Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro)

Su Precio, Su Obsesión (Romance erótico con multimillonario / Romance oscuro)

La huérfana Bella Hale, cansada de la miseria, encuentra a la hija perdida del implacable Lucian Rodriguez. En lugar de bondad, propone un pacto oscuro: entregará su libertad y sumisión total al magnate a cambio de una vida de opulencia y protección. Al integrarse en el entorno cruel del millonario, la supervivencia deriva en una peligrosa obsesión. Bella comprenderá que este acuerdo con el diablo conlleva un costo letal, donde el rencor y la pasión podrían consumirlos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

-Señor, va a tener que pagar extra por correrse en mi boca. No es el precio normal. Yo no le pedí que se descargara ahí -dijo Bella con frialdad.

-Que tengas o no el dinero extra es tu problema, no el mío. O pagas... o te parto la cabeza en pedacitos.

Sabía lo patético que sonaba. Sabía lo bajo que había caído. Pero estaba desesperada, con las cuentas venciendo por la mañana y sin otra opción a la vista.

El hombre borracho se tambaleó mientras se subía la cremallera del pantalón, sus ojos recorriéndola con una lujuria perezosa. Extendió la mano y le dio una nalgada.

-¿Así que no me vas a dejar follarte ese culo gordo, eh? -balbuceó.

Bella lo abofeteó con fuerza, asqueada consigo misma por haber llegado tan bajo como para tener que lidiar con hombres como él.

-Deberías estar agradecido de que no te escupiera tu asqueroso semen en la cara o te mordiera esa verga inútil -le espetó-. Una herramienta que ni siquiera es capaz de satisfacerme el culo. No me cabrees, idiota. Dame cuarenta dólares.

El hombre se frotó la mejilla y sonrió con arrogancia.

-Puta barata.

Bella puso los ojos en blanco. Estaba inmunizada contra los insultos... los había escuchado todos. Extendió la mano mientras el hombre contaba unos cuantos billetes y los dejaba caer en su palma.

Lo miró con furia, se humedeció el dedo con la lengua y volvió a contar.

-¿Esto qué es? -preguntó bruscamente-. Aquí solo hay treinta dólares.

-Te daré los cuarenta -dijo él con una sonrisa burlona- si me dejas follarte.

Bella apretó el puño, furiosa. Dejó caer el dinero sobre la mesa y agarró al hombre por el cuello de la camisa, levantando la mano con la palma cerrada, lista para golpearlo con todas sus fuerzas.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe.

-¡Puta! -gritó una mujer-. ¿Qué estás haciendo con mi marido?

La mujer se abalanzó hacia Bella, quien se agachó rápidamente, agarró el dinero y salió corriendo hacia la noche, mirando hacia atrás cada pocos pasos para asegurarse de que la mujer no la seguía.

Esta era su rutina diaria en aquel barrio de mierda.

Desde que cumplió dieciocho años, Bella había sobrevivido vendiendo su cuerpo. Ahora, con veintitrés, seguía en lo mismo... demonios, había perdido la cuenta de cuántas pollas había atendido: grandes, pequeñas, medianas, arrugadas, venosas, gordas, largas.

Dobló otra esquina, dirigiéndose hacia su destartalado apartamento, si es que se le podía llamar así y no un simple basurero.

Abrió el endeble candado con facilidad, entró y suspiró al ver el estado del lugar.

La pintura se desprendía de las paredes en grandes trozos. No había electricidad... solo una vela casi consumida que encendía cada vez que regresaba. Una vieja sábana extendida en el suelo hacía las veces de cama. Una estufa de un solo quemador se inclinaba torcida en una esquina y varias bolsas de comida barata abarrotaban lo que pasaba por encimera. El candado de la puerta era poco fiable, aunque apenas importaba; no había nada de valor que pudieran robarle.

Bella se dejó caer sobre la sábana remendada y contó las ganancias del día.

-¿Treinta y cinco dólares en total? -gruñó frustrada.

-Si lo sumo a lo que ya tengo, debería alcanzar al menos para el tren a Manhattan... el alquiler y una comida.

Sonrió ligeramente, anticipando su nuevo trabajo.

-Esto me ayudará a ganar más... y hasta podría reducir lo de vender mi cuerpo.

Se dio una palmada en el brazo para rascarse las picaduras de mosquito y se envolvió con la fina manta, cerrando los ojos.

De alguna forma, mañana tenía que ser mejor.

******

Esa misma noche, en un orfanato al otro lado de la ciudad, donde los ricos solían reunirse para actos de caridad pública.

Lucian se encontraba frente a la prensa, con los flashes de las cámaras disparando sin parar.

-Señor, ha hecho un trabajo increíble -dijo un reportero-. A los niños les encantaron los regalos. Esperamos ver más iniciativas como esta.

Lucian sonrió, una sonrisa practicada y natural.

-Es un honor estar aquí -respondió con fluidez-. Yo también tengo una hija y la amo. ¿Cómo no iba a amar a nuestras esperanzas de futuro?

Un murmullo de aprobación recorrió la multitud.

-También quiero extender mi más profundo agradecimiento a las madres -continuó, con voz cálida y medida-. A las mujeres que trabajan incansablemente para criar a estos niños.

Asintió con suavidad mientras la niñera subía al escenario llevando a su hija en brazos.

Los aplausos estallaron. Las cámaras clickearon más rápido. Los flashes iluminaron la sala mientras Lucian recibía a la niña en sus brazos y la sostenía el tiempo justo para las fotografías.

Poco después, la conferencia terminó y los invitados se dispersaron en la noche, satisfechos.

El salón se vació poco a poco, hasta que las luces se atenuaron y las puertas se cerraron.

Y Lucian regresó a casa.

