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Portada de la novela Volver a enamorarse

Volver a enamorarse

Mason despierta de un coma tras un accidente para hallar que su amada se ha esfumado. Sumido en el vacío, se transforma en un magnate cínico y poderoso. Años después, el destino propicia un encuentro en un restaurante, pero el pasado sigue lleno de sombras. Él oculta verdades sobre aquel verano que ella desconoce por completo. Entre el misterio y el rencor, ambos deberán decidir si sus secretos permiten una segunda oportunidad para el amor.
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Capítulo 1

Hazel Brown.

Aquel verano dónde todo comenzó lo he olvidado. No recuerdo cómo fue mi estadía en la universidad, si tuve amigos o fui una persona popular. Mi vida se ha basado es despertar cada día y pensar en un pasado que no recuerdo. Las cosas han evolucionado mucho desde el año pasado, cuando todo pasó. Antes vivía en Mallorca, ahora paso mis días en New York, una ciudad que me gusta pero que desearía poder cambiar en ciertos aspectos, por ejemplo, a veces extraño hablar español o decir groserías en ese idioma, a veces lo hago. Aunque mamá se enoja y me mira con cara de querer matarme.

El mes pasado tomé la decisión de independizarme. Mi padre me apoyo así que ahora vivo en un edificio, no tengo muchos amigos ni tampoco trabajo. Escribo en algunas páginas y ganó dinero de eso, hago ensayos, informes y otras cosas. Suspiré sentada con mi erizó Layson y sonreí. Este erizó ha estado conmigo desde hace un buen tiempo, me gusta mirarlo y cuidar de él.

—He dejado las cajas en tu habitación, recuerda acomodarlas —dijo Frederick con las manos en la cintura. Lo conocí en una reunión de pasantes, nos llevábamos bien y tuve un pequeño flechazo por él, hasta que supe que era gay. La atracción se me pasó y ahora podemos reírnos de eso.

—Las ordenare en un rato ¿Vas a quedarte?.

—No —respondió en un tono juguetón—. Hoy iré con un apuesto chico a beber, así que tú vas a organizar todo y vendré a visitarte mañana.

—Mañana iré a buscar trabajo —confesé—. Estudie finanzas en la universidad.

—Pensé que no recordabas nada de eso.

—No lo hacía —rodé los ojos—. Pero estudie este último año todo lo que vi y de cierta manera todo estaba en mi cabeza. Ha ido bien créeme.

Aunque no estaba muy convencido asintió y se marchó feliz. Frederick me ha hecho sentir bastante bien, me cuenta sus cosas y me habla de los amoríos de una noche que ha tenido. Yo no me he enamorado desde que perdí la memoria, lo siento como si fuera incorrecto, como si no debería hacer eso. Es extraño, porque mis padres me dijeron que no tenía novio, así que no pude perder algo importante. Tan solo mi memoria, metí a Layson en su casa y me fui a ordenar absolutamente todo, hoy también saldría a buscar trabajo pero no quise contrale a Frederick, el cree que no debería trabajar y debería volver con mis padres. Pero me niego, por perder la memoria del último año, no significa que no sepa nada, recuerdo lo que sucedió antes de eso, si que tenía amigos, algunos se fueron y otros no se que sucedió de ellos. Sin embargo, siento que el año más importante fue el que olvidé. Mamá me dijo que había hecho nuevos amigos y le creí.

Después de acabar me vestí para salir a comer, el restaurante que más me gustaba quedaba cerca, era caro, pero disfrutaba de la atención que daban en el local, incluso uno de los empleados habla conmigo con frecuencia. Es difícil, a veces creo que todos en el mundo saben que me sucedió. Cuando es mentira, cuando en esta enorme ciudad solo lo sé yo.

Pedí la especialidad de la casa y esperé. La puerta del local sonó, mi cabeza se giró para ver quién había entrado, estaba cerca de la puerta pero no demasiado. Un hombre joven, quizás de la misma edad que yo, entró. Era alto, de cabello negro y ojos grises, usaba un traje formal, como los empresarios en las revistas. Entonces, en un micro segundo, sus ojos se pusieron en los míos, sus cejas se alzaron y lo vi arrugar la cara, fue extraño. Pero quería hablarle, era apuesto y sentía que lo había visto en algún lugar.

