Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Una Esposa para el Cruel Príncipe

Una Esposa para el Cruel Príncipe

Eduard de Amber, el heredero de Varsovia, sobrevive sumido en la apatía tras perder un viejo amor por una enfermedad. A sus 32 años, su única prioridad es salvar al reino de la ruina financiera antes de su inminente final. En medio de esta crisis aparece Ana Lucía Gaitán, una experta en finanzas de belleza mística. Con su llegada, el frío corazón de Eduard será puesto a prueba. ¿Logrará ella restaurar la esperanza y el amor en un hombre que ya se daba por muerto?
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

..¡Eduard!... ¡Eduard!... por aquí. ¡Tienes que perseguirme!... ¡Tienes que venir conmigo! Solo a mi lado estarás completo, solo conmigo serás  feliz, solo a mi lado volverá a ser tu...

Abro los ojos exaltado como cada día. Maldigo tan amargado como siempre. « Maite, Maite, Maite».

A penas  tres de la mañana y estoy despierto «Debe ser un nuevo récord»; otra vez el mismo sueño mordaz, el mismo triste canto de sirena. La exacta e inconclusa melodía inefable, el mismo llamado. Es Maite quien me llama, lo sé...

Comprendí que aún después de muerta es la única mujer capaz de darme la paz y el sosiego que necesito... solo muerto volveré a ser quien era.

Las olas del océano chocan contra los acantilados que bordean la casa real, pero no me arrullan. Solo me llaman a cometer la peor de las locuras... así se terminaría de una vez toda esta maldita pesadilla que comenzó el día que los resultados de aquellos análisis fueron «Positivos».

Dos horas de gimnasio deberían ser capaz de borrarme las huellas de esos sueños tan vividos, pero el murmuro del mar una vez me roba la calma. Ya nada me da tranquilidad, y los músculos de mi pecho desnudo habla de incontables horas de gimnasio buscando  paz.

Arrastró mi cuerpo fuera de la cama, comienzo el día temprano para tratar de convertir a este amargado ermitaño en Eduard… Eduard de Amber «el príncipe Perfecto».

El único heredero de un imperio que adolece como yo.

Me cuesta meterme en el papel, tengo que reconocerlo, pues más que nada… lo que deseo es salir huyendo lo más lejos posible, pero mis responsabilidades me atan a entregar lo que sea que me queda de vida a este reino, a mi madre y a mi padre el rey. La reina madre me necesita más que nunca, y cada vez se acerca el momento que tome mi lugar en el trono.

Mi padre padece de una enfermedad que lo enajena, y cada vez está peor. Su muerte es un suceso inminente y terriblemente doloroso, y eso me agobia.

Reviso mi agenda, hoy es miércoles, mal día para mi. Un día más en que la vida se encarga recordarme mis errores. Más bien se encarga de  restregarmelos en la cara.

Hoy tengo que almorzar como cada miércoles con Mary Luz Almenar. Mary Luz es uno de mis más grandes dolores, mi única culpa.

No me da culpa por mi, ni por no poder engendrar un hijo que sea mi heredero, a fin de cuentas es mi vida. Mas no  me puedo engañar… con Mary Luz es diferente.

Mary Luz es mi víctima, yo la contagié de este veneno que me come el alma y el cuerpo.

Mary Luz es una señorita de buena familia. Bien educada en los mejores colegios en el extranjero. Jamás vistiria una prenda que no fuera de diseñador y  jamás, pero jamás de los jamases tomaría una cerveza conmigo a la orilla de la playa. Una niña “Bien”.

La presunta esposa, marcada por la opinión pública para ser la princesa del reino, y después la futura reina.

Mary Luz y yo comenzamos como amantes de ocasión, hasta que ella decidió contarle a mi madre que nos acostábamos. Una aventura de un par de noches se convirtió en prácticamente un compromiso. A medida que pasaban los meses… pues dejamos de acostarnos, pero a ella no pareció importarle. Abnegada  y melosa como era, no emitió ni una sola palabra de desagrado. Se encargó de aparecer en cada evento, en cada sección del gobierno, en cada actividad real… se convirtió en mi sombra, a donde yo mirara Mary Luz estaba a mi lado.

