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Portada de la novela Un Profesor Sexy

Un Profesor Sexy

Mía es una chica que acababa de cumplir los dieciocho años estaba en la mejor etapa de su adolescencia, aunque sus padres que eran demasiados antiguos no pensaban igual prohibiéndola a todo tipo de acercamiento con chicos obligándola a que estudiara lo que ellos querían no lo que ella en realidad deseaba. No tenía una vida normal como toda adolescente teniendo que ir del instituto a casa y de casa al instituto. ¿Pero qué pasaría si un nuevo profesor llegara a su centro donde ella estudiaba? Sin duda Mia no sabría donde se metería ya que ella no había experimentado nada que tuviera que ver con él sexo ni si quiera su primer beso. Ares él nuevo profesor que pone a todo el centro patas arriba por ser el primer profesor joven. Un profesor que tenía que tener una faceta de buen profesor amable con sus alumnos pero que luego afuera del centro era una persona fría y también un poco mujeriego. Sin duda sus alumnas terminan locas por él, excepto Mia que le ve solo como su profesor... O solo le ve como su profesor hasta que... Si quieres saber más te invito a leer mi historia.
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Capítulo 3

Un día más en que las clases terminaron, cuando salgo mi madre me estaba esperando como siempre en la puerta, la gente se la quedaba mirando porque, aunque hiciera un montón de calor mi madre siempre iba tapada entera.

Mi madre me coge del brazo tirando de mí para comenzar a caminar apresurada, no hace falta que dijera nada para saber que las miradas de las personas la molestaban bastante.

-Que gente más irrespetuosa - me dice cuando nos alejamos de mi centro.

-Mama no dijeron nada - intento calmarla antes de llegar a la parada de autobuses.

-No hace falta que digan nada lo piensan y eso también es pecado Mia - si... se me olvidaba que todo en esta vida hasta pensar era pecado.

Pecado, pecado y más pecados...

-Mi profesora de lengua ya se jubiló mama - intento cambiar de tema.

-¿Entonces os pusieron a otra profesora? - me pregunta ella cuando nos detenemos esperando al autobús.

-No - entonces ella me mira. - Es un hombre se llama Ares - ella me mira más extrañada.

-¿Ares? No suena a un hombre mayor - niego con mi cabeza.

-Es que no es mayor, a ver me refiero que es joven - entonces sé que no tuve que decirla nada.

-¿Cómo es eso posible Mia? Ah no, si es lo que yo me estoy imaginando tendré que ir mañana a tu centro para reunirme con él director - abro mis ojos de sobremanera.

-¡Pero mama! Por dios es un profesor no sé qué problema tienes con que sea más joven que otros profesores - ella me mira molesta.

-El centro hace mal en poner a un profesor joven eso solo consigue que las alumnas más jóvenes se distraigan - frunzo mi ceño sorprendiéndome, aunque mi madre tuviera una mente así. - Si, esas compañeras tuyas que están más salidas que él pico de una mesa - miro a mi lado a una mujer que estaba escuchando todo negando con su cabeza.

-Mama... - la regaño, avergonzada.

-No, señorita - suelta un suspiro de cabreo. - Mañana mismo entrare contigo exigiré hablar con él director yo no quiero que un joven de clases a mi hija eso solo puede distraerte ya te dije muchas veces que los hombres a tu edad no son correctos - intento no rodar los ojos. - Solo te podrás distraer un poco cuando termines tu carrera que tu padre y yo elegimos para ti y por supuesto te casaras con él que sea más correcto para ti - espero que algún día la tierra me tragara.

-Mama estás exagerando - la contesto cuando justamente él autobús llega.

Esperamos nuestro turno montando para luego ir al final del todo, entonces mi madre me contesta.

-¿Así que tu madre exagera Mia? Cuando tu padre y yo lo único que queremos es tu bien - para qué demonios hablo, es que tuve que cerrar mi boca y no abrirla en todo el santo día.

-Está bien mama... - la digo rezando para que se callara de una vez por todas con él tema.

Después de cómo casi veinte minutos llegamos a casa, rápido subo las escaleras dirigiéndome a mi cuarto tirando la cartera encima de mi cama para luego dejarme caer en ella.

Suelto un largo suspiro viniéndome a la mente lo que escribí en la biblioteca del nuevo profesor.

Sabía que había pecado, pero hasta contarlo cuando tuviera que contarlo me daba vergüenza por eso, aunque costara me lo iba a callar.

Me levanto abriendo mi cartera sacando él cuaderno para guardarlo debajo de mi colchón.

-¡MIA BAJA A COMER Y NO TE OLVIDES DE QUITARTE ESA FALDA! - ruedo los ojos cuando escucho a mi madre.

Abro mi armario sacando un pantalón largo quitándome la falda para guardala poniéndome él pantalón después.

Me quito los botones de mi camisa blanca colocándola con la falda dejándola para mañana ponérmelo de nuevo.

Cuando estoy bajando las escaleras mi padre entra por la puerta con su maletín.

-Hola papa - le saludo abrazándolo.

-Hola mi hermosa niña - me sonríe dejando un beso en mi pelo caminando después hasta la mesa.

Mi padre se quita su saco y su corbata dejándolo en una silla como su maletín acercándose a su silla de siempre sentándose.

