Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Valeria y Dex

Valeria y Dex

Desde aquel primer beso robado, Valeria comprendió que Dex marcaría su vida. Pese a la conexión, ella se niega a ceder por miedo al dolor y a que él no encaje en sus grandes metas de éxito. Dex, profundamente enamorado, se propone ganar su corazón y demostrarle que su vínculo es más valioso que cualquier ambición profesional. En medio de esta lucha entre el deseo y el prestigio, ambos deberán decidir si su amor bastará para vencer las diferencias.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Capítulo 3

Valeria Peña Madrigal

Puerto Vallarta Jalisco, México

Salí de la academia dónde estudiábamos con mi amiga Larissa y nos fuimos directo al centro comercial, pues me había pedido que la acompañara a comprar un vestido, para un evento de etiqueta que haría su familia esta noche. Me había invitado, pero yo le salí con uno de mis múltiples pretextos para no ir, cuando la realidad, era que no podía ir porque me la pasaba todas las tardes, de esclava en el canal 49, trabajando como diseñadora de vestuario con un sueldo miserable, pues yo, todavía no terminaba de estudiar diseño de modas y no podían pagarme como tal.

–Eres el colmo, Val – se quejaba Larissa – Es que siempre que te invito a algo con mi familia, nunca quieres ir. Odio a esos padres tuyos, que no te dejan ir a ningún lado, estás joven y mereces divertirte.

Por más que ella me insistiera, yo no iba a poder asistir, no quería que me despidieran del trabajo, entonces no tendría como seguir estudiando y ellos me tenían en gran estima, no los podía defraudar, por querer ir a un evento al que no podía ir aunque quisiera, me moría de las ganas de estar rodeada de gente tan importante, pero así era la realidad de mi triste vida de pobre.

–Ya amiga, no me atormentes más por favor – Le pedía – Mis padres son así y quieren darme permisos hasta que me gradué de diseñadora, es su condición. Luego podré hacer lo que quiera y mejor, vamos a buscar tu vestido que tengo que volver a mi casa, para comer con ellos.

Le seguiría saliendo con la misma escusa, Larissa, no se cansaba de invitarme y de tenerme en muy buena estima, pero la verdad era que me hubiera gustado estar en sus zapatos, porque ella no tenía que hacer casi nada y lo tenía todo, en ambo yo me tenía que romper el lomo todos los días y todas las noches, porque no iba a dejar a un lado mi carrera de diseñadora de modas.

–Está bien, en esa tienda hay vestidos muy lindos.

Larissa y yo, entramos a una tienda boutique y me daba coraje cuando eso pasaba. Me odiaba a mi misma, por tener envidia de Larissa, cuando era la mejor amiga, que me pudo tocar en la vida, siempre me compartía de sus cosas, desde las telas que ocupábamos para los vestidos en la academia de diseño, hasta regalarme de sus propias cosas caras, las cuales yo no podía adquirir por mí misma si lo deseara, era mi realidad, si me gastaba el dinero en una cosa, tenía que estar, sufriendo por otra cosa.

A ella todo le daban, todo le compraban, su padre era un importante empresario de Puerto Vallarta y yo, vivía en una gran mentira y en un departamento que me ofrecían como limosna, como empleada del Canal 49 y de mis padres, no tenía idea de lo que era de ellos desde que me fui de casa, hace dos años, al cumplir la mayoría de edad, la vida en esa casa no era para mí, tenía demasiados sueños para atarme a una familia que no se le veía el progreso, ni las ganas de progresar.

–Val – me gritó Larissa – Te estoy hablando y no me escuchas. Estos dos vestidos lucen hermosos, pediré que los bajen para probárnoslos.

Larissa, me había pillado en las nubes, eso siempre me sucedía cuando empezaba a analizar mi miserable vida, no entendía porque no había nacido en el seno de una familia rica, donde tuviera todos los privilegios, donde no me tuviera que preocupar por cada peso que me ganaba, era una lucha constante, mantener mi estilo de vida sin parecer una mugrosa pordiosera, me molestaba estar contando cada centavo, hacer cuentas administraba lo que me gastaba con lupa.

