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Portada de la novela Wounds.

Wounds.

La adolescencia golpea a Emma Johnson y a sus amigos con la cruda realidad de las decepciones. Mientras el grupo lidia con la baja autoestima y gestaciones imprevistas, los sombríos secretos de sus progenitores emergen para complicarlo todo. Cargando con amores del pasado y verdades ocultas, estos jóvenes deben decidir si el apoyo mutuo será suficiente para cerrar sus heridas. Una narrativa sobre la superación y la fuerza de los vínculos afectivos.
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Capítulo 1

Soy una tonta, no voy a negarlo ahora. ¿Me amo? Ni siquiera lo hago un poco.

Si me amará no estaría tocando la puerta del chico que más me ha lastimado, del que amo aunque sé que él no me ama a mí.

Tocó dos veces la puerta, decidida a tener una respuesta, durante más de dos semanas ha estado ignorándome y me duele más de lo que puedo expresar.

No quiero perder a la única persona que me regala un poco de atención, tampoco en quien me centro tanto que se me olvidan mis problemas.

No es mi novio, ni siquiera puedo decir que estamos saliendo, cuando solo es a escondidas, cuando nuestros encuentros nadie los ve.

No me importa, de verdad nada me importa si es con él. Yo solo sé que lo amo, y que amarlo duele, pero no puedo dejar de hacerlo.

Estoy por tocar nuevamente, pero una mano toma la mía, me giro viéndolo frente a mí.

Sus ojos se posan en los míos, por unos segundos miles de preguntas pasan por mí mente, tantas que solo puedo responder a todas con la misma:

No puedo dejar de amarlo, quizás jamás deje de hacerlo. Aunque me duela, y me entristece la idea de imaginar que el amor debe doler.

—¿Qué haces aquí?— su voz, no es dulce y eso me hace saber que no le agrada verme.

Cuando yo me moría por verlo todo este tiempo.

—No te he visto en dos semanas— respondo en voz baja.

—Emma, tú y yo no somos nada...

Yo no soy nada para ti, tú eres demasiado para mí.

—Te extraño— susurró.

Silencio.

Y eso me hace saberlo, no me extraña.

—Sebas, sé que no somos nada, que lo nuestro no es algo oficial...

—¿Lo nuestro?— me interrumpe— Emma, no existe un nosotros.

—Hacemos cosas de pareja, ¿No existe un nosotros? Nadie nos ve, pero pensé que ambos sentíamos lo mismo.

Siento un nudo en la garganta, al darme cuenta que yo estaba en una nube, que él ni siquiera llegó a conocer.

—Solo es un pasatiempo, solo han sido tres meses Emma...

Niego con mi cabeza, sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas.

—¿No fue real?

—No sé lo que quiero, estoy confundido— se encoge de hombros.

No quiero demostrarle que me duele, pero lo hace, más de lo que debería, es como si mi corazón se partiera en mil pedazos y él aunque este frente a mí no hace nada para evitarlo.

—¿Amas a alguien? ¿Conociste a alguien más?— cuestionó, luchando para no llorar.

—Ambos sabemos que podía conocer a alguien más en estos tres meses...

En estos tres meses, él conoció más personas, cuando yo solo lo quería a él.

—No tengo nada con nadie Emma, pero no diré que podría pasar algo que...— las lágrimas bajan de mis ojos al escucharlo.

Se acerca un poco más y cierro mis ojos.

—No llores, pensé que lo sabías.

¿Saberlo? Estuve tan enfocada en que alguien me daba un poco de atención, que me negué a ver más allá.

Algunas veces no vemos la realidad, aunque miles de cosas te las estén mostrando.

—Es mejor que nos alejemos— dice metiendo las manos en sus bolsillos.

No, no intenta abrazarme, ni intenta evitar que me vaya.

Porque me enamore sola y aun así, sigo imaginando que cambiará de opinión, se reirá, me dirá que es solo una broma.

—No podré amar a nadie más— le susurró— no podré dejar de hacerlo Sebas... Nadie va amarte como lo hago yo.

—Emma, no sé trata de eso...— pasa una de sus manos por su cabello.

—¿Podemos ser amigos?— quiero reírme de lo tonta que suena esa idea, y que para él sea tan fácil.

No puedo verlo de esa forma, eso me rompería más, estar cerca de alguien que jamás podré ver con ojos de amistad.

—No— negué con mi cabeza.

Él da un paso hacia mí, pero lo captó, lo hará por lastima y no pienso seguir rompiéndome frente a él.

—Emma...

—No, déjame, no quiero que me mires de esa forma, no lo hagas— le digo, limpiando mis lágrimas, saliendo de ahí.

Sin que él llegué a seguirme, y aún más rota de lo que había estado durándote todo este tiempo.

Sigo sin entender porque debo recibir tantas decepciones, una tras otra, la vida quiere enseñarme muchas cosas, pero me gustaría que lo hiciera más despacio.

Porque no me amo lo suficiente.

Y me siento tan rota de diferentes formas.

Recibo las peores decepciones de las personas que más amo.

Y duele, aún si esas personas no me aman a mí.

~~~~

Cuando estoy lo suficiente consiente de que jamás regresaras y aún lloro seguir queriendo que lo hagas.

Tomo una hoja de papel y decido escribirte, lo que jamás llegaré a decirte….

Querido tú:

Ya todo acabo, ya no hablamos, el destino nos alejó completamente. Pero aún por las noches sigo pensando en ti, aquí estoy una noche más pensando en alguien que no me extraña, que no siente ni la mitad que yo, he estado escribiendo para ti... Mamá dice que esto pasará, aunque lo veo eterno, odio saber que eres feliz con alguien más pero me llena de paz ver que has logrado todo lo que esas madrugadas me contaste, siento que este amor nunca te lo lograría dar yo, pero aquí estoy pensado que aunque sea mi pequeño deseo de que seas feliz eternamente funcione, no sé qué tenías, que tienes que aún no encuentro a alguien como tú, nadie se compara a ti, nadie puede llenar el gran vacío que dejaste, aun sé que merezco algo mejor y espero encontrarlo...

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