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Portada de la novela Aysel, como la luna

Aysel, como la luna

La armonía entre ninfas, brujas, vampiros y lobos se quebró por un amor prohibido, permitiendo el avance humano. Siglos después, dos uniones insólitas dan origen a Aysel, una híbrida de belleza lunar que oculta un poder total: es metamorfa, loba, bruja suprema y fuente de inmortalidad. Mientras cuatro pretendientes de distintas especies luchan por poseerla, ella debe lidiar con sus múltiples naturalezas y decidir su destino amoroso o perecer ante el conflicto.
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Capítulo 4

AYSEL.

— Te extrañaré demasiado Kasumi. — dije con toda la pena que sentía.

— Vamos Aysel, solo será un fin de semana, y volverás ¿verdad?

— Mmm eso esperó. — respondí nada convencida de mis propias palabras.

— ¿A qué te refieres? — Me pregunto con verdadera curiosidad y yo… Me pierdo mirando a mi amigo, sus ojos rasgados por su descendencia coreana me llaman demasiado la atención, más cuando me pasa su brazo por encima de mis hombros, se sienten tan musculosos, duros y firmes.

— ¿Tú en verdad crees todo lo que te he contado? Lobos, brujas, vampiros y ninfas, ¿no crees que estoy loca? — pregunto una vez más, como lo he hecho en los últimos días. Ya que con él no tengo secretos, Kasumi, es mi mejor amigo, y algún día será mi novio... ¿a quién quiero engañar? eso no sucederá jamás.

— Por supuesto que lo creó, eres lo más importante para mí, siempre creeré todo lo que digas pequeña. — Siempre burlándose de mi estatura, y mirándome con esa hermosa sonrisa, le hago una mueca y contesto.

— Si no dejas de decir eso creeré que estás enamorado de mí, gritare que Kasumi se enamoró de la chica más fea de la universidad. — lo molesto un poco, nunca espere como respuesta más que una sonrisa, pero no fue así.

— No me molestaría.

Rayos, ¡¿qué quiere decir?! Mi corazón late desenfrenado, sé que todos me miran con pena he inclusive asco, gracias a que mi abuela Minerva me hizo un hechizo para que los humanos me vean lo más fea posible y mantuvieran la distancia.

Todos, menos Kasumi, desde el primer día de universidad él se acercó a mí, y ahora en el último año somos inseparables. A veces me gustaría pensar que él me ama, que ve la belleza dentro de mí, porque sé que si me viera como soy realmente se volvería loco, como todos los hombres.

— Deja de bromear conmigo. — contesto mientras le doy un pequeño golpe en su brazo.

— Bien, si no me quieres escuchar no diré más nada, pero dime ¿a qué le temes?

Mientras caminamos a mi casa, abrazo la cintura de mi mejor amigo y amor imposible, si solo no existieran los seres sobre naturales, o si por lo menos fuera loba y él mi mate, nada nos separaría, ni mi familia.

Pero mis padres me tienen prohibido salir con algún humano y no entiendo por qué.

— Los ancianos del consejo contactaron a mi abuelo, saben de mi existencia, por lo que debemos ir a una reserva. — mi corazón se oprime, lo único que no quiero hacer es cruzarme con lobos, no quiero tener un mate, yo quiero a Kasumi.

— ¿Es una manada?

— Si.

— ¿Por qué deben ir? — su seriedad me sorprende, porque quiere decir que si me cree.

— Están buscando a alguien, no lo sé muy bien, ya sabes, soy humana, pero aun así llevo sangre de lobo, por lo que debo ir, y tengo miedo por ello.

— Pero ¿a qué le temes? — repite mirándome directo a los ojos.

— A que alguno de ellos me elija, como su mate, si es así no podré volver jamás. — la voz me tiembla de solo pensarlo.

— ¡Eso no pasará! — Kasumi se detiene y me abraza, mi corazón se desbocaba cada vez que él hace eso. — No tienes nada que temer, me escuchas Aysel, si ese fuera el caso yo te buscaría, jamás te dejaré, eres mi mejor amiga, eres muy importante para mí.

— Gracias, tú también eres mi mejor amigo. — AMIGO. Solo eso, amigo, recuérdalo Aysel.

— ¡Aysel! — Genial mi padre me está esperando en la puerta.

— Creo que nos veremos la próxima semana.

— Claro que sí, es una promesa, nos volvemos a ver Aysel, no te preocupes. — Y cuando se acerca a mi oído me dice en un susurró, ya que él sabe que mi padre es un hombre lobo, él lo sabe todo, absolutamente todo de mí.

