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Portada de la novela Caricias Perdidas

Caricias Perdidas

Tras un trágico accidente, el millonario Alec Garza se sumerge en el alcoholismo, incapaz de mirar a su hijo Mateo sin recordar a su difunta esposa. El pequeño de tres años sufre el rechazo de un padre roto que corre el riesgo de perder su custodia. Es entonces cuando aparece Hannah Ruiz, una mujer decidida que se interpondrá para evitar que el niño quede desamparado. Entre el dolor y la esperanza, ambos iniciarán un camino hacia la redención.
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Capítulo 3

Me quede embelesada mirándolo, 1,80 de alto más o menos, tez blanca, cabello negro, tan oscuro como esa noche, y esos ojos azules o ¿son grises?, era como si agarran todos mis personajes literarios favoritos, los metieran en una batidora y lo crearan a él, estaba, pero para chuparse los dedos.

  Alec empezó a fruncir el ceño y me di cuenta que no había respondido nada.

— Señorita ¿me escucho? vine por Mateo.

— Si señor Garza pase adelante, Mateo está en el estudio viendo una película, ya le aviso que usted llego.

Entro a la casa caminando lo más rápido que podía, me moría de la vergüenza.

— Mateo bebé tu papá vino por ti — Mateo salió del estudio con una gran sonrisa gritando ¡lolito llegaste!

— Silencio Mateo, no debes gritar te lo he dicho ya es tarde ve por tus cosas — le ordena, okay y este hombre quién se ha creído ¿Por qué lo trata así?, inmediatamente el semblante de Mateo cambió y corrió a mi habitación a recoger sus cosas.

— Discúlpeme un momento señor Garza — me escusó para seguir a Mateo, entro a mi habitación y él está guardando su uniforme en su bolsito de oso panda, pero note que su seño estaba fruncido.

— ¿Qué sucede bebe? — le pregunto mientras sostengo su pequeño rostro entre mis manos.

— Él no me quiele siemple está enojado y ahola mi ninela se fue y toy solito — sin aviso empezó a sollozar sin dejar de guardar sus cosas, mi corazón se rompio.

— Ey bebé no digas que no te quiere claro que lo hace, pero hay personas que son muy gruñonas y además no estás solo jovencito ¿Dylan y yo qué? — Mateo me mira con sus hermosos ojos azules llenos de lágrimas y trata de sonreír, me abraza fuerte y yo sentía mi corazón cada vez más chiquito, sin evitarlo las palabras salieron de mi boca.

— ¿Te gustaría que yo te cuidara todos los días? — sus ojos se iluminaron con emoción, pero luego negó con su cabecita.

— Lolito no va a quelel Nani, es una mala idea— sentencia sin intentarlo, esto esta muy mal ningun niño deber ser así, es como si no tuviera esperanzas. 

— No seas negativo ¿te gustaría que te cuidara o no cielo?

— Ay nani clalo que si, selia diveltido tooodoos los días — responde agitando sus bracitos en el aire.

— Bueno entonces hablemos con él y lo convencemos.

— Está bien — Recojo el bolso, lo cargo en mis brazos y salimos a la sala para mi sorpresa mi cuñada y Amy estaban instaladas hablando y tomando café con él ahora señor gruñón, pero a ellas les estaba regalando una enorme sonrisa si no es porque lo estoy viendo no me lo creo.

— Permiso, siento interrumpir señor Garza Mateo está listo — Alec me mira con desdén y se voltea hacia ellas.

 — Bueno ha sido un placer conocerlas, gracias por el delicioso café — les dice y estrecha su mano con las de ellas.

  Robyn estaba del color del comunismo y Amy sonriendo estúpidamente, a mi empezaba a caerme mal el señor ¿sexy? Uff claro que sí, pero grosero a fin de cuentas.

  Camine con Mateo en mis brazos hasta llegar a la puerta de entrada me gire para que él lo cargara.

— No, bájelo él sabe caminar señorita Ruiz — dice dando un paso atrás.

— Increíble de verdad — murmuro bajito.

— ¿Cómo?

— Nada olvídelo, Mateo almorzó bien comió pollo con puré y plátano, lo bañe y durmió su siesta hace un rato merendó leche y galletas, me fije en su cuaderno y su maestra no mando ninguna actividad así que está listo para cenar y dormir — le informo porque al parecer ni le interesa, no me ha preguntado nada. 

— Perfecto, gracias por cuidarlo y lamento las molestias — Toma la mano de Mateo y comienza a caminar hacia su casa.

— De hecho señor Garza — lo detengo, es momento de hacer mi propuesta — quería proponerle algo.

 Él se detuvo y me miro serio, siempre me miraba directo a los ojos y eso me ponía de los nervios, como si estuviera presentando un examen odio a este hombre.

— Usted dirá señorita — respiro hondo y hablo.

— Bueno en vista de que Mateo no tiene niñera yo podría ayudarlo durante un tiempo mientras usted busca a la persona adecuada, yo cuido de mi sobrino así que por mí no hay inconveniente, ellos van a la misma escuela y practican natación los mismos días en el mismo lugar, no sé si le parecería bien — acepta, por favor. 

— ¿y usted no trabaja señorita? — El tono despectivo con el que me lo dijo, como si yo soy un parasito, ¿acaso tú me mantienes idiota?, respira Hannah respira, que esto es por Mateo.

— Si señor Garza, tengo mi propio estudio fotográfico y lo extraordinario de ser la jefa es que manejo mi propio horario, así que eso es lo de menos — Le hable tan déspota como el a mí, aaaaa y muérete que levante mi ceja izquierda a lo Kim Kardashian, ¡para que aprendas!

— Bien, entonces ¿cuánto cobraría usted por cuidarlo?

— Nada, si me ofrezco es porque quiero a Mateo y no me pesa cuidarlo — imbécil A MI NO ME PESA CUIDARLO, pero a ti parece que sí.

— Bueno pues piense una tarifa, a mí no me gusta deber favores — Hice una respiración profunda, señor dame paz DAME PAZ, la necesito ahora o voy a degollarlo con mis manos, lo juró.

— Pues ponga usted el precio señor garza, lo que sea está bien, total las cosas por amor no tienen un precio — Me baje a la altura de Mateo y le di un beso en su cabecita.

— Buenas noches bebe, duerme bien en tu mochila esta mi tarjeta con mi número telefónico cualquier cosa dile a lolito que me llame — Y sin esperar respuesta entre a mi casa y cerré la puerta.

¡JAQUEMATE GARZA, EN TU NARIZ!

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