Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cariño, vuelve a amarme.

Cariño, vuelve a amarme.

Después de tres años de indiferencia y soledad, Claire elige divorciarse de Jareth Mars, el poderoso director de una multinacional que jamás supo valorarla. Sin embargo, su partida oculta una verdad impactante: ella está esperando un hijo. El tiempo transcurre y un encuentro inesperado obliga al magnate a enfrentar las consecuencias de su pasado. Claire ha vuelto, pero no está sola; Jareth descubrirá que ahora es padre de dos niños que mantuvo en secreto.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

Claire se movía de un lado a otro de la habitación con el predictor positivo en la mano, no podía creerlo, una maldita vez, una jodida única vez, desde que la sedujo hacía tres años en el barco. Cuando creyó que sería el hombre de su vida y que la amaba tanto como ella a él.

Negó obligándose a no recordar lo que había pasado durante estos tres años que había vivido casada, casada sobre el papel porque a su esposo no lo había visto más que esos cinco días de Navidad que pasaron juntos tres meses atrás, cuando sus padres y los de él anunciaron una visita para pasar las fiestas en casa del feliz matrimonio.

Esos días un atisbo de esperanza se implantó en su corazón al sentirlo tan agradable, incluso amoroso y ese abismo de esperanza hizo que cayera nuevamente entre sus redes, la última noche fueron un matrimonio de verdad.

Pero tras la visita de sus progenitores y sin importarle la noche maravillosa que habían pasado juntos, Jareth desapareció de nuevo en cuanto las visitas se marcharon.

Desde ese día, Claire aceptó que el amor que ella sentía no era correspondido y jamás lo sería. Él solo se había limitado a enamorarla por su familia, debía aceptarlo,  jamás la quiso como esposa, solo quería la fusión que significaba su matrimonio y lo mucho que ganaría su empresa y familia con ello.

¿Qué pasaría ahora si le daba la buena noticia? ¿La odiaría más? Posiblemente, creería que lo había hecho a propósito para obligarlo a permanecer con ella.

—Que no cunda el pánico, esta cosa puede fallar — se dijo tirando el test de embarazo al cubo de la basura, saliendo rápidamente de la casa. Tal vez el ginecólogo confirmaba un falso positivo.

— Señora Mars ¿La llevó a algún lado?— preguntó rápidamente el chófer al verla salir guardando el periódico que leía. 

— No será necesario Robert, hoy prefiero conducir yo — por nada del mundo dejaría que nadie más se enterara de lo sucedido, porque de ser verdad, ella volvería de regreso a Reino Unido y no se mantendría ni un día más allí.

El chófer esperó a que la mujer se marchara y justo cuando el coche salió del patio trasero de la casa sacó el celular para contactar a su jefe.

El teléfono del móvil de su jefe Jareth Mars no dejaba de sonar, Mónica mordió sus labios ante la idea de tomarlo y contestar ella. Se rumoreaba que su jefe estaba casado, más ella no lo creía. La supuesta esposa no había aparecido en los seis meses que ella ascendió como su secretaria, ni los seis meses atrás donde no lo había sido. 

Volteo a ver si su jefe venía y así evitar ella contestar, pero no, seguía el móvil sonando y su jefe brillaba por su ausencia, no podía hacer otra cosa, tal vez era algo importante por la insistencia con la que este no dejaba de sonar. La pantalla del celular mostraba la leyenda cosas de casa.

Solo fue aceptarla y la otra persona hablar

—Señor Jareth, la señora Mars ha salido sola, no ha querido que la acompañara.

—Lo siento. Soy Mónica, la secretaria del señor Mars, él no se encuentra en este momento, y el móvil no dejaba de sonar.

Robert maldijo más, no dijo nada. Lo que menos esperaba era que alguien más contestara el móvil personal de su jefe, sobre todo una mujer, pero por lo que conocía de su jefe, no era de extrañarse.

—Mónica, por favor pasa mi recado al señor Mars, una vez llegue. Es de suma importancia.

—Por supuesto que le pasaré el mensaje. — mencionó ella con una sonrisa fingida que nadie más vería, pero no era para menos, Ahora era consciente que si existía una señora Mars y no solo eso su jefe parecía tener muy bien vigilada. Saberlo la molesto, pero bueno, en estos momentos lo importante era hacer su trabajo.

Tres horas habían pasado desde la llamada, casi sería la hora del almuerzo cuando Mónica entró a la oficina de Jareth Mars con algunos pendientes para atender en la tarde cuando le comento la llamada que ella había recibido.

La expresión siniestra y sombría en sus bellos ojos azules de su jefe hizo a la mujer estremecerse saliendo rápidamente de ahí.

Jareth casi quería matar a su secretaria al escucharle decir que ella había tocado su móvil, y recibió el mensaje de que su esposa había salido sola y sin el chofer. 

