Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Bajo la misma lluvia

Bajo la misma lluvia

La recta abogada Valeria Santo ve cómo su mundo se tambalea al cruzarse con Alessio Di Carlo. Él aparenta ser un magnate brillante, pero tras su fachada de éxito se esconde un peligroso líder de la mafia. Fascinado por la rectitud de la joven, Alessio termina perdidamente enamorado. Ahora, ella debe decidir si renunciará a sus leyes por este romance oscuro, mientras él evalúa si dejará atrás su red criminal para proteger este vínculo prohibido.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Alessio regresó a su oficina en silencio. Aunque la lluvia había cesado, su mente seguía atrapada en aquella breve conversación. No sabía por qué la recordaba con tanta claridad. Había conocido a miles de mujeres, muchas de ellas con rostros hermosos y vidas complejas, pero esta abogada tenía algo diferente, algo que lo desafiaba incluso sin proponérselo.

Cuando abrió la puerta, lo esperaba Nico, su mano derecha. Su expresión no auguraba buenas noticias.

-¿Qué pasó? -preguntó Alessio, dejando su abrigo mojado en el perchero.

-La policía ha interceptado parte del cargamento -respondió Nico en voz baja, mirando el suelo-. Ya están investigando el puerto.

Alessio apretó los dientes. Era la última complicación que necesitaba.

-¿Y nuestros contactos?

-Están haciendo lo posible, pero parece que tienen pruebas sólidas. Y hay algo más-

Nico dejó sobre el escritorio un expediente delgado. Alessio lo tomó con rapidez y lo abrió. En la primera página estaba la foto de una mujer: Valeria Santos.

-¿Qué tiene que ver ella con esto? -preguntó con un tono cargado de tensión.

-Es la abogada que llevará el caso del decomiso. Está trabajando con la fiscalía-

Alessio dejó el expediente sobre el escritorio con un golpe seco. Por primera vez en mucho tiempo, sintió algo parecido a la duda. Esa mujer, tan firme y decidida, ahora se interponía directamente en su camino.

-Averigua todo lo que puedas sobre ella. Trabajo, familia, rutinas. No quiero sorpresas, estoy harto de ellas-

-¿Y si se convierte en un problema?- entiende perfectamente a lo que se refiere Nico, pero no iba a contarle que casualmente hoy la había conocido.

-Yo me encargo de ella- espeto de forma fría, pero sonrió brevemente mirando la foto.

-así que te llamas Valeria santos.

***Al otro lado de la ciudad, Valeria terminaba de organizar los documentos en su oficina. Había pasado semanas preparándose para este caso. Sabía que enfrentarse a Alessio Di Carlo, era como enfrentarse a una tormenta, pero no tenía miedo. Para ella, el sistema legal era un escudo, y la verdad, su mejor arma y nadie iba a detenerla.

-¿Te vas ya? -preguntó su colega y mejor amiga, Laura, asomándose por la puerta.

-En unos minutos, quiero repasar esto una vez más, necesito prepararme para este caso-

Laura entró con una taza de café y se sentó frente a ella, le ofrece la taza y la mira con preocupación.

-¿Sabes lo que dicen sobre Di Carlo, verdad? ¿Qué no solo es un empresario, sino algo mucho peor?-

Valeria asintió sin miedo.

-He escuchado rumores, pero no puedo basarme en eso, son simple rumores, imagínate que la justicia se basará en eso. Tengo que concentrarme en las pruebas-

-Solo ten cuidado... las personas como él no juegan limpio-

Valeria sonrió, intentando tranquilizar a su amiga.

-Lo sé. Pero alguien tiene que enfrentarlos y que mejor que tu amiga, la defensora de la justicia-

Esa noche, mientras caminaba hacia su auto, Valeria no pudo evitar sentir que alguien la observaba. Se giró un par de veces, pero la calle estaba desierta, no había nada. Decidió ignorar la sensación incómoda por no llamarla miedo y subió al auto. No sabía que desde un callejón cercano, un hombre la vigilaba con atención, hablando por teléfono.

-Sí, jefe. Está sola. ¿Quieres que la sigamos?-

La respuesta de Alessio fue breve, pero cargada de una emoción que no entendía del todo.

-No, simplemente quiero saber quién es en verdad, aún no es el momento, no actúes a menos que te ordene hacerlo-

Alessio pasó la noche revisando el expediente. Valeria Santos. Ella no era únicamente una abogada, era una mujer con una historia. Había crecido en un barrio humilde. Empezó a trabajar muy joven para pagar sus estudios, y ahora era conocida por su integridad. Todo en ella parecía gritar que eran opuestos, pero Alessio sabía que en su mundo, los opuestos no siempre se repelían, a veces chocaban con tanta fuerza que era imposible separarlos.

Mientras las primeras luces del amanecer bañaban la ciudad, Alessio tomó una decisión importante mientras se daba una ducha fría, si ella quería enfrentarlo, él no iba a huir, pero tampoco iba a destruirla... al menos, no aún. Porque, por alguna razón, no podía sacarla de su mente, ¿por qué rayos esa mujer se había metido tan profundo en sus pensamientos? Se preguntaba inquieto.

