Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Bajo dos lunas

Bajo dos lunas

En el mundo de Artheon, dos reinos enemigos se desangran en una guerra interminable. Para detener el conflicto, la princesa Selene acepta un matrimonio pactado con el príncipe heredero de la nación rival. Sin embargo, la joven descubre con horror que su futuro esposo es el hombre al que juró destruir. Atrapada entre la salvación de su pueblo y su sed de venganza, Selene deberá decidir si cumplir con su deber o dejarse llevar por el rencor.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El viaje a la Luna Plateada estaba marcado en el calendario como el evento más importante de la historia de Artheon, y Selene lo sabía. Cada detalle había sido cuidadosamente planeado, desde la escolta de nobles que la acompañarían hasta el brillante carruaje que la transportaría. Pero ninguno de esos preparativos podía calmar la tormenta que rugía en su pecho. A medida que los días pasaban y la fecha de su partida se acercaba, su mente se llenaba de preguntas y temores.

El amanecer de su partida llegó con un aire de solemnidad que no había anticipado. El sol apenas comenzaba a iluminar las tierras de Artheon cuando Selene, vestida con un manto de terciopelo azul oscuro, subió al carruaje que la llevaría al reino enemigo. Aunque las lunas seguían brillando como siempre, ninguna de ellas parecía ofrecerle consuelo. La Luna Plateada, que presidía el cielo de su destino, no era un faro de esperanza, sino un recordatorio de lo que iba a enfrentar.

El rey, su padre, estuvo presente antes de que Selene partiera, con una mirada de apoyo que escondía su propio dolor. Él la abrazó, pero sus palabras fueron breves, como si temiera que cualquier emoción de más pudiera hacerla dudar.

-Hazlo por Artheon, hija -le dijo, su voz grave-. Hazlo por la paz.

Selene no respondió. No había nada que decir. Su destino estaba sellado y, a pesar de que su corazón luchaba contra todo lo que se esperaba de ella, sabía que no podía fallar.

El carruaje comenzó a moverse lentamente, mientras los últimos destellos de la luz matutina pintaban el cielo en tonos cálidos y dorados. A su lado, la escolta de caballeros estaba alerta, con sus espadas brillando al sol. Selene miraba por la ventana, observando el paisaje que se extendía ante ella, un paisaje que se transformaba gradualmente en algo más árido, con valles rocosos y montañas escarpadas que marcaban la frontera entre los dos reinos.

A medida que avanzaba, Selene no podía evitar pensar en el hombre al que se iba a casar, en el príncipe Aric. Su imagen había sido la de un monstruo durante todos esos años. El asesino de su madre, el responsable de tantas vidas perdidas. Sin embargo, ahora que se acercaba al reino de la Luna Plateada, las dudas comenzaban a invadirla. ¿Era realmente él el hombre que todo el mundo decía? ¿O había algo más que aún no comprendía?

Aquel pensamiento fue interrumpido cuando el carruaje se detuvo abruptamente. Un sonido metálico resonó en el aire y los caballos relincharon, nerviosos. Selene se sobresaltó, sus manos aferrándose al borde del asiento. La escolta se puso en alerta de inmediato, pero antes de que pudieran reaccionar, una figura apareció en el horizonte, montando un caballo oscuro como la misma noche. Su silueta era imponente, y aunque Selene no podía verlo con claridad, algo en su presencia la hizo estremecerse.

La figura avanzó hacia el carruaje con rapidez, y al acercarse, Selene reconoció la armadura reluciente que llevaba puesta, un emblema de la Luna Plateada grabado en su pecho. El caballo se detuvo ante el carruaje y el hombre bajó lentamente, su mirada fija en Selene.

-La princesa de la Luna Azul, por fin -dijo el hombre con una voz profunda que resonó en el aire-. He estado esperando este momento.

Selene frunció el ceño, su mano descansando sobre la empuñadura de la espada que llevaba a su lado. No esperaba una bienvenida, pero aquel tono arrogante la sorprendió.

-¿Quién eres? -preguntó, con la voz tensa.

El hombre se inclinó ligeramente, como si la estuviera desafiando.

-Soy el capitán Kieran, de la Guardia Real de la Luna Plateada. Mi misión es escoltarla hasta el castillo de nuestro príncipe.

Selene lo observó detenidamente. Su rostro era marcado por cicatrices, pero sus ojos... sus ojos parecían reflejar un alma que había sido testigo de demasiados horrores. Había algo en su mirada que la inquietaba, algo que la hacía preguntarse si no todos en el reino enemigo eran tan distintos a los suyos.

Sin dar espacio a más preguntas, Kieran se acercó al carruaje y le hizo un gesto a la escolta de Selene, indicando que podía continuar. Aunque al principio dudó, la princesa se vio obligada a ceder, sabiendo que no podía retrasar más el inevitable encuentro con su destino. El carruaje comenzó a moverse nuevamente, esta vez bajo la vigilancia del capitán Kieran.