Él debió haberlo sabido antes, así hubiera hecho que Robert la siguiera. Pero bueno, ahora lo único que lo reconfortaba era saber que podía checar sus movimientos a través del GPS y saber a donde había ido. Aun así, no dudó en llamar a su chofer de nuevo.

—Mi esposa, ¿ya ha vuelto a la casa?— fue lo primero que le preguntó a su empleado nada más, este respondió su llamada.

Aunque desde que estaban casados, Claire jamás se había acercado a la empresa, por no molestar a su esposo, esta vez era imprescindible encontrarlo cuanto antes, así que no dudó en ir y mucho menos en caminar hasta su despacho ignorando las palabras que aquella secretaria le dedicó.

— Espere, espere no puede entrar sin…

Pero Claire ya lo había hecho, abrió el despacho de su esposo, a quien encontró al teléfono y dejó unos papeles sobre su escritorio.

— Fírmalos, quiero largarme de aquí no lo aguanto más.

Jareth estaba enfadado y estaba a punto de gritarle a su chofer por no haberla seguido cuando la puerta de su despacho se abrió, dejando entrar a una hermosa Claire Mars.

Joder era tan hermosa, mucho más hermosa a como él solía recordarla. Sin embargo, pese al impacto que su esposa lograba tener en él, su semblante siempre era frío, austero y carente de emociones.

—Señor yo… le estaba

—Mónica, por favor salga, yo me ocupo a partir de aquí. Además, la señora Mars no necesita anunciarse.

Con esas palabras despidió a su molesta e inútil secretaria, Jareth, para volver a posar su mirada azul hielo en su esposa, tomando los papeles que ella le había colocado en el escritorio.

—¿A qué juego estás jugando Claire?— le preguntó por primera vez dejándole ver algo más que indiferencia en su mirada — ¿En serio quieres el divorcio?

También te puede gustar

Portada de la novela Noche eterna de seducción: de amante abandonada a reina de la mafia
7.9
Después de una década de entrega absoluta, Selena es despreciada por Caius Capone justo cuando él toma el control de la mafia. Él prefiere a la noble Charlotte, juzgando a Selena como una mujer ingobernable. Caius desconoce que ella es la heredera de la influyente familia Menezwa y la mente tras la orquesta de su enemigo. Mientras él intenta aliarse con un magnate de armas, ignora que ese poderoso hombre anhela convertirse en el prometido de Selena.
Portada de la novela El Infierno de Su Traición
8.7
La década de engaños de Augusto, un poderoso magnate, culmina en una tragedia durante su aniversario. Al estallar un incendio en plena gala, el empresario abandona a su esposa para rescatar a Kristal, su amante. Tras ser salvada por su hermano César, ella decide no ser más una víctima. Utilizando una cláusula legal secreta, inicia un plan para arrebatarle su imperio tecnológico. La batalla por la venganza contra el hombre que la dejó morir ha empezado.
Portada de la novela El Uno para el Otro
9.4
Tras el rechazo de su gran amor, quien se comprometió con su rival, Essie busca consuelo en la bebida. La mañana siguiente despierta casada legalmente con un atractivo desconocido. Para evitar la humillación pública y proteger su orgullo herido, decide no anular el matrimonio. Lo que nació como un error de una noche de copas obliga a ambos a convivir, abriendo la posibilidad de que este vínculo accidental se convierta en un amor verdadero y profundo.
Portada de la novela Matrimonio infernal
8.9
Jane Monroe, una mujer de 27 años divorciada y convencida de su infertilidad, recibe una insólita oferta de Alexander Black. El influyente y autoritario empresario de 30 años le impone un contrato matrimonial con una duración estricta de una semana. Alexander, seguro de que su interés por ella se desvanecerá rápido, le garantiza la libertad total tras esos siete días. Así comienza un vínculo fugaz y forzado, marcado por el control y un pacto temporal.
Portada de la novela Mi jefe y yo
8.5
Una joven asume su nuevo puesto con temor tras ser prevenida sobre el carácter explosivo de su jefe. Aunque duda de la decisión de trabajar para alguien tan hostil, pronto descubre que el constante cambio de secretarias oculta un trasfondo intrigante. Según las filtraciones del marido de su amiga, este poderoso presidente no solo es insoportable, sino también un seductor implacable y un estratega experto en los juegos de la pasión y el romance.
Portada de la novela Noventa y nueve cartas, mil mentiras
8.0
Tres años de casada bastaron para descubrir que mi esposo me engañaba con Kenia, la mujer que robó mi talento. Su plan fue cruel: usar mi ADN para que su amante usurpara mi herencia Obregón. Tras saquear mis cuentas y huir a Francia, intentó asesinarme para borrar el pasado. Me dio por muerta, pero sobreviví. Ignora que soy la legítima heredera y que mi regreso no es para perdonar, sino para reclamar justicia y recuperar lo que me pertenece.