Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Amor, sin anestesia

Amor, sin anestesia

La periodista Karem ve cómo su realidad se transforma tras entablar contacto digital con el misterioso Diego. Lo que comenzó como una interacción casual en redes sociales pronto se convierte en un vínculo profundo que desafía sus miedos y deseos más íntimos. Esta historia de amor contemporáneo indaga en la complejidad de la cercanía virtual y los enigmas que ambos ocultan, obligándolos a enfrentar una verdad que cambiará sus vidas para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

«El arte nos atrae solamente cuando revela en nosotros secretos.»

Jean Luc Godard

Karem, cierra su cuenta. Se arregla el cabello. Toma su bolsa y sale de la oficina.

–¿Ya vas de salida?–pregunta Virginia.

–Sí, debo hacer unas compras, y ¿tú?

–Estaba esperando a Camila, pero no va poder venir por mí. Se le presentó una reunión de último momento.

–¿Si quieres, puedo darte un aventón hasta el metro?

–Sí, me serviría–responde mientras recoge apurada su chaqueta y cartera.

Ambas caminan rumbo al estacionamiento.

–¿Viste el nuevo director de edición?–pregunta con picardía a Karem

–No, no lo he visto. ¿Cuándo comenzó?

–Hoy, yo bajé al departamento de edición y estaba allí sentádote. Es un tipazo. Atractivo y muy agradable. Claro si me gustasen los hombres, le brincaría encima– afirma Virginia mientras, se apoya en el hombro de Karem

–Estás loca de veras. Si te oye Camila, te asesina.

Ambas mujeres sueltan la carcajada. Karem aprieta el botón del control; abre la puerta de atrás para que meter sus carpeta y bolso. Virginia sube al auto.

–¿Tienes urgencia en llegar a tu casa? ¿Puedo llevarte si me acompañas a hacer las compras?

–Perfecto, te acompaño; ya te comenté que Cami tardará en llegar al apartamento.

–¿Terminaste ya tu artículo sobre la pandemia?

–Sí, ya está en revisión con el nuevo editor. Por eso lo vi hoy. De verdad que está guapísimo.

–Yo aún estoy un poco retrasada con mi redacción de arte. Aunque temprano, estuve conversando por firebook con un tipo todo misterioso, que es pintor.

–¿Y por qué no lo entrevistas y sales de eso?

–Oye; no lo había pensado. Tienes mucha razón. En lo que llegué a casa, me monto en eso. Me has salvado con esa idea– responde, mientras choca su puño con el de Virginia.

–Para eso estamos, Ka.

Llegan al centro comercial, Karem entra a la tienda de regalos. Mientras Virginia se distrae observando en la vidriera algunos vestidos.

Karem observa algunos detalles, cuando una de las vendedoras, se acerca:

–¿Busca algo en especial?

–Sí, es un detalle para una niña de unos 5 años. Está de cumpleaños y quiero algo que sea muy especial.

–Sígame y le muestro, lo más novedoso que nos ha llegado en tecnología.

–Realmente, es lo que no quiero. Es una niña y de verdad, pienso que no deberían venderse ese tipo de cosas para los niños a esa edad. Es una aberración coartar su creatividad tan temprano.

La mujer la observa un poco sorprendida. Y le responde:

–Entonces, dígame ¿qué le gustaría llevar a la niña?

Virginia entra y se aproxima a su amiga:

–¿Ya compraste?

–¡No!, justamente estaba pensando en qué se le puede regalar a una niña de 5 años que la ayude a disfrutar de su infancia.

–Pues, en mis tiempos era suficiente un par de muñecas. Pero hoy en día, los niños se divierten con vidrojuegos y cosas así.

–Se lo dije señorita. Tecnología a la vanguardia– interviene la vendedora.

Karem la mira, algo molesta por el comentario:

–Creo haberle dicho, que no le daría ese tipo de regalos a una niña a esa edad.

–¡Disculpe!–sólo quería ayudarla.

–Disculpe usted. Creo que quién se equivocó fui yo, debí entrar a otra tienda que se adapte a mis ideas antimecanicistas.

Virginia intenta calmar la situación tan tensa:

–Pues vamos, que es temprano aún y nos quedan unas 50 tiendas por revisar sólo en este piso.

