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Portada de la novela Adiós, mi amor miserable

Adiós, mi amor miserable

Después de sobrevivir a un accidente, Claire despierta en el hospital y se enfrenta a una cruel realidad: Darren, su marido tras tres años de unión, la ignora para atender a otra mujer. La traición se vuelve insoportable cuando él la amenaza con prisión para salvaguardar a su amante. Ante tal desprecio, Claire decide recuperar su dignidad, exige el divorcio y rechaza su fortuna. Es el final de un matrimonio amargo matrimonio marcado por la falta de amor.
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Capítulo 2

Claire se quedó congelada en su sitio, pues las palabras de Ximena seguían resonando en sus tímpanos. Luego de varios segundos de conmoción, se dio la vuelta para ver a Darren.

En los últimos tres años, el que se suponía que era su esposo solo le había demostrado frialdad y desdén. Darren casi nunca se quedaba en casa y eran escasos los momentos que pasaba con él.

Claire había esperado pacientemente y rezaba todos los días para lograr ganarse su corazón. Realmente esperaba que con paciencia y persistencia podría llegar a enamorarlo, por eso había aguantado tantas humillaciones y malos tratos.

En la familia Sampson todos la menospreciaban, su suegra la trataba como una criada, Blanca también le ponía las cosas difíciles y ni hablar de todo lo que le hacía pasar Ximena.

Aun así, Claire había aguantado, procuró ser la esposa sumisa y obediente solo para estar con Darren.

Ingenuamente había llegado a pensar que sus acciones conmoverían a los Sampson y podría ganarse su corazón.

Pero su vida en los últimos años no había sido más que un chiste.

Impotente, miró a su esposo y le dijo: "Darren, fue Ximena la que iba manejando... ¿De verdad quieres que asuma su responsabilidad?".

Él se quedó pensativo por un segundo, pero luego evitó mirarla.

Su silencio dijo más que mil palabras. Ante eso, Claire sintió un escalofrío y se estremeció.

"La persona murió... No será problema recompensar a la familia, pero alguien debe asumir la responsabilidad", resopló Elora.

Su voz penetró en la estancia.

"Las cámaras de seguridad de la calle demuestran que solo tú y Ximena estaban en el auto, así que más te vale que confieses", declaró Blanca.

Claire se quedó mirándolas todavía sin comprender. ¿Cómo era posible? ¿Cómo esperaban que se sacrificara de esa manera por ellos?

Su cabeza daba vueltas, pero poco a poco la dureza de la realidad la golpeó como un meteorito. Su esposo no solo la había engañado, sino que quería que asumiera la culpa para salvar a su amante.

"Has estado casada con mi hijo por tres años y no has logrado concebir todavía. Nuestra familia necesita un sucesor pronto para que todos podamos estar tranquilos. Los Sampson hemos construido un emporio comercial a lo largo de varias generaciones y necesitamos un heredero".

La mujer hizo una pausa para mirar el vientre de Claire e hizo una mueca.

"Una mujer que no puede concebir no sirve de nada", añadió Blanca.

Sus palabras cortaron el aire como un cuchillo.

Claire se puso tensa en el acto y estaba hirviendo de rabia por dentro. ¡La culpa de todo la tenía Darren, no ella! Desde que se casaron, él no le había puesto una mano encima, ¿cómo iba a concebir si su marido no se acostaba con ella?

"Ahora Ximena está embarazada y en su vientre crece un pequeño Sampson... No podemos dejar que nuestro heredero corra peligro. Ximena se siente tan mal por lo que ha pasado que ha intentado cortarse las venas, menos mal que los doctores actuaron a tiempo... ¿De verdad eres tan insensible como para no ver que es la vida de un inocente la que corre peligro?".

Elora se acercó a Ximena y le acarició el pelo con cariño.

"Claire, debes sacrificarte por el bien de la familia", agregó Blanca con frialdad. "Te hemos tratado bien desde que te casaste con Darren, ¿no?".

Claire ni siquiera podía creer lo que estaba escuchando.

Su sufrimiento en casa de los Sampson había sido interminable y ahora querían enviarla a la cárcel.

La sola idea le hervía la sangre.

La herida en su brazo latía con agudeza, pero el dolor en su corazón era incluso peor.

Derrotada, miró a Darren esperando que él la defendiera.

Después de todo, estaban casados... ¿Cómo podía permitir que su esposa fuera a la cárcel por algo que no había hecho?

Pero, para su consternación, Darren solo bajó la mirada y sacó un cheque de su bolsillo que luego le entregó.

"Te daré quinientos millones como compensación por asumir la culpa por Ximena".

Claire se puso pálida al escucharlo. Con la mano temblorosa, tomó el trozo de papel.

¿De verdad Darren quería comprarla con dinero?

"Quinientos millones... ¡Vaya! Eres demasiado generoso".

Claire rio amargamente mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. Su pecho ardía con un dolor punzante, como si alguien la hubiera apuñalado.

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