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Portada de la novela Una tarde te encontré

Una tarde te encontré

Cleare, una joven fotógrafa, llega a una ciudad marcada por singulares hábitos nocturnos sin sospechar los secretos que alberga su instituto. Allí conoce a Khale, el heredero de un antiguo linaje de vampiros que quedó prendado de ella al verla en la playa. Aunque él busca protegerla alejándose, un compromiso matrimonial pactado desde su nacimiento los vincula. En este entorno de misterio y fantasía, ambos deberán aceptar un destino inevitable.
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Capítulo 1

—¡Esto no puede ser cierto! ¡Tú no puedes estar embarazada! —grité en contra de la mujer que se encontraba frente a mí—. ¿Cómo pudo pasar esto?

—Créeme, no quieres que te lo diga con detalles. —mencionó ella en medio de una sonrisa—. Khale, es el bebé que ambas familias estaban esperando, ¡Es una bendición! —exclamó sonriendo cómo si fuese una noticia grandiosa, pero en realidad solo acababa con mis posibilidades de alguna vez tenerla conmigo de nuevo.

—¡Ni siquiera soy capaz de recordar el momento en que se engendró! ¡Estaba borracho por amor a Dios! —mencioné mirándola—. No quería esto, ¡Sabías perfectamente que no lo quería! En cambio, tú sí, y me usaste para lograr tus cometidos. —agregué apuntándola y luego tomándola de los brazos para acercarla a mí, no era capaz de pensar claro y me estaba enfureciendo sin ser capaz de controlar toda mi fuerza.

—No creo en Dios, deberías saberlo. Ahora, sí, te usé y no me avergüenza aceptarlo, pero vamos… no me negarás que hacemos mejor pareja nosotros que Cleare y Adén. —mencionó provocándome aún más.

—¿Qué quieres? ¡¿Dime que quieres de mí?! —grité provocando que todos en la casa llegasen de inmediato a la habitación. Caí arrodillado frente a ella, no estaba en mi mejor momento, nunca lo he estado, pero un ápice de felicidad se veía sobre mí y esa era Cleare, su sonrisa, sus caricias, dios…

¿Cómo se lo contaría ahora? ¿Cómo le diría que no podría cumplir la promesa que le había hecho? Ella estaba dispuesta a dejarlo todo con tal de estar conmigo, con tal de cumplir el destino que se había marcado para ambos.

—Quiero que cumplas tu deber cómo padre, cariño. Este matrimonio no terminará tan fácil cómo lo pensaste, no seré el hazme reír de dos poderosas dinastías de vampiros y mucho menos estando tan al borde de la guerra con los lobos. —comentó Vanesa.

—¿Padre? —preguntó mi madre acercándose a mí. —¿Cómo es posible? Creí que… —dijo ella quedándose en silencio cuando vio mis ojos.

La escena cambió mostrándome a Cleare, mi hermosa chica de la clase de literatura, ¿Por qué nunca fui capaz de decirte cuánto te amé? ¿Por qué fui tan cobarde de no arriesgarme a tenerte? Tantas preguntas que encontraban su respuesta fácilmente, debilidad, miedo, ansiedad.

—Mírame, por favor, necesito que tus ojos estén clavados en los míos, sino no podré hacerlo. —mencioné mirándola y tomando su mentón para que su mirada se cruzase con la mía y cuando lo logré pude seguir hablando—. Es importante que escuches todo lo que tengo que decirte, de principio a fin, por favor, Cleare, promételo.

—¿Qué—qué intentas hacer? —tartamudeó mirando mis ojos, sentí su cuerpo temblar debajo del mío cómo si presintiese lo que estaba por ocurrir.

—Lo mejor que pudo pasarme fue conocerte, Cleare, pero no me di cuenta hasta que ya era tarde, no puedo hacer nada para volver a ti después de todo lo que ha pasado. Sé que no comprenderás del todo, pero sabía que tú y yo debíamos estar juntos e intente separarme de ti, alejarte a toda costa de lo que soy… de lo que significo para la sociedad. —agregué sintiendo mis ojos llorosos.

—Me estás asustando, Khale. —susurró mirándome y tratando de soltarse de mi agarre, parecí comprender el sentido en que ella había tomado mis palabras, pero las palabras no podían salir de mi boca, me quedé mirándola cómo un idiota, sintiendo cómo si todo el peso del mundo cayese sobre mis hombros y lo entendí, estaba a segundos de derrumbarme por completo ante ella si no era capaz de decir algo.

