Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Yo no queria enamorarme.

Yo no queria enamorarme.

A sus veintidós años, Emma prioriza su autonomía personal sobre cualquier vínculo afectivo. Marcada por vivencias previas, se ha impuesto la regla de eludir compromisos románticos para salvaguardar su libertad. No obstante, su firme determinación se tambalea tras conocer a Iván, cuya irrupción en su vida desafía sus principios fundamentales. Pese a haber jurado blindar sus sentimientos, este hallazgo fortuito la empujará a dudar de su propia resistencia ante el amor.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Me quedé congelada unos segundos sin saber bien que responder, hasta que por fin pude hablar.

—Para nada, como no te vi venir con los chicos y pensé que te habías ido, entonces quise volver a la mesa a tomar algo. —Hable demasiado de prisa. Idiota. ¿O quieres bailar?

Me saca casi dos cabezas, debe medir casi dos metros de altura.

—Te advierto que no soy muy bueno bailando… lo que sea que este sonando. —Sonrió, porque ya somos dos. — Vamos.

Nos acercamos a donde estaban mis amigas bailando con sus chicos e hice el intento de bailar sin pisar a nadie. Iván se acercó un poco más a mí y me dio muy cerca de mi oído:

—¿Por qué esa cara tan seria?

No tiene ni idea de lo que le está haciendo a mis hormonas esa voz y el cálido aliento que sale de su boca.

—Es que esta es mi cara, es así cuando no sé muy bien lo que estoy haciendo en realidad. No salgo hace mucho.

Ambos hacemos el intento de bailar pero es inútil, ni él ni yo conectamos en un solo paso.

—¿Tenías novio y no te dejaban salir?, yo estoy igual que tú, hacía años no salía con los chicos, y Marcelo insistió mucho en encontrarnos aquí. —Suelta una risita. —Y cuando te vi… entendí todo y apuesto que tú también lo hiciste. Nos quieren emparejar.

Me causó gracia y me reí, no somos niños, él y yo mirábamos a nuestros amigos, que también nos estaban viendo.

—No tengo novio y el último que tuve fue hace dos años, asique no, no tengo que pedir permiso. No salía porque siempre estaba ocupada con trabajo o simplemente me quedaba en casa. —Dejo de bailar y el también. — Sobre el intento de emparejarnos esta noche, mira, nos están mirando como ratitas de laboratorio que están usando como experimento.

Señale a las parejitas.

—Bueno, si quieren vernos tendrán que acercarse más. Vayamos tomar algo ¿Te parece?

Asentí aceptando su invitación y el volvió a agarrarme de la mano para llevarme a la barra del bar.

—Creo que aquí vamos a poder hablar más tranquilos, me miro y me mostró una hermosa y pícara sonrisa. ¿Qué quieres beber?

Mejor no le digo lo que me gustaría beber. Me siento en uno de los bancos altos de madera.

—Lo que sea que vayas a tomar tú.

Me da igual.

Se acercó más a la tabla y silbo bastante fuerte para que el chico que atiende le ponga atención.

—Dos Blue, por favor.

Nos sirven y cada uno se queda en completo silencio. Ni el avanza ni yo salgo del caos hormonal.

—Ok, me siento un poco desanimado. —Dice por fin acabando con el silencio. — Siento que no quieres estar conmigo. ¿Te hago sentir incómoda?

Joder, ¡que dice este hombre! Si es el sueño de todas las chicas con mis gustos.

—¡No! es que es la primera vez que nos vemos y no soy muy buena conociendo gente. Pero, tranquilo estoy bien y no me haces sentir incomoda.

Pero, si cachonda.

Respondí haciendo uso de todo mi autocontrol para no demostrarle nada, cuando en realidad quería hablar hasta por los codos y llenarlo de preguntas. Es demasiado, deberá ser ilegal ser tan hermoso.

—Ok, Emma. Yo si soy bueno conociendo personas, me gusta preguntar cosas para ver que tenemos en común y poder hablar de esos temas. ¿Te gustaría probar mi método? —Dijo mientras levantaba su vaso y tomaba un trago.

Que miedo, espero que no me pregunte cosas muy íntimas.

—Está bien, probemos tu método. — y bebí de mi vaso un trago largo para juntar coraje.

¡No seas cobarde! Me reprendo.

—Está bien, empecemos. Yo pregunto primero, después te toca a ti y si no queremos responder, solo bebemos un trago. ¿Bien?

Vamos a terminar muy borrachas, dijo la vocecita de mi subconsciente.

Pidió una botella de whisky y me hizo la primera pregunta.

—¿Cuántos años tienes, Emma?

Tranquilo, sencilla de responder.

—Tengo 22 años, esa fue fácil. — Le respondí.

Me mira con una intensidad que desarma, tiene los ojos más bonitos que jamás había visto en mi vida, sin mencionar lo que es su rostro. No, no puede ser tan perfecto.

—¿Cuántos años tienes, Iván?- Hice la misma pregunta y volví a sonreírle.

No demora en responder.

—Cumplo 25 el próximo viernes ¿tienes planes? Me gustaría volver a verte.

Mi corazón se acelera, quedo perpleja y e idiotizada. De repente volví a sentir calor en mi rostro, señal de que me puse roja como una manzana.-Otra vez.- Entonces y solo por nervios tomé lo que quedaba de mi vaso de whisky en dos tragos.

—Guau, con calma que esto recién empieza. Está bien... Está bien, pero no entiendo si no quisiste responder o solo querías bajarte el vaso de un tirón. —Dijo levantando una ceja.

Entonces mi vocecita hablo por mí y respondió.

