Seguir
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Un Futuro Escrito con Amor

Un Futuro Escrito con Amor

Bajo la presión de la poderosa Elena Solís, acepté seducir a su nieto Ricardo para salvar mi futuro profesional. Aquella farsa terminó en una huida hacia la costa, donde crié en secreto a nuestro hijo, Leo. Tras un lustro de silencio, Ricardo reaparece en mi vida con una confesión impactante: siempre conoció mi engaño y lo usó para forjar su propio destino. Ahora, él debe decidir si protegerá el imperio familiar o luchará por el amor de su verdadera familia.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Cuando Sofía regresó esa noche al pequeño cuarto que compartía con otras dos pasantes, el ambiente estaba cargado.

Mariana, una chica de familia acomodada que veía la pasantía como un pasatiempo, la miró con una sonrisita burlona.

"¿Qué tal el primer día con el dios griego, Sofi? ¿Ya te pidió matrimonio?"

La otra chica, Laura, que era más callada pero igual de competitiva, soltó una risita.

"Déjala, Mariana. Seguro que el señor Solís ni se dio cuenta de que existe."

Sofía no dijo nada. Dejó su bolso en la cama y se quitó los zapatos. Sentía el peso del día en sus hombros. La indiferencia de Ricardo, la burla de sus compañeras, la presión insoportable de Elena. Se sentía sola, completamente sola en esa jungla de apariencias.

Mariana continuó su ataque.

"Escuché que la abuela te eligió a dedo. Qué suerte tienes. Algunas tenemos que trabajar duro para que nos noten, pero a ti te lo han puesto en bandeja de plata."

"No sabes de lo que hablas," respondió Sofía, su voz sonando más cansada de lo que pretendía.

"Claro que sé," insistió Mariana, levantándose de su cama. "Todas sabemos para qué te puso ahí la vieja. Quiere una nietecita política dócil y manejable. Y tú eres la candidata perfecta."

Sofía sintió una oleada de rabia y humillación. Pero sabía que discutir era inútil. Ellas no entendían su desesperación, la necesidad que tenía de ese trabajo. Para ellas era un juego, para Sofía era su vida.

Se metió en la cama y se tapó hasta la cabeza, ignorando sus risas. Debajo de las sábanas, las lágrimas que había contenido todo el día comenzaron a brotar. Lloró en silencio, por la injusticia, por la impotencia.

Pero mientras las lágrimas corrían, una chispa de determinación se encendió en su interior. No iba a dejarse vencer. No les daría la satisfacción de verla fracasar. Si tenía que jugar este juego sucio para conseguir su libertad y un futuro, lo haría. Se secó las lágrimas con rabia. Mañana sería otro día.

A la mañana siguiente, llegó al bufete antes que nadie. Preparó la oficina de Ricardo, ordenó sus documentos y le preparó un café recién hecho. Recordó un detalle que escuchó por casualidad: a Ricardo le gustaba el pan dulce de una panadería artesanal que estaba al otro lado de la ciudad.

Sin pensarlo dos veces, salió del edificio, tomó un taxi y fue a comprar una concha de vainilla, su favorita según los rumores.

Cuando regresó, Ricardo ya estaba en su oficina, reunido con dos socios importantes. Ella entró con la cabeza gacha.

"Disculpen. Señor Solís, su café y... le traje esto."

Dejó la taza y la bolsita de papel sobre su escritorio.

Ricardo levantó la vista, y por primera vez, vio un destello de algo que no era indiferencia en sus ojos. Era molestia. Pura y dura.

Los otros dos abogados la miraron con curiosidad. La situación era incómoda.

"Sofía, estamos en una reunión," dijo Ricardo, su voz era un témpano de hielo. "Llévate eso. Y no vuelvas a interrumpir."

La humillación la golpeó con fuerza, un calor que le subió por el cuello hasta las mejillas. Se sentía como una idiota. Los otros abogados disimularon una sonrisa.

"Lo... lo siento, señor," balbuceó, recogiendo la bolsa de pan. Salió de la oficina casi corriendo, sintiendo sus miradas clavadas en su espalda.

El resto del día fue una tortura. Ricardo no le dirigió la palabra, comunicándose solo a través de correos electrónicos cortantes.

A última hora de la tarde, el teléfono de su escritorio sonó. Era la extensión de Elena Solís.

"¿Cómo va todo, Sofía?" preguntó la voz aterciopelada de la matriarca.

"Bien, señora. Estoy aprendiendo la rutina del señor Solís."

Hubo un silencio.