—No… no es mi intención, Cleare. —mencioné tratando de volver a acercarme a ella, pero simplemente me soltó─. Solo quiero que sepas que no me arrepiento de haberte dado ese primer beso en el cine. Ser primero que Adén… probar tus labios y saber que fui el dueño de ellos… se sintió la gloria, Cleare. Y no tienes idea de las ganas que tengo de hacerlo nuevamente, pero no puedo ni quiero arriesgarte, soy muy cobarde para hacerlo. ─mencioné nuevamente.

—No tengo idea de lo que hablas, Khale. —mencionó siendo sincera. La entendía, ¿Cómo no hacerlo? Solo seguía dando una y otra vuelta a lo que en verdad venía a decirle.

—Estábamos destinados a estar juntos, querida Cleare. Mira, este frío corazón si aún late es únicamente debido a ti, a tu presencia. —mencioné provocando que su piel se erizase y sonreí por ello, por lo que causaba en ella, puse mi mano en su mejilla y la acaricié—. Vine aquí porque necesito que te enteres de algo por mi propia boca.

—Espera. —interrumpió—. ¿Me estás diciendo que me quieres? —preguntó alegrándose con mis palabras y sentí que todo estaba un poco mejor, la alegría de Cleare siempre ha sido contagiosa, pero en este momento no sabía si también podía alegrarme por lo que venía—. ¿Qué debíamos estar juntos? Khale, no tienes idea de cuánto esperé que dijeras estas palabras.

—Lo sé, Cleare, pero sigue escuchando, por favor. —mencioné, pero no pude resistirme, ella estaba tan llena de emociones cómo yo, claro que no eran compatibles, yo estaba allí para terminar con lo nuestro, ella parecía alegre al decirle que la quería, terminó besándome y yo le seguí el beso. Subí a su habitación sin soltarla en ningún momento y supe que rápidamente me arrepentiría de esto, sin embargo, quería permanecer con ella un poco más.

—Um… ¿Qué querías decir? —preguntó, traté de decírselo, pero no pude. La voz en mi cabeza no dejaba de decirme que quería seguir sintiéndose así de viva cómo lo hacía estando cerca de Cleare.

Sus manos me sujetaron fuertemente de la cintura, pude incluso sentir algún tipo de presión que pudo lastimarme, pero inmediatamente me soltó y suspiró…

—Khale… —susurró sonriendo. En ese momento me sentía en la gloria de poder sentir su cuerpo estremeciéndose bajo mis manos.

—Cleare. —dije sonriendo, trate de besarla nuevamente, quería seguir sintiéndome vivo, seguir sintiéndola a ella, su corazón estaba acelerado y el mío, que siempre permanecía en calma, derrochaba fuego por ella─. Déjame recordarte así, por favor. —suspiré, esta vez admirándola y, es que, por algunos segundos la imaginé completamente mía. Un pensamiento morboso y lleno de lujuria, pero es lo que ella provocaba en mí, que los más oscuros y secretos deseos de mi mente afloraran y formasen para de ella.

—¿A qué te refieres con eso? —preguntó, pero no respondí, simplemente seguí observando con cautela, sonreí y traté de abrazarla.

Teniéndola entre mis brazos volví a besar sus labios, mis manos se colaron dentro de su blusa cómo si fueran dos ladronas. Esto lentamente se convertía en un frenesí de pasión, en un desborde de locura y me gustaba. Sentir lo erizada de su piel, el temblor que mis caricias provocaban en su cuerpo, mi cuerpo había dejado de ser frío y tosco, la tibies de su cuerpo me contagió y solo me dediqué a una cosa, que mis manos guardasen el recuerdo de cada textura de su piel.

—Tus pecas me vuelven loco. —mencioné sonriendo.

—¿Y eso es bueno? —preguntó con cierto temor de sus palabras, supuse que temía de mi respuesta.

—En efecto, Cleare, es bueno. —agregué con aquel tono egocéntrico que solía tener, sabía lo mucho que a Cleare le molestaba y quise volver un poco menos tenso este momento.

Estábamos tan juntos, con nuestras respiraciones tan aceleradas, que podía sentir su pecho levantándose contra el mío, su corazón latía con fuerza y sonreí, sonreí porque sería una de las últimas muestras de felicidad que sentiría, Vanesa me esperaba en casa y mi compromiso con ella sería efectivo dentro de unos días.

—Khale… —susurró─. No me dejes.

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