Durante el viaje, Selene no pudo evitar observar al hombre que la había escoltado. No hablaba mucho, pero su presencia era innegable. Había algo en su postura, en la forma en que se movía, que indicaba una vida de disciplina y lucha. Pero lo que más desconcertó a Selene fue que él no mostraba ninguna animosidad hacia ella. De hecho, parecía casi... neutral.

Al caer la tarde, llegaron a la frontera del reino de la Luna Plateada. La diferencia era asombrosa. Mientras que Artheon se caracterizaba por sus vastos bosques y paisajes frondosos, la Luna Plateada estaba marcada por tierras áridas y montañas escarpadas. La entrada al castillo se alzaba frente a ellos, una enorme fortaleza de piedra blanca que resplandecía bajo el brillo de la luna plateada. Los muros eran imponentes, y las torres se perdían en el cielo nocturno.

Selene sintió un nudo en el estómago. A medida que cruzaba el umbral del reino enemigo, una parte de ella temía que ya nada sería igual. A pesar de las promesas de paz, el viaje y todo lo que lo acompañaba le recordaban la traición de la guerra, que se reflejaba en cada piedra de ese castillo.

Al llegar a la entrada del castillo, Kieran desmontó de su caballo y, con un gesto de cortesía que a Selene le pareció irónico, abrió la puerta del carruaje.

-Bienvenida a la Luna Plateada, princesa -dijo, su tono casi imperceptible-. El príncipe Aric la espera.

Selene se apresuró a bajar del carruaje, mirando al frente. Sabía que, más allá de esas puertas, su futuro la aguardaba. Aunque todo lo que había vivido hasta ese momento había sido un preludio a este momento, sentía como si la verdadera batalla estuviera a punto de comenzar. No solo por la guerra entre los reinos, sino por la lucha que se libraría dentro de su propio corazón.

Y mientras cruzaba el umbral del castillo, bajo la mirada implacable de la Luna Plateada, Selene comprendió que, aunque la paz estuviera a su alcance, podría costarle mucho más de lo que estaba dispuesta a sacrificar.

También te puede gustar

Portada de la novela Desencadenada de un matrimonio tóxico
9.4
Mientras padezco leucemia, mi esposo Donovan me abandona a mi suerte y bloquea mis finanzas. Su crueldad causa el deceso de mi madre y me fuerza a humillarme públicamente ante Jazmyne, su amante y única donante compatible. Sin otra salida, simulo mi propio suicidio en el río Pánuco durante una transmisión en vivo. Ahora, resguardada por un aliado, sobrevivo en las sombras planeando mi futuro frente a quienes intentaron aniquilarme de la manera más despiadada.
Portada de la novela Indeleble
7.9
Al cumplir veintiún años, la realidad de Luna se quiebra tras descubrir que su humanidad es una mentira. Envuelta en una guerra milenaria entre vampiros, licántropos y brujas, la joven debe cargar con una maldición ancestral que la señala como la única salvación de su estirpe. Con el apoyo de su amiga Vicky y un amor marcado por el destino, Luna enfrentará desafíos letales mientras acepta su verdadera naturaleza para cumplir con su misión final.
Portada de la novela La mujer del pirata
8.0
La existencia de Bobbie se fracturó tras el cruel asesinato de sus progenitores. Impulsada por una sed de revancha inagotable, oculta su identidad bajo el nombre de Robert el Rojo, una legendaria pirata que domina los océanos con mano de hierro. Sin embargo, su cruzada personal por la justicia se ve alterada al apresar al enigmático Logan. Ahora como su cautivo, él pondrá a prueba las convicciones de una guerrera forjada entre el rencor y el peligro.
Portada de la novela Libertinaje
9.6
Alessandra Addison dedicó su vida a la devoción, soñando con ser monja. Al entrar al monasterio de sus sueños en Canadá, la pureza se desvanece ante una red criminal de vicio y sangre. Allí conoce a Jayden Glass, el hombre detrás de este perverso sistema que corrompe lo divino. Atrapada entre la fe y el pecado, Alessandra deberá elegir entre huir de ese infierno mafioso o dejarse arrastrar por la peligrosa oscuridad que Jayden representa.
Portada de la novela Matrimonio no Deseado Por La Mafia
8.3
Serena Moretti, conocedora de los códigos de la mafia, enfrenta un destino sellado por un matrimonio de conveniencia. Su camino se cruza con Daniel Barone, un poderoso heredero criminal que, pese a su rechazo inicial al compromiso, cae rendido ante una atracción inevitable. La tensión estalla cuando el hermano de Daniel reclama la misma alianza por sentimientos reales, desatando una espiral de traiciones y riesgos que pondrá en jaque su prohibido romance.
Portada de la novela OBSIDIAN
9.6
La saga Precious Jewelry arranca con una feroz guerra de poder entre los clanes Castro, Ferrer, Correas y Garban. En medio de traiciones y violencia, nace un amor prohibido y difícil: él solo ve a una niña en la hermana de su gran amigo, mientras ella busca conquistarlo. Protegida por un hombre capaz de cualquier atrocidad por su seguridad, la joven enfrentará un dilema letal. ¿Es más peligroso el enemigo externo o la pasión que desafía toda lealtad?