Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Wounds.

Wounds.

La adolescencia golpea a Emma Johnson y a sus amigos con la cruda realidad de las decepciones. Mientras el grupo lidia con la baja autoestima y gestaciones imprevistas, los sombríos secretos de sus progenitores emergen para complicarlo todo. Cargando con amores del pasado y verdades ocultas, estos jóvenes deben decidir si el apoyo mutuo será suficiente para cerrar sus heridas. Una narrativa sobre la superación y la fuerza de los vínculos afectivos.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Amo a mi mejor amigo, siempre me ha tenido una confianza extraordinaria, pero a veces quisiera tener el poder de decirle la verdad un poco cruel, cuando pienso que debería protegerlo, pero la vida no es así, solo queda apoyarlos, cuando tú no eres quien está viviendo esas situaciones, ni esos sentimientos.

Aun sin importar si para ti no es lo correcto.

Bajo la cara sabiendo que mi respuesta no será la mejor, pero en estos casos tenía que pensar que decir, para eso estamos, ¿no?

—Marcus —su mirada no abandona la mía—, ¿la quieres?

Se de quien hablamos, y también sé cuánto la quiere.

—Nunca había querido tanto alguien, Emma— es su respuesta.

—Te apoyo.

Any Stell siempre ha sido su debilidad, pero jugó con él hace un año, intentó hacerlo creer que lo quería sólo para darle celos a su ex, y desde entonces mi mejor amigo vive en la luna por una chica Barbie.

—Emma— me mira con felicidad—. Sé que no hay justificación para lo que hizo, pero quiero intentarlo, quiero saber que si existe de quién me enamoré— expone sus emociones ante mí.

—Eres muy valiente Marcus, no cualquiera entrega nuevamente su corazón a quien se lo entrego en pedazos una vez— es lo único que logro decir.

—Ya sea por tonto o por necio, hay personas que aun sabiendo que nos lastimaron, nunca dejaremos de creer que alguna vez van a reparar aquello que rompieron— muerde su labio inferior¬—. El amor es así, terco y tiene la agilidad de obligarte aun temblando del miedo.

En ese momento escuché unas risas, y al girar vi lo que nunca quise ver, Sebas con una chica, no tenía idea si era su novia, pero eso jamás lo había hecho conmigo, sea lo que fueran era mucho más de lo que llegamos a ser.

Ahí está, lo atrapó, cosa que nunca logré hacer.

Escuché como Marcus me llamo, aunque me sentía en otra dimensión, al volver a la realidad pose mis ojos en mi mejor amigo, es increíble cómo puede romperse tu corazón por una persona muchas veces.

—Vámonos de este lugar— Marcus se levantó, me agarró de la mano comenzando a caminar.

Pude notar cuando Marcus chocó ligeramente el hombro de Sebas, lo movió de su sitio un poco.

—Deberías fijarte por donde pasas, inútil.

Marcus se veía enojado, la rabia le recorría, sentía que todo se saldría de control cuando lo vi abrir su boca para responderle.

Salté un poco, ya que era un poco más baja que él, y lo miré a los ojos.

—Por favor, ¿me puedes sacar de aquí ya?— le pido intentando que mi voz no se quiebre— por favor, ¿sí? — No pude más, y sentí lágrimas recorriendo mis mejillas.

Marcus sabe lo débil que soy, y sin pensarlo me sacó de ahí, caminamos sin saber a dónde, pero algo si sabía: cualquier lugar era mejor que ese.

—Emma, voy a matarlo— dice muy molesto.

—Marcus, no quiero nada que tenga que ver con él, no quiero que lo trates, ni mucho menos busques problemas — sentencio limpiando mis lágrimas.

—Él no te merece, es tan poca cosa para alguien como tú, porqué tú no eres cualquiera, tú eres la persona más increíble que conozco— su enojo se disuelve en cuanto me mira, dándole un leve apretón a mi mano ante su declaración.

Sonrió dándole un abrazo.

Llegamos a un parque, donde ya me sentía un poco calmada y necesitaba distraerme, así que le comencé a cuestionar sobre Any:

—¿Cuándo le hablaste, y por qué no me contaste?

—Hace un mes, pero solo hablamos por mensajes, la invitaré a salir esta semana— responde jugando con una pequeña piedra.

