Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una Noche Apasionada con mi Jefe

Una Noche Apasionada con mi Jefe

Lo que debía ser un aniversario idílico termina en traición para Amelia al hallar a su pareja con otra. Tras recibir crueles humillaciones sobre su vida íntima, ella decide recuperar su orgullo pasando una velada de pasión con un desconocido. Sin embargo, el destino le prepara un giro inesperado en su entorno laboral: el hombre con el que estuvo es Guillermo, su flamante jefe. Ahora, Amelia debe navegar la tensión de tener a su amante como superior.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

AMELIA

No miré atrás ni dejé de correr.

Si estaba detrás de mí... sabía que yo no era rival para él... De todos modos, no quería que me alcanzara.

Cuando me atreví a mirar atrás, me di cuenta de que no me estaba persiguiendo.

Disminuí la velocidad y comencé a caminar apresuradamente fuera del hotel. Me froté el pecho tratando de calmarme.

Está bien.

Todo bien.

Cometí un error al emborracharme e involucrarme en una aventura de una noche...

No es el fin del mundo.

La parte más reconfortante era que definitivamente no lo volvería a ver.

Cuando llegué a casa... me preparé rápidamente el desayuno y me dirigí a la empresa para la que trabajaba.

Llegando a la entrada del edificio, sonó mi celular.

Sonreí al ver que era mi madre.

Atendí lentamente.

"Hola, mamá".

"Oh, querida. Espero que no hayas olvidado que esta noche es el cumpleaños número 60 de tu tío Gabriel. Está organizando un banquete en el Hotel Camacho. Estarás allí, ¿verdad?"

"No, mamá. No quiero ir".

Si iba a ese banquete, de seguro me encontraría con mi padre y mi madrastra, y realmente no estaba de humor para aguantarlos esa noche.

"Vamos, Amelia. Tu tío Gabriel y su esposa han sido muy amables con nosotros. Lo menos que puedes hacer es honrar su invitación". Dijo mi madre para persuadirme.

Exhalé.

Cuando tenía diez años, mi padre engañó a mi madre y prácticamente la abandonó. Si no fuera por el tío Gabriel, mi vida habría sido un calvario.

"Bien, iré".

"Y trata de no pelear con tu padre". Me advirtió.

"Si él no me causa ningún problema... no lo haré". Luego de decir aquello, colgué.

Hace años, mi madre se arrodilló en el suelo y le suplicó a mi padre que no le pidiera el divorcio.

Ella le dijo que perdonaría su aventura... su infidelidad, pero él la hizo a un lado.

No solo se divorció de mi madre, sino que le quitó todo.

Después de eso, la vida fue muy dura para nosotras tres.

No me atrevo a perdonar a mi papá por lastimarnos de esa manera.

Entré a la empresa justo a tiempo y me senté en mi escritorio.

Mi colega, Isidora Rivera, se me acercó.

"Amelia, ¿te ves diferente hoy?"

"¿Diferente? ¿Cómo?" Dije frunciendo el ceño.

"Has estado de mal humor desde que Jaime rompió contigo, pero hoy... no te ves triste en absoluto".

Isidora y yo somos bastante cercanas.

Suspiré. "Tal vez se deba a que tuve una noche alocada. No lo creerás, gasté doscientos dólares en un pr*stituto para consolar mi corazón herido". Dije, riendo.

"No me digas". Ella rio.

Realmente pensaba que estaba bromeando.

Por lo general nos jugamos todo tipo de bromas, por eso no me sorprendió su reacción.

Algunas personas creen que tenemos una gran experiencia con hombres, pero la realidad es que somos tremendamente conservadoras.

Es por eso que aún estoy furiosa por lo de anoche.

Esa no soy yo.

"El nuevo jefe se incorpora hoy". Anunció Isidora.

Me encogí de hombros.

"Escuché que es el heredero del Grupo Soriano. Su padre es un alto funcionario del gobierno y su madre es la presidenta de la oficina central de la empresa. En este momento. la mayoría de las damas que trabajan aquí se mueren por conocerlo. Estoy segura de que es guapísimo."

Rodé los ojos.

Solo espero que no sea uno de esos herederos groseros y pomposos.

No podría soportar trabajar para un imbécil.

Mi superior, Vadim Marcos se acercó.

"¡Tenemos una reunión en la sala de conferencias ahora!" Anunció y comenzó a alejarse.

