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Portada de la novela Adiós, mi amor miserable

Adiós, mi amor miserable

Después de sobrevivir a un accidente, Claire despierta en el hospital y se enfrenta a una cruel realidad: Darren, su marido tras tres años de unión, la ignora para atender a otra mujer. La traición se vuelve insoportable cuando él la amenaza con prisión para salvaguardar a su amante. Ante tal desprecio, Claire decide recuperar su dignidad, exige el divorcio y rechaza su fortuna. Es el final de un matrimonio amargo matrimonio marcado por la falta de amor.
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Capítulo 3

Un cúmulo de emociones se apretujaron en el corazón de Claire. La rabia y el dolor amenazaron con derrotarla, pero respiró hondo y se mordió el labio para controlarse.

El sabor ferroso de la sangre la hizo volver en sí.

No estaba dispuesta a venderse, mucho menos a dejar que la siguieran humillando, así que se acercó a Ximena y le tiró el cheque en la cara con una bofetada.

"¡Ah!", gritó la chica.

Luciendo indefensa, se acurrucó a un lado y Elora y Blanca acudieron en su defensa.

"¿Qué estás haciendo?", replicó Darren, agarrándole la muñeca en el aire.

"Me diste quinientos millones como compensación, pero prefiero abofetearla.

¿Qué? ¿Tanta pena sientes por ella?", replicó Claire, mirando con desprecio al hombre que solía amar.

Ni porque le ofreciera todo el dinero del mundo aceptaría asumir la culpa por algo que no había hecho.

"¿Estás loca?", espetó Darren con ojos iracundos. "Ximena está herida, no tienes derecho a lastimarla".

"¡Esa mujer está loca!", gritó Blanca. "Ximena se siente tan mal por lo que hizo que intentó suicidarse, ¿no puedes ver eso? ¿Cómo la puedes tratar así?".

Ignorando a su cuñada, Claire se volvió hacia su esposo.

"¿Y qué hay de mí? ¿No estoy herida también? ¿Acaso no soy tu esposa, eh? ¿A quién prefieres, a ella o a mí?".

De pronto, Claire se sintió mareada y su voz se debilitó.

El peso en su pecho se intensificó y apenas podía respirar.

En su interior Claire lamentó el momento en que se enamoró de Darren.

Desde el principio, él nunca la quiso y había sido demasiado tonta al pensar que algún día podría quererla. Quizás el amor la había cegado, pero ya era hora de despertar.

Como pudo, se liberó del agarre de Darren y lo miró con ojos distintos, esta vez llenos de odio.

El cariño que solía sentir había desaparecido.

"¿En serio? ¿Tan culpable se sintió que intentó suicidarse, ¿eh?", se burló, desviando su atención hacia Ximena.

La mujer en la camilla siempre la había tratado como a una sirvienta, pero delante de Darren se comportaba como un perrito herido que necesitaba auxilio. Era una experta manipulando y de eso no había dudas.

Claire conocía su verdadera cara y no creía que hubiera intentado suicidarse.

A lo mucho solo se rasgaría la piel para llamar la atención y parecer culpable.

Con eso en mente, Claire se adelantó y le quitó la venda que cubría su muñeca. Tal como esperaba, un leve rasguño apenas contrastaba en medio de su piel pálida.

Consternada, Ximena perdió la razón y se cubrió enseguida. Se puso pálida en el acto, pues no esperaba que Claire la dejara expuesta de esa forma.

"¿A esto le llaman intento de suicidio?", gritó Claire, mirando a los demás.

Un silencio espeso inundó el ambiente.

"¿Por qué alguien como tú querría suicidarse? Por Dios, con razón te va tan bien en el mundo del espectáculo. ¡Tú sí que sabes actuar!".

Ximena era una celebridad en ciernes, pero no porque fuera especialmente talentosa, sino porque estaba bien patrocinada.

Elora y Blanca intercambiaron miradas y sus rostros se ensombrecieron en el acto.

Claire respiró aliviada por un segundo.

"¡Claire!".

El rostro de Ximena se puso rojo y quiso defenderse, pero entonces se percató de que Darren seguía allí y fingió debilidad de nuevo.

Claire se burló por su actuación.

"Claire...", dijo Darren con el ceño fruncido.

Pero antes de que pudiera terminar, Claire lo interrumpió en el acto.

"Tenemos que divorciarnos".

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