—Por favor dime que ya no tiene novio— Marcus no merece ser escondido.

—Emma, está sola, por eso la volví a buscar.

—No sabes cuánto me importas — levanta la mirada—, no quiero verte así como me encuentro yo.

—Te quiero, Emma— posa sus ojos en los míos— esto no va dolerte siempre.

—Te quiero, gracias por ser mi amigo.

—Es lindo verte así de cursi— bromea.

—Deja las tonterías— me levanto, intentando lograr ser mucho más valiente y alta que él hasta que se coloca de pie también.

Volví a ser una miniatura, como siempre.

—Está bien, medio metro.

—Asqueroso crecimiento— ruedo mis ojos.

—No vas a crecer más tonta— ríe, alborotando mi cabello.

Marcus y Jane siempre logran hacerme sentir importante, feliz y por algunos momentos me ayudan a olvidar lo fea que es la vida, quizás de eso se trate la amistad de ayudar a tu amigo a olvidar el mundo por un rato.

Caminamos hasta mi casa, le escribí a Jane que no se preocupara, que estaba bien, sé que mañana me diría que no puedo dejarla abandonada y hará un pequeño drama pero por ahora no quería volver a ese lugar.

Al llegar a mi casa, quería ver películas o escuchar música con Marcus, pero me dijo que debía ir a su casa.

—Adiós mi enana, por favor no estés mal por lo de hoy, te quiero — dice alejándose.

—Adiós.

Subo a mi habitación, intentando descansar un poco, así evitare pensar.

Al despertar eran las 8 de la noche, y revise mi celular, encontrándome un mensaje del hermano de Jane, era extraño, nunca me escribía si no era para saber sobre Jane o informarle algo pero está vez era… diferente.

Thomas: Oye, el viernes iremos a una reunión después de mi partido. Quiero que vayan, mi hermana me dijo que si no ibas ella tampoco. ¿Puedes ir te pasaremos buscando?

Dude un poco sobre que responder, luego decidí contestar algo corto.

Emma: Lo pensare, te avisare con Jane

Realmente debería ir, igual mañana Jane rogaría hasta que aceptara, y Thomas no nos invitaba mucho a ese tipo de cosas o mejor dicho desde hace años que jamás lo hacía.

Escuché a mamá, había llegado del trabajo.

.—Hola mami — saludé, acercándome.

—Hola mi niña — dejo un beso en mi frente.

Esto era lo que había necesitado todo el día, aunque ahora veía un poco más a mamá, seguía están sola en casa la mayoría del tiempo.

—Vamos a cenar, traje pizza — sonríe.

—¡Si!

Comimos hasta casi no poder, reímos cuando ambas no podíamos más y aun así seguíamos tomando otro trozo.

—¿Qué tal fue tu día? — pregunta al terminar de lavar los platos.

—Muy bien, salí con Jane y Marcus.

—Que bien, la otra semana iremos a visitar a Cristal la tengo muy abandonada, según ella — rueda los ojos, divertida.

—Dramática, como su hija— ambas reímos en cuanto lo digo.

—Tesoro, creo que iré a acostarme. Hoy la empresa tuvo mucho trabajo, te veo mañana— deja un beso en mi cabeza.

Antes de que se alejara aprovecho para preguntarle.

—Mamá... — aclaro mi garganta—. ¿Podría ir el viernes a una fiesta con Thomas y Jane? Ellos me buscan, me quedaré allá, claro— hablo más rápido de lo normal, no salgo mucho y quizás esto la tome por sorpresa.

