Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela UNA OPORTUNIDAD PARA AMAR

UNA OPORTUNIDAD PARA AMAR

Gabriela Solís ha dedicado su vida a proteger a su hija Belén, convencida de que el amor no existe. Mientras lidia con sus traumas, el destino la vincula a Ernesto Paz, un hombre de origen humilde que esconde un gran secreto. Su estabilidad se quiebra con la reaparición de Esteven, el padre de la niña, y la amenaza de los hermanos Michigan. Rodeada por cuatro hombres distintos, Gabriela deberá luchar por su libertad y descubrir si su corazón puede sanar.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

En ocasiones resulta, que el silencio es más doloroso, que ser atravesado por un puñal, pues cuando busca una respuesta por parte de la persona que estás empezando a amar, y al no recibirlas te sientes herido y golpeado. A la mañana siguiente Estefania trataba de consolar a su amiga, quien era un manojo de emociones

—Ya amiga, no llores todo se arreglará entre ustedes

—Estefa, soy una imbécil, una idiota, ¿Cómo pude hacerle eso?

—En primer lugar, no te insultes de esa manera, y como segundo, tú no les has hecho nada

—No le respondí nada, solo imagina, como se debe estar sintiendo

—Sobre eso ¿Dime, que sentiste?

—No sé, anoche todo se me revolvió ¿Por qué, tuvo que aparecer justo ahora? ¿Qué haré, si quiere quitarme a mi hija?

—¡Ja!, que ni se le ocurra, ustedes no están desamparadas, solo te gano el impulso de la sinceridad, pero ya ves, no siempre la sinceridad es útil, dale unos días, Ernesto te ama, sé que volverá a hablarte, solo cálmate

—No lo hará, le lastimé su ego, de hombre, pasó de sentir que ya me había conquistado, a no tener nada

—Amiga mia, los hombres son unos pendejos, él volverá, como el perro arrepentido. Tengo que ir a trabajar, ¿segura que te quieres quedar sola?

—No Lo estoy, Belén es mi dulce compañía, además, no puedes perder tu trabajo por mi culpa, ve a trabajar, yo estaré bien

—Está bien, iré, pero si sucede algo, me llamas, vendré de inmediato

—Así lo haré, vete tranquila

Estefania, no tuvo más remedio que irse a trabajar, dejando a Gabriela, un poco acongojada por lo sucedido la noche anterior. Luego de dar mil vueltas, ella, tomo su teléfono, y marco insistentemente, sin recibir respuesta alguna.

—No contesta ¿Estará bien? Soy una idiota, sí, eso soy —Se recriminó, así misma—, su mañana, trascurrió con normalidad, ella se dedicó a hacer la limpieza del apartamento, y entre eso y las travesuras de su hija, su momento se apartó por unos momentos de la realidad—. Bien, todo está limpio, hoy no saldré a buscar trabajo, así que tú y yo, mi cielo, podemos ir a dar un paseo.

—¡Sí! —A pesar, de que aún no cumplía los tres años, la pequeña Belén, era una niña muy inteligente, y avanzada, gracias a la estimulación, que recibió por parte de su abuela.

—Te amo tanto mi amor, eres lo más preciado que puedo llegar. Juntas, saldremos, hacia adelante —Gabriela preparó todo lo de su pequeña; luego ambas tomaron una ducha, y por último se prepararon para salir del apartamento —, Listo mi princesa, hora de irnos, hoy pasaremos un gran día, te divertirás, vamos.

Repentinamente, Gabriela fue sorprendida al escuchar el timbre de la puerta.

—¿Será Ernesto?, mi niña espérame aquí, mami no tardará —Ella dejó a su pequeña, en la cuna, y salió a ver quién era, pues de forma ilusa, supuso un pequeño milagro.

En el momento que Gabriela abrió la puerta del apartamento, ella se llevó una desagradable sorpresa

—¡Tú! ¿Qué haces aquí?, ¿Cómo me encontraste?

—Anoche, te seguí así de fácil, sabes bien que nunca dejo escapar a lo mío, y tú me perteneces —Un ególatra, como lo era Esteven, jamás dejaría pasar la oportunidad, para mortificar a la persona, que tanto deseaba—. El verte ayer, me hizo recordar viejos, tiempo, por eso estoy aquí.