Las dos mujeres salen de la tienda. Virginia, susurra:

–!Wow! Dejaste en shok a la chica.

–Estoy un poco estresada, creo que fui algo tajante; pero ya le había dicho que no quería nada de aparatos para una niña tan pequeña.

–Vamos entonces, a la tienda de peluches y le compras una Pepa del tamaño de la nena.

Karem, la mira de reojos:

–¿Pepa? ¿Tú estás oyendo lo que dices?. No pienso contribuir al idiotismo de la niñez.

–¿Idiotismo? Regálale entonces, el libro de Historua de la Filosofía de Heidegger–responde soltando una carcajada.

Karem sonríe ante la idea de su compañera.

–Vamos a una librería. Pueda que allí, encuentre algo para ella.

Karem lleva a su amiga hasta el edificio donde vive.

–Gracias por acompañarme.

–Tranquila hija de Shopenhauer–responde sonriendo.

Cuando Karem llega, baja del auto, toma su bolso y la bolsa rosada con el lazo. Entra al edificio. Sube las escaleras. En la entrada a su apartamento, encuentra a la niña, jugando con una caja de zapatos y una Barbie, que por su aspecto debió pasar por la quinta generación.

La niña levanta el rostro y le sonríe. Karem la ayuda a levantarse y la abraza:

–Feliz cumple Elena. Ten, esto es para ti.

Los ojos de la niña se iluminan como el resplandor de la luna azul. Toma la bolsa. Saca una caja de dulces. Una caja de colores, un block de ilustraciones para dibujar y el libro de cuentos del Principito.

–Gracias Ka–dice la niña mientras la abraza por la cintura.

–¿Sabes leer?

–No–responde la niña, con cierta tristeza.

–No te preocupes. Yo te lo leeré todas las noches.

La niña recoge su caja y entra a su apartamento. Karem la observa con ternura. Abre la puerta y entra.

Coloca las llaves y la carpeta sobre la mesa. Desabotona su camisa, mientras con un pie quita uno de sus zapatos deportivos y luego el otro. El típico atuendo de adolescente, descuido de su cabello y forma de pensar, no concuerdan con su edad. Ya pronto cumplirá sus 30 vueltas al sol y a diferencia de sus amigas, aún sigue sin casarse y sin tener hijos.

Abre la nevera, saca una manzana y se recuesta en el sofá. Toma de su bolsillo el teléfono y entra en su cuenta. 10 mensajes de messenger. ¿Quién le escribiría con tanto afán? ¿Su madre, o su padre? Ninguno de los dos son tan preocupados por ella. Incluso desde los 12 cuando ambos se separaron y formaron sus nuevas familias. En medio de tener que escoger entre su padre y sus innumerables mujeres y su madre, poco afectiva; decidió vivir con su abuela paterna. Y a los 18 cuando ella murió, tuvo que comenzar a trabajar de noche como correctora de textos en un periódico local, mientras ingresaba a los 20 años a la universidad para estudiar periodismo.

Al abrir el messenger, se sorprende de ver que son de Diego:

1:00

–🎨

1:01

–🖌

–♥️

1:10

–😉

1:11

–🥰

1:12

–😍

1:30

–🙃

2:15

–🤔

3:00

–😔

–😶

¿Diez emojis?. ¿Quién envía 10 emojis, sin que alguien, le esté respondiendo?

Esa actitud genera en ella, cierto desconfort. Decide no escribirle. Justo cuando ya está por salir del messenger, ve que él está conectado y está escribiendo:

Digitando...

–Disculpa, me preocupo ver que no escribiste y pensé te habías molestado.

–No, para nada.

–Me alivia saberlo. ¿Qué haces?

–Reviso tus once mensajes 😉

–¿Qué tal estuvo tu día?

–Normal, trabajar y trabajar. Ahora que me preguntas.

–¿Podrías ayudarme en algo? Tengo que hacer un artículo

para mi columna de arte yestoy bloqueada. ¿Me dejarías que te entreviste?

–Por supuesto, me encantará ayudarte.

Karem inicia la entrevista. Cada pregunta que hace a Diego, es respondida con tanto conocimiento y creatividad, que se siente encantada frente aquel extraño hombre. Había escrito tanto sobre arte y entrevistado a tantos artistas pero con él, las preguntas fluían con levedad y todo resultaba gracioso.

