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Portada de la novela Ya te olvidé querido esposo

Ya te olvidé querido esposo

Abril Granfort aceptó un matrimonio prematuro por amor, mientras que Dante solo buscaba asegurar su herencia. Tras tres años de abandono total, ella ha logrado transformarse en una mujer fuerte, dejando atrás el dolor. Al regresar, Dante queda cautivado por su nueva esencia, ignorando que el afecto de su esposa se ha convertido en puro rencor. Él deberá enfrentar el desprecio de quien más lo quiso, mientras Abril lucha por no ceder ante su antiguo verdugo.
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Capítulo 6

Narrador

Con su respiración agitada, y sintiendo el escozor de sus ojos, apenas se alejaron lo suficiente de Dante, Abril se detuvo, y llevando las manos a su cintura, trató de controlar su respiración agitada.

—¿Por qué carajos fuiste con el Abril? ¿Qué te dijo Dante?

Con la curiosidad carcomiendo todo su ser, Atlas bombardeo a Abril con preguntas, y obteniendo que esta elevara su mano, indicándole que se calmara, cuando estuvo más serena, habló

—Hablar estupideces, reclamarme porqué estoy aquí contigo ¿No es descarado?

Atlas negó enseguida mientras se acercaba a ella, y acunando su rostro quedó a escasos centímetros de sus labios.

El deseo y las ganas de retomar lo que quedo a medias lo azotaron enseguida, debido a lo apetecible que lucían sus labios, pero viendo a su alrededor y notando a un par de personas, se contuvo.

—No tienes por qué prestarle atención Abril, Dante está loco, siempre lo ha estado, y el ver que ahora has cambiado, y que lo has dejado atrás quiere retenerte de nuevo, pero no te dejaré… No dejaré que regreses a los brazos de ese idiota que no te supo valorar, y que por desgracias lleva mi sangre.

El desprecio que sentía el menor de los Hackett hacia su hermano se sentía en sus palabras, y sin esperar mucho tiempo, este se acercó a Abril sintiendo que moriría si no rozaba sus labios en ese instante, por desgracia, la mano de ella se posó en su pecho evitando que el tan preciado beso llegara.

—Atlas perdona... Sé que tu intención era distraerme, pero luego de lo que pasó.

Sus palabras quedaron a medias, cuando este llevando uno de sus dedos a sus labios, calló lo que estaba a punto de decir, haciendo que ella sonriera de ternura, de cariño por el, quien siempre estuvo para ella.

—Y lo siento, y no me cansaré de decirlo, Abril fue mi culpa y no hace falta que pidas perdón, cuando llegue el momento estaré para ti, sin prisa, sin presiones, te he esperado, y lo seguiré haciendo ¿Has entendido?

Su mano, mientras hablaba, se dirigió hacia su mentón, y acariciando la zona que Dante lastimó, Abril sintió alivio, calma, paz.

Eran tan opuestos...

Uno frío, amargado, severo...

Mientras que el otro, era un amor

¿Como no amar a Atlas?

Lo peor del caso es que ella, aun después de tres años a su lado, no podía hacerlo

¿Estaba algo mal en ella?

Definitivamente, sí, pero lo que ella jamás haría de nuevo era humillarse por Dante, y su tortura pronto terminaría.

Sonriendo los dos avanzaron hasta el auto de Atlas, y abordando este, Abril le dio una última mirada a Dante, quien se hallaba a escasos metros de ella.

Una mirada cargada de odio, de resentimiento, que le pesó, que le supo amarga, y que dolió por el resto de la noche en donde no se pudo centrar en Erika que parecía una chiquilla falta de atención.

**** ****

Llegando a la amplia mansión Hackett, Abril descendió del vehículo, y colocándose de pie al borde de la escalera, antes de marcharse a su habitación, dijo algo que dolió para Atlas, algo que si estuviese en sus manos no permitiría.

—Mañana me voy... Dante regresó, y no puedo permanecer un dia mas en este lugar. Me quedé por ti, por tu abuelo, pero ahora que el retomará su vida en este lugar, no puedo quedarme... No cuando Erika se paseará a sus anchas en este lugar.

Sonriendo, Abril se tragó el nudo en su garganta, y permaneciendo en silencio, los recuerdos la azotaron de manera amarga

Inicio de Flashback

Caminando de manera tímida por la misma estancia de los Hackett, ya que solo habían pasado 3 días desde su boda con Dante, Abril pretendió subir a su habitación en esa mansión.

Habitación en la que dormía sola, ya que Dante no deseaba consumar su matrimonio, por lo que pidió dormir separados.

Con delicadeza, Abril colocó su pie en el primer peldaño de la escalinata, y viendo como Erika salía sonriendo del estudio en donde se hallaba Dante "Trabajando" se quedó rígida para ver lo que hacía la muy descarada, quien al notar la presencia de la chica a escasos metros fingió, ordenar su vestido, y limpiar sus labios de una manera muy peculiar.

