-MÍRATE JAJA~ tan miserable~ -se burló cruelmente Abril de Emily-. Pensaba darte esta noticia después, pero para alegrar tu miserable día, es mejor compartirla ahora~ -en ese instante, Abril enseñó la hoja de un análisis de embarazo positivo- ¡GERALD Y YO, SEREMOS PADRES!

¡Emily palideció en ese instante!, las comisuras de sus bellos ojos azules llenándose de lágrimas.

-¿Cuándo fue que te volviste tan mala, Abril...? -le preguntó con voz temblorosa-, hasta hace poco... Fuiste mi mejor amiga... ¡¿Cómo pudiste meterte con mi marido?! ¡¡¡Sabes que amo a Gerald!!! ¡Me traicionaste! -gritó Emily limpiando torpemente sus lágrimas con sus manos.

-¿Amiga? ¡Ash, qué asco! ¡No estoy interesada en jugar a ser tu amiga!, además, Gerald me ama a mí, él NUNCA te amó, y nos vamos a casar apenas salga su divorcio -exclamó burlista, Abril, viendo a Emily como si fuera una miserable pordiosera.

-¿Por qué me haces esto?, vete por favor... Quiero estar sola, por si no lo has notado. Estoy DE LUTO -exigió Emily, entristecida.

-Es cierto... Un luto... -susurró con malicia Abril Sinclair- ¿Sigues manteniendo a ese feto indeseado en tu vientre?

.........

En ese momento. En la oficina que perteneció a Alphonse Sinclair, padre de Emily.

-¿Qué estás diciendo, cuñado? -le preguntó doña Ava a Erik, su voz temblorosa, la señora vestida de luto, sentada en un sofá de la oficina.

-Mi hermano me dejó de garantía, no solo su hotel "Golden Paradise", también sus propiedades. Todas ellas han quedado a mi nombre -le lanzó los documentos que lo probaba, al regazo de doña Ava-. Esta mansión también me pertenece a partir de hoy, Ava.

-¡No! ¡¿Qué haremos Emily y yo?! ¡No puedes enviarnos a la calle, cuñado! -gritó suplicante, doña Ava.

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