–Larissa, yo no me probaré nada. A mis padres, no les va a gustar que llegue a casa con un vestido nuevo, de los muchos que ya tengo, pero gracias.

Ya tenía demasiada ropa que no sabía yo si algún día iba a usar, era un desperdicio de dinero, tenía tantos vestidos, que solo los podría usar si me ponía uno a diario estando sola en mi casa, por lo que preferiría, que no gastara su dinero en una causa que no era tan buena, me molestaba que no se preocupara por tirar el dinero a la basura, porque yo lo necesitaba más que ella, con ese dinero podía comprar despensa para muchos meses y evitarme la preocupación.

–No te han dicho nada, de las otras cosas que te he regalado. Por favor Val, vamos a probárnoslos y así al menos puedes considerar ir a la fiesta de mis padres, si logras convencer a los tuyos, de que te dejen ir, aunque sea por esta vez, solo será un ratito.

Ok, se lo aceptaría, después vería la manera de poner a la venta esa ropa que no me iba a poner nunca en mi vida; como había gente que se veía que no les importaba comprar cosas que solo iban a utilizar, una sola vez en la vida y que se podían dar el lujo de regalarlas o de donarlas a la beneficencia pública, mientras otros tenían que estar reciclando la suya, para no parecer fotografía, eso era lo que en verdad me molestaba, que tenían el dinero y lo malgastaran de esa forma tan absurda.

–Está bien, vamos a probárnoslos.

La señorita encargada de la tienda estaba muy al pendiente de nosotras, puesto que íbamos a necesitar que nos bajara los vestidos, así que Larissa, le pidió de la manera más amable que nos diera los vestidos.

–Señorita, necesitamos estos vestidos en color uva para mí y en rojo para mi amiga, por favor, y por favor, a mí me trae la talla más pequeña y para mi amiga, creo que una talla 5 le queda bien.

Larissa, sabía a la perfección mi talla de ropa, por eso era que a cada rato se presentaba con algo para regalarme, pero casi siempre estaba obligada a recibírselo, muchas de esa ropa ya me la había puesto, pero lo que eran los vestidos para cocteles y fiestas era muy probable que murieran en el armario o en una venta de garage.

–Claro que sí, señorita, en este mismo momento se los traigo.

La empleada de la lujosa tienda, llegó a atendernos, nos fue a buscar los hermosísimos y caros vestidos, para que Larissa y yo, entráramos con ellos al probador y eso hicimos de inmediato. Nos quitamos la ropa que llevábamos puesta y nos pusimos esos hermosos modelos. Al verme al espejo, me sentí como una diva de la televisión por la que cualquier hombre se moriría.

–Está lindo el vestido – Dije deleitándome en el espejo.

Yo me veía preciosa con ese vestido rojo, pues era dueña de un cuerpo precioso y de un porte de reina. En cambio, Larissa, sólo tenía el dinero para darse el lujo de costearlo, tenía piel de camarón y con su cabello corto, nada le lucía, eso sin contar que era muy delgada y no tenía muchos atributos que digamos, no cabía duda que habíamos nacido en la familia equivocada.

–Creo que solo nos llevaremos el tuyo, Val – Larissa empezó a llorar – Me veo espantosa con esto, no tengo que meterle al vestido. Me queda aguado de todos lados, no me gusta cómo se me ve, soy un desastre.

Estaba bastante fatal, el vestido se le escurría por su delgado cuerpo, eso no tenía arreglo, ni que le hicieran esos ajustes, hubiera sido mejor un vestido desde cero, pero ahora no se podía hacer nada, solo que encontráramos algo en un departamento juvenil o ver qué era lo que se iba a poner, porque ya no íbamos a tener tiempo de ir a buscar otra cosa.

–No digas eso, busquemos más opciones. Es que debiste decirme de la fiesta, estamos estudiando diseño de modas, Larissa, por favor, yo te hubiera hecho un vestido a tu medida, pero ya no tenemos tiempo, no podemos hacer magia en tan poco tiempo.

