Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Anomalia de amor

Anomalia de amor

Isaac ha construido una vida apacible y solitaria, refugiado en la música y el arte tras el alejamiento de su familia. Esta calma se rompe cuando Aurora Parker entra en escena como una fuerza incontrolable que altera todo a su paso. Ante el desorden emocional que ella provoca, el joven deberá navegar por un territorio inexplorado y complejo: el impacto del primer amor, una anomalía que amenaza con transformar su mundo para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Aurora

—¡Eso es muy cliché! —le reclamé chillando a Sabrina. Era como la milésima vez que se lo repetía y ella solo rodaba los ojos una y otra vez. —Te estás convirtiendo en lo que siempre hemos detestado, rubia ¡Reacciona! —la zarandeé de los hombros. Varias personas  del pasillo se nos quedó mirando como si fuéramos unas locas, y en cierto punto tenían razón.

—¿Estás demente? —me reprochó Naomi, recostada a un lado de la pared. Parecía algo despreocupada con la situación, pero era obvio ella no tenía idea de la situación.

—Si ya sabes la respuesta, ¿para qué le preguntas? —le cuestionó Sofía, llegando detrás de ella. Naomi asintió, dándole la razón.

¿En serio estaba considerando a esas chicas mis amigas? Lo más divertido era pensar que yo era mucho peor que ellas.

—Chicas,  —llamé su atención. —Tenemos problemas más grandes que mi salud mental. ¡Sabrina está enamorada! —volví a exclamar. Más persona  se nos quedó viendo, especialmente a mí y a la aludida. La rubia  me miró mal mientras se ponía muy roja.

Las otras dos estúpidas giraron los ojos y se acercaron a Sabrina para empezar a bombardearla con preguntas sobre su novedoso romance. Intenté hacerlas entrar en razón, pero las tres me ignoraban mientras sonreían ante las palabras ilusionadas de mi amiga. Tuve que recordarme repetidas veces que las amaba y que el homicidio era ilegal (sobre todo esta última).

—¡Estúpidas! —les grité. Ellas me miraron con las cejas levantadas quedándose calladas por fin. —Esto es un gran problema. ¡Está enamorada de Jackson! —les comuniqué esto último en una exclamación baja de tono para que el resto del pasillo no lo supiera. Naomi abrió rápidamente los ojos y miró a Sabrina con reproche, la cual   le dio una expresión de disculpa. Sofía fue más lenta, ya que pareció no entenderlo en un principio.

—Oh, no es pa... —dijo la morena. Luego pareció procesar la información con claridad y abrió mucho los ojos. Sabía que el nombre de Jackson resonaba en su mente y no por cosas lindas precisamente. —Espera, ¿qué? —le preguntó indignada  a Sabrina.

Las tres nos miramos con cara de pánico. No hacía mucho que conocíamos a la rubia, pero no queríamos que nuestra amiga  acabara mal por ese chico. No quería que un persona tan dulce y buena como ella tuviera problemas por alguien que no valía la pena.

Había conocido a Sabrina hace un mes y poco, ya que la asignaron con mi tutora de Historia (otra asignatura que no soporto). Era un chica sumamente inteligente y tímida, no tenía muchos  amigos y casi siempre estaba sola. En un principio me pareció una chica de una belleza casi angelical y amigable, así que lo único que hice fue invitarla a comer día tras día. Y ahora supongo que sería algo que se repetiría hasta la eternidad, ya que estábamos muy cómodas con ellas.

Por otro lado, estaba el gran problema andante que era Jackson. Era el típico niño rico y mimado que hay en todas partes. Siempre iba con su perra caprichosa y rica como novia. Con los típicos amigos de mierda que tenían ese tipo de personas. Vamos, todo un personaje. El gran problema es que Sabrina, desde que la conocí, se la había notado que era demasiado cliché para mi gusto. Ella pensaba que el amor siempre iba por delante de todo y que podría cambiar a cualquier persona a base de eso. Y yo creía que tenía que despertarse ya, porqué ni ella ni nadie cambiaría por la mentira tan grande llamada amor.

