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Portada de la novela Amarte es un arte

Amarte es un arte

Un arquitecto de éxito y heredero de una dinastía bancaria vive bajo sus propias reglas, convencido de que su estatus lo hace irresistible. Su camino se cruza con el de una médica humilde, cuya sencillez contrasta con el lujo que a él lo rodea. Mientras él busca algo que lo cautive, ella desea vivir una experiencia apasionante. Este encuentro fortuito unirá sus destinos, demostrando que el amor nace sin aviso, aunque el camino no esté libre de dolor.
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Capítulo 3

Estudiar y trabajar, esa es mi vida, desde que empecé a en el hospital después de mi rural; gracias a Dios tuve la suerte de ingresar al postgrado de pediatría en el hospital Melithes kerls, no he parado un solo momento, me siento agotada, aun así me levanto todos los días a las seis de la mañana para llegar a tiempo, desearía unas vacaciones indefinidas, relajarme y olvidarme de las preocupaciones de la vida.

Estoy en el área de niños especiales, los niños me encantan, son tan frágiles, tiernos, dulces e indefensos, ayudarlos me emocionan, pero desde que me cambiaron de área es más difícil, hasta hace dos meses rotaba por la consulta de niños autista, síndrome de Down, prematuros, entre otros.

Me gusta mucho ese servicio tratar con niños autista y con Down no es fácil, entre otras patologías, pero una vez que obtienes la práctica y los trucos todo es más sencillos, las personas tratan a la mayoría como enfermos sin saber que solamente viven en un mundo diferente al de nosotros, pero son iguales solo que con cualidades especiales, no por eso hay que tratarlos diferentes.

Con los prematuros es tan gratificante ver como nacen tan pequeños y van superando obstáculos hasta verlos grandes y sanos, ver padres tan dedicados y comprometidos por el bienestar de sus hijos.

Hace unos meses se presentó una señora algo estirada y amargada con su hija, podría tener como mi edad veintiséis máximos veintinueve, fueron amables, creo que debe ser la esposa del dueño del banco que está financiando la obra de restauración del hospital, pero la joven se me era conocida, pero no sé dé dónde.

El hospital se está pensado en ampliar, cambiar las consultas, al parecer están construyendo áreas de juego para niños mientras esperan hacer atendidos por sus respectivas consultas.

Es un proyecto muy lindo, con todo lo que se tiene pensado el hospital va a mejorar mucho, ojalá no se demoren, no quede en dichos y palabras, aunque ya empezaron con remodelaciones de algunas áreas y trajeron algunos equipos para las consultas.

- ¿Lucia, dónde vas? - escuche a lo lejos, ignoré la voz y seguí caminando, no tenía ánimos de hablar con nadie.- ¡Lucia, espérame!

Cuando mire hacia aquella voz me di cuenta de que era una de mis compañeras, Sofía; venía algo agitada, espere que se acercara y le pregunte - ¿qué te pasa?, ¿por qué vienes corriendo?

- Ay, es que estoy llegando tarde y la jefa de seguro me traga, es tan insoportable.

Le creo, Sofía está por el área de observación y la jefa del servicio es gruñona, nunca ve nada bien, así que si la regaña no va a ser por llegar tarde sino porque su cabello es castaño.

- Tranquilízate, ya sabes cómo es el ogro, aunque llegues temprano o tarde, hagas algo bien o no, siempre nos va a gritar, es parte de su día, está loca.

- Eso sí, ¿para dónde ibas? Te estaba llamando y no me contestabas, ¿o me estabas ignorando?.

Con mi mejor cara le mentí, existen mentiras piadosas para poder salir de cierta circunstancia como estás.

- No te escuche, es decir; cuando me voltee, fue cuando oí mi nombre, te respondí, iba al cafetín a comprarme un jugo y luego a laboratorio a reclamar unos exámenes.

- ¿Vistes los equipos que están subiendo al piso tres?, son varias cajas, incubadoras, unas sillas hermosas. Creo que son para la consulta de niños prematuros.

- No he visto nada, pero me imagino que sí, la doctora del servicio me dijo que estaban adelantando la construcción y que los directores se han dado sus vueltas para verificar los avances, pero yo hasta no ver no creer.