—Está bien, Emma — mis ojos van a los de ella en cuanto habla—, solo cuídate y espero que estés cerca de ellos y estaré tranquila— se encoge de hombros, saliendo de la cocina.

~~~~~~

La noche paso tan rápido que ni recuerdo como me quede dormida. Tal vez, después de todo, nada me dolería para siempre.

Me arreglé, bajé a la cocina pero mamá había dejado una nota, diciendo que salió más temprano, el desayuno estaba listo, así que desayune y salí de casa un poco apurada para no llegar tan tarde a clases.

Cosa que claramente era típico de mí.

Ya era jueves, debía elegir algo lindo para mañana.

Subí al autobús, encontrándome al amigo de Thomas, el lindo chico que me vio tropezar.

Seguí caminando, tomando asiento junto a él.

Cuando noto mi presencia sonrió, rogaba que no habláramos, ya estaba suficientemente nerviosa y él se veía tan seguro, tan inalcanzable.

—¡Emma! — grita Jane en cuanto me ve por el pasillo de la escuela—, hay mucho por contarte— dice, mientras me acerco a su lugar—. Tengo que ir a esa fiesta, por favor, por favor.

—Jane — la interrumpo¬— iré contigo

Soltó un gritito, abrazándome.

—Mi amiga regresó — sonríe —. Pensé que me harías rogarte por horas, ahora que lo pienso había practicado muchas maneras de convencerte, y no pude hacerlas— hace un puchero que me hace reír

—¿Eso no es algo bueno?— ambas giramos al escuchar a Marcus.

Jane asiente.

—Es buenísimo.

La mañana paso con tanta tranquilidad, que mis dos mejores amigos tuvieron mucho tiempo para discutir por tonterías, mientras yo solo los escuchaba y los hacia callarse algunas veces.

Después de clases Jane me acompaño a mi casa, me ayudaría a elegir que colocarme mañana.

Le conté que había visto el amigo de Thomas, y tal vez lo hice con un poco de emoción, porque conocía a Jane y su mirada comenzaba a asustarme.

—Emma, él es Ben, es el capitán del equipo, es el mejor jugador, le llueven las chicas— me cuenta, emocionada— Pero me dijo que si conociera a mi hermosa amiga se enamoraría completamente— sus cejas suben y bajan graciosamente.

Me eché a reír.

—No soy tan linda como el montón que debe estar detrás de un chico como él.

—Estará en la fiesta amiga, y eso no quiere decir que no puede pasar nada— dice rodando sus ojos—. Además, eres hermosa y solo tú piensas algo como eso— añade, batiendo su cabello.

Encontré un lindo vestido azul cielo, con un chaleco, era linda la combinación que habíamos logrado.

Jane vendría a mi casa, y su hermano nos buscaría en la noche. Luego de despedirme de mi mejor amiga cuando su padre pasó a recogerla, llegó un mensaje de mi escuela anunciando que no había clases. Era genial poder dormir hasta tarde, las mañanas no eran lo mío.

Cociné algo para mamá, y al terminar cuando me encontraba cenando sola, esas preguntas llegaban a mí, una vez más:

¿Por qué jamás me busco? ¿Por qué algo de mi anhelaba que lo hiciera? ¿Fue real al menos un poco? Pero solo había una respuesta, él jamás había querido hacerlo, ni tampoco me quería, porque nadie duda cuando sabe a quién quiere, menos cuando sabe dónde puede encontrarte.

Y es ahí cuando duele aún más, cuando sabes que esas preguntas, que esa tristeza solo la estas sintiendo tú.

~~~~~

Me desperté un poco más tarde, baje a la cocina y mamá estaba esperándome para desayunar, me extrañó verla ahí, imaginaba que estaría en el trabajo.

—Buen día mami — la saludo con una sonrisa.

—Buen día mi pequeña — deja su taza en café en la mesa.

—¿Qué haces aquí? Pensé que hoy debías trabajar.

—Hoy quiero pasar un poco de tiempo contigo.

El trabajo de mamá era bastante agotador, si no estaba en la oficina, debía estar de viaje y eso solo nos dejaba muy pocas horas para vernos, aunque mamá se esforzaba para que esas horas fueran grandiosas.

—No irás al trabajo— asintió.

—No, hoy pedí el día libre, además quiero ir a ver a Cristal.

Hablamos de todo un rato, a veces me sentía muy sola, y sé que ella vivía culpándose por ello, pero jamás la culparía, no cuando ella daba todo por mí.

Pasamos el día viendo películas, hasta que sonó el timbre y era Jane.

Abrí la puerta y Jane traía una maleta con ella.

—Adivina quien llegó a recuperar tu estilo — levanto su mano con una sonrisa. Estaba loca, muy loca.

—¿Te mudaras a mi casa y no lo sabía?

—Solo son cosas necesarias para esta noche, muy necesarias.

—Parece que traes un elefante ahí— bromeo mientras ella me muestra su dedo corazón.

En ese instante, mamá llega hacia nosotras.

—Hola mi niña— mamá besa su mejilla.