Rápidamente tomé mi cuaderno y mi bolígrafo y lo seguí.

Entré en la sala de conferencias para encontrar a todos ya sentados, así que me senté en una esquina, en silencio.

Mi mente se fue a las primeras horas de aquella mañana... era tan guapo.

Se me vino a la cabeza la expresión de enojo en su rostro cuando dejé los 200 dólares sobre la cama.

Me puse la mano sobre la boca y sonreí.

Tal vez había ido demasiado lejos...

Es que, en ese momento, no pude soportar la mirada de disgusto que me lanzó y más aún, el hecho de que iba a despacharme como si fuera una pr*stituta.

Hubiera sido tan degradante.

Una ronda de aplausos me sobresaltó e hizo que saliera del ensimismamiento.

Un hombre con traje azul marino entró a la sala de conferencias.

Cuando reconocí su rostro, me quedé boquiabierta.

¿Por qué... por qué está él aquí?

Algo anda mal con mis ojos... definitivamente algo anda mal con ellos.

Me froté los ojos con los pulgares. los cerré y volví a abrir, pero seguía siendo él.

¡El hombre con el que tuve una aventura de una noche!

¡El hombre al que le pagué 200 dólares!

¡Ay dios mío!

¿Hacia dónde correré esta vez?

También te puede gustar

Portada de la novela Amar al diablo del que todos intentaron escapar
8.9
Caleb es un hombre gélido vinculado al submundo criminal. Tras morir trágicamente por los engaños de su prima, Lilliana renace con un firme propósito: no volver a huir de su esposo. Aunque él desconfía de este cambio y le advierte que vivir a su lado es descender al infierno, ella está decidida a enfrentar cualquier peligro. Lilliana prefiere el abismo antes que perderlo otra vez, convirtiendo al temido diablo en su único y verdadero refugio.
Portada de la novela Atrapado con una esposa emperrada
8.5
Helena se une en matrimonio con un desconocido, pero pronto enfrenta el desdén de su marido, un influyente director general que la acusa de ser una arribista. Ante la oferta de una cuantiosa suma de dinero por el divorcio, ella rompe sus esquemas con una negativa absoluta. En lugar de buscar riqueza, Helena se aferra al lazo legal con una voluntad de hierro. ¿Qué oculta su firme resistencia? Una trama de orgullo y tensiones en una unión imprevista.
Portada de la novela Desafiando las reglas por el amor
8.5
Con tal de salvar a su padre enfermo, Helena asume la identidad de su hermana para casarse con un poderoso heredero sordo. Aunque él insiste en que el vínculo es solo un negocio y muestra un carácter inestable, ella se esfuerza por sobrevivir a su lado. Contra todo pronóstico, el frío empresario se vuelve su protector. Al expirar el contrato, Helena decide marcharse, pero él rompe en llanto y le implora desesperadamente que no se aleje de su vida.
Portada de la novela El CEO es una IA
9.3
Camila intenta rehacer su vida tras la trágica muerte de Felipe, su pareja. Al iniciar su carrera en una gran empresa, queda conmocionada al descubrir que el nuevo director general posee el rostro de su antiguo novio. No obstante, este hombre es en realidad una sofisticada inteligencia artificial que no tiene recuerdos de ella. Ante este hallazgo, Camila se sumerge en una investigación para desentrañar el turbio secreto que rodea al enigmático CEO.
Portada de la novela La cicatriz que me dejó, la reina en la que me convertí
8.3
Tras tres años de desprecio, Cadence enfrenta la traición definitiva cuando su esposo Franklin la culpa de atacar a la manipuladora Isabelle. Mientras él protege a su amante basándose en una mentira sobre un rescate en el río Hudson, Cadence recupera sus recuerdos y comprende que ella fue la verdadera víctima. Con el corazón roto, decide activar el Protocolo Citadel para desmantelar el imperio Mueller y reclamar su lugar como una reina poderosa.
Portada de la novela La esposa que intentó borrar
9.8
Adelia sufre un hematoma cerebral que pone en riesgo su memoria. Pese a buscar apoyo en su esposo Damián, él la traiciona con crueldad: la humilla, le arrebata a su hijo por su amante y la lanza al mar. Tras sobrevivir sin recuerdos junto a Connor, ella vuelve a México dos años después con otra identidad para comprometerse. Damián queda impactado al reencontrarse con la mujer que intentó aniquilar, enfrentando las consecuencias de su oscuro pasado.