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Portada de la novela W I T H Y O U T (contigo, sin ti)

W I T H Y O U T (contigo, sin ti)

Nate se encuentra en un dilema sentimental con su mejor amiga, donde el miedo a fracturar su amistad enmascara un amor recíproco y latente. La trama profundiza en la visión de Nate, quien debe navegar entre dudas internas y diversos impedimentos externos para entender sus emociones. A través de múltiples desafíos y encrucijadas, la solidez de su vínculo será puesta a prueba, revelando si su afecto es capaz de superar cualquier obstáculo del destino.
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Capítulo 3

—¿Nos vamos?—. Dice Lilly nerviosa por mi tan obvia mirada, es que si abro la boca me voy en babas.

A Lilly la pubertad le ha sentado bien, de verdad.. Tiene buenas piernas y el busto muy provocativo, es muy sexy.

—Si..Si—. Tartamudeo un poco y asiento.—Nos vemos Marie.

—¡Adiós niños!, cuídala mucho.. Que no se pase de tragos por favor.

—No se preocupe, yo estaré al pendiente—. Aviso tratando de sonar convincente, porque sí, la protegería. Pero no podía estar a la par si el idiota de Jhon se le acerca, es que no lo soportaría.

Lilly cargaba un vestido color Beige que de seguro su madre confeccionó.

Ella se mete en el auto y yo me doy varios golpes mentales por no adelantarme y abrirle la puerta como caballero. Pero no me lo debería tomar tan a pecho, total la cita no era conmigo.

Entro en el auto y pongo la llave para encenderlo. Antes tenía que decir algo.

—Estás hermosa..

Lilly sonríe y coloca una mano en su pelo.

—Tu también, estás lindo—. Dice.

Me sonrojo, si me intento arreglar porque mi mente me juega una pasada cada que pienso en ella, quería impresionarla con mi camiseta manga larga negra abotonada hasta el cuello, unos pantalones negros a la medida y unos converse, más mi reloj que no podía faltar claro. No soy muy fanático de la moda, pero lo intento, por lo menos trato de combinar los colores.

—Gracias—. Contesto sonriendo y pasando la llave para que el motor encienda. Al segundo intento ya lo había conseguido.

—¡En marcha!

—¡En marcha!—. Replica Lilly con voz cantarina.

Mientras conducía sentía la brisa mucho más suave que en días anteriores, la noche me incitaba a apreciar cada detalle, pensaba en lo que sería si solo fuéramos ella y yo, con otros planes, tal vez a salir a comer algo.. O visitar la playa y sentarnos descalzos y enterrar nuestros pies en la arena mientras hablamos de cosas al azar o lo que nos unió en cuestión, la vida.

Pero la situación era otra, estaba llevando a la chica que me gusta a ver al chico que le gusta, en una casa con muchas personas la mayoría estudiantes del instituto. Personas que probablemente he visto pero que no conozco, lo hago por ella, solo por ella y por sus sentimientos, aunque no estén ligados a los míos.

La vida es injusta lo sé, pero quisiera ser lo justo para ella.

En cuanto llegamos aparco el auto en donde puedo, una esquina muy alejada de la casa en donde están todos los demás, literal habían muchos y casi no cabía nada, el espacio en el que pude aparcarlo es muy reducido. Me tocará esperar a que uno de ellos se mueva primero.

Salimos y caminamos lentamente hasta aquella casa, aproximándonos al bullicio y la música alta, el alcohol y personas ebrias, juegos locos y descabellados y gente besándose por doquier, si.. He asistido a un par de ellas, no muchas pero en todas es igual.

Y ellos le llaman "disfrute".

—Vale, haremos esto, te acompañaré hasta que aparezca don pelotas, de ahí trataré de estar cerca vale(?.. Trata de no pasarte de copas.

—La idea es que te diviertas un poco Nate..—. Dice rodando los ojos.

—Vale, pues debiste preguntarme, porque esto no me divierte en nada—. Replico con suma seguridad, preferiría estar haciendo otra cosa para divertirme que embriagarme y llamarlo diversión.

No se lo tomen a mal, me va bien tomar pero no con gente que no conozco, si estuviera en compañía de mi hermano sería otro cantar, juntos sabemos como divertirnos con un par de copas en el organismo.

Y lo haría con Lilly, pero sé que es cuestión de que entremos para que empiece a buscar a su novio y yo quedaré solo e incómodo.

Aparte celoso, lo admito.

—Hay muchas chicas allí dentro, ¡Susan pregunta mucho por ti últimamente eh..!.

Susan es parte del grupo de porristas, es linda sí, tolerable me atrevería a decir, pero no lo suficientemente bonita para tentarme.

Eso me pasa por estar leyendo orgullo y prejuicio.

—Ujum.

—¡Vamos! Hazlo por mi—. Exclama señalándose a si misma con ambas manos.

—Por ti es que lo hago..—. Al ver la expresión en su rostro añado.—Va.. Va. Entremos.

Eso hicimos, entramos y sin duda alguna todo era como siempre, nada cambia más que las personas y el lugar.

La decisión estaba tomada desde antes de cruzar la puerta, ahora debía plasmar una sonrisa en mi rostro y tratar de buscar algo con lo que pueda distraerme, tal vez beer pong sea una buena opción, nunca falta en fiestas como estás.

No le tomó mucho a Lilly encontrarse con don pelotas. Yo solo alargué un suspiro y al ver que ella se volvió para mirarme, le dediqué una sonrisa para que supiera que todo estaba bien, que no pasaba nada.

Pero si que pasaba. Sólo que muy dentro de mí, lo suficientemente escondido para no salir a la luz.

