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Portada de la novela Amor imperdonable de un millonario

Amor imperdonable de un millonario

Coral Velázquez es una maestra de la seducción que ha construido su vida sobre peligrosos engaños. Su próxima víctima es Deivis, un codiciado millonario al que logra conquistar mediante una elaborada red de mentiras. Tras instalarse en su lujosa mansión, la farsa parece un éxito, pero el secreto finalmente sale a la luz. Deivis, destrozado por la traición, decide cobrarse una venganza implacable que convertirá su pasión en un castigo oscuro y letal.
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Capítulo 3

-Adelante-Me invita a pasar, no voy a decir que no estaba tensa, porque estaría mintiendo.

-Gracias bebé-Lo mire un poco avergonzada ya que me imaginaba que estaría diciendo él en su cabeza.

«Esta mujer es una zorra»

«Mira nada más, se va con el primero que se le atraviesa»

Sacudí la cabeza nuevamente, y me enfoco en el momento.

Me siento en el sofá que está en la sala de estar, y me cruzo de piernas. Esta casa tiene muchos objetos valiosos, desde jarrones, cuadros y colección de autos en miniaturas.

-Parece que Coral, tiene sueño-Masculla mirándome de forma inmediata. Me levanto del sofá de golpe para demostrarle que no tengo sueño y casi pero casi me caigo salvo por el movimiento que hizo Deivis evitó que cayera-Estas muy borracha-Dijo cerca de mis labios.

-Esta borracha sabe muy bien lo que hace-Dije. Levanté mi cara y rocíe mi nariz con sus labios, los cuales huelen a cigarrillo.

Llevó sus manos por encima de mi trasero y lo acarició con sencillez.

-¿Si gustas podemos seguir la fiesta en mi casa?–Propone.

Me parece genial.

-¡Perfecto!-Grité y él me tapó la boca con su mano.

-Sin ruidos-Dicho eso me soltó y se acercó al equipo o como se le llamé y coloco música.

Luego fue a la cocina y trajo una botella de champagne junto con dos copas.

-Esa botella se ve deliciosa-Dije acercándome a él y arrebatándole la botella.

-¿Sabes abrirla?-Pregunto. Asentí y le demostre, abrí la botella con rapidez y luego la pegue a mi boca y trague un buche del líquido preciado.

-Eres toda una hembra-Se acercó a mí y metió su mano dentro de mi cabello y apretó de este-Me encantan las mujeres que no se nieguen a nada-Inclina su rostro hasta el mío, solo estábamos a unos centímetros de besarnos.

¡Bésame! ¡Bésame maldito!

Cerré mis ojos esperanzada en el beso y para mí suerte él me beso la mejilla, me sentí como una basura, ¿Acaso no le parezco atractiva?.

–¿Que pasa Deivis?–Cuestionó mientras exijo mi beso.

–Mmm. No es nada.

Deje la botella de champagne sobre la mesa y luego empecé a caminar mientras contemplaba su hogar.

–Que hogar más acogedor–Cambie el tema, en realidad tenía mucha vergüenza, nunca antes me habían rechazado.

-No camines mucho, podrías encontrarte con cosas raras-Su comentario me dejo los vellos de punta.

De inmediato me devolví hasta donde estaba él.

-No fue chistoso-Puse los ojos en blanco.

Nos sentamos en el sofá, al son de la música movía mis pies, mientras que con las manos me servía una buena copa de champagne.

La bebí de golpe, el líquido acariciaba mi garganta, es simplemente delicioso.

Pasaron dos horas y mi cuerpo ya empezaba a acalorarse. Deivis había traído unas cervezas con unos pasabocas.

Estaba bailando sola encima de la alfombra blanca, había quitado mis tacones ya que estorbaban, por su parte. Deivis estaba sentado en el sofá fumaba un cigarrillo mientras me miraba bailar.

-¿Fumas?-preguntó sacando el cigarro de su boca.

-No, pero no estaría nada mal-Me entrega el cigarrillo y lo lleve a mi boca tomando así una gran cantidad de humo.

Empecé a toser, era mi primera vez fumando.

Él se levantó del sofá y me ayudó, dándome unas palmadas en la espalda.

-Ten cuidado. Podrías morir–Se echa a reír.

-Creo que eres exagerado–Hago un puchero.

Todo me da vueltas, la música la escucho lejos, y mis ojos se están cerrando.

–Coral. ¿Estás bien?–Deivis me sentó en el sofá.

-Voy a morir-Dije sonriendo–Tu eres un pedazo de bizcocho–añado y tomó de la cerveza.

-¿Ah si?–asentí mientras reía– Y tu una mamacita, que tiene los ovarios bien puestos para beber-Ríe tras decir su comentario.

-T-tu eres un hombre sinvergüenza-Lo señaló soltando un hipo.

Estaba completamente loca, quizá. Pero Deivis no estaba tan ebrio por lo tanto solo reía de las cosas tan absurdas que decía

-Deja de decir bobadas- Dice él, tapando mi boca.

–Mira, andate y mueve tu trasero por qué vamos a tener s***–mi voz esta pérdida, y mis palabras son directas, aunque los borrachos dicen la verdad, solo lo quiero para sexo.

Me levanté del sofá hasta caer al piso, literalmente no podía con mi alma, por tanto Deivis me ayudó a estar de pie.

–Coral, creo que has tomado demasiado.

–¡Cállate!–Grite y tiré la botella que estaba en la mesa, al piso y lo tomé por la camisa y me puse de puntillas, no lo dude ni un segundo, y lo bese, pegue mis labios sobre los suyos, él quedó pasmado como estatua, no se lo esperaba. Sus labios son tan suaves, y delicados son perfectamente excitantes-Ricos labios-Dije despegada de él.

Gire mi cuerpo para tomar la botella de champagne y servirme, pero el brazo de Deivis se dibujó en mi cintura, haciéndome girar con rapidez y mi cuerpo choca contra el suyo.

-¿A dónde vas? ¿No vas a arreglar este problema?–Preguntó con los ojos medio abierto.

-¿Cual problema?-Dije divertida-Me señaló su parte baja la cual estaba erecta. Se notaba el gran paquete robusto que se mandaba este individuo.

-Este, hermosa-Agarra mi mano y la lleva hasta su longitud, y si, estaba completamente dura.

Lo toque con más precisión y luego lo mire, sus ojos estaban medio abiertos, y su mandíbula estaba apretada.

Algo dentro de mi cuerpo se estremeció, era como si una corriente eléctrica invadiera todo en mí, tenía tantas ganas de probar su paquete, me nacía una extraña necedad en mi parte baja.

me suspendo de él, mi cuerpo estaba colgado, me sentía como una niña pequeña, mientras abraza a su padre.

Olfateo su cuello con mi nariz, y luego dejo un beso húmedo en este, el empieza a dar vueltas suaves haciéndonos girar.

Solté una risita juguetona y él me abraza más fuerte.

Luego nos deja caer encima del sofá, me quejo al saber que su enorme cuerpo cae encima del mío. Pesa toneladas

Mire hacia el techo, esperando que él tomara la iniciativa está vez, estaba preparada para lo que pasará esta noche, y créanme que no me voy a echar para atrás, no me voy de esta casa, hasta no haber probado esa linda curiosidad que me atrae de este tipo.

-¿Estás segura de esto?-Preguntó él encima de mi cuello.

ahora me pregunta bobadas, no entiendo para que me reta, y ahora es él, el que se echa para atrás.

-Nunca había estado tan segura.

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