—Quería bajarme el vaso. No tengo planes para el viernes y también me gustaría volver a verte, me pareces lindo.

Alza una ceja y sonríe, bebe también y se queda mirándome, poniéndome más nerviosa de lo que ya estoy.

Me puse más roja, y mi vaso seguía vacío. No puedo creer que respondí de esa manera, y cuando lo vi a la cara, él se veía sorprendido y volvió a sonreír, solo que esta vez mostrando todos sus lindos y perfectos dientes.

—Bueno, tú también eres preciosa y me hará feliz verte el día de mi cumpleaños, lo cual que me hace preguntarte ¿Por qué no tienes novio? Desde que nos sentamos varios hombres aquí te están mirando. Incluso los que están acompañados lo hacen con disimulo, y el que atiende el bar no te quita los ojos de encima, aunque yo lo mire mal, no le importa, lo hace y ya.

No me había dado cuenta de que había otros chicos mirándome, tampoco estaba atenta al chico de la barra. Me había sentado con él e ignoré a todo el mundo, toda mi atención era para Iván.

—Si no los miro, no existen. —Soy sincera. — Mi última relación duró dos años y de eso, como te dije antes, pasaron otros dos. No termino bien. El motivo por el que no tengo novio es porque pase por una relación tóxica, demandante y llena de celos y violencia. No quiero nunca más, algo así en mi vida, por lo que prefiero estar tranquila viviendo mi libertad. —Hago silencio después de eso. — Me toca preguntar.

Las preguntas se están volviendo personales así que voy a preguntar lo mismo.

—¿Cuánto hace que terminaste tu última relación?

Me quedó viendo por unos segundos y llenó nuestros vasos. Así que espere a que responda.

—No voy a mentirte, termine con mi ex novia hace unos meses, seis para ser exactos. Por eso Marcelo quería que salga un poco de mi casa y evidentemente, para que nos conociéramos.

Nuestra relación duró cuatro años, con muchas idas y venidas, pero esta vez es definitivo. Nos desgastamos y nos estábamos destruyendo los dos, por eso decidí terminar nuestra relación y estoy bien con eso, cuando un amor está muerto lo mejor es dejarlo así.

Como si estuviéramos pensando en lo mismo los dos tomamos un trago de nuestros vasos. Ya no sabía más que preguntar.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El Amor Detrás de la Amnesia
8.9
Tras años de abandono, Mateo Valdivieso reaparece como un frío cirujano comprometido con otra mujer. Su desprecio indirecto provocó la muerte del padre de la protagonista, sellando un odio profundo entre ambos. Sin embargo, un accidente aéreo en Buenos Aires borra los recuerdos de ella. Al despertar, Mateo finge ser su devoto esposo, brindándole un amor que nunca existió. ¿Busca el médico redimirse por su pasado o es un engaño cruel aprovechando su amnesia?
Portada de la novela La belleza tiene su precio
9.1
Gonzalo es un millonario arrogante que disfruta seduciendo mujeres sin importar las consecuencias emocionales. Rodeado de amistades que aplauden su falta de escrúpulos, siempre obtiene lo que desea hasta que conoce a Débora. Ella, consciente de su oscuro historial y sus tácticas de conquista, se convierte en su mayor desafío al rechazarlo con determinación. En este juego de poder, Gonzalo descubrirá que su fortuna no basta para doblegar a una mujer que conoce sus verdaderas intenciones.
Portada de la novela La prometida del CEO
8.5
Conocida como Ángel en el Club Zafiro, una estudiante de enfermería deslumbra con acrobacias aéreas para evadir su dura realidad. Tras la muerte de sus padres, las deudas la obligan a bailar, aunque mantiene un pacto innegociable: su espectáculo excluye desnudos y contacto privado con clientes. Entre el brillo del escenario y los aplausos, ella oculta su dolor y lucha con determinación por alcanzar un futuro mejor, lejos de las tragedias que marcaron su pasado.
Portada de la novela Lesedi y Amalia luchando contra el destino
8.7
Tras finalizar sus estudios, Lesedi vuelve a casa para reclamar su posición como Alfa. Al reencontrarse con Amalia, su amiga de siempre, descubre con asombro que ella es su pareja destinada. No obstante, su vínculo enfrenta un obstáculo insólito: Amalia tiene una hija de sangre vampírica. Esta tercera parte de la saga Acepto tu rechazo explora un romance juvenil donde el deber y la rivalidad entre especies desafían las leyes del destino.
Portada de la novela Melodía Robada: Un Amor Traicionado
9.5
Iker, mi prometido, y mi hermana Brenda me despojaron de mi mayor creación tras años de sacrificio. Al oír sus planes ocultos, comprendí que mi propia familia me usaba como un simple objeto para su beneficio. Embarazada del hombre que me traicionó, sentí que ese hijo era solo un grillete más en mi prisión. Sin dudar, decidí interrumpir mi gestación y romper las cadenas. Ahora, bajo una máscara de calma, inicio una gélida venganza contra quienes me destruyeron.
Portada de la novela Mi matrimonio forzado con un caballero en coma
8.6
Eleonora es forzada a unirse en matrimonio con Kayson Caballero, un hombre que lleva un lustro en coma, para proteger el nombre de su estirpe. Tras ser víctima de maltratos brutales y perder un órgano por culpa de Jimena, su hermana adoptiva, sobrevive a una traición definitiva. En un evento social, Jimena intenta incriminarla por robo, pero Eleonora ya no es sumisa. Armada con pruebas y grabaciones, está lista para desenmascarar a sus verdugos.