Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Venganza Cruel a mi Mujer

Venganza Cruel a mi Mujer

La muerte de su padre oculta un oscuro secreto que apunta al coleccionista Alejandro Vargas. Al encarar la verdad, el protagonista descubre que su esposa Laura es una mujer despiadada que desprecia su dolor. La tragedia escala cuando Laura ordena el asesinato de Sofía, la hermana de este, tras una gala de arte. Consumido por la traición y la pérdida de su familia, él renuncia a las leyes para ejecutar una cacería violenta y letal contra los culpables.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

La galería de Vargas era un templo de cristal y acero, un monumento a la riqueza y al poder.

La gente se movía entre las obras de arte con copas de champán en la mano, sus risas y conversaciones flotando en el aire como una niebla perfumada.

Me sentía fuera de lugar, un fantasma en una fiesta a la que no pertenecía.

Laura se aferraba a mi brazo, sonriendo a todo el mundo, presentándome como "mi talentoso esposo, el curador", pero sus uñas se clavaban en mi piel, una advertencia silenciosa.

Y entonces la vi.

En un pedestal de mármol negro, bajo un foco de luz, estaba ella.

"El Guardián Silencioso".

Era más pequeña de lo que imaginaba, pero su presencia llenaba la sala, sus ojos de arcilla parecían seguirme, acusarme, pedirme que actuara.

Era la prueba.

La pieza que mi padre buscaba, la misma que había sido robada del museo nacional una semana antes de su muerte.

Solté el brazo de Laura y me abrí paso entre la multitud, ignorando sus siseos de protesta.

Vargas estaba junto al pedestal, presumiendo ante un círculo de admiradores.

"Es una adquisición reciente", decía con su voz grave y engreída, "Una verdadera joya prehispánica, única en su clase".

"Esa escultura es robada", dije, mi voz lo suficientemente alta como para que varios se giraran a mirarme.

El silencio cayó sobre el grupo.

Vargas se volvió lentamente, una sonrisa condescendiente en su rostro.

"Disculpe, ¿nos conocemos?".

"Soy Ricardo de la Cruz", dije, plantándome frente a él, "El hijo de Ernesto de la Cruz, el detective que usted mandó asesinar".

La sonrisa de Vargas no flaqueó.

"Ah, el hijo del detective", dijo, como si hablara del hijo de su jardinero, "Escuché sobre la tragedia, mis condolencias, pero me temo que el dolor lo está haciendo decir tonterías".

"Esa pieza es la prueba", insistí, señalando la escultura, "Fue robada del Museo Nacional, y usted la tiene, mi padre lo descubrió y por eso lo mataron".

Vargas soltó una carcajada, una risa fría y cruel que resonó en la sala.

"Joven, esta escultura fue adquirida legalmente a través de una casa de subastas en Suiza, tengo los papeles para probarlo, ahora, si me disculpa, está arruinando mi velada".

Laura se apresuró a mi lado, su rostro pálido de furia y pánico.

"¡Ricardo, ya basta!", siseó, tirando de mi brazo, "¡Estás haciendo el ridículo! ¡Discúlpate con el señor Vargas ahora mismo!".

Se volvió hacia Vargas, su voz goteando falsa dulzura y victimismo.

"Alejandro, por favor, perdónalo, no ha estado bien desde lo de su padre, está... obsesionado".

La palabra me golpeó de nuevo, un insulto diseñado para despojarme de mi cordura, para convertirme en un loco delirante a los ojos de todos.

"No estoy loco", dije, mi voz temblando, "Y no me voy de aquí sin esa escultura".

Intenté acercarme al pedestal, pero dos hombres enormes, los guardaespaldas de Vargas, me interceptaron.

Me agarraron por los brazos con una fuerza brutal.

Luché, pero era inútil, me arrastraron por la galería, pasando junto a las caras curiosas y juzgadoras de los invitados.

Me sacaron por una puerta trasera y me arrojaron al pavimento mojado de un callejón oscuro.

El impacto me sacó el aire de los pulmones.

La lluvia fina comenzó a caer, mezclándose con el sudor y la suciedad en mi cara.

Laura apareció en la puerta, su silueta recortada contra la luz de la galería.

Su rostro ya no era de pánico, sino de un frío desprecio.

"Te lo advertí, Ricardo", dijo, su voz cortante como el cristal roto.

Caminó hacia mí, sus tacones resonando en el silencio del callejón.

"Tu padre era un idiota entrometido que consiguió lo que se merecía".

El aliento se me atascó en la garganta.

"¿Qué... qué dijiste?".

"Y si no dejas esto en paz", continuó, inclinándose sobre mí, su aliento olía a champán caro y a veneno, "Te juro que lo próximo que le pasará a tu querida hermanita Sofía hará que lo de tu padre parezca un accidente de tráfico".

El miedo, puro y helado, me paralizó.