También te puede gustar

Portada de la novela Cautiva de tu amor
8.2
Victoria Zabet, una joven bondadosa que perdió la vista en un accidente, vive recluida en su hogar hasta que su destino se cruza con Alessandro Santoro. Este sádico líder de la mafia siciliana, conocido como La Sombra, reclama a Victoria como moneda de cambio tras un error del hermano de ella. Entre la luz de la joven y la oscuridad del criminal surge un conflicto de lealtad y poder. ¿Podrá el amor redimirlos o terminarán destruyéndose en un infierno de pasión y maldad?
Portada de la novela Dónde mueren los angeles
9.4
Buscando vencer sus miedos, Lina Valdés se refugia en la disciplina militar, pero su destino cambia al ser enviada a un puesto fronterizo secreto. En este entorno hostil, la realidad se quiebra mientras sus camaradas padecen mutaciones espantosas. Acosada por ecos de su propio pasado y rodeada de entidades oscuras, Lina descubre que el ejército protege un mal milenario. Ahora, debe decidir si obedecer órdenes o enfrentar el horror que sus superiores ocultan.
Portada de la novela El enemigo oculto del Ceo
8.9
Connan Gallagher llora la supuesta muerte de su esposa Sadie, sin sospechar que su amigo Ian la mantiene cautiva. Tras ocultarla en Malasia bajo el nombre de Ayhandra Walkers, Ian explota su amnesia para liderar una red criminal vinculada a los negocios de Connan. Sin embargo, una crisis familiar los obliga a regresar a Berlín años después. Un encuentro fortuito en un hospital despertará sentimientos que la traición y las mentiras no pudieron borrar.
Portada de la novela El Precio del Perdón Negado
8.4
La cena de gala anual de los Robles, un escaparate de poder y opulencia, era el último lugar donde quería estar. Pero mi madre, Doña Elena, siempre maestra de las apariencias, había insistido para demostrar la "unidad" familiar. Apenas entré, los susurros me persiguieron como sombras: "Ahí está Armando Robles... dicen que estuvo preso... no, en una clínica por drogas... qué terrible, parece un monstruo". Ignoré las miradas de lástima y desprecio, y me acerqué a la barra. Allí, mi hermanastro Diego apareció, con su sonrisa de mártir. Me ofreció champaña, insistiendo en un brindis "por el pasado". "No bebo", respondí secamente. Él sabía por qué. "¿Todavía me culpas por ese pequeño... accidente?", preguntó con falsa inocencia, refiriéndose a la noche en que Sofía, mi exesposa, me había desfigurado con ácido. En ese instante, Sofía se acercó, y para mi sorpresa, le dijo a Diego que me dejara en paz. Pero Diego, el eterno manipulador, se deshizo en lágrimas, atrayendo la atención de todos. Sofía, cayendo en su trampa habitual, se volvió hacia mí, con el rostro endurecido. "Armando, ¡ya basta! ¡Discúlpate con él y tómate esta copa! ¡Ahora!". Me aferró la nuca y me obligó a abrir la boca. El champaña helado quemó mi garganta dañada. Me doblé, tosiendo, y un chorro de sangre salpicó el impecable mármol. Un silencio sepulcral llenó el salón, solo roto por un parpadeo en la pantalla gigante. La imagen cambió de un niño sonriente a un video granulado. Era una celda oscura, y yo, atado a una silla, siendo torturado. El sonido del látigo, mis gritos ahogados, las risas crueles de los guardias... todo llenó el salón. Caí de rodillas, suplicando entre sollozos, reviviendo mi infierno ante cientos de miradas. Cuando mis ojos encontraron los de Sofía, le dije: "Quiero el divorcio ahora. Y no quiero nada de ti. Quiero ser libre de todos ustedes. Me han quitado todo". Mi madre, en su pánico, intentó negar lo que se veía en pantalla. Diego, el vil, me acusó de haber filtrado el video para dar lástima. Y Sofía, tan predeciblemente, dudó de mí. "Armando... ¿tú... tú hiciste esto?". Esa pregunta. Fue el golpe final. Esa noche, encerrado en mi antigua habitación, supe que mi única salida, mi verdadera libertad, no era vivir. Era escapar.
Portada de la novela La Esposa Descartada: El Ascenso de una Leyenda Legal
7.8
Bajo una fachada de sumisión, la implacable abogada conocida como Némesis ocultó su genio legal por amor a Santiago Vargas. No obstante, tras ser despreciada por él durante una crisis de salud para favorecer a su exnovia, ella decide romper su matrimonio y retomar su identidad profesional. Ahora, Santiago debe encarar el juicio más determinante de su carrera, ignorando que la leyenda que pretende arruinar su prestigio es la esposa que él mismo abandonó.
Portada de la novela La presidenta esta confundida
8.9
Lucía Ferrer habita en una jaula de oro, sometida a los mandatos de su linaje y a una boda pactada. Sin embargo, su existencia cambia drásticamente al ser salvada de un ataque por Gabriel, un hombre que vive en la indigencia tras un pasado traumático. Esta conexión inesperada entre dos clases sociales distintas impulsa a Lucía a buscar su autonomía. Ambos deberán desafiar la ira de su familia y los estigmas del entorno para proteger un amor prohibido.