—Hola Val— mi amiga sonríe de inmediato.

—Las dejaré solas para que puedan arreglarse —anuncia, tomando su bolso del perchero—. Cuídense mucho, iré a casa de tu madre.

Subimos a mi habitación, mientras colocaba música y nos arreglábamos. Estábamos escuchando un poco de Martin Garrix. Jane se ofreció a maquillarme, también me rizó el cabello en las puntas, mientras terminaba me miró con orgullo.

—Estas hermosa— murmura al terminar.

Al detallarme al espejo, no sabía quién era, me veía tan distinta, tan brillante… no sé cómo lo logró, pero hacía mucho tiempo que no lograba verme así.

Mi mejor amiga no se quedaba atrás, tenía un lindo conjunto negro con verde, el cual le remarcaba todas sus curvas, y no lo podía negar, mi mejor amiga era una chica súper maravillosa, en todos los sentidos.

Bajamos al escuchar el sonido del auto de Thomas, pensé mucho para salir, pero ahí iba tratando de lograrlo. Estaba cansada de vivir encerrada, de dejar que todo quisiera limitarme a vivir.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela AMOR A LOS TREINTAYSIEMPRE
9.2
Lana pensaba que el amor había terminado para ella tras divorciarse, pero su perspectiva cambia al conocer a Jhin Vernacci. A pesar de que él es catorce años menor, ambos se sumergen en un romance intenso que desafía los prejuicios sociales. No obstante, la relación enfrenta graves peligros: viejas venganzas y oscuros secretos emergen para amenazarlos. En un mundo de engaños y misterio, deberán luchar para que su unión no sea destruida por el pasado.
Portada de la novela Convertido en robot por amor
9.7
Bajo la falsa creencia de mi inmortalidad, mi novio me exigió morir para salvar a su primer amor. Tras fallecer, un sistema me convirtió en robot con la esperanza de resucitar si él cumplía su promesa. No obstante, me ha olvidado y organiza su boda mientras me exige no molestar. Él ignora que mi humanidad se ha desvanecido; el impacto será total cuando descubra mi cadáver mecánico y la oscura realidad del sacrificio que realicé por su traición.
Portada de la novela Cuando Madrastra se convierte en Madre
9.5
Carmen, una bailaora al borde de la quiebra, pacta con la poderosa Doña Elvira un plan inusual: fingir ser una madrastra despiadada. El objetivo es que los pequeños Mateo y Sofía la odien tanto que acepten a la prometida de su padre. A cambio, salvará su tablao. No obstante, su supuesta dureza acaba fortaleciendo a los niños, quienes desarrollan un amor genuino por ella. Al volver Ricardo e Isabel, el engaño se rompe y ellos la defienden como su verdadera madre.
Portada de la novela DADDY Un amor sin máscara
8.4
Luggina Pierre, una joven heredera universitaria, protege con celo su identidad secreta como la figura central del Imperial Club. Sin embargo, su equilibrio se rompe cuando el implacable magnate Lucciano Lombardi, oculto bajo el alias del profesor Alexander Santini, descifra su misterio. Entre ambos nace una atracción prohibida que ignora las convenciones sociales y la marcada diferencia de edad, desafiando tabúes en busca de una pasión auténtica.
Portada de la novela Enamorado de la diosa vengativa
9.7
Tras dos décadas fuera, Sabrina vuelve y descubre la traición de su prometido con su propia hermana. Decidida a cobrarse la ofensa, seduce a Carlos, el tío de su antiguo amor, logrando que el poderoso hombre rompa su luto. Aunque él intenta alejarse, ella lo desafía hasta integrarse en su familia como su tía política. Frente a las críticas de la alta sociedad, Sabrina impacta al revelar su inmensa riqueza, probando que su éxito no depende de terceros.
Portada de la novela La Receta de Louis
9.0
Mi vida solía regirse por un libreto inalterable, con un camino perfectamente delineado y objetivos que perseguía sin vacilar. Todo estaba bajo control hasta que apareciste, provocando un giro radical en mis prioridades y en la forma en que entiendo el mundo. Esos viejos anhelos se han disuelto por completo, siendo reemplazados por una verdad absoluta: ahora mi único propósito y el destino final de mi travesía es encontrar la paz y el refugio en tu abrazo.