"No te pago para que aprendas su rutina, Sofía. Te pago por resultados," dijo Elena, su tono endureciéndose. "¿Ha habido algún progreso?"

"Él... está muy centrado en su trabajo," titubeó Sofía.

"Lo sé. Por eso estás tú ahí," replicó Elena con impaciencia. "El tiempo corre, querida. El cóctel de la empresa es en dos semanas. Espero ver un cambio significativo para entonces, o tendré que empezar a buscar a tu reemplazo."

La llamada terminó. Sofía se quedó mirando el teléfono, el corazón martilleándole en el pecho. Dos semanas. Le había dado un plazo.

La desesperación comenzó a ahogarla. Había intentado ser profesional, atenta, incluso personal. Y todo había fracasado. Ricardo Solís era una fortaleza inexpugnable.

Se dio cuenta de que los métodos convencionales no funcionarían. Las sonrisas, los cafés, los detalles amables... nada de eso rompería su armadura.

Elena no quería progreso. Quería un resultado. Y si no podía conseguirlo por las buenas, solo quedaba un camino. Un camino oscuro y peligroso que nunca pensó que consideraría.

Tenía que tomar una medida extrema. Una que la asustaba, que la repugnaba, pero que parecía la única salida para asegurar su futuro y cumplir con el diabólico pacto que había hecho.

¡Sigue viendo!
¡La historia se está poniendo intensa! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los episodios
Abrir el sitio web oficial

También te puede gustar

Portada de la novela Aquilada para Amar a uno Millonario
8.7
Laura Martins enfrenta una realidad devastadora tras recibir un diagnóstico de cáncer y perder a su hermano, quedando al cuidado de su sobrina. En medio de su lucha, Cristiane le propone un trato: ayudar a Fernando Duarte a recuperar su vida. Fernando es un millonario atormentado por la culpa y la depresión después de un accidente fatídico. Aunque él se muestra distante y hostil, la presencia de Laura será fundamental para sanar sus heridas y hallar redención.
Portada de la novela Detrás del glamour: el secreto de mi esposa
9.8
Tras recobrar su verdadera identidad, Ellie contrae matrimonio con el señor Thorpe, un hombre cuya discapacidad lo convierte en el blanco de constantes humillaciones. Mientras su antiguo novio la desprecia, ella oculta una riqueza colosal que incluye islas privadas. Decidida a vengarse de sus traidores, Ellie ignora que su esposo planea revelar su propia farsa. Al quedar embarazada, él se pone de pie y rechaza firmemente concederle el divorcio.
Portada de la novela El Precio de Hacer Milagro
8.7
Ricardo Morales tiene un talento culinario capaz de sanar, pero la ambición de Sofía del Valle terminó por costarle la vida. Tras morir traicionado mientras intentaba resucitar al amante de la heredera, Ricardo regresa inexplicablemente al pasado. Despierta el mismo día en que conoció a su futura verdugo, pero esta vez no será su peón. Armado con sus recuerdos, se niega a curarla y decide ejecutar una fría venganza bajo sus propias reglas de juego.
Portada de la novela El precio del Amor
9.0
El magnate Álex siempre ha considerado las emociones como una debilidad para sus negocios. Sin embargo, su mundo se tambalea al conocer a Elisa, una empleada brillante que despierta en él una pasión inesperada. El romance se complica porque ella guarda secretos oscuros que amenazan la estabilidad del empresario. Rodeado de peligros, Álex deberá decidir si protege su imperio o lo arriesga todo por un amor que podría costarle su fortuna.
Portada de la novela La Heredera Renacida Busca el Divorcio
8.5
Traicionada por su marido y su amante, Emilia es lanzada al abismo, pero despierta inexplicablemente dos años antes de su tragedia. Decidida a limpiar el nombre de su familia, inicia una fría venganza contra sus verdugos. En su camino al éxito, conoce a un misterioso y poderoso hombre que desafía su promesa de no volver a enamorarse. Aunque ella intenta cerrar su corazón, la insistencia de este extraño amenaza con derribar todas sus murallas emocionales.
Portada de la novela mi jefe seductor
8.7
Jessica Montserrat busca dejar atrás un pasado de violencia trabajando como secretaria para el frío empresario Christopher Dalgliesh. Aunque él vive hastiado de su mundo, la presencia de ella despierta su instinto de protección. Tras descubrir que una red criminal persigue a Jessica para usarla como un arma letal, Christopher decide retomar sus peligrosas raíces. Ahora, el magnate arriesgará todo para salvarla de quienes buscan venganza.