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Portada de la novela Una CEO Tras las Rejas

Una CEO Tras las Rejas

Emma creció rodeada de las riquezas de una familia influyente, pero su realidad se desmoronó al cumplir dieciocho años. Fue vendida a un hombre cruel que, tras manipular su destino, la incriminó en un crimen del que es totalmente ajena. Condenada a prisión, la joven CEO debe enfrentar el encierro con un único propósito: limpiar su nombre. Desde su celda, Emma planea una fría venganza contra quien la traicionó para recuperar su libertad y justicia.
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Capítulo 2

No hace falta aclarar que esa semana que tardaron en identificar el cuerpo de esa joven no dormí en lo absoluto, las pesadillas me atacaban sin parar una en la que venían a buscarme en la oficina y me sacaban esposada de la misma, mientras el resto se quedaba mirando y murmurando sobre la escena.

Después sin hacerme siquiera el interrogatorio pertinente me lanzaba al interior de un calabozo, diciéndome con desprecio que allí permanecería por el resto de mi vida, quedándome sentada en un rincón sin fuerzas para luchar, la tristeza me invadía como a esas aves que después que fueron libres y disfrutaron de la sombra de un gran árbol, de planear con el viento, se las encierra en una estrecha jaula, dando gritos de auxilio sin que nadie les entienda.

Después de ese horror me levantaba empapada en sudor y con los nervios agitados, me iba a la cocina y tomaba un poco de agua mineral, la hora, las dos de la mañana, si continuo de esta manera voy a terminar volviéndome loca, siempre pensaba, buscando los documentos del trabajo para empezar a revisarlos intentando tener mi mente alejada de toda esa película que pasaba por ella.

—Mami, no puedo dormir —Interrumpió una dulce vocecita mis análisis.

—Peter, mi niño ¿Qué pasa? —Dije con dulzura tomándolo en mis brazos, era mi niño más pequeño y el consentido de mamá.

—Tengo pesadillas donde un gran monstruo viene a comerme —Expresó este dramatizando con sus manos como la enorme amenaza deseaba atraparle.

—No hay nada feo en esa casa mi niño, ven vamos a dormir —Mandé con suavidad, alzándolo y llevándolo a su cuarto.

—Si es así ¿Por qué tu tampoco puedes dormir? —Preguntó con su gran inteligencia.

—Mañana hablamos de eso, por ahora a dormir —Concluí acostándolo en su cama, colocando la frazada y dándole un beso de buenas noches.

—Te amo mami —Musitó este mientras volvía a dormirse.

—Y yo a ti —Respondí con cariño, cerrando la puerta.

No había terminado de pasar por el pasillo cuando la puerta sonó estruendosamente, alguien del lado de afuera estaba tocando incesantemente, por la hora y el método estaba segura de quien se trataba, la vivienda contaba con un timbre y un comunicador por el que las pocas visitas que teníamos nos informaban de su presencia.

—¡Abra la puerta! ¡Policía! —Gritaron del otro lado de esta, haciéndome recordar las series de televisión en las que tumbaban las entradas si no escuchaban respuestas afirmativas en poco tiempo, por ello corrí hacia la misma y la entre abrí, lo menos que deseaba era un escándalo que pudiese despertar a mis hijos.

—Si diga —Contesté con un nudo en la garganta, conociendo la respuesta

—Señora Emma Schmedt, queda usted detenida por el presunto asesinato de Anna Meyer, todo lo que diga… —Espeto uno de ellos con un documento en la mano mientras otro colocaba las esposas con fuerzas.

Deje de escucharlo a los pocos segundos, lo que pasaba por mi mente es que esas pesadillas me estaban alertando lo que ocurriría a continuación con mi existencia, después de todo si vendrían a culparme de un crimen que no cometí.

—Mis hijos se encuentran en el interior, voy a llamar a… —No me permitieron continuar, ya estaba siendo llevada a la patrulla a escasos metros de allí.

—Nosotros nos encargaremos de eso —Afirmó uno ingresándome en el vehículo.

Justo antes de subir observe el rostro de mis vecinos anonadados, saliendo de sus casas para poder observar el espectáculo, hablando entre sí, riendo y señalándome.

—¿No puedo siquiera despedirme de mis pequeños? —Consulte con indignación por el trato que me estaban dando.

Se suponía que era inocente hasta que se demostraba lo contrario, sin embargo, estos agentes me estaban tratando como si ya tuvieran la certeza de que era culpable, en sus mentes el juicio se había realizado ya tenían la sentencia dictada.

—No, tenemos ordenes de llevarla bajo custodia lo antes posible —Mencionó el conductor de mala gana.

—¿Y mi esposo? Él se encontraba en la oficina haciendo unos tramites —Volví a consultar haciendo el papel que mejor me queda, el de estúpida.

—A él y a su nueva amante los tenemos ya bajo custodia —Rio este como con satisfacción de la atrocidad que me estaba expresando.

¿Cómo que otra amante? Mi psiquis se desplomó en ese momento, ese hombre amable, cariñoso y arrepentido con el que regresé hace escasos meses, se encuentra en este momento con otra dama. No, eso tenía que ser una mentira, para que pierda la cordura y lo peor era que lo estaban logrando.

Cerré los ojos, respiré hondo intentando hallar el equilibrio de la mente y el cuerpo como dice mi instructor de yoga, pero me encontraba tan perdida que me fue incapaz lograr dicha conexión, por lo que simplemente empecé a llorar de forma desgarradora. La cara de mis niños cuando se levanten y una persona desconocida les diga que sus padres están presos, en este crimen estaban buscando incriminarnos, con el objetivo de afirmar que ellos son los mejores resolviendo casos sin importarles la verdad.

Yo nunca me he considerado una santa, de hecho estoy muy lejos de serlo, una persona capaz de mantener a flote una compañía por tanto tiempo tiene que incurrir en algunos pecadillos, de lo contrario, la inflación, alguna guerra, un bajón de las criptomonedas o cualquier pequeño desbalance económico podría ser catastrófico, solo con artimañas aprendidas de antepasados puedes sobre llevar aquello, empleando las únicas verdaderas motivaciones del ser humano a mi favor, ellas son las mismas desde tiempos antiguos.

Relaciones y dinero, ambas abren las puertas para infinidad de posibilidades y logran ablandar hasta el inversor más complicado, un poco de esto en la formula y un jugoso contrato se encuentra al alcance de un roce, una mirada seductora, un masaje en la entrepierna o tu boca en sus partes. Soy una experta en esos negocios tengo que admitirlo. Pero de allí a asesinar con mis propias manos a alguien, no.

—Llegamos —Aseguró el conductor mientras otro uniformado me abría la puerta.

Me baje sin tener otro remedio dirigiéndome a la sala de interrogatorios una vez más, ahora sin humanidad, con cadenas como un animal salvaje, al entrar pase por la sala donde se encontraba mi esposo la puerta abierta permitió que nos diéramos una mirada furtiva, luego vi a una delgaducha mujer con el maquillaje corrido ¿Podría ser verdad que ese ser falto de clase sea el nuevo interés de mi marido?

Al sentarme me dejaron esperando un tiempo como la vez anterior, ese debe ser un mecanismo empleado para que uno se vuelva completamente loco y lo peor del mismo es que funciona, después de ver esas paredes completamente blancas y la ventana de vidrio ahumado comencé a sentir que los muros se estrechaban e iban a pisarme.

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