- Lucia, no seas así, para los pocos meses han hecho bastante, no te parece.

- Yo no he visto nada Sofía, solo escucho que están trayendo objetos, que están limpiando, pero hasta ahí, es más; ni siquiera he visto de nuevo a las señoras del banco, aunque se le agradece si lo están haciendo y espero verlo.

-¿Por qué siempre tan desconfiada?, ten algo de fe mujer.

- Yo tengo fe, es más, soy la más positiva de todas, pero sé cómo son las cosas, ¿cuántas veces nos han dicho que van a arreglar las áreas y al sol de hoy todavía siguen iguales?

- Buenos días, doctoras, ¿qué van a tomar hoy las bellezas de este hospital?.

Sergio es el dueño del cafetín, lleva años en el hospital, es un hombre mayor, tan agradable y sabe cómo animar a cada ser del hospital, sobre todo si está de post guardia o llevamos un mal día, le decimos sanador de almas, no sabríamos qué hacer sin él.

- Buenos días, Sr. Sergio, yo quiero tomar un chocolate caliente y Sofía un café.

- Marrón claro, por favor, mi viejito, bien cargado, a ver si meda fuerza para aguantar el chaparrón que me viene.

- Quita esa cara niña que no hay mal que mis cafés no quiten.- le entrega dos tazas de café, nos miramos extrañada y cuando vamos a hablar, nos mira y dice: - ese es para tus males mi niña, créeme, hoy no ha pasado por aquí y debe necesitarlo. - Guiñándonos un ojo.

-Gracias, viejito, tan lindo, espero que tenga cianuro, es la única manera de apaciguar a esa fiera.

Los tres nos echamos a reír, pagamos y nos sentamos en una de las mesas. Se acercan otros de mis compañeros y nos ponemos hablar, otros desayunamos y otros a dormir en 5 minutos para seguir trabajando.

Entre ellos mi mejor amigo, Santiago, estamos juntos desde antes de nacer, sus padres y los míos son amigos, compadres, así que somos como los hermanos que nunca tuvimos, nos contamos todo, incluso me conoce igual o más de lo que lo conozco yo a él.

Me dice dulce, porque un día le dije que era mi ángel de la guarda y pues yo soy su dulce compañía, así nos quedamos, él era mi ángel y yo era su dulce.

- Hola Dulce, te hacía pasando visita médica.

- Voy para allá, pero vine a tomarme mi dosis de energía para empezar el día. ¿Y tú? Te hacía en quirófano.

- No, hoy está cerrada el área, al parecer van a revisar las tuberías o no sé qué de la sala, pero allá están los directores y unos trabajadores, parecen obreros.

- Qué raro, el hospital se puede estar cayendo, pero cerrar un área y si es quirófano es un delito.- Expresa Hannah otra de mis compañeras.

- Se ve que es gente muy importante, según percibí, estaban hablando de cambios en el hospital y de las salas que están cerradas.- respondió Santiago.

-Tal vez son los del banco, por la obra y esas cosas, yo vi como varios hombres subían cajas y otros utensilios.- opinó Sofía.

- Estoy cansada, desanimada.

- Búscate un novio, te los dije ya.

¿Cuándo no? Daina, una de mi más cercana y grandes amigas, estudiamos juntas desde el colegio y toda la carrera de medicina y casi todas las rotaciones las hicimos juntas, somos como hermanas, desde que nos conocemos y desde que le dije que mi experiencia con hombre es cero, no para de decir que me busque un novio.

- Eso es lo que necesitas, para que se te quite todos esos males y achaque que tienes, son veinticinco años, mujer, olvídate de tus exigencias que hombres como el que quiere no existen.

- Ya te dije que no soy exigente, sino que he esperado tanto que no voy a estar con el primer idiota que se me cruce, además ahora no estoy pensando en eso, yo estoy tranquila y los hombres lo que hacen es estorbar, exigir y mandar, que va. Ya llegara, lo pedí al universo y a su momento llegara así que dejen el tema por la paz.

Con las mismas me levanté de la mesa y me fui a mi servicio.

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