
Amor y Odio: Fin
Capítulo 3
Apenas cerramos la puerta del apartamento de Ricardo, dejé mi bolso en el suelo. Camila corrió a explorar, emocionada por estar en la "casa de papá" .
Ricardo se acercó a mí, intentando abrazarme por la espalda.
"Elena, mi amor, de verdad qué bueno que vinieron…" .
Lo aparté con un empujón. No fue fuerte, pero fue suficiente para que entendiera que no quería su contacto.
"Préstame tu celular" .
Mi voz fue fría, directa.
Él se quedó quieto, su expresión cambió de una falsa calidez a una cautela nerviosa.
"¿Para qué lo quieres? ¿No tienes el tuyo?" .
"Dámelo, Ricardo" .
Insistí, mirándolo fijamente a los ojos. Vi el pánico en ellos. Trató de sonreír, de usar su encanto habitual para desarmarme.
"Amor, no empecemos con esto. Estás cansada por el viaje…" .
"Tu celular. Ahora" .
Se dio cuenta de que no iba a ceder. Suspiró, derrotado, y sacó el teléfono de su bolsillo, entregándomelo.
Mis manos temblaban ligeramente mientras lo tomaba. La pantalla de bloqueo se iluminó. Deslicé el dedo y tecleé la contraseña: la fecha de nuestro aniversario. Funcionó. Una ola de amargura me invadió. Qué irónico. Qué considerado de su parte seguir usando una fecha que, evidentemente, ya no significaba nada para él.
No tuve que buscar mucho. Mi intuición me guio directamente a WhatsApp. Ahí estaba. Un chat fijado en la parte superior. "Sofía" . Mi corazón latía con fuerza en mis oídos.
Abrí la conversación.
Lo que vi me rompió en mil pedazos.
No eran solo mensajes coquetos. Era una vida entera documentada.
"Mi amor, ya quiero que sea noche para verte" .
"Hoy te veías guapísima, Sofi" .
Fotos de los platillos que él me decía que comía solo en el restaurante, pero que en realidad compartía con ella. Selfies de ellos dos en el coche, sonriendo, felices. Él le enviaba emoticonos de corazones y besos, los mismos que a mí ya casi nunca me mandaba.
Me dolía el pecho, como si me faltara el aire.
Seguí bajando, leyendo semanas, meses de conversaciones.
El día que Camila tuvo fiebre y yo pasé la noche en vela cuidándola, él me dijo que tenía una junta hasta tarde. En el chat, le decía a Sofía que estaba deseando llegar a su cita para "olvidarse del estrés del trabajo" .
La semana de mi cumpleaños, me dijo que el proyecto lo tenía agotado y que lo celebraríamos bien cuando volviera. A ella le había comprado un perfume caro "solo porque sí" .
Descubrí que mientras yo le contaba lo mucho que lo extrañábamos, él le estaba escribiendo a ella para decirle lo feliz que era a su lado. Cada "estoy ocupado" , cada "tengo mucho trabajo" , cada excusa era una mentira para pasar tiempo con ella.
La confianza que había construido durante diez años de matrimonio se hizo polvo en cuestión de segundos.
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