Hasta que lo recordé, una vez salió en la revista de empresarios. Realmente era uno, su nombre no lo sabía, poco le había prestado atención a eso, pero contaba con una empresa de modelaje. Era uno de los más importantes en las industria, en el nombre de la revista decía “Millonario famoso hace debut en Milán”. Era sorpréndete me gustaban sus trajes, algunos me hacían sentir una conexión.

Mordí mi labio inferior y retiré mi vista. Luego de comer salí del local, había intentando fijarme si el chico seguía ahí, pero no estaba y eso me hizo sonreír en su medida.

La tarde se había ido y con ella la noche. Me encontraba entrando al mismo restaurante de ayer y observando la sala. El estaba ahí, de nuevo. Me acerqué sin planearlo y cuando estuvimos frente a frente me acobarde. ¿Qué iba a hacer? ¿Qué podía decir? No pensaba pedirle una foto ¿O sí?.

—Debería irse, está estorbando.

Abrí los ojos.

—Quería una foto con usted —mentí.

«Bien, ahora pasaría pena con alguien famoso».

Sus ojos me recorrieron por completo y dudó.

—¿Puedo saber tu nombre?.

—Me llamo Hazel —lento y preciso, así fue.

—¿Hazel qué? —me apuntó con su tenedor.

—Hazel Brown.

Tragó saliva y negó con la cabeza. Después de decir mi nombre tan solo pidió la cuenta y me jaló del brazo hasta afuera del local.

—No me gusta que la gente se me acerqué a la hora de comer, es irritante —espetó.

—Lamento eso, lo he visto ayer y recordé que era alguien con bastante importancia, sus vestidos me hacen sentir bien, me gustan mucho.

—Déjame decirte que mis vestidos están inspirados en una mujer, una mujer que destrozó mi vida como un huracán ¿Lo sientes Hazel? ¿La nostalgia en cada hilo azul?.

—Lo hago —afirmé.

Sonrió.

—Bien, nos vemos después.

—Estoy buscando trabajo ¿Sabe dónde puedo conseguir uno?

—Estamos buscando alguien para que sea mi secretaria y maneje la parte de finanzas. ¿Le interesa?.

—¿Ser su secretaria?.

¿Estaba de broma?. Ser la secretaria de un hombre como él era probablemente un privilegio, se notaba que tenía mal genio, se notaba que estaba roto por dentro y aunque fuera todo lo contrario a lo que imaginé, terminé accediendo.

Parecía una niña pequeña a su lado, tenía veintitrés años y sentís que no había vivido nada, perder un año, se sintió como si hubiera perdido mi vida entera.

—Bien, irás conmigo a todas las reuniones y viajes. ¿Vives con tus padres? —me observó.

—No, hace un mes alquile un apartamento.

—¿Dónde?

—No creo que sea de importancia.

—Hazel pienso alquilar un apartamento para usted cerca de mi casa, solo dígame dónde para poder re agendar todo e ir viendo apartamentos.

—No quiero que me alquile uno, puedo pagar yo misma mis cosas.

—No —masculló—. Es parte del trabajo, todas mis secretarias han aceptado ¿Por qué usted no?.

—Por que no estoy interesada en su dinero.

—Mi nombre es Masón West.

—Ya lo sabía.

—Solo quería mantener formalidad. Bien, Hazel de todas formas obtendrá el apartamento. Se lo descontaré del sueldo ¿Le parece?.

—Me parece bien.

—Nos vemos mañana, aquí tiene mi tarjeta. Escríbame para mandarle el contrato y todo lo que debe saber.

—¿Es el número de la empresa?

—Es mi número personal.

Y sin más, se montó en su auto y se fue. El día había sido extraño, por mucho que me imaginara en un trabajo como esté, no creí que fuera posible. Me sentía feliz, debía decírselo a mamá. De seguro saltaría de la emoción conmigo, mi pequeño fanatismo por la moda siempre la mantuve oculta, sobre todo porque mamá odiaba que lo viera a él en la televisión. Cuando lo noté fingí que ya no me gustaba. Y ahora podría trabajar con él, cerca de la persona que admiró.

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