Decidí como dije buscar algo para distraerme, fui a servirme un trago y.—Bingo—. Ahí estaba, Beer pong.

Me acerqué a los chicos que estaban jugando y no me tomó nada entrar, literal no dices nada solo se sabe que quieres jugar.

Perdí varias veces así como gané varias., mi mente se estaba distorsionando, lo cual no era para nada bueno ya que tenía que conducir, por lo que dejé de jugar y decidí ir a ver como estaba Lilly. Agarré mi vaso con licor y empecé a caminar.

Todo se movía levemente pero controlable, la música rápida que habían puesto se empezó a oír lenta en mis oídos al ver a Lilly, se estaba besando con Jhon, de una forma salvaje y cruel para mi corazón, no pude ni moverme, vi como él sujetaba su mano y la llevaba escaleras arriba.

Mi corazón se encogió al ver la escena, mi respiración se agitaba rápidamente y sentía que no podía respirar. Decidí salir corriendo afuera.

Solo pasaba una canción por mi mente, The cure- Boys don't cry.

En frente de mi habían varios chicos, la mayoría chicas en traje de baño con salvavidas y todo lo demás divirtiéndose.

Posé mi mirada en el vaso que contenía el licor que estaba bebiendo, mis ojos empezaron a humedecerse, no debía pensar mucho para saber lo que allá arriba estaban haciendo.

Me sentía un payaso, un imbécil, de repente no pensé en nada. Debido al calor que sentía en mi cuerpo por la situación empecé a desabrochar los botones de la camisa. Tiré el vaso a un lado y me la saqué, una chica había posado su mirada en mí de forma coqueta. Me miraba de arriba abajo con esa sonrisa picara.

Se puede decir que tengo buen cuerpo pues siempre hago ejercicio con Matt, tenemos pesas y para hacer barras en la casa y antes de dormir nos ponemos a hacer abdominales. Sin necesidad de ir a un gym, cuando tenemos tiempo libre lo usamos para entrenar. Aunque llevo como mes y medio que no me ejercito, no he perdido forma.

Luego me quité el pantalón y lo dejé sobre una camilla junto con la camisa, quedándome en calzoncillos.

Me tiré en la piscina y nadé hasta donde la chica estaba, no necesitaba decir nada, el deseo que me tenía ya hablaba mediante sus ojos.

Solo la besé, sin pensar en nada, siquiera en lo que después pasaría, me dejé llevar al igual que ella, concentrándome en el juego de nuestras lenguas.

De una manera salvaje imitando a lo que hace un momento había visto. Por odio o por celos, tal vez vayan de la mano.

Coloqué ambas manos en la parte baja de su espalda, pasando mis dedos por la tela y sintiendo su piel, apreté sus nalgas pegándola más a mi, provocando que la chica esboce un gemido. Empiezo a lamer su cuello mientras que ella mira hacia el cielo dejándome todo el espacio libre, bajé hasta su pecho dando pequeños y suaves besos para luego volver a su boca. La situación se estaba calentando, ella se pegaba más a mi al sentir el bulto entre mi entrepierna.

—Nate..—. Escucho una voz, casi fue un susurro.

Tal vez sea producto de mi imaginación.

—¡Nate!.—. Dice en un tono más alto como para poder identificar de quien se trataba.

Lilly.

Me separo de la chica y la miro. Sus ojos estaban húmedos e inyectados en sangre.

—¿Lilly?—. Me sorprendo y asusto a la vez al ver su rostro.—¿Qué pasa?

—Puedes llevarme a casa(?—. Dice suplicante.

—¡Que te den, zorra!, él ahora está ocupado.. Ve a tomarte algo en otro lugar.—. Exclama la otra chica ofendida.

Solo eso bastó para que saliera de la piscina. la chica me miraba sorprendida y molesta.

—¡Idiota!—. Grita al ver que me decido ir con Lilly. No hago caso a sus palabras, me pongo el pantalón y agarro la camisa.

Miré por un momento a Lilly, parecía haber cambiado su expresión y estado de ánimo por lo que acaba de pasar.

—Andando—. Ordeno a Lilly quien me hace caso.

Caminamos apartando a las personas, hasta salir de ahí. Lilly empezó a disculparse por fastidiar la con la chica de la piscina, a lo que yo respondí de manera sencilla.

—No importa.

Estando en el auto decido hacer la pregunta del millón.

—¿Que pasó?

—Nada..

Respiro profundo.

—"Nada" te llevó a querer irte de la fiesta o lo que sea que sea eso.

—Jhon me terminó..—. Dice al fin.

—¿Por qué?—. La cuestiono.

Se toma un tiempo para hablar pero me lo cuenta.

—Quería que.. Ya sabes.—. Me mira tratando de averiguar que si sé, pero la verdad prefiero que lo cuente sin más.— Tener relaciones.—. Puntualiza.

Ya lo sabía, sus intenciones sobresalían de sus poros, pero no sabía que era tan idiota.

—Le dije que no estaba lista.. Me gritó de todo y dijo que no quería verme, que terminábamos, dijo que no podía estar con alguien que no lo ama completamente.

Dice entre sollozos, la acerco hacía mi y espero a que se tranquilice, no podía entender como personas que tienen la oportunidad de tener a alguien como Lilly en su vida la desperdicie.

—Es un idiota, mañana hablaré con él—. Hablaba enserio, esto no se iba a quedar así. Lilly sabía lo que significaba "hablar".

Me alegraba el hecho de que terminaran, pero no que le rompiera el corazón, su corazón.

—No por favor...

No respondo.

—Nate... Dime que no harás nada.

Alargo un suspiro.

—Esta bien. Te llevaré a tu casa—. Aviso apartándola suavemente y poniendo mis manos en el volante.

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