Diego se siente satisfecho de haber ayudado a Karem. Siente que eso fue un puente que se tendió entre ellos y ya sólo faltará poco para cruzarlo y poder entrar al mundo de ella. A ese mundo que le permita descubrirla y amarla. Finalmente se queda dormido luego de releer por quinta vez su conversación desde el principio.

Es fin de semana. Desde muy temprano despierta con una taza se café y un cigarrillo encendido. Camina hasta su taller, desviste el cuadro. Coloca el cigarrillo y la taza de café en la mesa. Toma el pincel y su paleta. Comienza a dibujar al rededor del rostro femenino, algunos trazos multiformes.

Observa su trabajo y allí permanece. A ratos se detiene para pensar y recordar cada palabra de su conversación con Karem y a ratos traza una o dos líneas, toma café ya frío, enciende otro cigarrillo y vuelve al lienzo.

También te puede gustar

Portada de la novela Cuando el amor se hizo arma
8.1
Erick Nájera, mi psiquiatra y prometido, me traicionó en un podcast al difundir mis sesiones íntimas, alegando que mi secuestro fue un montaje. Tras quedar expuesta al odio público, el agente federal Iván Ocampo reaparece en mi vida para brindarme su protección. Decidida a no ser más una víctima, inicio con su apoyo una batalla legal contra quienes comercializaron mi dolor. Comienza así un crudo camino para recuperar mi honor y hallar justicia.
Portada de la novela El bebé de mi cuñado
9.6
Helena vive agobiada por las deudas y la salud de su hermano tras perder a sus padres. Al entrar en Industrias Aller, choca con Sebastián, un CEO prepotente que debe casarse para heredar. Sin embargo, una cláusula imprevista amenaza su legado frente a su rival y hermano, Alan. En un intento desesperado por rescatar a los suyos, Helena termina atrapada en la oscura estrategia de Sebastián para proteger su fortuna y el control de su imperio familiar.
Portada de la novela El Taller Como Campo de Batalla
9.6
Sofía ve cómo su legado familiar es humillado cuando Diego, su marido, entrega el taller de su abuela a un extraño en internet. Tras la traición y la desidia de su pareja, ella inicia una represalia feroz: arruina un negocio de exportación clave y reclama su dignidad ante todos. Mientras el mundo de Diego se desmorona, Sofía aniquila su valiosa colección de arte prehispánico. Entre restos de arcilla, la guerra en su matrimonio ya no tiene marcha atrás.
Portada de la novela La venganza de la heredera maldita: ¡ahora soy su pesadilla!
8.1
Al volver a casa, Nadine descubre que su familia ha sido destruida por conspiraciones y una usurpadora despiadada. Con sus padres heridos y sus hermanos engañados, ella decide usar sus habilidades secretas como sanadora y ejecutora para salvar su legado. Aunque la juzgan por su ambición, su verdadera fuerza impacta a la sociedad. Rhys, un poderoso magnate, queda fascinado por su determinación y le ofrece su fortuna y matrimonio en una alianza definitiva.
Portada de la novela  Matrimonio Arreglado Con Mi Jefe
8.2
Con solo un mes en su nuevo empleo, la señorita Mejía recibe una orden insólita de su jefe, Bastian Alejandro Cabal: tienen cuatro meses para contraer matrimonio. Lo que parecía un chiste pesado se torna en pesadilla al descubrir que su contrato laboral incluía una cláusula nupcial que ella firmó sin revisar. Sin dinero para pagar la millonaria multa por incumplimiento, se ve forzada a aceptar un compromiso legal que la vincula al poderoso empresario.
Portada de la novela Mi angela perdida
8.0
Tras sacrificarse por su familia y donar un riñón en secreto, una mujer es abandonada por su esposo, quien busca el divorcio por otra mujer. Ella oculta su embarazo de ocho semanas y, tras sobrevivir a un siniestro vial, termina en un hospital inesperado. Allí encuentra a un niño con facciones idénticas a las de su antiguo compañero, un hallazgo impactante que desata un profundo misterio sobre su pasado y el origen del pequeño en medio de su dolor.