Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Venganza de La Princesa

Venganza de La Princesa

Tras ser traicionada y morir sumida en el dolor por la pérdida de su hijo y la indiferencia del príncipe Alejandro, la protagonista recibe una oportunidad única. Al despertar en el pasado, antes de que su hermana Valentina consume su engaño mortal, decide tomar las riendas de su destino. Con el recuerdo vívido de la traición, buscará justicia y transformará su futuro. Esta vez, no permitirá que la maldad la destruya, luchando por cambiar su trágica historia.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

El frío de la muerte todavía se aferraba a mis huesos, un recuerdo helado de la sangre que se me escapaba, llevándose consigo la vida de mi hijo nonato. Sentí el dolor fantasma en mi vientre vacío, la traición de mi hermana Valentina quemando como ácido en mi memoria, y la indiferencia de mi esposo, el Príncipe Alejandro, como el golpe final que me empujó a la oscuridad.

Pero entonces, en lugar de la nada eterna, sentí el calor del sol en mi piel.

Abrí los ojos de golpe, con el corazón martillando en mi pecho como un tambor de guerra. La luz del día se filtraba a través de las pesadas cortinas de seda de mi habitación en el palacio. El aire olía a lilas frescas, no a la peste metálica de la sangre y la desesperación.

Estaba viva.

Me senté bruscamente en la cama, el movimiento rápido hizo que mi cabeza diera vueltas. Mis manos volaron a mi vientre. Estaba plano. El terror me invadió por un segundo, pensando que todo había sido una pesadilla horrible, pero luego la verdad, aún más increíble, se abrió paso.

Miré a mi alrededor, reconociendo cada detalle de la habitación. Era mi alcoba, la que ocupaba como la esposa del tercer príncipe. Una doncella que dormitaba en una silla cercana se despertó con mi movimiento.

"Su Alteza, ¿se encuentra bien?", preguntó, parpadeando para quitarse el sueño.

"¿Qué día es hoy?", mi voz salió ronca, desconocida.

La doncella pareció confundida por mi pregunta, pero respondió obedientemente. "Es el décimo día del mes de la cosecha, Alteza".

El décimo día.

El día en que el médico real me había confirmado que estaba embarazada de dos meses. El día en que mi felicidad ingenua había alcanzado su punto máximo, justo antes de que todo se derrumbara.

Regresé. He vuelto a la vida.

Un torbellino de emociones me golpeó: el shock, la pena abrumadora por el hijo que había perdido, la desesperación de recordar mi propio final... y luego, una nueva sensación, fría y dura como el acero, se instaló en mi pecho. Esperanza. No, no era esperanza, era algo más oscuro. Era una oportunidad.

Los recuerdos de mi vida pasada se arremolinaron en mi mente con una claridad brutal. Recordé la cara de Valentina, mi hermana mayor, cuando regresó al palacio. Había renunciado a su matrimonio concertado con Alejandro por un plebeyo, un pintor sin un centavo. Yo, con el corazón roto porque amaba a Alejandro en secreto, acepté casarme en su lugar para salvar el honor de nuestra familia en decadencia.

Pero Valentina se arrepintió. Vio mi vientre crecer, vio el estatus y el poder que había desechado, y la envidia la consumió. Regresó, con lágrimas falsas y palabras dulces, y sedujo a mi esposo. Alejandro, siempre ambicioso y superficial, cayó fácilmente en su trampa. Juntos, me aislaron, me atormentaron, hasta que un día, una "caída accidental" provocada por Valentina me robó a mi hijo y mi vida.

La rabia, pura y sin diluir, me recorrió. Esta vez sería diferente. No sería la víctima. No sería la esposa tonta y enamorada. Esta vez, yo movería las piezas.

Justo en ese momento, la puerta se abrió y entró el Príncipe Alejandro. Sus facciones eran tan atractivas como las recordaba, pero ahora, en lugar de amor, solo veía la fría ambición en sus ojos.

"Sofía, querida, el médico me ha dado la noticia", dijo, su voz llena de una alegría que ahora sabía que era falsa. Se arrodilló junto a mi cama, tomando mi mano. "¡Vamos a tener un hijo! Un heredero. Estoy tan feliz".

Su felicidad no era por nuestro hijo. Era por su futuro, por la ventaja que un heredero le daría sobre sus hermanos en la lucha por el trono. En mi vida anterior, sus palabras me habían hecho llorar de alegría. Ahora, me provocaban náuseas.

Forcé una sonrisa temblorosa, jugando el papel que él esperaba. "Yo también estoy muy feliz, Alejandro".

"Debemos anunciarlo de inmediato", continuó, sus ojos brillando con planes. "Tu familia, la corte... todos deben saber que el tercer príncipe tendrá un heredero".

"No", dije, mi voz suave pero firme. Él me miró, sorprendido.

"¿No? Pero, ¿por qué? Es una gran noticia".

Bajé la mirada, fingiendo timidez y preocupación. "Es que... mi hermana, Valentina. Sé que está pasando por un momento difícil después de... bueno, después de su decisión. Me sentiría mal celebrando mi felicidad cuando ella está tan triste. Quisiera ir a casa y decírselo yo misma, en persona".