Moviendo sus caderas de manera sensual, Erika se acercó a ella, y apoyando su mano en el barandal, esta miró a los lados antes de hablar, solo para asegurarse que nadie viniese.

—¿Espiando Abril? No te parece que te has humillado lo suficiente al casarte con un hombre que no te ama, que debes estar husmeando... Ya sé la verdad, Dante no te ha tocado, no lo ha hecho, y no lo hará ¿Cuándo comprenderás que solo fuiste esa cláusula que debía cumplir para cobrar su herencia?

Los labios de Abril se fruncieron al escuchar la cruel realidad, ella sabía que él no la amaba, de hecho en la cena de su compromiso se lo dijo, cuando le echó en cara, que por su culpa había perdido a Erika.

Elevando su vista vidriosa hacia Erika, esta sonrió de manera maquiavélica al ver que sus palabras dolieron, y arreglando el corpiño de su vestido, continuó sembrando la cizaña, una que caló hasta lo más profundo del alma de pobre Abril

—¿Y sabes por qué él jamás te tocará? Por mí, porque mientras tú estás aquí cumpliendo con el rol de esposa sumisa, mujer de la casa, él descarga su lujuria en mí, algo que tú jamás experimentarás

Un par de lágrimas tontas salieron de los ojos de Abril al escuchar tales palabras. La forma en la que ella se arregló la ropa, limpio la comisura de sus labios, dejo en evidencia lo que ese par estaban haciendo en ese lugar, bajo su mismo techo, en la misma casa que ella habitaba, lo cual dolió

Mucho, ya que su amor por él, era puro, real, algo que él no entendía ni valoraba.

Desviando su vista a un lado, Abril exhaló el aire de sus pulmones, y armándose de valor un par de segundos despues, respondió.

—Es posible, pero jamás seré la querida... Dante Hackett es mi esposo, y mientras tú y él se revuelcan como los cerdos en un chiquero, cada vez que yo lo desee él tendrá que guindar de mi brazo, y solo serás la la otra, quien nos verá desde las sombras

Colérica Erika intentó elevar su mano para golpear a Abril por la molestia que ocasionaron sus palabras, e interponiéndose en su camino sin que ellas lo notarán, el mismo Dante sostuvo su mano

—Erika...

Sus ojos se hallaban rojos producto de la molestia del instante, la cual lo azotó no porque quisiera a Abril, sino porque sabía que si ella la golpeaba se metería en graves problemas con su abuelo, y Erick, quienes adoraban a la chica, y la impusieron como su esposa.

Tirando a un lado su mano, Dante, con su mandíbula tensa, centro su mirada gris en ella, y espetando un largo de aquí, la mujer sintió que sus piernas temblaban.

Y es que por más amante de él que fuese, si algo tenía claro, Erika es que con Dante no se jugaba, asustada, la mujer bajo su rostro y pasando, por un lado, de ambos, salió lo más rápido que pudo de la mansión.

—¿Qué fue eso Dante? ¿Erika y tú?

Ahogando un sollozo, y conteniendo las lágrimas que querían salir, Abril dejó su pregunta a medias, y desviando su vista a ella, él solo frunció el ceño de su frente.

—No sé a qué te refieres

Con su ceño igual, Dante pregunto ajeno a lo que Erika acababa de confesar, y soltando un hipido, Abril no pudo seguir

—Olvídalo, he sido una tonta

Dejándolo a medias Abril empezó a subir por las escaleras, y llegando a la puerta de su habitación, abrió esta, y se sumergió en la penumbra.

No tenía nada que pelear, ella misma al casarse sabía que esto podía suceder, y no se equivocó por qué tiempo después, él se marcho con la misma mujer

Fin de Flashback

El rostro de Atlas se hallaba triste, durante 4 años se había acostumbrado a la presencia de Abril en casa, de sus buenos días, de sus largas charlas antes de dormir, que ahora solo terminaran con su partida, por el regreso de Dante.

Tomando su mano, este se negó a esa idea, la cual le parecía muy injusta

—No puedes irte, no puedes dejarme Abril

Lo que más aterraba a Atlas, era el miedo al abandono, que ella se marchara, y no regresara, que solo deshiciera la sociedad entre las familias, y lo desechara, algo para lo que no estaba preparado.

Abril, por su parte, sonrió con cierta tristeza al ver la melancolía en Atlas, y luego de apreciar su rostro, agregó

—No pienses que te desharás de mí, nos veremos a diario en la empresa, y te prometo que solucionaré esto

Hacía un año, con asesoría legal, Abril hallo la manera de deshacerse de Dante, y ahora que este al fin había regresado, el momento llegó

Tras charlar un par de segundos, Abril subió a su habitación, y antes de caer en un profundo sueño, producto del cansancio, alcanzó tomar su teléfono para hacer la llamada que marcaría un antes y después para la pareja

—Llegó, necesito para mañana los documentos, ahora Dante descubrirá que conmigo no se juega.

Y efectivamente así sería, Dante Hackett descubriría que Abril Granfort, no era la misma estúpida que dejó

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