Sabrina  parecía sacada de una novela adolescente donde la niña buena se enamora del idiota presumido.

Sofía, por otro lado, era una amiga que conocí hace ya bastante en la sala de castigos, ya que el primer día de clase provoqué una guerra de comida que fue demasiado épica para arrepentirse. El caso, es que ella fue pillada haciendo trampas en un examen. Charlando ese día nos dimos cuenta de que teníamos los mismos problemas mentales y nos hicimos amigas. Era una chica morena y de pelo azabache larguísimo. Siempre llevaba sus labios de un color rojo pasión y era demasiado guapa y perfecta para los hombres de esta escuela.

Valía oro y ella lo sabía, ya que no se cansaba de repetirnoslo.

Y, por último, estaba Naomi. Alta y pelirroja, imponente. Era mi hermanastra y mejor amiga. Hacía más de un año nuestros padres nos habían juntado por primera vez en una supuesta cena familiar donde nos habíamos casi arrancado los pelos, pero poco a poco nos fuimos dando cuenta que teníamos más cosas en común de lo que parecía y acabamos siendo buenas amigas. Nuestra relación se hizo aún más fuerte cuando nuestros padres se casaron y decidieron mudarse a este pueblo a la otra punta del país.

—Sabrina  estás leyendo demasiadas novelas cliché. —Le reprochó la pelirroja. Ella solo bajó un poco la cabeza con desdén.

—¿Ahora ves que no exagero? —les dije, con enfado.

—Lo que tú digas. —Rodó los ojos Naomi.  —¿Qué hacemos? —llevó una mano a su mentón mientras Sabrina  entornaba los ojos por nuestra reacción.

—Bueno, es muy fácil —intervino Sofía. —Simplemente nos deshacemos de la novia arpía, del otro subnormal y de todos que le intenten estropear la relación. —Propuso con una risilla diabólica y Sofía si que daba miedo cuando se lo proponía.

—¡Nadie eliminará a nadie! —exclamó Sabrina tomándonos a todas por sorpresa. —No exageren, yo solo dije que me gusta, no que lo ame. Además, soy consciente de que una relación entre nosotros es imposible. —Agregó con voz dura y decidida, ni siquiera parecía ella la que estuviera hablando.

Bien, eso no era muy propio de ella.

Naomi la miró con cara de espanto ante sus palabras y la señaló. —¡Aurora, sal de ese cuerpo! —le gritó como estúpida. Sabrina solo soltó un suspiro de derrota e ignoro a la pelirroja.

—¡Yo te libero! —le siguió Sofía tratando de hacerse la chistosa.

¿Cómo se atreven a compararme?

—Bien, me largo. —Les dije con indignación. Naomi me dio una ancha sonrisa como respuesta de sus burlas. —Iré a un lugar en donde me quieran.

Tanto ella como Sofía lanzaron una carcajada. —Ese lugar no existe, Auri. —me dijo la morena con gracia. ¿Quiénes se creían para revelarse contra su creadora? aunque En el fondo tenían razón.

—¡Eh! ¿Podríamos centrarnos en que nuestra amiga está pasando por una crisis?  —les pregunté. Las dos volvieron a poner cara de preocupación y miraron a la rubia.

Ella se encogió en su lugar, volviendo a tener ese aspecto de chica pequeña y tímida. Parecía una niña a la que acabaran de regañar y quisiera desaparecer.

—Dinos, pequeña, ¿qué coño le ves a ese pendejo? —exigió saber la morena, cambiado de un tono apacible a uno cada vez más histérico a medida que pronunciaba la pregunta. Sabrina  la miró, más no dijo nada. En lugar de su dulce voz, a todas nos llegó el sonido del timbre que anunciaba el cambio de clase. Todo el mundo empezó a moverse con más velocidad que antes, y la rubia pretendía seguirlos, pero las tres la rodeamos deteniendo su andar.