Comienzan a hablar sobre sus cosas y como le fue a mi padre en su trabajo y demás hasta que mi madre llama mi atención cuando le comenta a mi padre lo de mi instituto.

-Mañana voy a tener que ir a hablar con él director de Mia - mi padre me mira sin entender porque dice eso mi madre.

-¿Te castigaron por algo Mia? - rápido niego con mi cabeza.

-No, es que al parecer su profesora de lengua se jubiló y le pusieron un profesor - contesta mi madre antes de que yo pudiera hacerlo.

-¿Y qué hay de malo? - pregunta mi padre aun sin entender nada.

-Que es joven eso dice tu hija - es que no entiendo como mi madre podría tomar tan enserio cosas que no tenían importancia.

Mi padre niega con su cabeza sin decir nada más.

Hasta que no terminan ellos de comer yo no me puedo levantar de la mesa, cuando mi madre se levanta como mi padre yo también lo hago cogiendo mi plato llevándolo al fregadero, cuando voy directa a las escaleras mi madre me llama.

-Mia - detengo mis pasos dándome la vuelta. - ¿Qué me tienes que dar? - extiende su mano.

Ladeo mi cabeza sacando él móvil de mi bolsillo dándoselo para luego subir las escaleras.

Otra cosa que se me olvido mencionar, mientras que estuviera en casa mi madre me quitaba el móvil según ella para que no me metiera en sitios y no perdiera mi tiempo.

Mi tarde la paso, haciendo todos los demás de las materias que nos mandaron además de un trabajo escrito que tenía que entregar mañana.

Cuando termino todo ya era de noche, de nuevo mi madre me llama para que bajara a cenar, me mantengo callada mientras ellos dos hablaban cuando terminaron levantándose yo también lo hice.

Esa era mi vida sin emociones algunas, mis padres me decían de disfrutar mi juventud, pero como ellos lo veían no se disfrutaba nada.

Muchas veces acababa rompiéndome a llorar como una magdalena por no poder estar disfrutando de nada.

Lo único que me quitaba el aburrimiento eran los libros que cogía de la biblioteca de mi instituto.

Observo mi ventana unos minutos más hasta que decido por ponerme el pijama largo metiéndome en la cama.

Aunque ya tuviera a mi madre como alarma destructora pongo la misma de siempre apagando la pequeña lampara que tenía al lado de mi cama.

Pasan unos cuantos minutos más hasta que él sueño termina acabando conmigo en un profundo sueño...

El timbre de que había finalizado la clase suena, los alumnos salen apresurados sedientos por querer salir ya que era la penúltima clase que quedaba.

Recojo mis cosas todo lo rápido que puedo, pero levanto mi mirada cuando escucho el cierre de la puerta.

Mi mochila se me resbala de las manos cuando veo como él profesor de lengua me mira con esa intensidad en su mirada acercándose lentamente hacía a mi como si fuera su presa.

Comienzo a dar pasos hacia atrás hasta que acabo chocando contra la mesa del profesor teniendo enfrente de mi a Ares.

-¿Profesor que está haciendo? - apenas podía pronunciar mis palabras.

-Hacer lo que tanto tiempo me he aguantado - frunzo mi ceño sin entenderle.

Casi termino subida a la mesa cuando se pega más contra mi posando su mano suave en mi mejilla acariciándola hasta llevar su dedo gordo a mi labio inferior provocando que entre abriera mis labios soltando un jadeo de sorpresa.

Sus ojos oscuros conectan con los míos viendo chispas saltar.

Entonces sus labios se pegan a los míos con ferocidad sintiendo mil sensaciones a la vez al sentir por primera vez lo que era unos labios suaves contra los míos.

Suelto otro jadeo cuando muerde mi labio inferior tirando de él pegándome más contra su duro cuerpo metiendo su mano grande por debajo de mi falda.

Todo pasa demasiado rápido, cuando me doy cuenta acabo tumbada en su mesa acabando algunos libros por los suelos y su cuerpo encima del mío sintiendo su grande mano en mis bragas palpando mi zona sensible.

Sin poder contenerlo suelto un gemido cuando siento sus dedos comenzar a hacer círculos mientras que de nuevo sus labios devoraban los míos entre mordidas.

Mis bragas comienzan a mojarse por el tacto de sus dedos mientras que mis gemidos eran callados por su boca.

Bajo mi mano hasta colocarla encima de la suya apretándola diciéndole sin palabras que quería más que no quería que se detuviera.

Se pega más a mi pasando su otra mano por mi cadera levantándome un poco para que notara su gran polla a punto de estallar dentro de sus pantalones.

Suelto un pequeño grito cuando aparta con una gran habilidad mis bragas tocando mi centro con sus dedos, pero esta vez sin ninguna tela de por medio.

Siento mi abdomen apretarse como si fuera estallar sintiendo mi vagina demasiado húmeda como si fuera una gran cascada para unos segundos después una gran explosión invade todo mi cuerpo haciendo que gritara.

-¡AHHHHH!

Grito tapándome rápidamente mi boca con mis manos alzándome hacía adelante con mi respiración acelerada.

¡DIOS MIO!

Iba al infierno de cabeza...

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