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Portada de la novela Aysel, como la luna

Aysel, como la luna

La armonía entre ninfas, brujas, vampiros y lobos se quebró por un amor prohibido, permitiendo el avance humano. Siglos después, dos uniones insólitas dan origen a Aysel, una híbrida de belleza lunar que oculta un poder total: es metamorfa, loba, bruja suprema y fuente de inmortalidad. Mientras cuatro pretendientes de distintas especies luchan por poseerla, ella debe lidiar con sus múltiples naturalezas y decidir su destino amoroso o perecer ante el conflicto.
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Capítulo 5

— Siempre y cuando lo encuentre, aunque creo que eso es imposible, si tan solo el abuelo Vidar pudiera...

— Tú abuelo Vidar no puede hacer nada, sabes que tan inestable son los vampiros, una vez que muerden no pueden detenerse, aun cuando amen con locura siempre está el margen de error, ¿sabes lo que pasaría si te muerde?

— ¿Quizás no se detenga y me mate? O peor ¿que yo reciba mi inmortalidad como una loca desquiciada y quiera beber la sangre de cuanta persona se me ponga en frente?

— Correcto, ahora es hora de ir a la reserva, ve el lado positivo de todo esto.

— ¿Y cuál sería?

Ella solo sonrió y toco mi frente, supe en ese momento que el hechizo de fealdad fue retirado. Claro, ella necesitaba que muestre mi verdadero rostro. Me pregunto ¿qué pensaría Kasumi si me viera como soy realmente? Aunque si él me amara por mi físico, no sería amor verdadero, ¡ay! A quien quiero engañar, no me importaría, ¡solo quiero a Kasumi!

Llegamos a lo que parece más una cueva que una cabaña, por la Diosa, ¡ni siquiera está limpia!

— La hospitalidad de tu gente deja mucho que desear. — no quiero parecer loca, pero me gusta ver a mi vampiro enojado con sus ojitos rojos, es tan apuesto mi abuelo. Todos los son, parecen unos críos a lo mucho como de 25 años y son tan apuestos.

— No olvides Vidar que yo los abandone.

— Aun así, Fenrir, mira lo que es esto, ¡prefiero dormir en el bosque!

— Dejen de pelear, Xylon ¿me ayudas? — menos mal que Minerva intervino.

Tome asiento y observé maravillada como mis abuelas arreglaban esta pocilga, me encantaría tener magia como Minerva o hacer crecer plantas y manejar los elementos como Xylon. A veces me resulta tan raro decirles abuela, ellas al igual que toda mi familia no aparentan tener más de 25 años y eso que tienen más de 500, menos mis padres, que parecen de mi edad y apenas tienen 200 años.

— Esto es para ti mi pequeña.

— Gracias Abu, pero ya no soy una niña.

— Vamos Aysel, nunca serás tan grande como para no usar una corona de rosas.

Mi mamá tenía razón, después de todo sabía que sin importar cuánto años cumpliera, para ellos siempre sería una niña, ¿que podría significar 21 años? para seres que llevan siglos viviendo y que seguirán existiendo cuando yo muera. Me pregunto cuánto tiempo les llevara superar mi muerte, a veces me siento tan mal con mis padres, es tanto el miedo a perderme que tienen que no quisieron tener más hijos, por miedo a que nacieran humanos, como yo.

— Estamos muy lejos del lugar de la reunión, creo que con el lugar que nos dieron nos están diciendo algo, ¿verdad? — mamá luce molesta, eso no es bueno.

— No comiences Moiras.

— Caos, no permitiré que mi hija salga a esa reunión y que alguno de ello la tome, ¿qué lugar le darán? ¿Será una compañera? ¿Una Luna? O ¡¿solo la utilizaran para procrear?!

— ¡¿Que?! ¡A qué se refiere mamá! — ¿Qué? ¡piensan que seré una amante o algo por el estilo!

— Tonterías, nadie tomará a mi hija para tener descendencia, ¡ella es una Luna!

— ¿Y si no lo soy papá?, ¡acaso están tan cansados de cargar conmigo que me van a dejar en manos de cualquiera de ellos! — el pánico se apodera de mí.

— ¡¿Pero qué cosas dices?! Mira lo que provocas Moiras....

Aproveché el lío que se armó y salí de ese lugar, estábamos realmente lejos de cualquier otra persona, no había cabañas ni nada cerca, por lo que sé que no corro ningún peligro.

