
Venganza De Un Pacto Sagrado
Capítulo 3
Mateo me espera junto a la puerta, su sonrisa es un estudio de falsa preocupación.
"Sofía, mi amor. ¿Estás bien? Tardaste mucho."
Me abraza. Siento el mismo cuerpo que una vez amé y que luego me traicionó. Ahora solo siento un frío glacial.
"Estoy bien, Mateo. He tomado mi decisión."
Sus ojos brillan con una codicia apenas disimulada.
"¿Y bien?"
"He elegido la vida que quiero contigo," digo, permitiendo que un temblor fingido entre en mi voz. "He renunciado a todo lo demás."
Su alivio es tan palpable que casi puedo olerlo. Me aprieta más fuerte.
"Sabía que lo harías. Sabía que tu amor por mí era más fuerte que cualquier vieja tradición."
Él sabe. Él recuerda todo. La forma en que sus ojos me miran, como si fuera un premio ya ganado, me lo confirma.
Esa misma tarde, me lleva a un pequeño cenador con vistas a los viñedos.
"Sofía," dice, tomando mis manos. "Ahora que has elegido una vida conmigo, debemos sellar nuestro amor. Como manda la tradición de tu familia."
"¿Un Pacto Matrimonial?" pregunto, manteniendo mi expresión inocente.
"Sí. Un pacto sagrado que una nuestras vidas y fortunas para siempre."
Veo en sus ojos la misma codicia asesina que vi en mi lecho de muerte. Quiere atarme, asegurarse la fortuna antes de que pueda cambiar de opinión.
"Por supuesto, Mateo. Lo que tú quieras."
Preparamos el pequeño ritual nosotros mismos. Él trae un cuenco de plata. Yo traigo unas hojas secas de la primera vid que mi tatarabuelo plantó, el corazón de nuestro legado.
"Necesitamos un mechón de pelo de cada uno," digo.
Él se corta un mechón con una pequeña navaja, sonriendo. Yo hago lo mismo.
Los coloca en el cuenco.
"Ahora, las palabras," dice él, expectante.
Recito las palabras que mi abuelo me enseñó, las del antiguo "Pacto de Lealtad", no el de matrimonio. Las frases son ambiguas, llenas de promesas de servicio y entrega. Para un oído no iniciado, suenan a devoción romántica.
Para el poder antiguo que rige a mi familia, significan amo y esclavo.
"Con este fuego, nuestras voluntades se unen. Lo que yo desee, tú lo cumplirás. Mi fortuna será tuya para usarla, mi vida será tuya para pedirla, mi honor será tuyo para protegerlo. A cambio, tu lealtad será mía para siempre."
Él no entiende el verdadero significado de "a cambio". Cree que es una formalidad.
Quemo los mechones y las hojas. El humo se eleva, sellando el pacto.
Desde la ventana de la casa principal, veo la silueta de mi abuelo. Suspira, una figura de tristeza y resignación, pero permite que mi plan continúe.
Mateo me besa, triunfante.
"Ahora somos uno, Sofía."
"Sí," respondo. "Ahora somos uno."
Y la trampa está puesta.
También te puede gustar