—No me hagas reír, vete ya

—No puedo hacerlo, vine a ver a mi hija, no es obvio

—¡Maldito!, Belén nunca te ha importado, me abandonaste cuando tenía cinco meses de embarazo, no seas cínico

—No lo soy, sabes perfectamente que tengo derechos sobre ella, lleva mi sangre —Para los hombres dominantes como Esteven, su principal consigna es “Lo que un día tuve, lo volveré a obtener cuantas veces desee”, por eso se mostraba, como si nada, al frente de ella—. Déjame pasar, mi hija merece conocerme, vuelvo y te lo repito, lleva mi sangre y ante eso, nada puedes hacer.

—Pues solo eso lleva, lárgate

—No te hagas la dura, sé que aún me amas

—No te creas el aire, porque no lo eres, y sí, es cierto tiempo atrás me aferre a ti, pero así como te quise, te olvidaré, por última vez te digo, lárgate, llamaré la policía por acoso

—Bravo ¿Dónde aprendiste a defenderte? Debo confesar, que siento cierta excitación al verte así ¿Qué te parece si recordamos, viejos tiempos?

—Bueno, pero tú eres un hijo de puta —Gabriela, abofeteo a Esteven—. Jamás volverás a tocarme, ahora lárgate o llamaré a la policía.

—Tú…. —Totalmente enfurecido, la golpeo, haciendo que ella cayera al piso, oportunidad perfecta, para abalanzarle.

—Déjame, no te atrevas…—Gabriela forcejeó con todas sus fuerzas, hasta que pudo propinarle un golpe en los testículos a Esteven, quien comenzó a retorcerse del dolor, así que aprovechando, esos preciados segundos, ella fue a la cocina por un cuchillo, y regreso a la sala—. ¡Oh te largas, o saldrás de aquí muerto!

—No creo, que seas capaz

—Solo pruébame, ya no soy la misma estúpida que conociste en el pasado.

Esteven se marchó, pero no se haría a un lado tan fácilmente, si bien era cierto, que al abandonar a Gabriela, su promiscuidad, nunca terminó, dentro él, el recuerdo de aquella mujer, nunca desapareció, pues de cierta manera la sumisión de Gabriela causo un impacto en él, por eso, al haberla visto, sus bajos instintos despertaron, y se repetía: «él jamás te apartará de mí, eso te lo juro, la única forma de que tú y yo nos separemos, es que yo muera».

Mientras Gabriela calmaba a Belén, en las afueras de los apartamentos, Ernesto y Esteven, se volvían a encontrar

—¿Qué rayos, haces aquí? —Ernesto, sentía que su sangre hervía.

—No es obvio, estaba haciendo una visita muy larga —¿Qué más podía pedirle a la vida?, el ver a quien, pretendía ocupar su lugar, Esteven no dudo, en mentir, como tanto acostumbraba.

—¿De qué hablas?

—Si subes, y ves a Gabriela, lo entenderás, por cierto, te la deje preparada, eso facilitará el trabajo para ti.

Esteven se marchó, dejando a Ernesto, a punto de estallar, por lo cual él también se marchó, pues para él, todo estaba claro, lo mejor era que él, siguiera su camino.

Por otro lado, después del susto, Gabriela, sintió que debía llamar, a quien era su refugio

—Sigue sin contestarme, ¿estará bien?, Estefa tiene razón, debo dejarlo descansar, y por lo visto el paseo se canceló, Belén se durmió, ella también merece descansar.

Debido al impacto que provoco la visita de Esteven, Gabriela decidió que lo mejor, era que Belén estuviera tranquila en el apartamento, así que ella también se recostó por un momento. Madre e hija tomaron una pequeña siesta, y minuto más tarde, ella fue despertada, por una llamada.

—¿Segura, que está bien? —Estefania, no deseaba, dejar desprotegida, a las dos personas que más preciaba. Sin embargo, su relación, también era importante, para ella.

—Si disfruta tu fin de semana junto a Marcos, Belén y yo estaremos bien

—Iré, pero eso sí, cualquier cosa avísame

—Estaremos bien, vete tranquila.

Viendo que su amiga no estaría en el apartamento, Gabriela tomo la decisión de ir por Ernesto a su hotel. Ya no había vuelta atrás, debía, hacerle frente a todo. Así que ella acudió a su vecina Gladis, quien su amiga conocía a la perfección, y se la había recomendado, por si algún día ella no podría cuidar a Belén.

—En una hora estaré aquí, se lo prometo

—Mi niña, vete sin preocupaciones, yo cuidare a Belén como siempre, además, ella me hace compañía

Sabiendo que Belén estaría bien cuidada, Gabriela salió; al llegar al hotel la recepcionista, le indico en que habilitación se hospeda Ernesto, Gabriela iba muy emocionada, sin saber que recibiría un golpe fulminante.