La gente daba por hecho que nos casaríamos. Me sentía como un idiota, pues no visualizaba una vida junto a ella. Además no tenía la más mínima idea de cómo se rompía un compromiso que ni siquiera se había pactado.

Mucho de eso cambio poco tiempo después. Pues deje de visualizar un futuro en si. Después que ambos nos descubriéremos enfermos, contagiados con VIH; Mary Luz no me lo saco en cara, al contrario.

Espere que gritara, que se pusiera histérica, que me pegara incluso. De verdad que espere que por una vez en la vida Mary Luz mostrara sentimientos intensos. Pero ni siquiera al escuchar su propia sentencia de muerte lo logró.

Se pego más a mi, aún más. Justo eso era lo que no necesitaba en ese instante. Cada vez que le veía a los ojos  mi culpa aumentaba a la estratosfera.

Mis estados de ánimos todos eran violentos, convulsos. Me ardía cada respiración en el pecho… la vida me dolía… en ese momento me dolía hasta cada bocanada de aire que tomaba.

Y ahí estaba ella, llorosa pero ahí, recordándome a cada instante de modo muy sutil que le había destrozado la vida.

— Lo que importa es que estamos juntos, Eduard— dijo en aquel entonces y cada palabra me pareció más inquietante que la anterior. —Viviéremos juntos esta etapa de nuestras vidas—ella siguió y como si algo me golpeara en ese momento me di cuenta que tenía que alejarme de ella, tenía que salir de allí.

—No Luz. Discúlpame, pero no puedo continuar con esto. No ahora, no después de lo que te hice. No así— la mire a los ojos, y sentí que mi alma se despegaba a pedazos de mi cuerpo.

—No te atrevas a hacerme esto, Eduard. Sigamos con nuestros planes. ¡Casémonos!— chilló entre sollozos.

—No tengo planes Luz… no tenemos planes. No hay vida, ni planes, ni nada que te devuelva tu vida— trague despacio, con una terrible opresión en el pecho, que no sentí ni cuando murió Maite—o la mía—. Aún no sé cómo logré articular esa frase, me obligue a respirar, deseaba destrozar toda la habitación a golpes.

—Yo también cargó con el mismo problema Eduard. ¿Que harás conmigo? ¿Me dejarás pasar por esto sola?—chilló, y por primera vez vi en sus ojos un mirada distinta. No era dolor lo que vi, era ira.

—Nunca estarás sola, ni desprotegida. Eso jamás Luz.

—¡Casémonos Eduard!— pidió ahogando un suspiro— Es uno de mis sueños. ¿Que harás ahora?, tienes responsabilidades. No puedes asumir el trono sin una reina a tu lado. Nadie se querrá casar contigo Eduard— me volteé a verla a la cara, sorprendido de su frialdad–Seamos realistas, no me mires así— alegó sosteniendo mi mirada—. Ahora que la vida nos jugó esta mala pasada, deberías cumplirme mis sueños.

—No te puedo atrapar en lo que a partir de ahora… para mi será una pesadilla. No puedo arrastrarte conmigo a esto.

Pensar en eso aún me lastima, me hace sentir como el peor de los idiotas. Pero algo de razón hubo en mis actos.

Esa semana completa me dediqué a emborracharme como nunca, al borde del coma etílico. Más de una vez mis guardaespaldas me sacaron arrastrado de los bares, bloqueando a la prensa. Otras tantas me sostuvieron en el lavabo mientras que prácticamente me ahogaba en mi propio vomito. Creo que un martes destroce un Lamborgini, borracho y ardiendo de furia e impotencia. El jueves le tocó el turno a mi despacho, y el sábado destruí los muebles de mi terraza privada.

Debía aferrarme a la vida, pero ¿para qué?. Me había roto por dentro, y no sabía cómo continuar.