Una expresión pensativa cruzó el rostro de Alejandro. Podía ver los engranajes girando en su cabeza. Valentina. Hermosa, famosa en la capital por su encanto, la mujer que originalmente estaba destinada a ser su esposa.

"Quizás tengas razón", dijo finalmente, su tono ahora más calculado. "Sería un gesto amable. Y quizás... invitarla a pasar una temporada aquí, en el palacio, la animaría. No es bueno que la hermana de la princesa viva en la miseria".

Ahí estaba. El anzuelo.

"Qué idea tan maravillosa, mi señor", susurré, levantando la vista hacia él con ojos llenos de falsa admiración. "Eres tan considerado".

Me sonrió, satisfecho consigo mismo. Se inclinó y me besó la frente. El contacto de sus labios en mi piel me hizo querer vomitar, pero mantuve mi expresión dócil.

"Descansa, mi amor. Te lo mereces. Mañana prepararemos todo para tu visita a casa", dijo, antes de salir de la habitación, sin duda para empezar a calcular cómo podría usar la presencia de Valentina para su propio beneficio.

En cuanto la puerta se cerró, mi sonrisa se desvaneció. Me recosté contra las almohadas, una mano protectora sobre mi vientre todavía plano.

"No te preocupes, mi pequeño", susurré al aire. "Esta vez, mamá se asegurará de que nazcas sano y salvo. Y todos los que nos hicieron daño... pagarán. Te lo juro".

Mi plan de venganza había comenzado. Y la primera pieza del tablero, mi querida hermana Valentina, estaba a punto de ser colocada justo donde yo quería.

También te puede gustar

Portada de la novela Cambio de vida (Por amor)
7.9
Jhon Matos Hye domina un submundo de violencia y secretos, pero su imperio se tambalea ante un ultimátum desesperado. Patricia, su esposa, le impone una elección radical: abandonar la mafia o perder a su familia para siempre. Perseguido por enemigos letales y pecados de su pasado, Jhon se adentra en una peligrosa búsqueda de redención. En un entorno de traiciones constantes, deberá decidir si es capaz de liberarse o si su destino criminal acabará con su amor.
Portada de la novela El Acosador
8.4
Romance oscuro/advertencia de contenido sensible: abuso sexual y psicológico, tortura, aborto, violencia y sexo explícito. Si eres sensible a los temas, no leas. "Ella entendería de una vez por todas que no podía huir de la mafa. No iba a huir de mí".
Portada de la novela El perverso juego del Rey
9.3
Una noche bastó para que mi mundo se hiciera pedazos. Fui arrastrada violentamente hacia una realidad sombría donde mi voluntad fue puesta a prueba. Ahora, me encuentro atrapada en una competición retorcida que busca aniquilar quién solía ser. En este escenario de traición y amenazas constantes, las normas son implacables: solo hay espacio para un triunfador absoluto, y sé perfectamente que mi destino no es alcanzar la victoria en su juego.
Portada de la novela Elegida por el maldito Rey Alfa
8.2
El Rey Alfa Maximus es un ser despiadado cuyo contacto resulta letal. Tras ser entregada como un sacrificio por mi propia manada, esta omega despreciada debe enfrentar el oscuro deseo de un monstruo. Aunque todos aguardaban mi muerte, su toque ha despertado en mí un anhelo inesperado. No soy la víctima frágil que imaginan; en mi interior reside la fuerza necesaria para quebrar su antigua maldición o reducir todo su imperio de terror a cenizas.
Portada de la novela La amante del jefe de mi esposo
9.3
Sofía y Daniel atraviesan una asfixiante crisis económica que empeora cuando les roban un préstamo de Ramírez, el influyente jefe de Daniel. Ante una deuda impagable, Ramírez utiliza su poder para acosar a Sofía, quien acepta un trato desesperado para proteger su hogar. Inmersa en una red de chantajes y oscuros secretos, ella intenta ocultar la verdad mientras su acosador amenaza con arruinar su matrimonio y destruir su vida por completo.
Portada de la novela La prostituta y el Ceo
8.3
Derek Ardern estaba luchando por mucho tiempo por un ascenso en el mayor emporio económico del mundo, se había esforzado, pero tenía una limitante, era soltero, por más que se esforzaba por buscar a una mujer para llevar al altar, ninguna era lo suficientemente buena para él, era bastante exigente en materia de pareja. Aunque él a todos les había informado que era casado, el gran día llegó, su jefe le dijo que quería conocer a su pareja. ¿De dónde diablos sacaría una esposa? Necesitaba encontrar una con urgencia, se le ocurrió contratar una por una hora, así su jefe quedaría convencido de su estado civil, el ascenso sería de él. Las circunstancias lo llevan a contratar a una mujer que estaba huyendo de una mafia que se dedicaban a la trata de blancas. Es así como empezará una aventura con ésta chica, quien era muy bella y de cuerpo llamativo para el sexo masculino. Ella lo llevará a vivir una historia de amor apasionante, pero pronto empiezan a llegar personas que harán que Megan huya de nuevo, ¿quién la encontrará primero, Derek o sus enemigos? Ella ama a Derek, pero ¿Triunfará ese amor? ¿Vencerá el miedo de ser localizada nuevamente por la red de trata de blancas?