—Ernesto, yo vine, porque… — Al llegar a la habitación, ella vio la puerta entre abierta, así que ella decidió entrar, pero al hacerlo sintió, que su mundo se derrumbaba, pus Ernesto, estaba con otra mujer—. Lo siento, no debí venir, lamento haberlos interrumpido.

—¡Gabriela!, ¿Por qué estás aquí? —Él, no salía de su asombro

—Haz de cuenta, que no me has visto, continua en lo tuyo —Rápidamente, ella, se retiró de aquella habitación, y aunque sentía un gran dolor, ella no derramo ninguna lágrima, ¿para qué hacerlo?, se decía a sí misma Gabriela, quien fue alcanzada en el lobi del hotel, por Ernesto.

—¿Por qué viniste? ¿Y ese golpe?, por más que trates de cubrirlo con maquillaje, puedo notarlo ¿No me digas que…?

—Sí, Esteven me golpeo

—Ya veo, tuvieron un encuentro desenfrenado

—¡Imbécil! —Ernesto, recibió una fuerte bofetada—. ¡Pero qué estúpida soy! Vine porque tontamente quería arreglar todo, pero veo que eso ya no es importante, vuelve a tu habitación, no dejes esperando a tu compañera

—¿Por qué me golpeas? No te hagas la digna, a mediodía, te fui a buscar, pero vi a Esteven salir del conjunto, y él me dijo que ustedes habían estado juntos

—Y tú le creíste, Bueno, esto sí, que es…

—Bueno, anoche, te pregunté algo, y no obtuve respuesta, así que yo…

—Asumiste que yo, soy tan falta de carácter, que nuevamente me volvería a acostar con él, déjame aclararte algo, Esteven solo fue a joderme, solo a eso, y este golpe que tengo, fue porque el muy infeliz trato de abusar de mí

—¡Qué pendejo soy!, perdóname

—No sé qué me molesta más, si el hecho de que le hayas creído a Esteven, o el hecho de que dices amarme, pero a la primera, te acuestas con otra

—Gabriela, por favor…

—Quédate en paz. Después de todo, no somos nada, sigue en lo tuyo

Desesperado, Ernesto agarro fuertemente a Gabriela, él no podía dejarla ir, no de esa manera

—¡Suéltame! Me estás lastimando

—De aquí no te irás, hasta que hablemos

—Dije que me sueltes, eres… No cabe duda, mi vida es un fracaso, solo he conocido hombres miserables

Viendo la desilusión reflejada en el rostro de Gabriela, Ernesto dejo que ella se marchara.

Ella se retiró del hotel, camino dos cuadras, y solo tomo un taxi, cuando se sintió calmada, y al hacerlo, ella se toparía con alguien, que le traería muchos beneficios.

—¿Pero qué pequeño es el mundo? ¡Mira nada más! —Gabriela, se sentía como en una paradoja.

—¡Ey! ¿Cómo has estado? —Pregunto, Ángel Benítez. Quien había sido trabajador de Gabriela, el tiempo que ella estuvo dirigiendo el hotel.

—Yo perfectamente, aunque tú… ¿Qué te paso en la cara?

—Eso es una larga historia —Ella respiró hondo.

—Bien, me gustaría escucharla, ¿te parece si vamos a tomar un café?

—Te acepto el café, pero no puedo quedarme por mucho tiempo, mi hija me está esperando

—¿Cómo, ya eres mamá? —Ángel, quedo un poco sorprendió, pues, en el tiempo que fue compañero de Gabriela, ella jamás, menciono a su hija—. Bien, listo para escuchar la historia.

—Conste, después no te quejes, porque te aburro. Poco a poco Gabriela le fue relatando a Ángel sus tristes imprevistos.

—¡Ay mujer!, solo diré, eres como el ave fénix, te has caído, pero por nada te derrumbas

—Bueno, ya había tocado fondo, no puedo hacerlo más, mi hija no merece que viva convertida en una víctima

—Así se habla, y como yo no olvido, lo bien que te portaste conmigo mientras estuvimos juntos, por lo que me cuentas, deseas trabajar, pues te ayudaré. El presidente de la empresa, donde estoy trabajando, está buscando una nueva asistente, así que hablaré con él, dame tu número, te apartaré una cita

—¿De verdad, harías eso por mí?