—De aquí no te vas hasta que no sueltes la sopa. —Sentencié, tomándola de los hombros. Las otras dos chicas asintieron, haciendo que la rubia soltara un suspiro.

Dispuestas a hablar, las cuatro nos sentamos en el suelo para oír la largar historia (y más bien le valía que estuviera bien argumentada) que nos tenía que explicar Sabrina. No obstante, cuando las palabras se disponían a salir de su boca, unos pasos por el pasillo continuo que daba al nuestro la detuvieron. Las cuatro nos miramos, expectantes.

¿Ahora quién quería interrumpir nuestra sesión de chisme?

También te puede gustar

Portada de la novela A mi lado como mi reina
9.3
La vida de Rocío Ouyang cambió drásticamente cuando Edward Mu la dejó desamparada en su boda, cargando con un embarazo. Tras años de esfuerzo, regresa convertida en una poderosa coronel dispuesta a todo. En este entorno de lujos y peligros, debe investigar el rechazo de su padre y la extraña actitud de sus suegros. Mientras alguien intenta destruir su prestigio militar, Rocío enfrentará una red de secretos para descubrir la verdad sobre su pasado.
Portada de la novela Amor Atraviesa del Tiempo
8.2
Tras ser traicionada por Ricardo, su esposo, la protagonista fallece al descubrir que él usó su dinero para costear una familia secreta. Luna, su hija que viajó del futuro para unir a la pareja, presencia el trágico desenlace. No obstante, el destino le permite despertar justo antes de su boda. Con los recuerdos de la cruel mentira que destruyó su vida anterior, ella deberá reescribir su historia, evitar el engaño y proteger su valioso legado.
Portada de la novela Amor en tiempo de Tormenta El Recreso de Elizabeth
8.1
La felicidad de Elizabeth y Vicente se desmorona por la codicia de Paola y Federico. Tras ser encarcelada injustamente, Elizabeth pierde a su hija recién nacida, mientras Vicente es coaccionado por su influyente padre, Alfonso Palacio, para abandonarla. Quince años más tarde, un encuentro empresarial vuelve a cruzar sus caminos. Envueltos en secretos y deseos de revancha, ambos enfrentarán el desafío de perdonar o dejar que el pasado destruya su última oportunidad.
Portada de la novela El escolta extraño
7.9
La destacada militar Karen Sánchez recibe la misión de proteger a Yakov Bortnik, el millonario heredero de un gigante de la aviación rusa. Tras ser blanco de una peligrosa organización criminal, Yakov se oculta en el Caribe, donde queda fascinado por el carácter críptico de su guardaespaldas. Mientras las amenazas externas acechan, la obsesión del magnate por descifrar a Karen desata una tensión incontenible que pondrá a prueba sus límites.
Portada de la novela El Experimento
8.9
Dos colegas se enfrentan a una misión límite donde la línea entre el deber y el deseo comienza a borrarse. Ella, marcada por antiguos abandonos, intenta resistirse a un agente decidido a conquistarla. Sin embargo, un experimento letal los envuelve en una peligrosa conspiración que pone sus vidas en jaque. En medio de la intriga y el riesgo, ambos deberán decidir si priorizan su relación profesional o se entregan a una pasión que parece inevitable.
Portada de la novela El hijo del heredero Millonario
8.6
Después de un intento fallido por prosperar lejos de sus raíces, ella retorna al pueblo natal para gestionar la cafetería que ha recibido en herencia. El destino propicia un reencuentro con su antiguo amor, cuya pasión permanece inalterable pese a los años. Sin embargo, su regreso está marcado por un secreto impactante: un hijo nacido de su pasada relación. Esta revelación amenaza con desestabilizar el prestigio de la influyente familia del millonario.