Sofía.

Mi hermana pequeña, la artista sensible que no tenía nada que ver con este mundo sucio.

Detrás de Laura, la figura imponente de Vargas llenó el marco de la puerta.

Observó la escena con una indiferencia total, como si estuviera viendo a un perro ser pateado en la calle.

Luego, caminó hacia mí con una calma aterradora.

No dijo una palabra.

Simplemente levantó su zapato de cuero italiano y lo estrelló contra mis costillas.

Un dolor agudo y cegador explotó en mi costado, y grité.

Vargas no se inmutó.

Se ajustó el traje, se dio la vuelta y volvió a entrar a su fiesta, dejando que Laura me observara por un último segundo con una sonrisa torcida antes de seguirlo.

Me quedé allí, tirado en el callejón, con el cuerpo roto y el corazón hecho pedazos, mientras la lluvia lavaba la sangre de mis labios.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela De Familia A Enemigo
8.0
Tras morir por el veneno que le dieron su esposo Alejandro y su hermana Valentina, Sofía renace en el pasado. Al encontrarse joven y gestando a su hijo otra vez, el dolor se vuelve una sed de justicia implacable. Ya no es la mujer sumisa que sucumbió ante la traición palaciega; ahora empleará su embarazo como una herramienta política. Decidida a salvar su linaje, Sofía manipulará el destino para aniquilar a quienes destrozaron su vida anterior.
Portada de la novela De la Renegada a la Reina del Alfa Supremo
9.2
Rechazada por no poseer un lobo, vuelvo tres años más tarde como la Luna del Alfa Supremo. Oculto mi rango bajo ropas humildes en la Cumbre de Alphas, donde mi antiguo compañero, August, me desprecia y violenta a mi hijo. Tras defenderme de su nueva mujer, una daga de plata expone mi secreto: soy la Loba Blanca. La ira se desata cuando mi esposo llega al salón y, ante el ataque a su familia, ordena el cierre total; nadie escapará de su castigo.
Portada de la novela Engaño Mortal: La Esposa Usada
8.9
Sofía contrajo matrimonio con Javier Mendoza para honrar a sus padres, creyendo hallar consuelo tras el desprecio de Ricardo. Sin embargo, tras perder seis embarazos y sacrificar a su primogénito mediante un don místico, descubre una realidad aterradora: ambos hombres la utilizan como un envase. Sus hijos son sacrificios destinados a nutrir la vitalidad de Elena, una vidente. Ante tal traición, Sofía abandona su inocencia para buscar venganza.
Portada de la novela La esposa indeseada, su corazón vengativo
8.6
Obligada a unirse al despiadado Alejandro Villarreal para rescatar el patrimonio de su familia, la protagonista padece un tormento constante. Tras arriesgarse en una apuesta letal por la salud de su padre, descubre que la traición de su esposo causó su muerte. Al saber que la madre de Alejandro planeó su ruina, su agonía se transforma en sed de justicia. Decidida a cobrar venganza, se propone exponer los crímenes de los Villarreal ante la sociedad.
Portada de la novela La Mascota del Alfa con Collar: Rechazada y Renacida
8.1
Tras una década de lealtad, una joven huérfana es despreciada por Dante, el Alfa de la Nebulosa Oscura. Durante su ceremonia de unión, él elige a otra Luna y la condena a portar un collar de plata abrasador. Herida, ella quiebra el lazo sagrado y escapa bajo la lluvia, dejando a su antiguo compañero en el dolor. Nadie sospecha que ella es la descendiente real del Lobo Blanco; ahora, la heredera oculta regresará para ejercer su autoridad y cobrar venganza.
Portada de la novela LOS FETICHES DE MI PADRE
8.3
Danko un hombre alto fornido atractivo millonario tenía un gusto por los fetiches, eran a veces tan extraños, pero la encargada de conseguirlos era su hija Kiara y todo por una promesa hecha por ella en un momento doloroso para su padre, una promesa que la hacía rabiar de coraje, puesto que tuvo que conseguirle el fetiche que jamás imagino que su corazón pudiera ceder en dárselo y todo por abrir su bocota Kiara tenía que conseguirle a su padre fetiches tan escandalosos, que a veces le daba verguenza conseguírselos, pero hizo una promesa y la va a cumplir con tal de ver a su padre sonreír La pobre debe viajar hasta lo más recóndito con tal de traerle sus fetiches solicitados por Danko su padre, su moto es el instrumento de movilización, pero su escultural cuerpo atrae las miradas de los machos que babean por ella y más cuando ven lo que esta comprando en tiendas de juguetes sexuales Tuvo que aprender artes marciales para poder defenderse de loa ataques masculinos por poseerla creyendo que era otra clase de persona Cuando llegaba con lo solicitado su padre la recibía muy alegre y eso es lo que a ella le encantaba su sonrisa de lado a lado