**********

(MANSIÓN RODRIGUEZ)

El hombre que el público admiraba no existía dentro de su hogar.

Sentado en su sillón en la sala de estar, fruncía el ceño por el agotamiento mientras la pequeña que consideraba una tortura llenaba la mansión con llantos incesantes.

El llanto de la bebé rompía el silencio de la mansión; cada vez que abría la boca, el grito se volvía más fuerte.

Lucian se pellizcó el puente de la nariz, con la mirada dura fija en la niña de cuatro meses.

Los niños siempre habían sido una carga... siempre. Sin embargo, esta había logrado colarse en su vida.

Nunca había querido un hijo. La mujer que la había dado a luz ya no estaba... una prostituta inútil que había muerto durante el parto.

La niña había sido dejada en su puerta por su asistente personal, con la prueba de ADN confirmando que era suya. Si no hubiera sido de su sangre, la habría hecho desaparecer hace mucho tiempo. Y odiaba la idea de que su propia sangre terminara en un orfanato.

Volvió a mirar a la niña y perdió el control.

-¡Saca a ese insecto de mi vista! -le ladró a la niñera, que se estremeció por el tono.

Era nueva y aún no sabía que ese era el "bien pagado trabajo" con contrato de confidencialidad, y ya se le estaba haciendo insoportable desde el primer día.

-Pero, señor... ella... es muy difícil de manejar. Necesita a su madre o al menos que usted la cargue, ya que es su hija... -balbuceó la segunda niñera del año.

-Yo te pago muy bien por esto. ¿Preferirías morir en vez de eso? Y no me digas lo que tengo que hacer. Solo lo estoy dejando pasar porque la niña lloraría hasta morirse si te despidiera ahora mismo -dijo con voz fría, cortante y llena de furia.

El miedo invadió a la niñera al instante. Se apresuró a calmar a la niña y salió corriendo de la habitación con ella.

Los ojos oscuros de Lucian las siguieron con rabia contenida.

Su teléfono sonó, interrumpiendo su furia.

Lo contestó, sabiendo ya la noticia que le esperaba al otro lado.

-Señor, el dueño de Neurons Pharmaceutical ha firmado la transferencia de la empresa a nuestro nombre. Felicidades -anunció la voz al otro lado.

Lucian terminó la llamada. Sus ojos oscuros se perdieron en la nada mientras una sonrisa malvada curvaba sus labios.

Este era él... se apoderaba de cualquier empresa que deseara. El beneficio era lo único que importaba; todo lo demás, incluidas las personas, era desechable.

También te puede gustar

Portada de la novela Alpha Ikender
8.7
Tras cuatrocientos años de soledad, el Alpha de Alemania, Ikender, encuentra a su Luna en las circunstancias más trágicas. Eider es una humana al borde de la muerte tras sufrir un lustro de esclavitud por la traición de su padre. Para rescatarla de las vías del tren y sanar sus heridas, el líder licántropo debe dejar atrás su odio por los mortales. La furia de su bestia interna ha despertado, jurando una cacería sangrienta contra quienes dañaron a su amada.
Portada de la novela Destinos inciertos
9.7
Al finalizar una misión secreta del Estado, descubro que mi hija Michelle ha desaparecido durante su pasantía en la ONU. La encuentro retenida en la universidad por Lacey Palmer, quien afirma que dicho cargo le pertenece por linaje, apoyada por un magnate y una experta de renombre. Al notar que se refiere a mi esposo y a mí, comprendo el engaño. Enfurecida por la usurpación, decido contactar a mi pareja para desenmascarar juntos a la impostora.
Portada de la novela El corazón que le robaron
8.8
Sofía vivió un infierno de tres años encerrada mientras Camila usurpaba su vida. La traición alcanza su punto más cruel cuando Ricardo, su esposo, intenta quitarle el corazón para salvar a su amante, habiendo manipulado incluso a su hijo Pedrito para que la odie. Tras sobrevivir milagrosamente a este horror, Sofía renace con una fuerza imparable. Ahora, decidida a recuperar su destino, regresa para exigir el divorcio y enfrentar la obsesión de quien quiso destruirla.
Portada de la novela EXESPOSA DESECHADA: Renaciendo de las cenizas
9.1
Traicionada por su marido y dada por muerta por su hermana, Camila Lewis se desvanece en la oscuridad. Un año después, emerge como Camila Kane, una mujer fría y poderosa impulsada por el deseo de venganza. Mientras sus rivales caen en la ruina, el enigmático Alexander Pierce surge para brindarle una nueva esperanza. Ahora, Camila se debate entre sucumbir a su sed de justicia o abrir su corazón tras haber renacido de sus cenizas con una identidad renovada.
Portada de la novela Holt
8.4
Holt
Tras la misteriosa ausencia de su marido, la heredera Alexa Carson toma las riendas del imperio familiar. Decidida a descubrir qué ocurrió realmente, contrata a Sebastian Holt, un implacable mercenario de élite con pasado militar. Mientras buscan respuestas, una atracción magnética e inevitable surge entre ambos. Alexa se verá envuelta en un peligroso juego de deseo, incapaz de resistirse al dominio y la arrolladora intensidad del letal Sebastian.
Portada de la novela La venganza del pintor: Amor redimido
8.7
Alana Myers sufre su tercer fracaso matrimonial cuando Damián Ávila la deja en el altar por Elena. Tras ser raptada y agredida por ambos en un bosque, ella recuerda un año de tormentos donde Damián arruinó su arte para satisfacer a su amante. Decidida a proteger el legado de su familia, Alana sobrevive y busca ayuda internacional desde el hospital. Para escapar del país y comenzar su revancha, accede a pactar un matrimonio por conveniencia.