Un mes después de enterarme de los resultados del examen de VIH, contacté con mi abogado. Deseaba comprarle a Mary Luz un apartamento y transferirle a su cuenta cinco millones de dólares. Lo había pensado, o creí pensarlo en los escasos momentos que estuve sobrio, pero no podía arrastrarla a la oscuridad que se estaba llevando mi mundo

Caí en cuenta saliendo de mis memorias, que por esa causa no me gusta almorzar con Mary Luz, porque me recuerda lo que fui, y lo que soy.

Me hace revivir la historia de como me convertí en un muerto. El príncipe azul más negro de el universo, el príncipe de la muerte.

El mejor de los peores partidos, el hombre que no merece amor, que no tiene una vida, ni la tendrá.

La vida se encargó de perfeccionar la peor versión de mi, ahora no siento amor, ni siquiera atracción. Soy un ser frío, arrogante, y hasta cierto punto insufrible. Los que me conocieron antes de esto y los que me conocen ahora jamás podrían decir que soy la misma persona. Soy eso… un muerto.

También te puede gustar

Portada de la novela Amor Después de La Muerte
8.2
Un deseo impulsivo se torna pesadilla cuando Ricardo es asesinado tras nuestra pelea. Su espíritu regresa con una última oportunidad: si confieso mi amor en cinco días, podrá resucitar. No obstante, Marco me engaña con calumnias para que rechace al fantasma de mi pareja. Al hallar el cuerpo de Ricardo, comprendo la cruel traición de Marco. Destrozada por la culpa y el dolor, ahora mi único propósito es vengarme de quien me arrebató mi última esperanza.
Portada de la novela Castillo Emergente
8.3
El mundo cambió drásticamente en 2012 cuando un castillo de proporciones épicas surgió para cubrir la mitad de la Tierra. Décadas después de este suceso que alteró el destino humano, un joven decide aventurarse en sus misteriosos dominios impulsado por una curiosidad insaciable. Su travesía no solo revelará los secretos de la edificación, sino la aterradora realidad de una estructura diseñada específicamente para consumir su propia existencia.
Portada de la novela El ascenso de la Luna fea
8.4
Lyric ha soportado una vida de humillaciones y traiciones tras ser utilizada por un compañero ambicioso. Su realidad se transforma al encontrar a un hombre que, por primera vez, la valora y la protege. No obstante, este protector esconde una naturaleza siniestra y secretos letales. Vinculada a un criminal poderoso, Lyric termina sumergida en un oscuro mundo de mafias. Para sobrevivir, deberá reclamar su fuerza y buscar libertad en un abismo sin salida.
Portada de la novela Embarazarte del Alfa, el esposo de mi Gemela
8.4
Frank Ferrato, el poderoso líder de la manada Azul, busca desesperadamente un sucesor que su esposa Angelina no ha podido darle. Aterrada por la posibilidad del abandono, Angelina decide buscar a Viviana, su hermana gemela a la que siempre despreció por su humildad. En un encuentro cargado de tensión, le plantea un trato radical: Viviana debe concebir un hijo del Alfa para proteger el matrimonio de su hermana y garantizar la descendencia.
Portada de la novela La Receta Perfecta para la Venganza
9.2
Después de diez años de sacrificio, Luciana le pide a su esposo que se culpe de un fraude para salvar a Leon, su hermano. Al escucharla, el protagonista comprende que ha regresado al pasado. En su vida anterior, negarse le costó el honor, la salud y una muerte en soledad. Ahora, con una frialdad implacable, acepta firmar el divorcio para alejarse de la traición. Es el inicio de una venganza calculada contra quienes lo destruyeron una vez.
Portada de la novela Las lunas de Xetrón
8.2
En un mundo medieval regido por la amoralidad y los matrimonios de conveniencia, la arrogancia de los líderes ha colmado la paciencia divina. El dios de la noche, ante tal deshonor y corrupción, desatará una antigua sentencia sobre Nagarta. Un engendro aterrador de tiempos remotos regresará para ejecutar una purga implacable de horror. En medio de esta cruenta justicia y acción desenfrenada, solo aquellos con un corazón noble podrán sobrevivir al castigo.