Le pude haber hecho algo que se ajustara a su cuerpo y algo que le ayudara a resaltar su tipo de figura, pues no se podían hacer muchas cosas para favorecerla, pero al menos hubiera hecho algo que la hiciera lucir sofisticada, ella con tanto dinero, y no se podía ir a hacer algo para que se viera más proporcionada, unas cirugías estéticas, por lo menos, no aprovechaba el dinero que tenía, debería darse esos lujos, pero ella le temía a ese tipo de arreglos.

–Cierto, Val, sabía de la fiesta hace dos meses, pero lo he olvidado por completo.

Larissa, era una descuidada, eso hubiera tenido arreglo desde hacía tanto tiempo, no sé por qué la gente deja las cosas siempre para la última hora, por eso siempre trataba de adelantarme a todo, siempre necesitaba mi tiempo de relajación, no dejar que las cosas me dominaran, como ahora que estaba preocupada por lo de Larissa.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela El desastre de Merary
9.2
Merary posee una conexión mística con la naturaleza que siempre la ha distinguido. Su realidad se transforma cuando un violento huracán azota su hogar, forzándola a manifestar sus poderes latentes y su verdadera identidad. Este despertar la conduce hacia una sociedad oculta de hechiceros y brujas, donde deberá aceptar su papel protagónico. Al descubrir que otros comparten dones similares, la joven iniciará un viaje para entender su lugar en este nuevo mundo.
Portada de la novela El Fénix Renace: Amor y Traición
9.2
Sofía Ramírez, la icónica piloto de carreras de la Ciudad de México, recibe una segunda oportunidad tras ser traicionada por Ricardo Solís. En su pasado, él y su cómplice Lucía le arrebataron todo, condenándola a morir tras las rejas. Al despertar en el día clave de su elección, Ricardo intenta manipularla nuevamente para favorecer a su amante. Lo que él ignora es que Sofía también ha regresado y usará sus recuerdos para destruir su ambición.
Portada de la novela El Secreto del Magnate.
9.3
La vida perfecta de Ava se desmorona tras el fallecimiento de su padre y la amarga traición de su marido. Aquel que juró amarla desvela su verdadera cara: un hombre ambicioso y despiadado que la deja en la ruina. En su momento más bajo, surge una alianza con un extraño que comparte su sed de redención. Unidos por el destino, ambos enfrentarán al villano para recuperar su libertad, transformando su dolor en una lucha implacable por la justicia.
Portada de la novela El Uno para el Otro
9.4
Tras el rechazo de su gran amor, quien se comprometió con su rival, Essie busca consuelo en la bebida. La mañana siguiente despierta casada legalmente con un atractivo desconocido. Para evitar la humillación pública y proteger su orgullo herido, decide no anular el matrimonio. Lo que nació como un error de una noche de copas obliga a ambos a convivir, abriendo la posibilidad de que este vínculo accidental se convierta en un amor verdadero y profundo.
Portada de la novela La Hija Que No Calló
8.8
Tras años de represión religiosa en Andalucía, una joven ve cómo su madre, Carmen, destruye su sueño universitario al quemar sus pertenencias. Ya en Sevilla, el acoso materno se intensifica con humillaciones y sabotajes constantes. Sin embargo, un oscuro secreto familiar sale a la luz: Carmen traicionó a su hermana robándole a su prometido hace dos décadas. Armada con esta verdad, la hija planea una venganza pública en televisión para exponer la falsa piedad de su madre.
Portada de la novela La mejor venganza
9.0
Liam Hoffman soportó tres años de desprecios y servidumbre extrema por amor a su familia política. Sin embargo, la lealtad se quiebra cuando descubre la infidelidad de Yolanda, su esposa. Tras el engaño, Liam abandona su fachada de pobreza para reclamar su lugar como heredero de un imperio billonario. Mientras los Lambert enfrentan la ruina y suplican clemencia, él debe elegir entre perdonar a quien lo traicionó o desatar una venganza implacable.