— Si algo pasa, solo llámame y te encontrare, no importa donde estés. Yo iría al fin del mundo por ti.

¿Por qué? ¿Por qué se preocupaba tanto por mí?, nunca me ha dicho que me ama, ni nada, pero cuando hace estas cosas... se me hace imposible no sentir algo por él.

— ¡Aysel! — el grito de mi padre rompe la conexión tan bella que tenía con sus ojos rasgados que tanto adoro.

— ¡Ya voy! — Camino el resto del trayecto sola y entro enfadada.

— No es necesario que me grites, ¡¿por qué me avergüenza delante de Kasumi?!

— ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero a ese muchacho cerca tuyo? — primero me hace pasar vergüenza y ¿el enfadado es él?

— Es mi único amigo, ¿qué tiene de malo? — respondo sacando lo único de lobo que tengo, carácter.

— ¡Es un humano!

— Igual que yo papá, ¡igual que yo!

— ¡No, tú no eres humana!

— Si lo soy, una híbrida humana, que envejece y sangra si se lastima, soy un estorbo en sus vidas, y lo lamento ¿sabes?, no solo por ustedes, sino que también por mí, ¡por estar condenada a estar sola!

Dejo a mi padre con cara de torturado y corro a mi cuarto ya que odio que me vean llorar. Pero para mí desgracia mi abuela está esperándome, seguro que vio esta discusión tratando de saber mi futuro.

— Aysel.

— Abu, solo déjame sola, quiero estar sola. — le digo apenas en un hilo de voz, solo quiero acostarme y llorar porque nunca voy a poder estar con Kasumi.

— No puedo mi niña, sé que sufres, pero es mejor así, necesito que lo entiendas. — se acerca extendiendo sus brazos, como si todavía fuera una niña pequeña.

— ¿Por qué? ¿Por qué estoy condenada a estar sola? — necesito saber porque jamás me dejaron relacionar con nadie de mi especie, ósea humano.

Veo como coloca un hechizo sobre la puerta, y sé que me contara algo que nadie más debe escuchar, por lo que limpio mis lágrimas de inmediato.

— Sé que me arrepentiré de esto, pero ya tienes 21 años, es tiempo de que sepas. — mi abuela se ve muy joven, casi parecemos hermanas, pero su voz es de alguien que ha vivido muchas lunas.

— Bien te escuchó. — Le digo mientras tomo asiento en mi cama y ella hace lo mismo.

— El día que naciste, en el momento que te tomé en mis brazos, vi tu muerte. —Siento como mi sangre se enfría, y quisiera detener a mi abuela Minerva, pero la curiosidad puede más.

— ¿Qué me pasara? — Me mira y sus ojos se nublan, está a punto de llorar, algo que jamás la he visto hacer.

— Morirás por amor, es por eso por lo que tus padres no quieren a ningún chico cerca tuyo.

— Eso no tiene sentido, me llevarán a esa manada para mostrarme cual pedazo de carne con la intención de que tenga un mate, ¿no es así? — El solo hecho de recordarlo me hace enojar, creo que lo único sobre natural que tengo es mi cabello blanco como mi abuela bruja, mi piel pálida como mi abuelo vampiro, belleza como mi abuela ninfa y el carácter del demonio de mi abuelo y padre, hombres lobo.

— Tú muerte era por un humano. — Bien eso explica todo, quizás muera de amor por Kasumi, pero por ser un amor no correspondido, moriré de pena.

—Creo que prefiero quedarme sola.

— No es solo eso, tenemos la esperanza que si tú mate es un Alpha te pueda convertir en inmortal, ya sabes, si te elige, como Luna de su manada.

— Papá puede hacerlo.

— No, tú padre no es un Lobo puro, es un híbrido y tú abuelo ya no es Alpha, además ese don solo lo pueden utilizar con su pareja si es humana.

— No entiendo para que desean que me convierta en inmortal, si soy la Luna de alguna manada no viviremos juntos. — le respondo con pena de solo pensar estar lejos de ellos.

— Pero vivirás tanto como nosotros y podrás visitarnos y nosotros a ti.

— Siempre que mi pareja viva, ¿no es así? ¿No es eso lo que me dicen? Si él muere yo moriré de tristeza. — que hermoso final, a lo Romeo y Julieta.

— Nosotros siempre cuidaremos de ti, aún si eso implica cuidar a tu Alpha para que nado malo le pase.

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