Este lugar era hermoso, sin lugar a duda, a pesar de que era otoño, tenía una belleza única, no se parecía a la ciudad que estoy acostumbrada a ver. El paisaje y el aire puro me ayudó a calmarme.

Me pregunto que estará haciendo Kasumi. Quizás lo mejor sería decirle que me enamore de un humano y que no me importaría morir si se tratara de él, pero ¿y si él no me ama?

Me detuve cuando vi un lago, me gustaría estar aquí con él. De pronto no sé porque, pero me dio la sensación de que no estoy sola, me giro un poco y veo a un hombre joven, tés bronceada, alto, muy alto y bastante musculoso, me está mirando, sus ojos muy abiertos y hay algo en ellos que me ponen nerviosa. No conozco a nadie más que mi familia, así fue durante toda mi vida, solo mi familia y Kasumi, por lo que opto por dar la vuelta he irme de regreso a la cabaña, pero cuando lo hago él comienza a seguirme, mire un par de veces atrás y no podía equivocarme, él me seguía, estaba asustada por lo que aumente el ritmo para terminar por salir corriendo, pero esa no fue mi mejor idea. Escuchaba su trote de tras de mi cada vez más cerca.

— ¡MIA! — Escuche que grito y en un segundo estaba en el piso, con él sobre mí.

— ¿Que mierda haces? ¡Suéltame! — comencé a moverme como serpiente, para que me liberara.

— Eres mía. — Repitió mientras olía mi cuello, y de pronto además de su respiración caliente sentí algo filoso, ¡sus colmillos!

— Déjame idiota. —No sé de dónde saqué fuerzas, pero lo hice, lo empujé y me levanté furiosa, mi vestido blanco estaba arruinado al igual que la corona de rosas que me hizo mi abuela.

— ¡Mira lo que has hecho idiota! — deje salir el carácter del demonio que tengo.

— ¡¿Cómo me llamaste?!— dijo mostrándome una sonrisa que daba miedo.

— ¡Idiota! ¿Cómo se te ocurre tirarme al piso? ¡¿Acaso eres un animal?!— Y en cuanto lo dije me arrepentí, claro que era un animal, ¡es un hombre lobo! Estoy en una reserva llena de ellos, ¿cómo pude decir eso? estoy muerta.

— No, no soy un animal... aún, y tú ¿eres una bruja? — Note la cara de asco que ponía y el conflicto en sus ojos se hizo presente.

— No, no soy bruja, soy humana. — explique mientras miraba sus ojos que cambiaban de color permanentemente, estaba peleando con su lobo.

— Pero el color de tu cabello... — dijo confundido.

— Es por mi abuela, ella si es una bruja. –comienzo a explicarle, pero me interrumpe.

— ¡Maldición! ¡¿Eres la nieta de Fenrir?! — como si fuera un insulto serlo, pero que pedazo de mierda.

— ¡Si¡, ¡¿por qué?!— ver el desprecio en su rostro al decir el nombre de mi abuelo me provocaba querer golpearlo.

— ¡Lárgate! Vete de mis tierras, ¡ni tú, ni tú maldita familia son bienvenidos aquí! — Sentía el calor de mi sangre recorrer mi cuerpo, nunca había estado tan enojada. Y el carácter del demonio que tengo salió a flote en todo su esplendor.

— ¡¿Maldita familia?! Aquí el único maldito eres tú, ¡maldito perro pulguiento! — No sé en qué momento me acerqué a él, solo lo hice y para descargar mi furia le di una bofetada que él desgraciado respondió. ¡él me golpeo!

— ¡Nunca vuelvas a golpearme maldita hibrida! Porque la próxima vez ¡te arrancare la cabeza! — podía ver que decía la verdad, él podría matarme ahora mismo si así lo quisiera. — ¡Vete! — repitió ya que yo estaba estática en mi lugar del mismo miedo que sentía.

Corrí, corrí tanto como mis piernas lo permitieron. Jamás me habían golpeado, él dijo mía, eres mía, se lo que significa, no quiero que él sea mi mate, mi abuelo jamás lastimo a mi abuela, al igual que papá nunca golpeo a mi madre, no importa lo furioso que este, ¡¿cómo pudo golpearme?! No lo quiero de compañero, solo quiero a Kasumi.

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