—Por supuesto, solo confía en mí, te llamaré, apenas tenga noticias, la empresa no queda muy lejos de aquí. Fue un placer verte

—Lo mismo digo, y de verdad mil gracias, por lo que harás

—Despreocúpate, solo estoy devolviendo lo que hiciste por mí—Ángel, se despidió, y al llegar a su puesto de trabajo, no dudo en ir con su jefe, para hablarle, sobre su antigua ex jefa—. Señor, le tengo buenas noticias, he encontrado la asistente perfecta para usted.

—¡¿Ah, sí?!, ¿Cómo es eso? —Cuestionó, Harold Michigan.

—Bien, usted sabe que soy de Cartagena, ella fue mi antigua jefe, es muy diligente, y en estos momentos está pasando por una mala situación, solo dele una cita, ya usted decidirá, si es adecuada. Aunque yo le doy mi palabra, que no se arrepentirá de contratarla

—Bien, ya me convenciste. Dile que venga el lunes a las ocho en punto, hoy es viernes, y como sabes, no se trabajaba los sábados, a menos que ocurra algún imprevisto

—Señor, le aseguro, que no se arrepentirá —Ángel haría lo imposible por ayudar a Gabriela, pues mientras estuvieron juntos, ella se convirtió en su apoyo, protegiéndolo de burlas y ataques, que sufrió por su orientación sexual, lo que él nunca imaginó, fue que…

Continuará

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela La Heredera Plantada: Su Venganza de Mil Millones de Dólares
8.0
Andrés me dejó en el altar por su becaria, alegando que el amor valía más que mi dinero. Tras humillarme públicamente con calumnias sobre mi salud mental para dañar mi reputación, intentó arrebatarme mi empresa y una joya familiar. En la reunión donde planeaba mi caída, creyó haber ganado sin notar que yo manejaba los hilos. Mientras festejaba su supuesta victoria, la justicia se encargó de revelarle el verdadero poder de la mujer que traicionó.
Portada de la novela Dueño de mi cuerpo, padre de mis hijos
8.1
La vida de Roma William, reina de las carreras clandestinas, cambia radicalmente tras una noche de pasión con el intelectual Magnus Hidalgo. Diez años después, convertida en una exitosa empresaria y madre, el destino la fuerza a cruzarse nuevamente con él. En este reencuentro, ambos deberán lidiar con secretos enterrados y una química innegable. Juntos enfrentarán las secuelas de aquel vínculo pasado que el tiempo no pudo extinguir.
Portada de la novela Ecos de un amor traicionado
8.0
Sofía vive atrapada en un bucle temporal que inicia cuando su hija, Camila, revela un proyecto en la mina de San Lorenzo, lugar donde desapareció su padre. En cada ciclo, esta noticia provoca que el cártel las asesine, pero el verdadero horror surge al descubrir que Elena y Javier, su propia familia, son los traidores que filtran la información. Entre violencia y conspiraciones de la mafia, Sofía lucha por romper el destino y salvar a Camila.
Portada de la novela Él la salvó, yo perdí a nuestro hijo
9.1
Durante tres años, registré cada error de Damián Garza, el influyente líder criminal de Monterrey. Sin embargo, su traición final fue letal: en un trágico derrumbe, eligió rescatar a su amiga Adriana antes que a mí. En el hospital, la crueldad aumentó cuando él desvió la sangre de mi cirugía para curar una leve herida de su amante, causando la pérdida de nuestro hijo. Sin llorar, firmé el divorcio y escapé de su oscuro imperio bajo la lluvia.
Portada de la novela Enamórate en 7 días
8.6
Sofía Miller, una joven de dieciocho años, es víctima de una traición devastadora por parte de Alex, su mejor amigo. Ante la desesperación por costear el tratamiento médico de su madre, él decide entregarla a un temible mafioso italiano a cambio de una recompensa. Prisionera en una lujosa mansión, Sofía intenta escapar sin éxito debido a la estricta vigilancia. En medio del cautiverio, ella deberá luchar contra la peligrosa atracción que Ricardo ejerce sobre ella.
Portada de la novela JUEGO DEL DESTINO
8.6
Karina Davis luchó incansablemente para convertirse en médico, pero su futuro profesional fue destruido por la arrogancia de Lucas Simons. Tras ser humillada y vetada de los hospitales, termina refugiada en una zona rural. Sin embargo, su calvario empeora cuando es víctima de un secuestro durante un viaje. Al huir, la vida la pone frente a su antiguo enemigo. Ella ha cambiado radicalmente, dejando a Lucas con el reto de buscar perdón por la ruina que provocó.